¿Qué es la AGI y por qué importa tener una definición clara?
La inteligencia artificial general, o AGI por sus siglas en inglés, es el objetivo soñado de la comunidad tecnológica: una máquina capaz de igualar o superar la versatilidad y competencia cognitiva de un adulto bien formado. Pero hasta ahora, definir qué es exactamente la AGI ha sido una tarea esquiva, dificultando cualquier estimación seria sobre su posible llegada.
Para resolver este problema, un grupo de investigadores liderado por Dan Hendrycks y con la colaboración de Adam Khoja y Laura Hiscott, ha desarrollado un marco detallado que permite medir cuánto se han acercado los modelos actuales a la AGI. Esta definición incluye diez capacidades cognitivas fundamentales, inspiradas en la teoría de la inteligencia humana Cattell-Horn-Carroll (CHC).
GPT-5: a mitad de camino
Utilizando este marco, los investigadores evaluaron modelos como GPT-4 y GPT-5. Mientras que GPT-4 obtuvo un 27% en el índice de AGI, GPT-5 alcanzó el 57%. ¿Dónde ha mejorado? Principalmente en comprensión de imágenes y audio, mayor ventana de contexto y mejores habilidades matemáticas.
Aunque aún no alcanza la versatilidad humana completa, estos avances sugieren que muchas de las barreras restantes pueden superarse con investigación incremental. De hecho, el informe señala que solo un ámbito (la memoria a largo plazo o aprendizaje continuo) parece requerir una innovación significativa.
Los cuellos de botella actuales
El informe detalla en qué áreas GPT-5 aún pierde puntos y qué tan difíciles son esos retos:
- Procesamiento visual: Aunque mejora rápidamente, los modelos siguen teniendo dificultades con tareas de razonamiento visual y modelado del mundo físico. Benchmarks como SPACE e IntPhys 2 muestran que aún hay margen de mejora.
- Razonamiento visual inductivo: El problema parece estar más en la percepción que en la lógica. Cambiar el tamaño de un puzzle visual puede afectar dramáticamente el rendimiento del modelo, lo que sugiere limitaciones en la percepción multimodal.
- Procesamiento auditivo: Aunque prometedor, ha sido menos priorizado por las grandes empresas. Modelos de startups como Sesame AI muestran que con más enfoque, esta capacidad podría mejorar rápidamente.
- Memoria de trabajo visual y auditiva: Si bien en texto los modelos ya igualan o superan a los humanos, aún fallan en tareas que requieren mantener información visual o auditiva en el tiempo, como navegar en un entorno 3D.
- Almacenamiento y recuperación de memoria a largo plazo: Aquí entran los famosos “alucinamientos”. Aunque modelos como Claude de Anthropic reducen significativamente los errores, GPT-5 aún responde incorrectamente en más del 30% de las preguntas sin fuente externa.
- Aprendizaje continuo: Es el talón de Aquiles. Los modelos actuales no pueden aprender de experiencias nuevas tras su entrenamiento. Carecen de una “memoria duradera”, reiniciando sus conocimientos en cada nueva conversación.
¿Cuánto falta para lograr la AGI?
A excepción del aprendizaje continuo, los investigadores creen que todos estos retos podrían superarse con investigación e ingeniería habituales, lo que llaman business-as-usual. Esto incluye mejoras en percepción visual, memoria de trabajo y reducción de alucinaciones.
En cuanto a la memoria a largo plazo, ya hay señales de que las grandes empresas están enfocando sus esfuerzos en este problema. Figuras como Sam Altman y Demis Hassabis han mencionado explícitamente la necesidad de dotar a los modelos de memoria, y empresas como Anthropic ya experimentan con formas de aprendizaje dentro del contexto.
Según Adam Khoja, uno de los autores del estudio, hay un 50% de probabilidad de alcanzar un modelo con más del 95% de AGI Score antes de 2028, y un 80% antes de 2030.
¿Es optimismo o realidad?
Aunque algunas figuras como Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI, insisten en que aún faltan diez años para la AGI, este nuevo marco permite un debate más objetivo y cuantitativo. En lugar de depender de impresiones o promesas vagas, ahora se pueden comparar avances con un criterio común.
El estudio no pretende tener la última palabra, pero sí aporta una herramienta valiosa para entender en qué punto nos encontramos, qué falta por lograr y cuán difícil es cada paso. Si todo continúa según lo previsto, podríamos estar mucho más cerca de la AGI de lo que muchos imaginan.
La fotografía de representación de este artículo pertenece a ALAN DE LA CRUZ y ha sido publicada en Unsplash

