La IA podría crear una nueva era de desigualdad global, según la ONU

La advertencia del PNUD sobre el futuro de la IA

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha lanzado en 2025 un contundente informe titulado The Next Great Divergence?, en el que alerta de que la inteligencia artificial (IA) podría provocar una nueva era de desigualdad global si no se adoptan medidas urgentes de gobernanza y equidad tecnológica.

El estudio, dirigido por el economista Philip Schellekens y presentado por la directora regional del PNUD, Kanni Wignaraja, analiza el impacto de la IA en tres grandes ámbitos: las personas, la economía y la gobernanza. Su conclusión es clara: la IA está redefiniendo el desarrollo humano a una velocidad sin precedentes, pero también puede agravar las divisiones sociales, económicas y digitales.

Una “nueva gran divergencia”

El título del informe alude a la “Gran Divergencia” histórica que se produjo durante la Revolución Industrial, cuando los países occidentales se distanciaron económicamente del resto del mundo. El PNUD advierte que la IA puede repetir ese patrón, concentrando los beneficios en las economías más avanzadas y dejando atrás a los países con menor infraestructura tecnológica o capacidad regulatoria.

La inteligencia artificial es una herramienta poderosa, pero su impacto dependerá de las decisiones que tomemos hoy”, afirma el informe. “Los países con más recursos y sistemas digitales avanzados están capturando la mayoría de las ventajas, mientras que las regiones menos desarrolladas quedan fuera de la transformación”.

Los tres grandes impactos: personas, economía y gobernanza

1. Personas. El PNUD sostiene que la IA tiene un enorme potencial para mejorar la educación, la salud y la seguridad social, pero advierte de riesgos graves como los “desiertos de datos” o la “exclusión algorítmica”. Millones de personas —especialmente mujeres, comunidades rurales o desplazadas— no figuran en los grandes conjuntos de datos, lo que las deja fuera de las decisiones automatizadas que determinan el acceso a servicios o financiación.

2. Economía. El informe estima que el 50% de los empleos en economías avanzadas de Asia y el Pacífico están expuestos a la automatización. Aunque la IA puede aumentar la productividad y generar nuevas industrias, también amenaza millones de puestos de trabajo rutinarios. Los beneficios, advierte el PNUD, se concentran en las grandes urbes y entre trabajadores cualificados, ampliando la brecha con el mundo rural.

3. Gobernanza. Los gobiernos pueden aprovechar la IA para mejorar los servicios públicos, la transparencia y la eficiencia, pero la falta de regulación puede abrir la puerta a la vigilancia masiva, la desinformación y los sesgos automatizados. El informe pide mecanismos de rendición de cuentas, derecho de apelación y marcos éticos sólidos para garantizar el respeto a los derechos humanos.

Asia-Pacífico, el epicentro de la desigualdad digital

La región analizada por el informe —Asia y el Pacífico— es descrita como “el campo de pruebas definitivo” del impacto global de la IA. Allí coexisten potencias tecnológicas como China, Corea del Sur, Japón o Singapur, junto a países con grandes déficits de infraestructura digital, como Papúa Nueva Guinea, Myanmar o Laos.

El PNUD destaca que uno de cada cuatro habitantes de la región sigue sin acceso a internet, y que la alfabetización digital se ha convertido en un factor determinante del desarrollo. “Sin inversión en conectividad, educación y datos inclusivos, la IA no reducirá la brecha: la ampliará”, advierte el texto.

Un llamado global: “no dejar ninguna mente atrás”

El informe propone un plan de acción centrado en tres principios:

  1. Poner a las personas en el centro del desarrollo tecnológico, ampliando las capacidades humanas y reduciendo desigualdades.
  2. Gobernar la innovación con responsabilidad, aplicando marcos de transparencia y rendición de cuentas en el uso de la IA.
  3. Construir sistemas preparados para el futuro, invirtiendo tanto en infraestructura digital (energía, datos, conectividad) como en educación y capacidades institucionales.

El documento concluye con un mensaje rotundo: “El objetivo no es tener máquinas más inteligentes, sino personas más empoderadas”. Según el PNUD, el éxito de la IA no se medirá por su potencia técnica, sino por su capacidad de mejorar la vida de todos, no solo de unos pocos.

La inteligencia artificial puede ser una herramienta para el progreso o un catalizador de desigualdad”, señala la directora regional Kanni Wignaraja. “Lo que está en juego es si construiremos un futuro digital para todos o una nueva gran divergencia que deje a millones atrás”.

La fotografía de portada de esta noticia pertenece a la ONU/Manuel Elias.

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