¿Qué lleva a dejar de usar una tecnología tan poderosa?
Mientras la mayoría de estudios sobre la inteligencia artificial generativa (GenAI) se centran en su adopción y beneficios, un equipo de investigadores de la Universidad Brigham Young y la Universidad de Georgia ha querido mirar al otro lado: ¿por qué las personas dejan de usarla? A través de un enfoque mixto, la investigación combinó métodos cualitativos y cuantitativos para identificar los motivos del llamado non-use, es decir, el abandono voluntario de estas herramientas tras haberlas utilizado previamente.
Un dato revelador: 94% de no uso puntual
El estudio fue presentado en enero de 2025 durante la 58ª edición de la conferencia Hawaii International Conference on System Sciences (HICSS), una de las más prestigiosas en el ámbito de la tecnología. Parte de una paradoja: plataformas como ChatGPT o Copilot lograron récords históricos de adopción, pero muchas personas dejaron de usarlas al poco tiempo. ¿Qué ocurre entre la primera prueba y el abandono?
Según los datos, el 94% de los usuarios con experiencia en GenAI reconoció haber evitado su uso en situaciones concretas en las que podrían haberlo hecho. Esto no implica un abandono total, sino una forma de resistencia puntual, pero muy extendida.
Quiénes son los que abandonan
Los participantes del estudio fueron seleccionados por su experiencia previa con GenAI, e incluyeron a personas entre 18 y 78 años. La edad media fue de 34 años, y el género estuvo bastante equilibrado: un 48,5% hombres, un 50% mujeres y un 1,5% no especificado.
Estos usuarios habían utilizado previamente herramientas como ChatGPT, Claude, Copilot, Bard o Midjourney, pero confesaron que, en muchas situaciones cotidianas o laborales, eligieron conscientemente no volver a usarlas. El perfil revela que no se trata de desconocedores de la tecnología, sino de personas que la han probado y luego la han dejado de lado.
Donde más duele: educación, arte y emociones
La resistencia a usar GenAI varía según el contexto. Por ejemplo, en el ámbito educativo, muchas personas evitan usar estas herramientas por miedo a caer en el plagio o porque consideran que impiden el aprendizaje real. En el mundo creativo, preocupa que la IA genere obras poco originales y limite la expresión humana. Y en contextos emocionales, como redactar un mensaje personal o un discurso fúnebre, el uso de IA se percibe como frío e inauténtico.
En todos estos escenarios, la preocupación ética es transversal. Tal y como detalla el estudio, el temor a que el uso de GenAI pueda ser deshonesto, inmoral o incluso ilegal, lleva a muchos usuarios a descartarla. De hecho, esta fue una de las causas más citadas por los participantes.
El valor de sentirse conectado
Más allá de las preocupaciones prácticas, el estudio ha identificado una dimensión menos explorada pero clave: la necesidad de conexión humana. Las personas con un alto deseo de establecer relaciones significativas o de preservar lo humano en sus interacciones tienden a rechazar la IA generativa, percibiéndola como una amenaza a la autenticidad.
Este hallazgo ha llevado a los autores a desarrollar una nueva escala de medición psicológica, centrada en este concepto de connectedness. Aunque aún no ha sido validada externamente, sus resultados preliminares muestran que se trata de uno de los factores más fuertes a la hora de predecir el abandono de estas tecnologías.
Más allá de la privacidad y la ansiedad
Sorprendentemente, otros factores como la preocupación por la privacidad o la ansiedad ante la IA no resultaron ser tan determinantes. De hecho, las personas con mayores preocupaciones globales sobre privacidad eran, en algunos casos, más propensas a usar GenAI, mientras que aquellas con inquietudes más específicas sobre el uso online sí tendían a evitarla.
Implicaciones para el futuro de la IA
Los autores del estudio advierten que diseñar tecnologías pensando solo en su funcionalidad es un error. Para fomentar un uso sostenible y ético de la IA generativa, es necesario atender a las emociones, valores y contextos de uso reales de las personas. Por ejemplo, integrar elementos que fomenten la conexión humana o demostrar con claridad el valor añadido de la herramienta puede ser más eficaz que simplemente mejorar su precisión.
Además, el estudio plantea que entender por qué se abandona una tecnología es tan relevante como saber por qué se adopta. Solo así se podrán superar las barreras que hoy impiden una integración plena y responsable de la IA generativa en la sociedad.
La fotografía de representación de este artículo pertenece a Tiago Felipe Ferreira y ha sido publicada en Unsplash

