Una industria en crisis
El cineasta Alex Proyas, director de El Cuervo y Yo, Robot, sostiene que la inteligencia artificial puede reconstruir una industria cinematográfica que considera rota. Mientras los ingresos por streaming reducen la estabilidad de los creadores, su nuevo filme RUR, rodado en Sídney, demuestra que la IA abarata costes y devuelve autonomía a los cineastas.
En declaraciones recogidas por The Guardian, Proyas lamentó que el modelo actual del cine esté en una situación insostenible: “El modelo para los cineastas, que son las únicas personas que realmente me importan al final del día, está roto … y no es la IA la que lo está causando. Es la industria, es el streaming”.
El director explicó que los ingresos residuales, fundamentales para mantener la estabilidad de los creadores entre proyectos, se han visto gravemente reducidos en la era de las plataformas digitales, mientras que los presupuestos de las producciones son cada vez más ajustados. Ante este panorama, Proyas cree necesario “reconstruir la industria desde cero” y considera que la inteligencia artificial puede desempeñar un papel decisivo en esa transformación.
La apuesta por RUR y la producción con IA
Proyas trabaja desde octubre de 2024 en el rodaje de RUR, una reinterpretación de la obra checa de 1920 que introdujo el término “robot”. La historia, protagonizada por Samantha Allsop, Lindsay Farris y Anthony LaPaglia, narra la lucha de una mujer por liberar a los robots de la explotación capitalista en una fábrica insular.
El proyecto se desarrolla en los estudios de su productora Heretic Foundation, fundada en Alejandría (Sídney) en 2020 como un espacio de producción integral. Gracias a un acuerdo con Dell, la compañía utiliza estaciones de trabajo que permiten la creación de activos generados por IA en tiempo real. Esto, según Proyas, reduce drásticamente los tiempos de producción: el diseño de entornos, que en condiciones tradicionales llevaría medio año, puede completarse en apenas ocho semanas.
El cineasta asegura que RUR podrá realizarse con una fracción del presupuesto de 100 millones de dólares que hubiera requerido en un estudio de Hollywood, lo que, en su opinión, demuestra el potencial de la IA para democratizar el acceso a la producción cinematográfica.
Impacto en el empleo y transformación del oficio
La incorporación de la inteligencia artificial en el cine plantea dudas sobre el futuro de profesiones como los artistas de efectos visuales. Preguntado al respecto, Proyas admite que “las plantillas se van a optimizar”, pero insiste en que habrá oportunidades para quienes decidan adaptarse: “Creo que habrá trabajo para todos los que abracen y avancen con la tecnología como siempre hemos hecho en la industria del cine”.
El director rechaza la idea de que la IA vaya a sustituir la creatividad humana. Prefiere hablar de “inteligencia aumentada” en lugar de “inteligencia artificial”, pues la concibe como una herramienta de colaboración: “Siempre necesitarás un equipo de seres humanos. Pienso en las IAs como parte de un equipo colaborativo, que permitirá a grupos más pequeños hacer las cosas mejor, más rápido y más barato”.
La visión de Proyas sobre la creatividad
Para Proyas, su rol como director no se ha visto alterado, sino que ahora coordina tanto a colaboradores humanos como a sistemas de IA: “Mi papel como director, creador, tipo visual no ha cambiado en absoluto. Ahora trabajo con un equipo humano más pequeño. Mis co-colaboradores, que son las IAs, tienen que servir a mi visión. Y sé cuál es esa visión”.
El cineasta recalca que la clave está en cómo se emplea la tecnología: “No me siento detrás de un ordenador y digo, ‘vídeo de gato gracioso, por favor’. Soy muy específico, como lo soy con mis colaboradores humanos”.
En este sentido, reivindica que el talento del director sigue siendo imprescindible para guiar, seleccionar y perfeccionar el resultado que ofrecen las herramientas generativas.
Consecuencias para el futuro del cine
El debate en torno a la IA se enmarca en un contexto global en el que los sectores creativos presionan a los gobiernos para regular el acceso de las tecnológicas a las obras culturales. La Comisión de Productividad de Australia ha sido criticada recientemente por abrir la discusión sobre si las empresas de inteligencia artificial deberían tener acceso gratuito a los trabajos creativos para entrenar sus modelos.
Proyas, sin embargo, relativiza las críticas y recuerda que la apropiación de ideas no es exclusiva de la tecnología: “No necesitas IA para plagiar en el mundo analógico”. Su mirada es más pragmática: ve en la inteligencia artificial una oportunidad para devolver poder a los cineastas frente a un modelo dominado por grandes estudios y plataformas digitales.
El cineasta habló de estas cuestiones en el Dell Technologies Forum que se celebró el 2 de septiembre en Sídney, donde defendió que la IA puede ser no solo una herramienta técnica, sino también una vía para repensar la economía del cine y su futuro.
La fotografía de portada de esta noticia pertenece a la cuenta de Instagram del director Alex Proyas.

