La actriz estadounidense Suzanne Somers, conocida mundialmente por su papel en la sitcom Apartamento para tres, falleció en octubre de 2023 a los 76 años a causa de un cáncer de mama. Sin embargo, dos años después de su muerte, su voz y su imagen regresan a la vida gracias a la tecnología. Su marido, Alan Hamel, ha desarrollado un clon digital basado en inteligencia artificial (IA) con el que los fans podrán interactuar, tal y como ambos habían soñado desde hace décadas.
El proyecto, presentado este año en una conferencia tecnológica en Estados Unidos, recrea a Somers con una precisión sorprendente. Según Hamel, “cuando miras el resultado final junto a la verdadera Suzanne, no ves la diferencia. Es increíble”. El modelo fue entrenado con cientos de entrevistas, grabaciones de programas de televisión y los 27 libros escritos por la actriz, muchos de ellos centrados en el bienestar y los tratamientos anti-edad.
Un deseo cumplido y una visión compartida
Lejos de ser una iniciativa improvisada, el “gemelo digital” de Somers fue un proyecto planeado en vida por la actriz, quien llevaba años interesada en la tecnología y la salud. En declaraciones a la revista People, Hamel explicó que su esposa “pensaba que sería muy interesante ofrecer un servicio a sus fans y lectores, proporcionándoles información sobre su salud y bienestar directamente desde una versión de ella misma”.
El matrimonio mantenía desde los años 80 una amistad con Ray Kurzweil, uno de los pioneros de la inteligencia artificial. “Ray nos habló de esta tecnología hace más de 30 años, cuando todavía era un sueño. Suzanne dijo entonces: ‘Tenemos que hacerlo algún día’. Y ahora se ha cumplido”, recordó Hamel.
Una IA entrenada con conocimiento médico
La versión digital de Somers no se limita a imitar su voz o su rostro. Su IA ha sido programada para responder preguntas sobre salud basándose en entrevistas reales con médicos y expertos con los que la actriz trabajó a lo largo de su carrera. Hamel asegura que “cada respuesta está sustentada en información médica verificada” y que el sistema evita cualquier tipo de afirmación no contrastada.
De hecho, durante su vida, Somers fue una figura polémica por sus opiniones sobre tratamientos alternativos contra el cáncer, aunque su interés por la medicina preventiva y el bienestar natural atrajo a millones de seguidores. Con su versión digital, su marido busca mantener ese legado, pero desde un enfoque más seguro y científico.
Una herramienta interactiva para sus fans
El objetivo final del proyecto es integrar a Suzanne AI en el portal oficial de la actriz, SuzanneSomers.com, donde estará disponible las 24 horas del día para conversar con los usuarios. “Cualquiera podrá entrar, hablar con ella, preguntarle cosas o simplemente pasar un rato. Será como tener una conversación real con Suzanne”, explicó Hamel.
Durante las primeras pruebas, el propio Hamel reconoció que el resultado le impactó: “Al principio fue raro. Durante los dos o tres primeros minutos me sentía incómodo, pero luego me olvidé de que hablaba con una máquina. Me parecía que estaba hablando con ella”.
Reacciones familiares y controversia ética
Aunque el uso de la IA para recrear personas fallecidas genera debate, la familia Somers apoya plenamente el proyecto. “Pensaron que era un precioso homenaje a Suzanne”, dijo Hamel. “Les tranquilizó saber que esta tecnología permitirá a las futuras generaciones seguir aprendiendo de ella”.
Sin embargo, el viudo también reconoce que no todo el mundo está preparado para este tipo de avances. “Algunos no aceptan todavía la idea de una persona digital. Yo propuse incluso que Suzanne AI fuera homenajeada en el Kennedy Center, pero no lo aprobaron porque solo honran a personas vivas. Les dije: ‘Suzanne AI es el futuro, y el futuro es ahora’. Pero no logré convencerles”.
Un legado digital que trasciende el tiempo
El caso de Suzanne Somers se suma a una tendencia creciente en el mundo del entretenimiento y la tecnología: la creación de réplicas digitales de artistas fallecidos mediante inteligencia artificial. Si bien plantea dilemas éticos sobre la identidad y el consentimiento post mortem, también abre la puerta a nuevas formas de preservar la memoria y el conocimiento.
Para Alan Hamel, el proyecto es más que una curiosidad tecnológica: es una manera de mantener vivo el vínculo entre su esposa y sus admiradores. “Ella fue querida por millones de personas, y ahora podrán seguir sintiendo su presencia. No como un recuerdo, sino como una conversación real”.

