Tenerife ha dado un paso significativo en su estrategia tecnológica con la puesta en marcha del Centro de Supercomputación del Atlántico. Este proyecto, impulsado por el Cabildo de Tenerife a través del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), nace con la ambición de convertirse en el quinto supercomputador más potente de España. Con una inversión total que alcanzará los 10 millones de euros, esta infraestructura no es solo una suma de procesadores, sino una plataforma híbrida diseñada específicamente para los retos actuales de la inteligencia artificial y el procesamiento masivo de datos.
En un acto celebrado recientemente, la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, destacó que esta herramienta permitirá reducir procesos que antes tomaban meses a solo unas pocas horas. Al integrarse con los sistemas ya existentes, Teide y Anaga, la isla busca consolidarse como un nodo de referencia en el Atlántico, conectando Europa y África. La relevancia de este anuncio reside en su capacidad para atraer empresas tecnológicas y retener talento joven cualificado, ofreciendo una soberanía tecnológica que será vital para sectores como la genómica, el aeroespacial y la industria audiovisual en la próxima década.
¿En qué consiste el Centro de Supercomputación del Atlántico?
Esta nueva infraestructura tecnológica se define como un cerebro gigante capaz de procesar volúmenes masivos de información con una velocidad inédita en el archipiélago. Conceptualmente, un superordenador funciona bajo la premisa de divide y vencerás, fragmentando problemas complejos en miles de tareas pequeñas que se resuelven simultáneamente. Lo que hace especial a esta nueva instalación es su arquitectura híbrida, que combina la potencia de cálculo tradicional con la aceleración gráfica necesaria para la inteligencia artificial moderna.
Técnicamente, el sistema cuenta con 13 nodos de computación de alto rendimiento equipados con procesadores convencionales (CPU), sumando más de 3.000 núcleos de proceso. Sin embargo, el músculo principal para la IA reside en sus cuatro nodos especializados que integran 32 tarjetas NVIDIA H200 NVL, uno de los componentes más avanzados del mercado actual. Esta combinación permite alcanzar una potencia global de entre 1,3 y 1,4 petaflops, lo que equivale a realizar más de mil billones de operaciones matemáticas por segundo.
Para entender su magnitud en términos cotidianos, los responsables del proyecto explican que tiene el poder de cómputo de 450 ordenadores de ocho núcleos trabajando al unísono. En cuanto al almacenamiento, su capacidad de 5 petabytes en tecnología flash de ultra baja latencia es comparable a tener más de 10.000 ordenadores de gama media guardando datos de forma simultánea. Todo este despliegue físico ocupa apenas una cuarta parte del espacio que requería el anterior sistema Teide, gracias a los avances en la eficiencia de los componentes electrónicos.
Por qué importa este salto tecnológico
La puesta en marcha de este centro no es solo una cuestión de cifras de velocidad, sino de soberanía tecnológica y capacidad de respuesta ante problemas reales. Al disponer de esta infraestructura en suelo canario, los centros de investigación locales y las empresas no dependen de servicios externos, lo que garantiza una mayor seguridad y privacidad en el manejo de datos críticos. El cambio es radical: investigaciones que antes requerían meses de espera por falta de potencia ahora pueden obtener resultados en apenas unas pocas horas.
Las aplicaciones prácticas de esta potencia de cálculo abarcan sectores muy diversos que afectan directamente a la economía y el bienestar de la isla. Algunos de los puntos clave donde este supercomputador marcará la diferencia incluyen:
- Entrenamiento de modelos de IA: La capacidad de las tarjetas GPU permite desarrollar y ajustar modelos de lenguaje y algoritmos complejos de manera rápida y flexible.
- Medicina y genómica: Permitirá profundizar en el análisis de variantes biológicas, una capacidad que ya fue vital durante la crisis sanitaria para monitorizar cepas del virus en tiempo real.
- Industria audiovisual: Las capacidades de renderizado de los sistemas del ITER ya han sido utilizadas en producciones como Tadeo Jones 2, y este nuevo centro potenciará aún más el atractivo de la isla para estudios de animación y efectos visuales.
- Sector aeroespacial: El centro será el núcleo para gestionar los datos obtenidos por la futura constelación canaria de satélites, cerrando el círculo entre la captación de información y su procesamiento soberano.
- Ciberseguridad y gemelos digitales: Creación de réplicas virtuales de infraestructuras para predecir fallos o simular escenarios complejos sin riesgo real.
Quién está detrás y cómo se financia
El proyecto es el resultado de una colaboración público-privada entre el Cabildo de Tenerife y el gigante tecnológico alemán Bechtle, una empresa con presencia en 14 países y más de 16.000 empleados. Esta alianza estratégica asegura que la isla cuente no solo con el hardware, sino también con el soporte y el software necesarios para mantener los servicios a la vanguardia. La inversión inicial se sitúa en los 5,5 millones de euros, aunque el contrato total contempla hasta 10 millones a medida que se cumplan los hitos de demanda y uso de la máquina.
Como explican desde el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables, el proceso de adquisición se realizó mediante un diálogo competitivo. Este formato ha permitido asegurar que, si se producen ampliaciones dentro de dos o tres años, el equipamiento adquirido sea el mejor disponible en ese momento y no tecnología que haya quedado obsoleta desde la firma del contrato. Es una respuesta ágil a un mercado de microchips y tarjetas gráficas que actualmente vive una fuerte inflación y una demanda global desbordada.
Un aspecto fundamental de este centro es su compromiso con el medio ambiente. A diferencia de otros grandes centros de datos que consumen enormes cantidades de energía fósil, este supercomputador se alimenta al 100% con energía renovable. Al estar ubicado en las instalaciones del ITER, aprovecha directamente la electricidad generada por sus propios parques eólicos y plantas fotovoltaicas, logrando un impacto nulo en emisiones de CO2.
¿Qué significa esto para el futuro de la isla?
La inauguración de este centro posiciona a Tenerife no solo como un consumidor de tecnología, sino como un desarrollador de la misma. Al ofrecer las mejores herramientas disponibles, se crea un ecosistema que favorece la aparición de patentes, propiedad intelectual y empresas de base tecnológica. Es una apuesta por la diversificación económica que busca alejar a la isla de la dependencia de sectores tradicionales y abrir puertas a empleos de alta cualificación para los jóvenes canarios.
En el panorama nacional, la integración de este nuevo sistema con los existentes Teide y Anaga elevará al centro tinerfeño a una posición privilegiada, compitiendo en capacidad con las infraestructuras más potentes del país, como las gestionadas por la Red Española de Supercomputación. Lo que viene ahora es un periodo de seis meses para la ejecución de la primera fase, tras el cual el Centro de Supercomputación del Atlántico estará operando a pleno rendimiento para transformar datos en conocimiento y oportunidades.
Fuentes:
Diario de Tenerife – El Cabildo sitúa a Tenerife en la élite tecnológica
Teide HPC – Infraestructura oficial

