La inteligencia artificial (IA) está transformando la economía mundial, generando oportunidades sin precedentes, pero también riesgos alarmantes de desigualdad. Así lo advierte el nuevo Informe sobre Tecnología e Innovación 2025 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), presentado este 7 de abril en Ginebra. El informe insta a los países a actuar con rapidez si quieren que esta revolución beneficie a todos y no solo a unos pocos.
Un mercado de 4,8 billones que excluye a muchos
Según el estudio, se espera que el mercado de la IA alcance los 4,8 billones de dólares en 2033, una cifra comparable al tamaño de la economía alemana. Sin embargo, la mayor parte de esta riqueza está en manos de unas pocas economías avanzadas y grandes empresas tecnológicas, especialmente de Estados Unidos y China.
Solo 100 empresas concentran el 40% del gasto global en investigación y desarrollo empresarial en IA. Entre ellas destacan Apple, Nvidia y Microsoft, cada una con una valoración de mercado cercana a los 3 billones de dólares, una cifra que iguala el Producto Interior Bruto de toda África. Esta concentración podría ampliar aún más la brecha tecnológica y dejar atrás a muchos países en desarrollo.
El empleo en juego: automatización y nuevas oportunidades
La IA también transformará el empleo: hasta el 40% de los trabajos en el mundo podrían verse afectados, señala el informe. Aunque promete ganancias de productividad, también plantea riesgos de desplazamiento laboral, especialmente en economías que dependen del trabajo de bajo coste.
UNCTAD advierte que los beneficios de la automatización suelen favorecer al capital frente al trabajo, lo que podría profundizar la desigualdad. Pero la IA no solo destruye empleos: también puede generar nuevas industrias y empoderar a los trabajadores. Por eso, el organismo pide una inversión urgente en recualificación y adaptación de la fuerza laboral.
Infraestructura, datos y habilidades: claves para competir
Para que los países en desarrollo puedan aprovechar el potencial de la IA, necesitan actuar sobre tres pilares estratégicos: infraestructura digital, acceso a datos y desarrollo de habilidades. Sin una base sólida en estos ámbitos, será difícil adoptar la tecnología, fomentar la innovación local o responder a las necesidades sociales y económicas de cada país.
UNCTAD ofrece asistencia técnica para ayudar a diseñar sistemas de innovación resilientes y políticas nacionales eficaces. El objetivo es que la IA no se convierta en un lujo para pocos, sino en una herramienta de desarrollo global.
Gobernanza global de la IA: una mesa con demasiadas sillas vacías
El informe también denuncia una preocupante falta de inclusión en los foros donde se decide el futuro de la IA. Un total de 118 países, la mayoría del Sur Global, no están representados en los debates internacionales sobre gobernanza tecnológica. Esto amenaza con perpetuar una arquitectura regulatoria dominada por las potencias actuales, sin tener en cuenta los intereses y realidades de los países en desarrollo.
La secretaria general de UNCTAD, Rebeca Grynspan, subrayó la urgencia de “cambiar el foco de la tecnología a las personas”, y propuso que los países trabajen juntos para crear un marco global de inteligencia artificial que sea inclusivo y equitativo.
Una hoja de ruta para un desarrollo inclusivo
El informe plantea una serie de recomendaciones políticas para evitar que la IA agrande la brecha entre países ricos y pobres:
- Compromiso industrial: un sistema de transparencia similar al marco ESG (ambiental, social y de gobernanza) para las empresas tecnológicas.
- Infraestructura compartida: creación de instalaciones globales accesibles para todos los países.
- Innovación abierta: impulso de modelos de open data y open source que democratizan el conocimiento y los recursos tecnológicos.
- Fortalecimiento de capacidades: fomento de la cooperación Sur-Sur para compartir conocimientos, herramientas y formación en IA.
La oportunidad es ahora
UNCTAD concluye que la IA puede ser un motor de progreso, innovación y prosperidad compartida, pero solo si los países actúan con decisión para dar forma a su desarrollo. Esto implica priorizar a las personas, construir una gobernanza inclusiva y fomentar la colaboración internacional.
Si no se toman medidas, la IA podría consolidar aún más las asimetrías del sistema actual. Pero si se gestiona con visión y justicia, podría convertirse en una palanca de desarrollo verdaderamente global.

