Una infraestructura sin precedentes en la industria farmacéutica
Lilly ha desplegado la primera DGX SuperPOD con sistemas DGX B300 del mundo, equipada con 1.016 GPUs NVIDIA Blackwell Ultra. Este superordenador ha sido diseñado para transformar la manera en que se desarrollan los medicamentos mediante el uso de modelos de fundación biomédicos a gran escala.
El objetivo de esta “fábrica de IA” es reducir drásticamente los tiempos de descubrimiento de fármacos y permitir avances acelerados en disciplinas clave como la genómica, la medicina personalizada y el diseño molecular. La compañía utilizará la infraestructura para entrenar modelos de IA con los que explorar nuevas combinaciones de moléculas, generar anticuerpos y descubrir biomarcadores para enfermedades degenerativas.
Modelos fundacionales y acceso colaborativo a través de TuneLab
Una parte de los modelos desarrollados se ofrecerá a través de TuneLab, la plataforma de inteligencia artificial de Lilly. Esta herramienta ofrece a startups del sector biotecnológico acceso a modelos de descubrimiento de fármacos entrenados con datos exclusivos de la compañía, valorados en más de 1.000 millones de dólares.
TuneLab está construido sobre la infraestructura de federated learning de NVIDIA FLARE, lo que permite a las empresas colaboradoras trabajar con potentes modelos de IA sin necesidad de compartir sus datos. Cuantos más actores participen en el ecosistema, más se enriquecen los modelos, beneficiando a todo el sector.
Supercomputación al servicio de la medicina
La infraestructura de Lilly se apoya en la arquitectura completa de fábrica de IA de NVIDIA, que incluye computación acelerada, redes NVIDIA Spectrum-X y software optimizado. La solución está diseñada específicamente para cumplir con los requisitos del sector sanitario y de las ciencias de la vida, altamente regulados.
Además, con la herramienta NVIDIA Mission Control, Lilly puede orquestar las cargas de trabajo, supervisar el rendimiento y automatizar operaciones de IA de forma segura en las más de 1.000 GPUs del sistema.
De los datos al diseño molecular
Con esta potencia de cálculo, los investigadores de Lilly podrán analizar secuencias genómicas completas, predecir resultados clínicos y explorar configuraciones atómicas antes inalcanzables. Tal como explica Thomas Fuchs, director de IA de Lilly, “Nuestros modelos fundacionales están generando nuevas posibilidades para nuestros químicos, ayudándoles a descubrir nuevos motivos y configuraciones de átomos que antes estaban fuera de alcance con los métodos tradicionales”.
Simulaciones y robótica para acelerar la producción
La compañía también planea utilizar la IA para mejorar sus procesos de fabricación. Gracias a la plataforma NVIDIA Omniverse, podrá crear gemelos digitales de sus líneas de producción, simulando cambios antes de implementarlos físicamente y optimizando la cadena de suministro.
Lilly ya utiliza robots para la inspección de calidad y el transporte de medicamentos, y planea modernizar estos procesos con ayuda del software NVIDIA Isaac, que permite simular y entrenar sistemas robóticos adaptados al entorno farmacéutico.
Además, con herramientas como NVIDIA NeMo, podrá desarrollar agentes de IA capaces de razonar, planificar y actuar en laboratorios físicos y virtuales. Estos sistemas podrían generar nuevas moléculas, diseñar tratamientos in silico y validarlos en entornos de laboratorio.
Un salto cuantitativo en potencia computacional
La comparación histórica revela el salto tecnológico: una sola GPU NVIDIA Blackwell Ultra ofrece la misma capacidad que 7 millones de superordenadores Cray como los que Lilly usaba en 1992. El sistema completo alcanza los 9.000 petaflops, es decir, más de 9 quintillones de operaciones por segundo.
Impacto económico y liderazgo global
Esta iniciativa refuerza el compromiso de Lilly con la innovación tecnológica y la soberanía farmacéutica de Estados Unidos. Forma parte de una inversión de 50.000 millones de dólares que incluye cuatro nuevas instalaciones y un laboratorio de 4.500 millones en Indiana.
El conjunto de proyectos creará unos 13.000 empleos de alta cualificación, y la Lilly Medicine Foundry generará otros 500 puestos para ingenieros, científicos y técnicos de laboratorio.
Según Fuchs, “Apenas estamos empezando a ver lo que es posible con la IA en el diseño y desarrollo de medicamentos”. Con esta fábrica de IA, Lilly no solo busca acelerar la innovación, sino liderar un cambio estructural en la industria farmacéutica global.

