Llevar a cabo tareas delicadas en el espacio es una hazaña que requiere precisión extrema y mucho entrenamiento. Hasta ahora, los astronautas se preparaban principalmente con vuelos parabólicos o inmersiones bajo el agua. Pero un equipo del Centro Alemán de Investigación en Inteligencia Artificial (DFKI) y la Universidad de Duisburgo-Essen (UDE) está probando un exoesqueleto robótico dotado de inteligencia artificial, diseñado para simular la falta de gravedad en la Tierra.
Vuelos parabólicos como laboratorio de microgravedad
Del 8 al 13 de junio de 2025, este equipo participó en la 44ª campaña de vuelo parabólico de la Agencia Espacial Alemana (DLR) en Burdeos, Francia. A bordo del Airbus A310 ZERO-G de Novespace, realizaron su experimento durante tres días (10, 11 y 12 de junio), volando un total de 93 parábolas, con unos once minutos de microgravedad por sesión.
Cada parábola del vuelo reproduce unos 22 segundos de ingravidez, permitiendo observar cómo se comporta el cuerpo humano —y en este caso, un exoesqueleto— en condiciones espaciales.

Exoesqueleto con IA: tecnología al servicio de la exploración espacial
En el marco del proyecto «MikroBeM» y del programa «Space2Health», apoyado por el Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania, los investigadores han desarrollado un exoesqueleto activo con componentes de inteligencia artificial que reduce el peso de los brazos proporcionando asistencia de fuerza. Esta herramienta genera una sensación de movimiento similar a la de la ingravidez, lo que puede facilitar un entrenamiento más accesible y realista.
Durante el vuelo, se utilizó una versión pasiva del exoesqueleto. Seis participantes, sujetos en sus puestos, debían tocar con el dedo índice el centro de un objetivo en una pantalla táctil mientras estaban en ingravidez. Para aislar la memoria motora del componente visual, un cobertor ocultaba el brazo durante el ejercicio.
Entrenamiento previo y objetivos científicos
Tres de los voluntarios habían entrenado previamente con el exoesqueleto activo en laboratorio, mientras que los otros solo conocían la disposición del experimento. El objetivo era comprobar si el aprendizaje motor adquirido en la Tierra era transferible al entorno de microgravedad.
El uso de IA permite ajustar dinámicamente la asistencia del exoesqueleto y registrar en tiempo real múltiples parámetros fisiológicos: actividad cerebral y muscular, variabilidad cardíaca y trayectorias de movimiento. Estos datos servirán para evaluar la eficacia del entrenamiento automatizado.
Resultados y ejecución
De los 279 conjuntos de datos previstos, se obtuvieron 276, una tasa de éxito alta que permitirá realizar análisis estadísticos sólidos. Marc Tabie, director del proyecto en el DFKI, declaró: “Después de meses de intensa preparación, estamos encantados de que los tres vuelos hayan transcurrido sin contratiempos. Todo el equipo ha actuado de forma excelente bajo condiciones exigentes”.
Más allá del espacio: aplicaciones en medicina y robótica
Aunque el foco del proyecto está en el entrenamiento espacial, las implicaciones de esta investigación se extienden a campos como la rehabilitación médica, la neurotecnología y la robótica asistencial.
La nota de prensa completa puede consultarse en la página oficial del idw.
La fotografía de representación de esta noticia pertenece a Jimmy Dao Sheng Liu (DFKI) y muestra como la mitad de las personas voluntarias entrenaron previamente el experimento en el laboratorio con un exoesqueleto activo.

