Kyndryl, proveedor de servicios empresariales de misión crítica, ha publicado la segunda edición de su Readiness Report, un estudio global que combina datos de 3.700 altos directivos en 21 países con información de la plataforma Kyndryl Bridge. El informe sitúa a las organizaciones ante un punto de inflexión: o escalan sus inversiones en IA con éxito, o verán comprometida su competitividad.
La IA gana protagonismo, pero aún no despega
La inteligencia artificial se ha convertido en el eje de la transformación digital empresarial. Las inversiones en esta tecnología han aumentado un 33% en el último año, especialmente en áreas como ciberseguridad, automatización y experiencia del cliente. Sin embargo, el 62% de las empresas aún no ha superado la fase piloto de sus proyectos de IA, y el 57% afirma que la innovación se ve frenada por una infraestructura tecnológica obsoleta.
Este desequilibrio es preocupante, especialmente cuando el 87% de los líderes cree que la IA transformará completamente los puestos de trabajo en los próximos 12 meses. Pero pocos empleados están preparados: solo el 29% de las organizaciones consideran que su plantilla está lista para aprovechar el potencial de la IA.
Brechas tecnológicas que frenan la innovación
Las organizaciones enfrentan múltiples obstáculos técnicos. Según Kyndryl Bridge, uno de cada cuatro servidores, sistemas operativos y redes está cerca del fin de su vida útil. Además, la complejidad de los entornos tecnológicos y la falta de integración efectiva son causas frecuentes de retrasos en proyectos clave.
La automatización, en cambio, se posiciona como uno de los factores de éxito: las empresas con mayor densidad de automatización reportan mayor agilidad operativa, menores errores humanos y recuperación más rápida ante incidencias.
El impacto de la geopolítica y la normativa en la nube
La fragmentación normativa también está condicionando las estrategias de digitalización. El 65% de las empresas han modificado sus planes en la nube en respuesta a nuevas exigencias regulatorias o riesgos geopolíticos. Los CEOs reconocen que muchos llegaron a su actual arquitectura “por accidente más que por diseño”, y ahora priorizan la soberanía de los datos y la seguridad.
España: menos presión por resultados, más preocupación por la tecnología
El estudio también incluye un enfoque específico sobre España, uno de los 21 países analizados. El 81% de los directivos españoles afirma que su organización no puede seguir el ritmo de los avances tecnológicos, un dato que supera ampliamente la media global del 60%.
Respecto a la IA, el 55% siente una presión creciente para demostrar resultados, aunque esta cifra es inferior a la media global del 61%. Además, el 71% ha sufrido interrupciones por incidentes de ciberseguridad, frente al 82% global. En cuanto al almacenamiento en la nube, un 41% de las organizaciones españolas señala que subestimó la complejidad de la integración, superando la media mundial del 36%.
Cultura, visión y talento: claves para liderar
El informe clasifica a las empresas en tres categorías: pacesetters (líderes), followers (seguidores) y laggards (rezagados), según su preparación tecnológica, visión de liderazgo y grado de inversión en innovación. Solo un 13% de las organizaciones encajan en el perfil de líder.
Las conclusiones del informe son claras: la tecnología sola no basta. Las empresas deben alinear sus equipos, invertir en formación y cultura y adoptar una estrategia clara que permita escalar la innovación. Como afirma Martin Schroeter, CEO de Kyndryl: “Cerrar esa brecha es el reto y la oportunidad que tenemos por delante”.

