Una revolución digital con factura energética
La expansión imparable de la inteligencia artificial (IA) y los centros de datos está redefiniendo el panorama energético mundial. Así lo advierte el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (Ifri) en su último informe, que examina con lupa las tendencias de consumo eléctrico impulsadas por estas tecnologías.
La explosión del consumo eléctrico
Hasta hace poco, el consumo eléctrico de los centros de datos se mantenía estable gracias a los avances en eficiencia energética. Sin embargo, desde 2019 esta tendencia ha cambiado drásticamente. Según el Ifri, en 2022 la demanda energética de estos centros alcanzó los 460 TWh, y se estima que llegará hasta 2.000 TWh en 2030. Esta cifra representa hasta el 8 % de la demanda eléctrica mundial.
El papel de la IA en este auge
La IA genera actualmente el 10 % del consumo eléctrico de los centros de datos. Aunque parece modesto, se espera que esta cifra se duplique antes de 2030. Tareas como la generación de imágenes requieren hasta 1.000 veces más energía que una simple petición de texto. En este contexto, modelos como ChatGPT podrían suponer un coste energético equivalente al de varios reactores nucleares si se utilizasen de forma masiva.
Estados Unidos, líder en centros de datos
Estados Unidos alberga más de la mitad de los centros de datos del planeta. En estados como Virginia, ya representan un cuarto del consumo total de electricidad. Para 2030, se espera que estos centros consuman el 13 % de toda la electricidad del país. En Europa, países como Francia, Alemania y Reino Unido concentran el grueso de estas infraestructuras.
Los gigantes tecnológicos y el dilema climático
Amazon, Microsoft, Google y Meta lideran el despliegue de centros de datos. Aunque todos se han comprometido con la neutralidad climática, el crecimiento del consumo eléctrico va más rápido que sus planes de sostenibilidad. Algunas de estas empresas recurren ya a pequeños reactores nucleares (SMR) para garantizar el suministro.
¿Un futuro insostenible?
La creciente demanda amenaza con desbordar las redes eléctricas. En ciudades como Londres o Estocolmo, nuevos centros de datos deben esperar años para conectarse a la red. Según el Ifri, la inversión necesaria en infraestructuras eléctricas solo en Europa podría superar los 800.000 millones de euros en esta década.
La respuesta política: sostenibilidad y regulación
Francia ha tomado la delantera al organizar el Sommet pour l’action sur l’IA los días 10 y 11 de febrero de 2025. Allí se presentó una coalición internacional por una IA sostenible y se anunció la creación de un Observatorio mundial sobre IA y energía. Además, se impulsa el concepto de IA frugale: modelos más eficientes, específicos y menos entrenados.
DeepSeek: el nuevo jugador chino
El equilibrio geopolítico se tambalea con la irrupción de DeepSeek, un modelo chino que consume mucha menos energía que ChatGPT. Su éxito ha provocado un desplome bursátil en empresas como Nvidia y ha llevado a una caída del 20 % en las acciones de compañías energéticas estadounidenses como Constellation Energy.
¿Qué nos depara el futuro?
Según el informe, la clave estará en la IA específica y frugal, capaz de ofrecer buenos resultados con menos consumo. También en nuevas políticas que prioricen el uso responsable de la energía, la reutilización del calor generado por los centros de datos y la formación de profesionales en el sector.
La pregunta que queda es si podremos hacer frente al coste energético de la IA sin comprometer nuestros objetivos climáticos. Por ahora, la respuesta es incierta, pero el reloj energético ya ha empezado a contar.
La fotografía de representación de esta noticia pertenece a Rabih Shasha y ha sido publicada en Unsplash

