¿Empresas operadas por algoritmos? Argentina reforma su ley societaria para hacerlo realidad

El gobierno de Javier Milei ha presentado un proyecto de ley para crear las Sociedades Automatizadas, una nueva categoría empresarial diseñada para ser operada íntegramente por sistemas algorítmicos y agentes de inteligencia artificial. Esta iniciativa, fechada el 29 de mayo de 2026, busca posicionar al país como un polo de atracción para la inversión tecnológica global.

A diferencia de las potencias que compiten en el desarrollo de grandes modelos de lenguaje, Argentina apuesta por ofrecer un marco regulatorio flexible, energía y suelo para albergar estas infraestructuras. La propuesta no solo redefine la operación empresarial al prescindir de empleados humanos en tareas ordinarias, sino que también establece un régimen de responsabilidad patrimonial para la propia entidad ante posibles daños. Es una apuesta estratégica que intenta convertir la desregulación en una ventaja competitiva en la era de la automatización. Este movimiento responde a la visión de que la IA necesita espacio para evolucionar sin las restricciones de normas tradicionales que podrían frenar la innovación antes de que esta florezca.

¿En qué consisten las Sociedades Automatizadas?

La esencia de esta propuesta radica en una reforma profunda de la Ley General de Sociedades. Según el nuevo texto propuesto, específicamente en su artículo 14, una Sociedad Automatizada se define como aquella entidad que desarrolla su objeto social mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial. Lo más destacado de esta definición es que estas compañías podrán funcionar sin requerir trabajadores en relación de dependencia ni recursos humanos para su operación ordinaria.

Para que una empresa pueda acogerse a este régimen, debe cumplir con requisitos formales estrictos. La declaración de automatización debe constar de manera expresa en el estatuto constitutivo de la organización. Además, la denominación social de la empresa tendrá que incluir obligatoriamente la expresión Automatizada, permitiendo que cualquier tercero que interactúe con ella sepa que está tratando con una entidad gestionada por software.

El marco legal también aborda uno de los temas más complejos de la tecnología actual: la responsabilidad. El proyecto establece que la sociedad automatizada responde con su propio patrimonio frente a terceros por los daños causados por sus sistemas. Esto significa que la ley no otorga personalidad jurídica al algoritmo, sino que mantiene la lógica del derecho societario tradicional donde es la empresa la que asume las consecuencias económicas de sus acciones.

¿Por qué importa este cambio en el modelo empresarial?

Este movimiento representa un cambio de estrategia para el país. En lugar de intentar competir con gigantes como Estados Unidos o China en la creación de los modelos de inteligencia artificial más avanzados (lo que se conoce como modelos de frontera), el gobierno argentino busca competir mediante reglas de funcionamiento, incentivos fiscales e infraestructura. La idea es atraer proyectos que busquen entornos con menos obstáculos burocráticos para operar.

Las implicaciones para la industria son diversas y plantean un escenario donde las empresas podrían reducir drásticamente sus costes operativos. Algunos de los puntos clave de este nuevo marco incluyen:

  • Un impuesto de sociedades reducido para este tipo de entidades.
  • Reglas diseñadas para ser especialmente atractivas para los accionistas externos.
  • La posibilidad de fijar libremente la cifra del capital social inicial.
  • Un sistema de legajos registrales públicos que no incluirá información contable o económica sensible.
  • Margen para someter las relaciones internas de la sociedad al derecho extranjero en ciertos casos.

Esta combinación de factores busca que Argentina sea vista como un lugar de baja fricción para el despliegue de capital y tecnología. Sin embargo, la flexibilidad también genera interrogantes. Al permitir que el capital social se fije libremente, el patrimonio disponible para responder ante posibles daños podría ser limitado, lo que traslada parte del riesgo a quienes contraten o se vean afectados por estas sociedades.

Contexto y proyectos en el horizonte

La visión detrás de esta reforma fue adelantada por el propio presidente en un artículo de opinión en el Financial Times. En dicho texto, se vinculaba la evolución de la inteligencia artificial con la historia de la responsabilidad limitada, sugiriendo que la tecnología necesita un marco jurídico que no la asfixie prematuramente. Esta filosofía desreguladora es la que ha dado forma al proyecto de ley actual.

En el plano práctico, ya existen iniciativas que podrían beneficiarse de este entorno. Un ejemplo relevante es el proyecto conocido como Stargate Argentina, una posible infraestructura de inteligencia artificial planteada por OpenAI y Sur Energy. Aunque por ahora se trata de una carta de intención para explorar la viabilidad de centros de datos y capacidad de cómputo, el nuevo marco legal parece diseñado específicamente para albergar este tipo de inversiones de gran escala.

El gobierno confía en que la disponibilidad de recursos naturales como energía y suelo, sumada a una normativa flexible, compense la falta de capital financiero masivo o de una industria de semiconductores propia. Es una apuesta por la ingeniería societaria como herramienta de desarrollo económico en un contexto global donde la competencia por el talento y la infraestructura de IA es feroz.

¿Qué significa esto para el futuro de la IA?

La propuesta argentina sitúa al país en un experimento jurídico global. Si la medida tiene éxito, podría atraer una nueva ola de actividad económica y proyectos tecnológicos que hoy encuentran dificultades para operar en marcos regulatorios más rígidos, como el europeo. La creación de estas sociedades automatizadas abre la puerta a una economía donde el software no solo asiste, sino que dirige la actividad comercial.

No obstante, el realismo obliga a mantener cierta cautela. La efectividad de esta reforma no se medirá por el número de leyes aprobadas, sino por su capacidad para generar valor genuino dentro del territorio nacional. Existe el riesgo de que Argentina se convierta en una ventaja formal para que actores externos operen con menos riesgos, pero sin que los beneficios económicos, el conocimiento o la infraestructura permanezcan realmente en el país. El tiempo dirá si esta puerta legal es la entrada a una nueva era económica o simplemente un refugio regulatorio para terceros.

La fotografía de portada de esta noticia muestra a Javier Milei y Sam Altman en una publicación de la cuenta oficial de X de Javier Milei de mayo de 2024.

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