La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha aprobado el jueves 22 de mayo una enmienda incluida en el proyecto One Big Beautiful Bill Act (OBBBA) que impide a los estados regular la inteligencia artificial (IA) durante los próximos diez años. La votación, decidida por un ajustado 215 votos a favor frente a 214 en contra, ha polarizado aún más el debate sobre el papel de los estados frente al Gobierno federal en la supervisión de tecnologías emergentes.
Una moratoria con impacto global
La propuesta, respaldada principalmente por el Partido Republicano y grandes compañías tecnológicas, plantea un bloqueo total a las leyes estatales que regulen modelos y sistemas de IA o decisiones automatizadas en el ámbito del comercio interestatal. Argumentan que una maraña de legislaciones estatales podría frenar la innovación y debilitar la competitividad de EE.UU. frente a China. En su lugar, apuestan por un marco federal unificado que aún no existe.
El texto, que figura en la sección 43201 del OBBBA, contempla que “ningún estado o subdivisión política podrá hacer cumplir ninguna ley o regulación que regule modelos de inteligencia artificial, sistemas de inteligencia artificial o sistemas de decisión automatizados durante un periodo de 10 años desde la entrada en vigor de esta ley”.
El proyecto, impulsado por Trump como buque insignia de su agenda económica, incluye otras medidas polémicas como el fin de las subvenciones al coche eléctrico, inversiones en vigilancia fronteriza y reformas fiscales. Pero ha sido esta moratoria sobre la IA la que ha provocado mayor alarma entre académicos, expertos legales y la comunidad creativa.
Rechazo transversal: desde Hollywood hasta Tennessee
La moratoria ha sido calificada como una “concesión peligrosa a las grandes tecnológicas” por más de 140 organizaciones civiles, entre ellas la Center for Democracy & Technology y Common Sense Media. Según estas entidades, dejar sin efecto más de 60 leyes estatales ya aprobadas —y cientos en trámite— sería como “quitar el volante mientras el coche ya circula a toda velocidad”.
Entre las regulaciones que se verían afectadas destacan leyes como la ELVIS Act de Tennessee, que prohíbe la clonación de voces musicales mediante IA, o iniciativas de California para limitar el uso de chatbots antropomórficos en plataformas dirigidas a adolescentes.
Incluso figuras del propio Partido Republicano como los senadores Marsha Blackburn y Josh Hawley han criticado la medida, alegando que va en contra del principio de federalismo y deja sin protección a sectores vulnerables. “En Tennessee necesitamos esas protecciones”, advirtió Blackburn. Hawley fue más allá: “Me parece una barbaridad que el gobierno federal se arrogue el derecho de impedir a los estados proteger a sus ciudadanos”.
El silencio regulador como estrategia
Las voces favorables al veto apelan a la eficiencia y claridad. El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, afirmó ante el Senado que “cumplir con 50 marcos normativos diferentes sería desastroso para la industria”. Por su parte, Alexandr Wang, fundador de Scale AI, defendió que “necesitamos un estándar federal claro y único”.
No obstante, la falta de una regulación federal efectiva ha generado gran desconfianza. “El Congreso lleva décadas sin aprobar leyes significativas para proteger al consumidor en el ámbito digital”, recuerda la profesora Gaia Bernstein, experta en políticas tecnológicas de la Seton Hall University. “Si ahora bloquean también a los estados, ¿de dónde vendrán las protecciones?”, se pregunta.
Consecuencias para el sector audiovisual
La industria creativa, desde guionistas hasta diseñadores de producción, ve con preocupación esta moratoria. La posibilidad de que sus obras sean utilizadas para entrenar modelos de IA sin consentimiento ni compensación legal es uno de los principales temores. Según el periodista Jason Hellerman, “es como darle a la IA diez años para hacer lo que quiera, sin que podamos oponernos ni reclamar pago alguno”.
El bloqueo legislativo no solo afectaría a derechos de autor, sino también a cuestiones éticas como los sesgos algorítmicos en procesos de contratación, la proliferación de deepfakes en campañas electorales o la seguridad infantil en línea.
Un futuro incierto en el Senado
El texto ahora pasa al Senado, donde su futuro es incierto. Varios legisladores podrían invocar la Regla Byrd, que prohíbe incluir disposiciones “ajenas” en proyectos presupuestarios, para eliminar la moratoria de IA del OBBBA. De no hacerlo, el presidente Trump podría promulgar en breve una de las leyes tecnológicas más controvertidas de la última década.
La batalla por el control de la inteligencia artificial en EE.UU. está lejos de terminar. Pero lo que está en juego no es solo la supremacía tecnológica, sino también los derechos civiles y laborales de millones de personas en un país donde la IA avanza más rápido que su regulación.
La fotografía de portada de esta noticia pertenece a la Casa Blanca.

