Un reciente informe de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (Cisac) advierte sobre el profundo impacto que la inteligencia artificial (IA) generativa tendrá en la economía de las industrias culturales. Según el documento, se espera una reducción de más del 20% en los ingresos de los sectores de la música y el audiovisual para 2028, como resultado de la proliferación de contenido creado por sistemas de IA.
Esta tecnología, que permite generar música, películas, obras visuales y otros productos culturales sin intervención humana directa, ya está transformando el panorama creativo global. Si bien supone avances significativos en eficiencia y accesibilidad, también genera preocupación en cuanto a su impacto en los derechos de autor y en los ingresos de los artistas.
Los sectores más afectados
La música y el audiovisual son dos de los sectores más expuestos a esta transformación. Con plataformas como Spotify o YouTube adoptando cada vez más contenido generado por algoritmos, las obras tradicionales se enfrentan a una competencia sin precedentes. Esto no solo reduce el espacio para los creadores, sino que también disminuye las regalías, una fuente esencial de ingresos para músicos, guionistas y cineastas.
El informe subraya que, a medida que la IA genere más contenido, la saturación del mercado podría provocar una devaluación de las licencias y los derechos de uso. En este contexto, los autores enfrentan mayores dificultades para destacar y obtener una remuneración justa por su trabajo.
No debemos olvidar que son los creadores humanos quienes alimentan el mundo de la IA.
Ángeles González-Sinde, Vicepresidenta de la CISAC
Regulación: un camino incierto
Para mitigar estos efectos, Cisac enfatiza la necesidad de establecer regulaciones claras y efectivas. Una de las medidas más urgentes sería la creación de normativas que obliguen a identificar explícitamente las obras generadas por IA, protegiendo así los derechos de los autores humanos.
Sin embargo, el desarrollo de estas regulaciones enfrenta obstáculos significativos. La falta de acuerdos internacionales y la resistencia de grandes plataformas tecnológicas dificultan la implementación de medidas efectivas. Esto plantea un reto global, ya que sin un consenso unificado, los creadores podrían quedar desprotegidos frente a un ecosistema tecnológico en rápida evolución.

El futuro de los derechos creativos
El informe concluye que el futuro de las industrias culturales dependerá en gran medida de cómo los gobiernos y las organizaciones internacionales aborden este problema. La combinación de regulación, educación y fomento del uso ético de la IA será clave para garantizar que las tecnologías emergentes beneficien a los creadores en lugar de desplazarlos.
En este sentido, Cisac insta a todas las partes implicadas, desde gobiernos hasta empresas tecnológicas, a trabajar en conjunto para construir un futuro donde la innovación y los derechos de los autores coexistan de manera equilibrada.
Puedes acceder al informe completo en su página oficial.

