Integral AI, especializada en el desarrollo de lo que denomina inteligencia artificial encarnada, anunció el pasado 8 de diciembre de 2025 la creación y prueba del primer modelo “AGI-capable”, un sistema que, según la compañía, “aprende nuevas habilidades de manera autónoma, segura y energéticamente eficiente”. El proyecto ha sido dirigido por Jad Tarifi, cofundador y antiguo responsable del primer equipo de IA generativa de Google, junto con Nima Asgharbeygi, también exGoogle y experto en ingeniería de sistemas inteligentes.
Durante la fase de investigación, el equipo estableció tres principios que, en su opinión, definen la llegada de la AGI: aprendizaje autónomo de habilidades, dominio seguro y fiable y eficiencia energética. En palabras de la compañía, un sistema de AGI debe ser capaz de “enseñarse a sí mismo habilidades completamente nuevas en dominios inéditos sin conjuntos de datos preexistentes ni intervención humana”, aprender sin “riesgos catastróficos ni efectos secundarios no deseados” y mantener un consumo energético comparable al de un ser humano que adquiere la misma destreza.
La arquitectura de este modelo se inspira en el neocórtex humano, la región del cerebro asociada al pensamiento consciente y la planificación. Según Integral AI, su diseño permite que el sistema “crezca, abstraiga, planifique y actúe de forma unificada”, lo que le otorga una capacidad de adaptación sin precedentes. En pruebas con robots, estos habrían aprendido nuevas habilidades de manera completamente autónoma en entornos físicos del mundo real.
“El anuncio de hoy es algo más que un logro técnico; marca el siguiente capítulo en la historia de la civilización humana”, afirmó Jad Tarifi durante la presentación. “Nuestra misión ahora es escalar este modelo capaz de AGI, aún en su infancia, hacia una superinteligencia incorporada que amplíe la libertad y la capacidad colectiva de acción”.
Hacia la superinteligencia encarnada
El modelo de Integral AI busca ir más allá de los chatbots o sistemas basados en texto como ChatGPT. Su objetivo es desarrollar inteligencias encarnadas, dotadas de sensores, movimiento y capacidad de interacción con el entorno. En este sentido, los primeros ensayos han tenido lugar en el ámbito de la robótica, donde los ingenieros observaron cómo los robots podían adquirir nuevas destrezas sin asistencia humana.
Esta aproximación difiere del enfoque predominante en la industria, que depende de grandes volúmenes de datos y entrenamiento supervisado. Para Integral AI, la clave reside en que la inteligencia no se basa en la imitación humana, sino en la comprensión activa del mundo, en línea con su visión de “modelos universales del mundo” que puedan percibir, razonar y actuar de forma integrada.
Qué significa realmente “AGI-capable”
El término AGI, o Artificial General Intelligence, ha sido históricamente uno de los más ambiguos en el campo de la IA. Se refiere a un sistema que puede realizar cualquier tarea intelectual que un ser humano sea capaz de hacer, comprendiendo, razonando y aprendiendo de manera flexible y transversal. Hasta ahora, todas las inteligencias artificiales existentes —incluidas las más avanzadas— son específicas de dominio, es decir, no pueden generalizar fuera de las tareas para las que fueron entrenadas.
Integral AI propone un nuevo marco conceptual para medir ese salto, basado en los tres criterios antes mencionados. Según la compañía, su modelo cumple con todos ellos, lo que lo convierte en el primero “capaz de alcanzar” una inteligencia general, aunque todavía no se trate de una AGI plena.
El modelo está en fase experimental y no tiene aplicación comercial inmediata, pero Tarifi insiste en que el siguiente paso será escalarlo hacia lo que denomina superinteligencia encarnada: una red de sistemas inteligentes interconectados que aprendan y actúen en el mundo físico, impulsando sectores como la robótica industrial, la medicina o la investigación científica.
Una visión de libertad y agencia colectiva
El discurso de Integral AI combina avances técnicos con una visión filosófica. En su web oficial, la compañía describe la superinteligencia como una herramienta para “ampliar la libertad y la agencia colectiva”, no como una amenaza. “Superintelligence unlocks humanity’s latent capacity for true freedom”, puede leerse en su manifiesto corporativo, donde defienden que la IA debe servir para “potenciar la creatividad humana” y no para sustituirla.
Tarifi y Asgharbeygi, ambos con más de dos décadas de experiencia en inteligencia artificial en compañías como Google, Amazon y Stanford, fundaron Integral AI en 2021. Desde entonces, su misión ha sido construir una infraestructura de inteligencia general “tan esencial para la economía futura como la electricidad o internet lo fueron en su tiempo”.
La presentación del modelo, realizada en Tokio, se enmarca en una tendencia global de aceleración hacia sistemas más autónomos y menos dependientes de datos humanos. Aunque el anuncio ha generado escepticismo entre algunos expertos, también ha despertado un enorme interés en la comunidad científica y tecnológica.
En un sector donde empresas como OpenAI o Google DeepMind aún no reclaman haber alcanzado la AGI, la declaración de Integral AI marca un punto de inflexión y reabre el debate sobre qué entendemos por inteligencia y hasta qué punto la humanidad está preparada para convivir con una mente verdaderamente general.

