El viaje relámpago de Jensen Huang a Taipéi
El CEO de Nvidia, Jensen Huang, aterrizó este viernes en Taipéi para reunirse con directivos de TSMC, su principal socio en la fabricación de chips. Según confirmó a los medios locales, su visita tenía como objetivo principal agradecer la colaboración de la empresa taiwanesa en el desarrollo de seis nuevos chips basados en la futura arquitectura Rubin, incluida una GPU y un procesador de fotónica de silicio para superordenadores.
“Hemos finalizado el diseño de todos los chips. Esta es la primera arquitectura en nuestra historia donde cada componente es nuevo y revolucionario”, declaró Huang antes de cenar con los directivos de TSMC, donde también ofreció una charla sobre su “filosofía de gestión”, según comunicó la propia empresa.
Tensiones entre EE.UU., China y la IA de Nvidia
Esta visita ocurre en un contexto especialmente delicado para Nvidia, que se encuentra atrapada en la creciente guerra tecnológica entre Estados Unidos y China. La compañía ha solicitado a varios de sus proveedores que detengan los trabajos relacionados con el chip H20, un modelo específicamente diseñado para el mercado chino tras las restricciones impuestas por Washington en 2023.
Nvidia había recibido permiso en julio para reanudar la venta del H20 en China y había encargado 300.000 unidades a TSMC, pero pocos días después, Pekín alertó de posibles riesgos de seguridad relacionados con el chip. Desde entonces, el Gobierno chino ha advertido a las empresas locales sobre su uso, lo que ha obligado a Nvidia a replantear su estrategia.
Según informó Reuters, la empresa ha pedido a Foxconn, Amkor Technology y Samsung Electronics detener sus actividades relacionadas con el H20. Foxconn, por ejemplo, estaba ensamblando componentes clave, mientras que Amkor se encargaba del empaquetado avanzado y Samsung suministraba la memoria de alto ancho de banda. Ninguna de estas compañías ha querido hacer comentarios al respecto.
El futuro chip B30A y la incógnita del permiso estadounidense
Mientras tanto, Nvidia estaría desarrollando un nuevo chip, el B30A, basado en su arquitectura Blackwell, que sería más potente que el H20 y adaptado a las restricciones impuestas por Washington. No obstante, Huang fue claro al respecto: “Estamos en diálogo con el Gobierno estadounidense, pero no es una decisión que dependa de nosotros”.
El presidente Donald Trump ha abierto la puerta recientemente a la venta de chips avanzados a China bajo ciertas condiciones, como que el Gobierno de EE.UU. reciba un 15% de los ingresos generados por las ventas. Sin embargo, el nuevo modelo aún está en fase de negociación.
Nvidia reorganiza su cadena de suministro
Ante esta situación, Nvidia ha decidido paralizar temporalmente la producción del H20 y utilizar primero el inventario acumulado. “Tenemos un número significativo de chips H20 preparados y estamos esperando pedidos de los clientes en China”, explicó Huang. En palabras de un portavoz de la empresa, la gestión de la cadena de suministro se adapta constantemente a las condiciones del mercado.
La compañía también quiso dejar claro que el chip H20 no tiene fines militares ni está destinado a infraestructuras gubernamentales, minimizando así las preocupaciones de seguridad expresadas por China.
Una carrera por la supremacía tecnológica cada vez más tensa
El caso del H20 ilustra los retos geopolíticos que enfrentan empresas tecnológicas como Nvidia en su intento por liderar el sector de la inteligencia artificial. Mientras Estados Unidos busca mantener su dominio y restringir el acceso de China a componentes avanzados, compañías como Nvidia deben equilibrar la presión política con la demanda del mercado chino, que sigue siendo una fuente clave de ingresos.
Por ahora, la visita de Huang a Taipéi ha servido para reforzar la colaboración con TSMC y mostrar que Nvidia sigue adelante con el desarrollo de chips de nueva generación. Pero el futuro de su negocio en China dependerá de decisiones que se toman en Washington y Pekín.

