El audiovisual canadiense quiere que el contenido generado por IA no se considere “canadiense”

El debate sobre el contenido canadiense entra en terreno tecnológico. El Consejo de la radiodifusión y las telecomunicaciones canadiense (CRTC) celebra desde hace dos semanas audiencias para actualizar su definición de CanCon —el contenido considerado oficialmente como canadiense— y, en ese contexto, los sindicatos de actores y guionistas han lanzado una advertencia clara: la inteligencia artificial no debe contar como creadora “canadiense”. Así lo relata detalladamente la consulta pública del CRTC que se puede seguir en la cuenta específica de la consulta en la red social X.

La Alliance of Canadian Cinema, Television and Radio Artists (ACTRA) ha dejado clara su posición. Su presidenta nacional, Eleanor Noble, lo expresó sin rodeos: “El material creado por inteligencia artificial no debería ‘en ningún caso’ ser considerado contenido canadiense”. En su comparecencia ante el regulador, Noble argumentó que aceptar lo contrario sería una “traición a nuestros artistas”, ya perjudicados por el avance de esta tecnología.

El término CanCon, abreviatura de “contenido canadiense”, se refiere al conjunto de normas establecidas por el Consejo de la radiodifusión y las telecomunicaciones canadiense (CRTC) para determinar si una producción audiovisual o sonora puede ser oficialmente reconocida como canadiense. Este sistema, instaurado para promover la cultura y el talento local, se basa en un esquema de puntos otorgados cuando ciudadanos canadienses ocupan puestos clave en la creación de una obra, como dirección, guion, música o interpretación. Ser clasificado como CanCon permite a las producciones acceder a incentivos fiscales, subvenciones públicas y cuotas de emisión en medios de comunicación nacionales.

Una amenaza directa al empleo artístico

La reclamación de los sindicatos tiene implicaciones profundas para el futuro del empleo creativo en Canadá y para la propia definición de identidad cultural del país. Si el CRTC aceptara que el contenido generado por inteligencia artificial puede clasificarse como CanCon, abriría la puerta a que producciones sin participación humana significativa accedieran a subvenciones y espacios de difusión reservados al talento canadiense. Esto podría desincentivar la contratación de actores, guionistas y otros profesionales locales, acelerando la precarización del sector artístico. Además, debilitaría los mecanismos de protección cultural que buscan garantizar que las historias y voces reflejadas en los medios realmente emanen de la experiencia y la diversidad canadienses.

La presidenta explicó que la IA ya se emplea extensamente en áreas como el doblaje y advirtió que si no se imponen límites claros, se pondrá en peligro el sustento de los intérpretes humanos. “El CRTC debe proteger los medios de vida de los artistas canadienses”, reclamó.

En la misma línea, la directora ejecutiva de ACTRA, Marie Kelly, reconoció que existen usos válidos de la IA —como mejorar la seguridad en escenas de riesgo—, pero rechazó firmemente que se permita a estas tecnologías crear espectáculos enteros. “Nos oponemos a que la IA genere actuaciones”, afirmó.

Kelly también destacó que los actores generados por IA no deberían ser tratados como si fueran artistas canadienses, incluso si los algoritmos son operados desde Canadá. En su opinión, permitirlo desdibujaría el papel de los verdaderos creadores dentro del ecosistema cultural del país.

Los guionistas también dicen “no”

La Writers Guild of Canada participó en la audiencia del miércoles y reforzó la postura sindical: el contenido generado por IA no cumple los criterios actuales del CRTC. El sistema actual otorga puntos a una producción si canadienses ocupan puestos creativos clave, y los guionistas sostienen que una máquina no puede satisfacer ese requisito.

Las máquinas no tienen ciudadanía”, recuerda su comunicado. “No viven ni residen en Canadá, ni en ninguna otra jurisdicción nacional, porque no ‘viven’ ni ‘residen’.” El sindicato argumenta que el simple uso de IA por parte de un canadiense no convierte el producto resultante en contenido canadiense.

Una de las comparaciones más gráficas vino en forma de analogía histórica: “Atribuir a un humano el contenido generado por IA sería como decir que el techo de la Capilla Sixtina fue obra del Papa Julio II, en lugar de Miguel Ángel, que realmente lo imaginó y pintó”.

El dilema del CRTC

El regulador canadiense se enfrenta así a una decisión clave. Actualmente, los criterios del CRTC permiten que una obra sea reconocida como CanCon si cuenta con cierto número de puestos creativos ocupados por canadienses. La institución estudia ampliar estos criterios, pero debe definir cómo encaja en ese modelo la creciente participación de la inteligencia artificial.

Los sindicatos temen que si se abre la puerta al reconocimiento de la IA como parte de esos criterios, se creará un precedente perjudicial para los profesionales humanos. También insisten en que promover IA generativa no equivale a crear contenido, ya que es la tecnología la que produce los resultados, no quien introduce las órdenes o prompts.

En pleno auge de herramientas como ChatGPT, Midjourney o Sora, esta decisión podría sentar un importante precedente global sobre cómo se valora el trabajo creativo en la era de la inteligencia artificial.

La fotografía de representación de esta noticia pertenece a una de las cuentas oficiales de ACTRA en X.

ChatGPT
ChatGPThttps://chatgpt.com/
En The AI Revolution News utilizamos ChatGPT para traducir y/o generar algunos textos a partir de notas de prensa oficiales. Todos estos artículos son revisados por humanos para evitar alucinaciones de la inteligencia artificial y ofrecer una información rigurosa y veraz.

Artículos relacionados

Comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

+ Noticias