El lunes 28 de abril a las 12:33 horas, se produjo un fallo sin precedentes en el sistema eléctrico peninsular. Según explicó el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, “desaparecieron 15 GW durante 5 segundos”, lo que representa cerca del 60% de la demanda en ese momento. La repentina pérdida de generación provocó una oscilación de potencia que desestabilizó la red y activó mecanismos automáticos de autoprotección, derivando en un apagón generalizado.
Inteligencia artificial en la red eléctrica: usos y riesgos
Actualmente, la inteligencia artificial juega un papel creciente en la optimización de las redes eléctricas, especialmente en la predicción de demanda, el ajuste del flujo de energía y la detección de fallos. Según el informe Energy and AI de la Agencia Internacional de la Energía, “el uso de la IA en el sector energético puede mejorar la eficiencia operativa, apoyar la integración de energías renovables y permitir nuevos servicios, pero también presenta riesgos de ciberseguridad y requiere una gobernanza adecuada”.
Sin embargo, la gestión del sistema eléctrico español sigue dependiendo en gran parte de protocolos tradicionales, con supervisión humana y múltiples mecanismos de seguridad.
Un suceso extraordinario: desequilibrio sin precedentes
El apagón se originó tras una pérdida masiva de generación, especialmente eólica, sin que esta fuera sustituida por otras fuentes como la nuclear o el gas. En ese momento, tres centrales nucleares estaban inactivas, lo que limitó la capacidad de reacción. El sistema, mayoritariamente abastecido por renovables, no pudo equilibrar la caída de producción y se autodesconectó.
“Lo que hemos observado es una oscilación en los flujos de potencia coincidente con una pérdida de generación de una magnitud muy elevada”, declaró Eduardo Prieto, director de Servicios a la Operación de Red Eléctrica (La Vanguardia).
El riesgo de ciberataques con inteligencia artificial
En las primeras horas tras el apagón del 28 de abril de 2025, surgieron especulaciones sobre la posibilidad de un ciberataque como causa del fallo eléctrico. Sin embargo, tanto las autoridades españolas como portuguesas descartaron esta hipótesis. El Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE) investigó un posible ataque, sin hallar indicios que lo confirmaran. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) también concluyó que no había evidencia de una intrusión externa en el sistema eléctrico. En la misma línea, el operador eléctrico portugués REN declaró públicamente que “no hay señales de que el apagón haya sido causado por un ataque cibernético”.
A pesar de ello, el riesgo de ataques cibernéticos asistidos por inteligencia artificial sigue siendo una preocupación creciente. Según el informe Global Cybersecurity Outlook 2025 del Foro Económico Mundial, la IA generativa está aumentando la capacidad ofensiva de los ciberdelincuentes, especialmente en ataques de ingeniería social. El informe destaca que el 47 % de las organizaciones encuestadas identifican el uso adversario de esta tecnología como su principal amenaza emergente, al facilitar ciberataques más sofisticados, escalables y difíciles de prevenir.
Un sistema vulnerable por su aislamiento y dependencia de renovables
La península ibérica ha sido históricamente considerada una «isla energética» debido a su escasa interconexión eléctrica con el resto de Europa. Según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores, en 2023, el nivel de interconexión de la península con el sistema eléctrico europeo era del 2,8% respecto a la potencia de generación instalada, una cifra aún muy lejana del objetivo marcado por la Unión Europea de alcanzar el 15% para 2030 para cada país. Esta limitada capacidad de intercambio energético dificulta la estabilidad del sistema eléctrico ante situaciones de emergencia, como la vivida durante el apagón del 28 de abril de 2025. La presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, destacó en su momento la importancia de proyectos de interconexión para que España deje de ser una isla energética y se acerque a los objetivos de interconexión que marca la Unión Europea.
Consecuencias del apagón y reflexión futura
El impacto del apagón fue inmediato: ciudades paralizadas, servicios interrumpidos, atascos por semáforos apagados, problemas con la telefonía y caos en el transporte. La reposición fue progresiva; a medianoche se había restablecido el 99,5% de la demanda y el 100% de las subestaciones.
El caso subraya la importancia de reforzar la ciberseguridad y la robustez de sistemas críticos. La integración de inteligencia artificial debe ir acompañada de auditorías constantes y diseño de arquitecturas resilientes.
Como concluyó el presidente Sánchez: «No se descarta ninguna hipótesis», aunque los datos disponibles apuntan a un desafío estructural, no a un sabotaje algorítmico.
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