Disney, Warner Bros. Discovery y Universal Pictures han presentado una demanda federal en Los Ángeles contra la startup china de inteligencia artificial MiniMax, a la que acusan de construir un “modelo de negocio de piratería” utilizando personajes como Spider-Man, Batman, los Minions o Darth Vader para entrenar su tecnología y generar vídeos no autorizados que promociona como propios. Los estudios reclaman indemnizaciones millonarias y una orden judicial para frenar de inmediato esta práctica, que consideran una amenaza para la industria cinematográfica estadounidense.
La denuncia contra MiniMax
El conflicto se centra en Hailuo AI, la aplicación estrella de MiniMax que se presenta como “un estudio de Hollywood en tu bolsillo”. Según la demanda, los usuarios pueden escribir simples instrucciones (por ejemplo, “Spider-Man balanceándose entre edificios” o “Darth Vader caminando por la Estrella de la Muerte”) y recibir vídeos de alta calidad con estos personajes protegidos por derechos de autor.
Los estudios aseguran que MiniMax no solo permite generar este tipo de contenidos, sino que también utiliza imágenes de sus personajes en campañas publicitarias dirigidas a consumidores estadounidenses. Un ejemplo citado en la denuncia es el uso de una copia ilegal del Joker en la cuenta oficial de Instagram de Hailuo AI.
La acusación sostiene que la compañía china ha ignorado las cartas de cese y desistimiento enviadas por las productoras y que podría implementar fácilmente mecanismos de protección de derechos de autor, como han hecho otros servicios de IA, pero ha optado deliberadamente por no hacerlo.
Qué exigen los estudios de Hollywood
En la demanda, de 119 páginas, los estudios reclaman:
- Indemnizaciones millonarias, que incluyen los beneficios obtenidos por MiniMax gracias al uso indebido de sus obras.
- Daños legales de hasta 150.000 dólares por cada obra infringida.
- Una orden judicial permanente que prohíba a MiniMax seguir explotando personajes protegidos .
Además, remarcan que el negocio de MiniMax no solo vulnera la ley, sino que constituye un ataque cultural más amplio a la comunidad creativa, amenazando a una industria que aporta millones de empleos y más de 260.000 millones de dólares a la economía estadounidense.
MiniMax: un “dragón” de la IA en el punto de mira
Fundada en 2021 y con sede en Shanghái, MiniMax se ha convertido en una de las startups más destacadas de la llamada generación de “Dragones de la IA” en China. En 2025 alcanzó una valoración de entre 3.000 y 4.000 millones de dólares tras recaudar cientos de millones en capital riesgo de firmas como HongShan (antes Sequoia China), Hillhouse y Alibaba.
Su popularidad creció gracias a dos productos:
- Hailuo AI, generador de imágenes y vídeos.
- Talkie, un chatbot de personajes que compite con Character.AI en Estados Unidos y que llegó a ser su principal fuente de ingresos.
La compañía busca expandirse internacionalmente y, según Bloomberg, planea cotizar en la bolsa de Hong Kong para financiar su crecimiento . Sin embargo, esta demanda llega en un momento delicado, ya que pone en duda la viabilidad de su modelo de negocio.
Antecedentes y panorama legal
No es la primera vez que los grandes estudios se enfrentan a compañías de inteligencia artificial. En junio, Disney y Universal presentaron una demanda contra Midjourney, una startup de San Francisco especializada en generación de imágenes. En ese caso, los demandantes calificaron la plataforma como un “pozo sin fondo de plagio”.
La estrategia legal de Hollywood busca marcar un precedente en un terreno aún difuso: ¿es legal usar obras protegidas por copyright para entrenar sistemas de inteligencia artificial?. Algunos tribunales de California han dictaminado recientemente que el uso de materiales con derechos de autor puede considerarse legítimo en fases de entrenamiento, incluso sin permiso expreso de los propietarios.
Consecuencias y futuro del caso
La demanda contra MiniMax es la primera que los gigantes de Hollywood presentan contra una empresa china de IA, lo que la convierte en un caso emblemático con implicaciones internacionales.
De prosperar, podría obligar a reevaluar cómo entrenan sus modelos las startups de IA y establecer límites más claros sobre el uso de contenidos protegidos. Si los estudios pierden, en cambio, podría abrir la puerta a que otras compañías tecnológicas utilicen personajes icónicos sin autorización, transformando radicalmente la manera en que entendemos la propiedad intelectual en la era de la inteligencia artificial.
Por ahora, MiniMax no ha respondido a las solicitudes de comentarios, mientras que en Hollywood crece la presión por salvaguardar un patrimonio cultural e industrial que consideran bajo amenaza.

