Las Fallas de Valencia, una de las fiestas más emblemáticas de España, han decidido dar un salto tecnológico para blindar sus monumentos más valiosos. En esta edición de 2026, la seguridad no solo dependerá de la vigilancia tradicional, sino que se apoyará en la inteligencia artificial más avanzada. Once comisiones falleras, situadas principalmente en el municipio de Catarroja y en Valencia capital, han desplegado 11 torres de videovigilancia inteligente de la firma BauWatch.
Estos dispositivos, denominados GreenLight, están diseñados para proteger obras de arte efímeras que, en conjunto, representan una inversión superior a los 9,8 millones de euros solo en la capital valenciana. Desde la plantà hasta la cremà, estas torres operarán las 24 horas del día, utilizando algoritmos de aprendizaje profundo para distinguir entre el flujo normal de turistas y posibles amenazas reales de vandalismo o intrusión. Esta iniciativa busca garantizar que el millón de visitantes previsto pueda disfrutar de la fiesta con total tranquilidad, demostrando cómo la tecnología punta puede ponerse al servicio de la tradición y el patrimonio cultural en entornos urbanos masificados.
Tecnología «GreenLight»: ojos inteligentes que nunca duermen
Las torres de vigilancia que se han instalado en los recintos falleros no son cámaras de seguridad convencionales. El sistema GreenLight de BauWatch integra cámaras de videovigilancia de alta definición con un alcance sorprendente de hasta 140 metros. Para asegurar una protección total, estos dispositivos cuentan con visión nocturna por infrarrojos, lo que permite supervisar los monumentos incluso en condiciones de oscuridad absoluta o baja iluminación.
Lo que realmente diferencia a estas torres es su cerebro digital. Funcionan mediante un software avanzado de análisis de vídeo basado en Inteligencia Artificial y Deep Learning (o aprendizaje profundo). Esta tecnología se apoya en modelos matemáticos entrenados con millones de eventos reales previamente verificados, lo cual permite al sistema analizar el comportamiento en la escena en tiempo real.
A diferencia de los sistemas antiguos, que podían generar falsas alarmas por el paso de un animal o el movimiento de una lona por el viento, esta IA sabe priorizar amenazas reales. En un entorno tan complejo y con tanto movimiento de personas como son las Fallas, esta capacidad de discernimiento es fundamental para no colapsar los servicios de emergencia. Además, cada torre emite una iluminación visible desde larga distancia, funcionando como un elemento disuasorio que avisa a cualquier posible infractor de que el área está monitorizada.
Por qué la IA es clave para proteger el arte efímero
La necesidad de este despliegue responde a una realidad logística y económica innegable. Los monumentos falleros son estructuras extremadamente vulnerables que permanecen expuestas en la vía pública durante aproximadamente cinco días. Durante este tiempo, especialmente en las madrugadas, los actos de vandalismo o las intrusiones accidentales pueden arruinar meses de trabajo de los artistas falleros.
El impacto de este cambio tecnológico en la industria de la seguridad festiva es profundo, y ofrece varias ventajas claras:
- Supervisión remota 24/7: El sistema permite que los monumentos estén vigilados en todo momento desde una Central Receptora de Alarmas.
- Intervención humana inmediata: Cuando la IA detecta una anomalía, las imágenes se envían automáticamente a operadores humanos que verifican la alerta en segundos.
- Disuasión activa en directo: Si se confirma una intrusión, el sistema permite activar avisos por megafonía en tiempo real para intervenir antes de que el incidente pase a mayores.
- Protección de la inversión: Con más de 9,8 millones de euros en juego solo en la ciudad de Valencia, la tecnología actúa como un seguro para el patrimonio de las comisiones.
Como señala Ignacio González Medina, director de BauWatch España, el objetivo es poner la tecnología al servicio de una respuesta rápida ante cualquier incidencia, preservando el esfuerzo de meses de dedicación de las comisiones.
Contexto: Una alianza entre tradición y seguridad digital
El despliegue de este año se ha concentrado de forma masiva en Catarroja, un municipio donde el Ayuntamiento ha impulsado la instalación de diez torres, una para cada comisión fallera de la localidad. A estas se suma una torre estratégica en una comisión de Valencia capital, reforzando la seguridad en los puntos de mayor afluencia.
La alcaldesa de Catarroja, Lorena Silvent, ha destacado que este refuerzo permite cuidar el espacio público y garantizar la convivencia durante unos días en los que la población se multiplica. Según datos de la Universitat de València, las Fallas atraen anualmente a más de un millón de visitantes, lo que genera una presión logística que solo puede gestionarse mediante herramientas inteligentes.
Detrás de esta tecnología se encuentra BauWatch, una empresa que es referente europeo en seguridad para sectores críticos como la construcción y las infraestructuras. Con más de 17 años de experiencia y presencia en 11 países, la firma ha protegido ya más de 44.000 proyectos, utilizando su flota de más de 12.000 torres de vigilancia móviles para garantizar la protección 24/7.
¿Qué significa esto para el futuro de los eventos masivos?
La implementación de la IA en las Fallas no es un hecho aislado, sino una tendencia que marcará el futuro de las celebraciones populares en todo el mundo. Estamos pasando de una seguridad reactiva, basada en ver lo que ocurrió después de que el daño esté hecho, a una seguridad proactiva y preventiva. La capacidad de las máquinas para analizar patrones de comportamiento y alertar a humanos en tiempo real permite gestionar multitudes de forma mucho más eficiente y segura.
Este modelo de protección para espacios abiertos y temporales es ideal para eventos que no cuentan con infraestructuras de seguridad permanentes. En un futuro cercano, es muy probable que veamos cómo este «escudo inteligente» se extiende a otras fiestas populares, conciertos y grandes ferias, permitiendo que la tradición y la tecnología convivan para proteger lo que más valoramos: nuestra cultura y nuestra tranquilidad.

