Las principales sociedades de derechos de autor se adaptan a la nueva era musical
Las tres grandes organizaciones de gestión de derechos de autor en Norteamérica, ASCAP (Estados Unidos), BMI (Estados Unidos) y SOCAN (Canadá), anunciaron esta semana una actualización en sus políticas de registro de obras musicales. A partir de ahora, aceptarán composiciones musicales generadas parcialmente con inteligencia artificial, siempre que incluyan contribuciones significativas de autoría humana.
Esta medida responde al creciente uso de herramientas de IA por parte de compositores y productores, quienes incorporan algoritmos en su proceso creativo. La decisión marca un cambio significativo en la industria musical, donde el debate sobre el papel de la IA en la creación artística está más presente que nunca.
Qué se considera una obra parcialmente generada por IA
Según la nueva definición compartida por las tres entidades, se considerará como tal a una obra que “combine elementos de contenido musical generado por IA con elementos de autoría humana”. Sin embargo, dejan claro que las composiciones creadas íntegramente mediante IA seguirán sin poder registrarse.
La actualización busca mantener el equilibrio entre innovación tecnológica y reconocimiento del trabajo humano. Las obras aceptadas deberán registrarse directamente en las respectivas plataformas de cada sociedad.
Una respuesta al uso sin consentimiento de obras protegidas
Además de anunciar la nueva política, ASCAP, BMI y SOCAN aprovecharon para expresar su rechazo al uso indebido de obras protegidas por parte de empresas tecnológicas que entrenan modelos de IA sin autorización ni compensación. En el comunicado conjunto pueden leerse palabras contundentes: “No es uso justo, es robo”.
Las voces de los líderes de la industria
Elizabeth Matthews, directora ejecutiva de ASCAP, señaló que “los compositores siempre han experimentado con herramientas innovadoras, y la IA no es una excepción”. Añadió que esta política busca apoyar a los miembros de la organización, “siempre que la ley ponga a los humanos por delante y las tecnológicas respeten los derechos de los creadores”.
Mike O’Neill, presidente y CEO de BMI, subrayó que se trata de “un primer paso importante para proteger la creatividad humana a medida que evoluciona la IA”. Destacó que esta política común permitirá valorar adecuadamente las contribuciones humanas y garantizar una retribución justa.
Jennifer Brown, directora ejecutiva de SOCAN, añadió que esta alineación entre las tres entidades “crea una vía legal y ética para la IA en la música” y demuestra que “el futuro de la música puede abrazar la IA sin dejar de ser profundamente humano”.
Consecuencias y oportunidades para el sector musical
Estas nuevas políticas representan una oportunidad para miles de creadores que exploran nuevas formas de hacer música. Permiten registrar obras que mezclan el ingenio humano con las posibilidades generativas de la IA, lo cual amplía las fronteras de la creatividad.
A la vez, envían un mensaje claro a las tecnológicas: la IA no puede seguir alimentándose de obras protegidas sin consentimiento. Esta postura fortalece los derechos de los compositores en una era donde los límites entre autor y algoritmo se vuelven cada vez más difusos.
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