La integración de la Inteligencia Artificial en el tejido empresarial español ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad operativa que está rediseñando la gestión de los datos. Según la octava edición del estudio Nutanix Enterprise Cloud Index para España, el 93% de las empresas españolas reconoce que la IA está acelerando de forma significativa la adopción de contenedores.
Este cambio tecnológico responde a la necesidad de desplegar cargas de trabajo de IA con mayor seguridad y portabilidad, superando incluso el ritmo de adopción global. Sin embargo, el informe también destaca una tendencia preocupante: el 89% de los responsables de TI en España ha detectado aplicaciones de IA instaladas por empleados de áreas no tecnológicas sin supervisión oficial, un fenómeno de «IA invisible» que supera la media mundial. Este escenario obliga a las organizaciones a equilibrar la agilidad que demandan sus equipos con la soberanía y el control del dato que exige el marco regulatorio actual, en un momento donde el 62% prefiere operar su infraestructura dentro del territorio nacional.
La IA como acelerador de la infraestructura moderna
El concepto de contenedores, una tecnología que permite empaquetar aplicaciones y sus dependencias para que funcionen de forma aislada y coherente en cualquier entorno, se ha vuelto fundamental en España. A diferencia de otros mercados donde la motivación principal es el rendimiento puro, el 54% de las compañías españolas adopta esta tecnología específicamente para estar preparadas ante la Inteligencia Artificial. Esta cifra es reveladora, ya que muestra una visión estratégica orientada a la capacidad de desplegar algoritmos y modelos de lenguaje de manera eficiente.
En nuestro país, el despliegue de estas aplicaciones se realiza de forma equilibrada entre la nube pública, con un 63%, y los entornos locales o nubes privadas, que alcanzan el 52%. Esta dualidad permite a las empresas aprovechar la escalabilidad del cloud sin renunciar al control físico de sus activos más críticos. La tendencia hacia la contenerización es tan fuerte que el 93% de los directivos del sector tecnológico prevé aumentar su uso en los próximos tres años, consolidando un ecosistema donde el software es cada vez más modular y ágil.
El desafío de la «IA invisible» y la soberanía del dato
Uno de los puntos más críticos del estudio es el auge del denominado Shadow IT, o lo que podríamos llamar la «IA invisible». El hecho de que casi el 90% de los departamentos de informática haya encontrado herramientas de IA instaladas por empleados de departamentos de ventas, marketing o recursos humanos sin su conocimiento supone un riesgo operativo considerable. Aunque en España la percepción de riesgo es curiosamente algo menor que en el resto del mundo, un 74% de los directivos admite que esta falta de supervisión genera peligros importantes para el negocio.
Esta situación se ve agravada por la falta de comunicación interna. El 82% de los responsables técnicos cree que trabajar en compartimentos estancos, o silos, frena la eficiencia de las iniciativas tecnológicas. Para combatir estos riesgos, las empresas españolas están apostando fuertemente por la soberanía del dato. Este concepto se refiere al derecho y la capacidad de un país o una organización para mantener el control sobre sus propios datos, garantizando que se rigen por sus leyes y estándares de seguridad.
Las implicaciones reales de esta tendencia son claras:
- Un 90% de los directivos españoles considera la soberanía del dato como un requisito innegociable al elegir su infraestructura.
- El 62% de las organizaciones exige que sus datos residan en territorio nacional, ya sea en servidores propios o en regiones de nube local.
- Se busca evitar la dependencia de legislaciones extranjeras que puedan comprometer la privacidad o la seguridad de la información corporativa.
Un estudio con visión global y foco local
Esta octava edición del Enterprise Cloud Index ha sido elaborada tras consultar a 1.600 directivos de tecnología e ingeniería en 14 países, incluidos Estados Unidos, Francia, Alemania y, por supuesto, España. La encuesta, realizada por la firma Wakefield Research, se centró en organizaciones de más de 500 empleados para captar la realidad de la gran empresa.
Como explica Jorge Vázquez, director general de Nutanix Iberia, los responsables de TI en España se enfrentan al reto de modernizar infraestructuras a una velocidad vertiginosa para no perder el tren de la innovación que marca la IA. La presión no solo es tecnológica, sino también organizativa, requiriendo un cambio en la cultura corporativa para que la adopción de nuevas herramientas sea transparente y segura.
¿Qué significa esto para el futuro?
El panorama que dibuja el informe para 2026 es el de una España que quiere liderar en inteligencia artificial, pero bajo sus propias reglas de seguridad y control. La apuesta por los contenedores sugiere un futuro de aplicaciones mucho más dinámicas, capaces de moverse entre nubes y servidores locales según las necesidades de cada momento. La IA ya no es un experimento de laboratorio, sino un motor que empuja a toda la infraestructura informática hacia un modelo más flexible.
El éxito de las empresas españolas en los próximos años dependerá de su capacidad para derribar los silos internos y formalizar el uso de la IA que ya está ocurriendo de forma espontánea en sus oficinas. Si se logra canalizar esa creatividad de los empleados dentro de un marco de gobernanza sólido, España podría consolidarse como un nodo estratégico de datos soberanos y servicios inteligentes en Europa.

