Un fallo sistémico y multilingüe
Según el informe presentado por la Unión Europea de Radiodifusión (UER) en su Asamblea celebrada en Nápoles (Italia), los asistentes de inteligencia artificial distorsionan las noticias un 45 % del tiempo, sin importar el idioma, el territorio o la plataforma analizada. La investigación, liderada por la BBC y con la participación de RTVE, DW, CBC/Radio-Canada y otras 18 radiotelevisiones públicas, evaluó más de 3.000 respuestas generadas por los sistemas ChatGPT (OpenAI), Copilot (Microsoft), Gemini (Google) y Perplexity.
Los periodistas encargados del estudio analizaron las respuestas de los chatbots según cuatro criterios: precisión de los datos, atribución de fuentes, distinción entre hechos y opiniones, y aportación de contexto. El resultado fue preocupante: una de cada dos respuestas tenía al menos un problema importante.
Errores en fuentes y precisión
Entre los principales fallos, el estudio identificó que un 31 % de las respuestas mostraban problemas graves con la atribución de fuentes, como enlaces erróneos, inexistentes o que no correspondían con la noticia citada. Además, una de cada cinco respuestas (20 %) incluía errores factuales o datos desactualizados.
El sistema Gemini, de Google, fue el peor evaluado, con un 76 % de respuestas problemáticas, más del doble que sus competidores. Le siguieron Copilot, con un 37 %; ChatGPT, con un 36 %; y Perplexity, con un 30 %. Según la cadena alemana DW, parte del consorcio investigador, algunas respuestas contenían errores tan evidentes como mencionar a Olaf Scholz como canciller alemán cuando ya lo era Friedrich Merz, o mantener a Jens Stoltenberg como secretario general de la OTAN pese a haber sido reemplazado por Mark Rutte.
Un riesgo para la confianza pública
El director de Medios y subdirector general de la UER, Jean Philip De Tender, advirtió de las consecuencias democráticas de estos hallazgos:
“Estos fallos no son incidentes aislados, son sistémicos, transfronterizos y multilingües, y creemos que esto pone en peligro la confianza pública. Cuando la gente no sabe en qué confiar, termina por no confiar en nada, y eso puede frenar la participación democrática.”
El informe cita también el Digital News Report 2025 del Instituto Reuters, que revela que el 7 % de los consumidores de noticias en línea ya usa asistentes de IA para informarse, cifra que asciende al 15 % entre los menores de 25 años.
La BBC pide colaboración a las tecnológicas
El director de Programas de IA Generativa de la BBC, Peter Archer, reconoció el potencial de la tecnología, pero insistió en la necesidad de transparencia:
“Nos entusiasma el potencial de la IA y cómo puede ayudar a aportar más valor al público. Pero las personas deben poder confiar en lo que leen, ven y escuchan. A pesar de algunas mejoras, todavía existen problemas importantes con estos asistentes.”
El estudio publicado en octubre amplía una investigación anterior de la BBC realizada en febrero de 2025, que ya había advertido sobre la manipulación y errores en las respuestas generadas por chatbots de IA. En comparación con aquel primer informe, los resultados muestran una ligera mejora, aunque los niveles de error siguen siendo altos.
Una llamada a la acción global
Ante esta situación, la UER ha pedido a la Unión Europea y a los gobiernos nacionales que refuercen las leyes sobre integridad informativa, servicios digitales y pluralismo mediático. Además, ha lanzado una campaña conjunta con varias organizaciones bajo el lema “Facts In: Facts Out”, para exigir que las empresas de inteligencia artificial asuman su responsabilidad sobre el tratamiento de las noticias.
“Las herramientas de IA no deben comprometer la integridad de las noticias que utilizan. Si los datos que entran son fiables, los resultados también deben serlo”, afirmaron los promotores de la campaña.
La UER también ha publicado un kit de herramientas sobre integridad informativa destinado a mejorar tanto la calidad de las respuestas de los asistentes como la alfabetización mediática de los usuarios.
Consecuencias para el futuro del periodismo
El estudio evidencia la fragilidad del ecosistema informativo digital en un momento en que los asistentes de IA comienzan a sustituir a los motores de búsqueda tradicionales. Si bien estas herramientas facilitan el acceso a la información, también introducen riesgos de desinformación automatizada.
La propia UER advierte que sin un control riguroso y sin colaboración con los medios de comunicación, el avance de los chatbots podría erosionar los principios de veracidad, transparencia y confianza que sustentan el periodismo público.
El desafío ahora no solo es tecnológico, sino ético y democrático: cómo aprovechar la potencia de la inteligencia artificial sin poner en peligro la calidad informativa ni la credibilidad de las instituciones mediáticas.
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