En una declaración que ha sacudido los cimientos del sector tecnológico, Eddy Cue, vicepresidente senior de servicios de Apple, ha confirmado un hecho sin precedentes: las búsquedas de Google realizadas desde el navegador Safari han caído por primera vez en 22 años. El anuncio fue realizado durante el juicio por monopolio que enfrenta Alphabet —matriz de Google— en Estados Unidos, y ha tenido un impacto inmediato en los mercados bursátiles y en las estrategias de ambas compañías.
El auge de la IA amenaza al rey de las búsquedas
La caída en las búsquedas coincide con el auge meteórico de herramientas de inteligencia artificial generativa como ChatGPT, Perplexity o Gemini, que ofrecen respuestas directas y precisas a las preguntas de los usuarios. Esta nueva forma de interactuar con la información ha comenzado a desplazar a los motores de búsqueda tradicionales, donde Google había reinado sin oposición durante más de dos décadas.
Según Cue, los usuarios están cambiando su comportamiento: prefieren consultar a un asistente de IA antes que realizar una búsqueda clásica. Este cambio de paradigma ha provocado una sacudida en Wall Street: las acciones de Alphabet cayeron un 7,3 %, mientras que Apple también sufrió una ligera bajada del 1,1 %.
Un acuerdo multimillonario en peligro
La relación entre Google y Apple se ha basado en un acuerdo estratégico de enorme valor: Google paga cerca de 20.000 millones de dólares anuales para ser el buscador predeterminado en Safari. Pero si el uso de Google sigue cayendo en los dispositivos de Apple, este acuerdo podría renegociarse o incluso desaparecer, alterando profundamente el equilibrio económico entre ambas tecnológicas.
Apple se abre a nuevas alianzas
Mientras tanto, Apple ya se prepara para un futuro sin dependencia de Google. Según The Verge, la empresa de Cupertino mantiene conversaciones con Perplexity AI y planea integrar motores de búsqueda con IA en iOS 19, cuyo lanzamiento se espera durante la WWDC 2025 el próximo 9 de junio.
Actualmente, Apple ya permite usar ChatGPT en Siri y planea incluir también Gemini, el asistente de Google basado en IA. Estas decisiones apuntan a un cambio estratégico profundo: Safari podría convertirse en un navegador multibuscador con opciones personalizadas impulsadas por IA.
Más allá del buscador: una industria en transformación
El juicio antimonopolio ha puesto de manifiesto una verdad incómoda para Google: su posición dominante podría estar perdiendo solidez. En palabras de Cue: “Antes de la IA, mi sensación era que ninguna de las otras opciones era válida. Creo que hoy en día hay mucho más potencial porque hay nuevos participantes que abordan el problema de una manera diferente”.
Algunos analistas creen que estas declaraciones también podrían estar motivadas por el interés de Apple en demostrar que Google ya no es un monopolio, lo que le permitiría seguir cobrando por establecer su buscador como predeterminado sin infringir la ley.
Además, el directivo dejó caer una frase que ha generado titulares: “Quizás no necesites un iPhone dentro de 10 años, por muy descabellado que parezca”. Una afirmación que subraya la profundidad del cambio que supone la inteligencia artificial para la industria tecnológica.
Consecuencias globales: medios y anunciantes, en alerta
El impacto del auge de la IA no solo afecta a los gigantes tecnológicos. Los medios de comunicación y los negocios digitales que dependen del tráfico procedente de buscadores están comenzando a notar los efectos. Menos clics en enlaces significa menos ingresos por publicidad. Desde Google, ya han admitido que “no pueden ofrecer garantías” de que esta tendencia se revierta.
En paralelo, la Unión Europea presiona a las tecnológicas con nuevas normativas, obligándolas a ofrecer más transparencia y a reducir su control sobre el acceso a la información, un entorno cada vez más volátil para empresas que dominaban con soltura el mercado digital.
¿Un nuevo orden tecnológico?
Este posible “divorcio” entre Apple y Google, en plena explosión de la inteligencia artificial generativa, marca un punto de inflexión. La búsqueda de información ya no se libra en los navegadores, sino en los modelos de lenguaje y asistentes inteligentes. Las reglas del juego están cambiando.
Queda por ver si Apple decidirá romper definitivamente con Google o si las nuevas tecnologías servirán para reforzar un ecosistema donde múltiples opciones convivan. Lo que está claro es que la batalla por el futuro de la búsqueda en internet ha comenzado, y promete transformar el sector como nunca antes.
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