La Generación Z cuestiona la universidad

La irrupción de la inteligencia artificial en el mundo laboral ha encendido las alarmas entre los más jóvenes. Según una encuesta reciente de la plataforma de empleo Indeed, casi la mitad de los universitarios de la Generación Z en Estados Unidos cree que su formación académica ya no les sirve para afrontar el nuevo panorama profesional. Este dato evidencia una fractura generacional en la percepción del valor de los estudios superiores y subraya el impacto que tecnologías como ChatGPT están teniendo en el tejido laboral.

Formación tradicional vs. revolución tecnológica

El estudio consultó a 772 personas con al menos un título universitario, todas ellas empleadas o en búsqueda activa de empleo. El 49 % de los encuestados pertenecientes a la Gen Z considera que su carrera ha quedado obsoleta por culpa del avance de herramientas de IA, una percepción que baja al 33 % en el caso de los millennials y al 20 % entre los babyboomers.

El cambio de paradigma no solo afecta a la percepción del conocimiento adquirido, sino también al sistema universitario en sí. Las universidades estadounidenses han aumentado sus tasas en un 45 % en los últimos 20 años, lo que ha obligado a muchos estudiantes a endeudarse fuertemente para poder estudiar. Esta presión económica agudiza la sensación de frustración: el 38 % de los jóvenes admite que sus deudas académicas les han perjudicado más de lo que les ha beneficiado el título.

La saturación académica y el nuevo mercado laboral

A este problema se suma otro fenómeno: la academización del mercado. Hay más titulados que nunca, pero no ha crecido al mismo ritmo la oferta de empleos cualificados. Tal como señala el sociólogo Jonathan Horowitz, “cuando hay más personas con título que puestos adecuados, muchos acaban en trabajos por debajo de su cualificación”.

Por su parte, las empresas están empezando a reaccionar: cada vez es más habitual que los procesos de selección prescindan del requisito de contar con un grado universitario. Se priorizan las habilidades, sobre todo aquellas relacionadas con la inteligencia artificial y la capacidad para adaptarse a nuevas herramientas.

“Cada oferta en nuestra plataforma está, en mayor o menor medida, afectada por la inteligencia artificial generativa”, afirma Linsey Fagan, portavoz de Indeed. Según ella, las compañías que quieren sobrevivir en un mundo dominado por la IA necesitan empleados con conocimientos prácticos sobre estas tecnologías. Por eso, muchas organizaciones están invirtiendo en formación continua y programas de reskilling.

¿Pero están preparados para discernir lo que ocurre?

Como contrapeso a este panorama, una investigación paralela realizada por la Universidad de British Columbia alerta sobre la baja capacidad de la Generación Z para identificar noticias falsas. En el mayor estudio global sobre fake news hasta la fecha, en el que participaron más de 66.000 personas de 24 países, los jóvenes de entre 12 y 27 años fueron los que obtuvieron los peores resultados al distinguir titulares verdaderos de falsos.

Friedrich Götz, psicólogo y autor principal del estudio, destaca la paradoja: “Aunque pasan más tiempo en Internet, los jóvenes no son mejores en identificar desinformación”. Entre las afirmaciones falsas evaluadas figuraban teorías conspirativas como que “una pequeña élite controla la economía mundial manipulando el precio del oro y el petróleo”.

Además, las personas jóvenes fueron más realistas a la hora de evaluar sus propias capacidades, a diferencia de los participantes con ideología conservadora, que tendían a sobreestimarse.

La brecha en competencias digitales

Christian Schicha, profesor de ética de medios en la Universidad de Erlangen-Núremberg, señala que es urgente integrar la enseñanza de competencias mediáticas en el sistema educativo. “Muy pocos estudiantes saben lo que es un impressum, un dato clave para verificar la autoría y fiabilidad de una web”, advierte. En su opinión, la educación digital debe centrarse también en la evaluación crítica de fuentes y la detección de fake news.

El problema se agrava porque las redes sociales priorizan contenidos virales antes que la veracidad, y los algoritmos premian lo sensacionalista. Además, plataformas como Meta han reducido su inversión en sistemas de verificación, lo que compromete la calidad informativa.

Formación en IA vs. pensamiento crítico

En paralelo, la demanda de cursos y programas educativos sobre inteligencia artificial ha crecido de forma exponencial. La plataforma O’Reilly ha multiplicado por cinco el número de alumnos en cursos como Prompt Engineering o Machine Learning en tan solo un año.

Esto no impide, sin embargo, que los jóvenes sigan valorando el título universitario como símbolo de estatus: el 66 % admite que le molestaría que un colega sin estudios ocupe el mismo puesto.

El experto en educación Francisco Marmolejo advierte de los riesgos de centrar los planes de estudio en herramientas específicas: “Sería ingenuo adaptar un grado universitario a tecnologías que pueden quedar obsoletas en pocos meses”. La clave, insiste, es apostar por competencias duraderas como la creatividad y el pensamiento crítico.

¿Qué camino seguir?

Nico Maggioli, graduado en diseño en Nueva York, lo tiene claro: “Lo importante fue aprender a pensar”. En un mundo donde la técnica cambia cada semana, quizás ese sea el verdadero valor diferencial de una buena formación.

El debate sobre la utilidad de los títulos universitarios y la preparación de las nuevas generaciones frente a la desinformación está más vivo que nunca. Y la inteligencia artificial no ha hecho más que acelerarlo.

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