En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha saltado del laboratorio a los fogones. Lo que comenzó como una simple curiosidad se ha convertido en una auténtica revolución gastronómica. Así lo demuestra Delicioso algoritmo, el nuevo libro de Eneko Axpe, físico vasco y colaborador científico de la NASA, publicado el pasado enero bajo el sello Planeta Gastro.
Axpe, reconocido por su labor en sostenibilidad, biomateriales y gastrofísica, propone una lectura accesible y apasionante sobre cómo la IA está entrando en cocinas profesionales y hogares. Desde la creación de platos hasta la optimización de procesos culinarios, la IA se perfila como una herramienta poderosa que puede amplificar la creatividad de los chefs, no sustituirla.
Un menú creado por IA, ejecutado por humanos
Uno de los experimentos más sorprendentes que recoge el libro tuvo lugar en Madrid Fusión 2024, donde Axpe y el chef con tres estrellas Michelin Eneko Atxa presentaron por primera vez un menú de alta cocina diseñado íntegramente por IA. El sistema, a través de ChatGPT-4o, generó desde el nombre del plato hasta la receta y su imagen. Atxa y su equipo lo llevaron a la realidad con rigor técnico, mostrando que la colaboración entre humano y máquina puede ir más allá de lo simbólico.
“¿Quién es el autor de estos platos?”, preguntó el periodista Guillermo Elejabeitia tras la presentación. “Desde luego, ni Atxa ni yo”, reconoce Axpe en el libro, subrayando que la autoría era atribuible a la IA, pues ellos se limitaron a ejecutar sus instrucciones.
De la espuma de coliflor al taco de txangurro
Entre los platos que nacieron de este experimento se encuentra una espuma de coliflor con caviar balsámico, o una sofisticada reinterpretación de un taco de txangurro con aire de txakoli y esencia de piperrada verde. La IA también aportó ideas visuales que ayudaron a mejorar la comunicación en cocina, generando imágenes que reducían errores y aceleraban los tiempos de ejecución.
Sin embargo, el proceso no estuvo exento de obstáculos. Las llamadas «alucinaciones» de la IA —errores o sugerencias irreales como texturas imposibles— fueron frecuentes. Para Axpe, lejos de ser un problema, representan oportunidades creativas: “Donde Atxa veía problemas tremendos, yo veía oportunidades”.
Nuevas formas de negocio y sostenibilidad
El libro no se queda en lo anecdótico. Axpe expone ejemplos de innovación empresarial impulsada por IA, como una bebida energética diseñada con sabores multiculturales para la generación alfa, o una impresora 3D que convierte residuos orgánicos en nuevos platos, potenciando así la sostenibilidad alimentaria.
También se menciona Beverage Explorer, una plataforma inmersiva que combina realidad aumentada, virtual e IA para ofrecer experiencias sensoriales alrededor del mundo de las bebidas.
¿Puede un algoritmo ser delicioso?
Axpe se pregunta si un algoritmo puede provocar placer en sentidos tan complejos como el gusto o el olfato. Aunque reconoce los límites actuales de la IA —especialmente en creatividad pura y sensibilidad emocional—, cree firmemente en su potencial como herramienta de colaboración.
“Kasparov todavía ganaría la partida al ordenador, si esto fuese ajedrez”, afirma Atxa, dejando claro que la IA aún no alcanza el nivel de intuición y alma que un gran chef aporta. Pero eso no significa que no tenga un lugar importante en la gastronomía del futuro.
Agricultura inteligente y personalización extrema
Delicioso algoritmo también aborda el impacto de la IA en la producción alimentaria: desde la agricultura de precisión hasta el desarrollo de alimentos funcionales adaptados a cada individuo. Los avances permitirán cultivos más resistentes, dietas personalizadas y menús diseñados en tiempo real según el estado emocional del comensal.
Una lectura para perder el miedo al progreso
El libro de Axpe no es solo una reflexión sobre tecnología, sino también una defensa del progreso y la innovación como motores del cambio cultural y social. A través de un lenguaje claro y ejemplos fascinantes, invita a chefs, productores y comensales a abrazar la IA como una aliada, sin olvidar que el alma de la cocina seguirá siendo humana.

