La advertencia del Atlantic Council
El informe Second-order impacts of civil artificial intelligence regulation on defense, elaborado por Deborah Cheverton y publicado ayer, 30 de junio de 2025, lanza un mensaje claro: la regulación civil de la inteligencia artificial (IA) puede tener consecuencias no deseadas sobre el ámbito de la defensa. Aunque la mayoría de las legislaciones nacionales e internacionales excluyen explícitamente los usos militares de sus disposiciones, el informe alerta de que esa separación es cada vez más difícil de mantener debido a la naturaleza dual de la tecnología.
Una frontera cada vez más difusa
La autora sostiene que, aunque existan “carve-outs” o exenciones legales para el uso militar de la IA, estas “pueden ser, en el mejor de los casos, porosas”. Esto se debe a que muchos avances en IA civil, desde herramientas de evaluación de riesgos hasta modelos fundacionales, son utilizados también en defensa. Así, cualquier restricción, impuesto o norma que afecte a los desarrolladores civiles podría limitar, encarecer o incluso imposibilitar la integración de estos avances en sistemas militares.
Tres frentes de impacto
El informe identifica tres áreas críticas de riesgo indirecto para el sector de defensa:
- Regulación de mercado: las reglas que afectan a los desarrolladores civiles también moldean el acceso a tecnologías y herramientas clave.
- Interpretación judicial: los tribunales civiles podrían extender sus decisiones a contextos de seguridad nacional, generando inseguridad jurídica.
- Costes y barreras: normas sobre protección de datos, derechos de autor o transparencia pueden elevar los costes y retrasar la adopción de nuevas soluciones en defensa.
Recomendaciones para la comunidad de defensa
Cheverton clasifica las áreas de atención en tres categorías:
- Apoyar: estándares técnicos comunes y herramientas de evaluación de riesgos desarrolladas en el ámbito civil que pueden ser útiles y eficientes para defensa.
- Actuar: intervenir proactivamente en debates sobre bases de datos de registro, privacidad o copyright, donde el impacto indirecto puede ser severo.
- Vigilar: seguir de cerca los desarrollos en regulación de sectores adyacentes, responsabilidad legal y restricciones al uso de IA en seguridad interior.
Un desafío global
El informe incluye un exhaustivo análisis comparado de iniciativas regulatorias en Estados Unidos, China, la Unión Europea, Reino Unido y Singapur. También examina los esfuerzos internacionales de la OCDE, el G7, Naciones Unidas y la OTAN. Cada uno adopta enfoques distintos (desde marcos voluntarios hasta leyes estrictas) pero pocos contemplan explícitamente cómo estos afectan a la defensa.
¿Qué puede ocurrir si no se actúa?
La conclusión del Atlantic Council es tajante: si la comunidad de defensa sigue aislada del debate civil sobre IA, corre el riesgo de encontrarse con un entorno normativo que obstaculice su operatividad, debilite sus alianzas tecnológicas y ralentice la innovación militar. Lejos de ser una cuestión marginal, la regulación civil de la IA podría terminar redefiniendo, de forma silenciosa pero poderosa, el equilibrio estratégico global.
¿Quién está detrás del informe?
El Atlantic Council es uno de los think tanks más influyentes de Estados Unidos en política internacional y seguridad. Fundado en 1961, surgió con el objetivo de fortalecer la cooperación entre Europa y América del Norte tras la Segunda Guerra Mundial, convencido de que solo una alianza estable entre democracias podría garantizar la paz y la prosperidad global.
Con sede en Washington D. C., el Atlantic Council se ha consolidado como un centro estratégico para el diálogo geopolítico, organizando encuentros con líderes políticos, militares y económicos de ambos lados del Atlántico. Aunque se define como independiente y sin ánimo de lucro, ha tenido vínculos estrechos con altos cargos de las administraciones estadounidenses y europeas.
A lo largo de su historia, ha actuado como puente informal entre gobiernos, ha anticipado debates clave como la seguridad energética, la desinformación digital o la gobernanza de la IA, y ha influido en la formulación de políticas públicas desde una perspectiva transatlántica. Su red de expertos, centros regionales y programas temáticos lo convierten en un actor central en las discusiones sobre el futuro del orden global.
La fotografía de representación de esta noticia proviene del informe de Atlantic Council y pertenece a la OTAN, mostrando la cumbre celebrada el 22 de octubre de 2021.

