ArXiv endurece sus normas frente a la IA
ArXiv, la plataforma de preprints más antigua y reconocida del mundo, ha decidido prohibir los artículos de revisión y los textos de opinión en informática, a menos que ya hayan sido aceptados por una revista o congreso con revisión por pares. Esta medida, anunciada el 31 de octubre de 2025, supone un paso significativo en la lucha contra la proliferación de textos científicos de baja calidad, muchos de ellos generados parcial o totalmente por sistemas de inteligencia artificial.
Según el propio equipo de la plataforma, la decisión no constituye un cambio de política, sino una aplicación más estricta de las normas existentes, que ya dejaban a discreción de los moderadores la aceptación de este tipo de documentos. Sin embargo, a partir de ahora, todos los trabajos de revisión o posicionamiento enviados al área de ciencias informáticas deberán incluir documentación que pruebe su revisión por pares exitosa, o serán rechazados automáticamente.
El impacto de la inteligencia artificial en la publicación científica
El crecimiento de los modelos generativos como ChatGPT o Claude ha facilitado la creación masiva de textos académicos superficiales. Desde 2024, ArXiv ha detectado un aumento notable en los intentos de publicación de trabajos de baja calidad, según su director científico, Steinn Sigurðsson, quien señaló que “el número de textos rechazados por los moderadores ha pasado del 2–3% a un 10% en solo un año”.
Por su parte, el director ejecutivo de la plataforma, Ramin Zabih, explicó que un 20% de los manuscritos enviados pasan por moderadores humanos tras ser analizados por herramientas automáticas, lo que ha generado una carga de trabajo insostenible.
Zabih, responsable de la sección de informática en ArXiv e investigador en la Universidad Estatal de Oregón, detalló a la revista Nature que gran parte de los artículos rechazados “no son más que bibliografías anotadas sin análisis, síntesis ni propuesta de trabajo”, y añadió que sospechan de la existencia de “mercados donde este tipo de citas pueden comprarse”.
Una reacción ante la avalancha de textos generados por IA
En una entrada de su blog oficial, ArXiv explicó que el cambio responde a un “flujo incontrolable de artículos de revisión y posicionamiento”. Aunque estos textos eran poco frecuentes hace unos años y solían provenir de autores experimentados o instituciones reconocidas, la llegada de la IA generativa ha multiplicado su volumen.
La directora de comunicación de ArXiv, Kat Boboris, señaló que el objetivo es “ayudar a los lectores de ArXiv a encontrar fácilmente artículos de valor redactados por expertos” y “liberar a los moderadores para que se centren en los contenidos que realmente impulsan el descubrimiento científico”.
El comunicado también subraya que el propósito de la plataforma sigue siendo “compartir investigaciones originales de manera rápida y abierta”, pero que carecen de los recursos para garantizar la calidad de materiales no revisados por pares, especialmente cuando estos pueden generarse de forma automática.
Preocupación entre los investigadores
La medida ha generado debate en la comunidad científica. Algunos expertos aplauden la decisión, mientras que otros temen que retrase la difusión de trabajos de calidad. En los comentarios del blog oficial de ArXiv, el investigador Zeyd Boukhers defendió que los artículos de revisión son esenciales para mantener actualizadas las áreas en rápido cambio, y que exigir la revisión por pares podría hacerlos “obsoletos cuando finalmente se publiquen”.
Otros, como Andreas Triantafyllopoulos, advirtieron que el nuevo sistema podría perjudicar a quienes publican en revistas de alto impacto, cuyos procesos de revisión pueden tardar más de un año. “Publicar una prepublicación en ArXiv permitía que esos trabajos compitieran con revisiones de menor calidad que buscan solo atraer citas”, escribió.
Un reflejo de un problema más amplio
El investigador Frédéric Prost interpretó la decisión como “el síntoma de un cambio cultural más profundo”. Según él, la facilidad con que ahora se puede generar y difundir información está desbordando los mecanismos tradicionales de control de calidad científica: “Hemos pasado de gestionar la escasez a gestionar la abundancia”, señaló, proponiendo modelos de reputación digital para filtrar contenidos sin necesidad de censura.
El reto de mantener la confianza en la ciencia abierta
La decisión de ArXiv llega en un momento en que el debate sobre la transparencia y autenticidad en la investigación está más vivo que nunca. Casos recientes documentados por Nature mostraban cientos de artículos con frases como “as an AI language model” o “regenerate response”, evidencia de que algunos científicos han usado chatbots para redactar secciones enteras de sus trabajos sin declararlo.
En este contexto, ArXiv busca preservar la credibilidad del modelo de ciencia abierta que representa desde su fundación en 1991. Su apuesta actual no pasa por prohibir la inteligencia artificial, sino por garantizar que su uso no degrade el nivel académico de las publicaciones científicas.
Consecuencias para el futuro de la publicación científica
La restricción podría servir de precedente para otras plataformas. De hecho, las bases de datos bioRxiv y medRxiv, especializadas en biomedicina, ya cuentan con políticas que prohíben los artículos narrativos desde sus inicios. Expertos como Richard Sever, director científico de openRxiv en Nueva York, consideran la decisión “una medida sensata” ante la sobrecarga de los moderadores.
A medio plazo, es probable que otras categorías de ArXiv, como física o biología, adopten medidas similares si el número de textos generados con IA continúa creciendo. La plataforma ha asegurado que cualquier cambio adicional será comunicado públicamente y que seguirá priorizando la difusión rápida de investigaciones auténticas.
ArXiv, pionera en el acceso abierto, se enfrenta así a uno de los mayores desafíos de su historia: mantener la apertura sin sacrificar la calidad científica.
La fotografía de portada de esta noticia pertenece a National Cancer Institute y ha sido publicada en Unsplash

