En una acción conjunta sin precedentes, Disney y Universal han decidido llevar a los tribunales a la empresa de inteligencia artificial Midjourney, responsable de una de las plataformas más populares para la generación de imágenes mediante IA. Ambas compañías han presentado una demanda federal en Los Ángeles por infracción masiva de derechos de autor.
La denuncia alega que Midjourney ha utilizado sin autorización decenas de obras protegidas para entrenar sus modelos y permitir la generación de imágenes que reproducen personajes icónicos como Darth Vader, Elsa, Bart Simpson o los Minions. Según el escrito, la plataforma ofrece a los usuarios “copias no autorizadas sin fin” de estos personajes, sin pagar por ello ni respetar la propiedad intelectual.
“Un pozo sin fondo de plagio”
La demanda, de 110 páginas, califica a Midjourney como “el polizón del copyright por excelencia y un pozo sin fondo de plagio”. Las compañías aseguran que, pese a haber solicitado a la empresa que detuviera esta práctica o implementara filtros tecnológicos para evitarla, sus peticiones fueron ignoradas.
Mientras otras plataformas de IA han empezado a desarrollar medidas para proteger los derechos de los creadores, Midjourney —según la demanda— ha continuado lanzando nuevas versiones capaces de generar imágenes con aún más fidelidad a los personajes originales.
Un negocio millonario en la mira
Fundada en 2021 por David Holz, Midjourney ha acumulado 21 millones de suscriptores y unos ingresos de 300 millones de dólares en 2024. Su modelo de negocio, basado en suscripciones que van de los 10 a los 120 dólares mensuales, ha revolucionado el mundo de la creación visual, pero también ha generado inquietud en los sectores creativos.
La posibilidad de que cualquier usuario pueda recrear con facilidad una imagen de Buzz Lightyear volando o de Yoda en combate ha levantado alarmas sobre la legalidad de estos modelos y su impacto en la industria audiovisual.
Reacciones de la industria: apoyo y advertencias
La Recording Industry Association of America (RIAA) ha apoyado públicamente la demanda, considerándola “una defensa crítica de la creatividad humana y de la innovación responsable”.
Desde Disney, su consejero legal Horacio Gutiérrez ha subrayado que, aunque creen en el potencial de la IA como herramienta para potenciar la creatividad, “la piratería sigue siendo piratería, incluso si la realiza una empresa de IA”.
Por su parte, Kimberley Harris, vicepresidenta legal de NBCUniversal, ha remarcado que la empresa defiende “el arduo trabajo de los artistas y la inversión significativa realizada en contenido creativo”.
Midjourney guarda silencio
Hasta el momento, Midjourney no ha emitido comentarios públicos sobre esta nueva demanda. En procesos anteriores, como el que enfrenta en 2023 junto a Stability AI, la compañía alegó que las imágenes generadas son fragmentos mínimos del entrenamiento y que su IA aprende como lo haría un humano.
David Holz llegó a declarar en entrevistas que “no hay manera de saber de dónde proceden cien millones de imágenes” y que comparar a una IA con un artista humano era razonable, siempre que los resultados fueran diferentes.
Implicaciones económicas y legales
Disney y Universal solicitan una compensación de 150.000 dólares por cada obra infringida y una orden judicial que impida a Midjourney seguir ofreciendo sus servicios sin sistemas eficaces de protección del copyright. El anexo de la demanda incluye más de 150 obras afectadas, lo que podría traducirse en una indemnización de más de 20 millones de dólares.
Esta demanda se suma a una ola de litigios globales en torno al uso de contenidos protegidos en el entrenamiento de modelos de IA, una práctica que aún navega en aguas legales poco claras y que pone en jaque el equilibrio entre innovación tecnológica y derechos de autor.
Un punto de inflexión para la IA generativa
La ofensiva legal liderada por Disney y Universal refleja una creciente tensión entre los estudios tradicionales y las nuevas tecnologías generativas. Aunque hasta ahora habían evitado confrontaciones directas, el avance de herramientas que ya no solo generan imágenes, sino también vídeos, ha disparado las alarmas.
Este caso podría sentar precedentes importantes en Estados Unidos y más allá, redefiniendo las reglas del juego para plataformas como Midjourney, Stability AI o DALL-E. La pregunta clave sigue en el aire: ¿puede una IA recrear obras protegidas sin infringir la ley? La respuesta, quizás, se decidirá en los tribunales.
La imagen de representación de esta noticia pertenece a Universal Pictures.

