Una transformación desigual que preocupa a Europa
El uso de la inteligencia artificial en el trabajo avanza a gran velocidad en países como Alemania, pero lo hace dejando atrás a una parte significativa de la población. Así lo advierte la Konstanzer KI-Studie 2025, publicada por el Future of Work Lab de la Universidad de Konstanz. El estudio, basado en encuestas a más de 3.000 trabajadoras y trabajadores alemanes, revela que el 35 % ya utiliza herramientas de IA en su día a día, lo que supone un aumento de 11 puntos porcentuales respecto al año anterior.
El crecimiento, sin embargo, no es homogéneo. Las personas con estudios universitarios y empleos de oficina lideran la adopción de estas tecnologías, mientras que quienes trabajan en sectores manuales o tienen menor formación apenas comienzan a utilizarlas.
Formación y tipo de empleo marcan la diferencia
La brecha tecnológica en el acceso a la IA se refleja claramente según el nivel educativo. Apenas un 15 % de los trabajadores con bajo nivel formativo utiliza estas herramientas, frente a más del 50 % entre quienes han cursado estudios superiores. A pesar de que la motivación para formarse ha crecido, las diferencias en disposición y acceso a la formación se mantienen.
La situación es similar si se analizan los sectores laborales. Los empleos relacionados con oficinas o tareas cognitivas están incorporando la IA mucho más rápido que los trabajos físicos o de producción. La consecuencia, según el informe, es una polarización creciente en el mercado laboral.
Empresas lentas, desafíos urgentes
El estudio también observa que las empresas no están evolucionando al mismo ritmo que sus trabajadores. Solo las grandes organizaciones están invirtiendo en formación y comunicación interna sobre IA. En contraste, la mayoría de pequeñas y medianas empresas no ofrece ni recursos ni directrices claras sobre el uso de estas herramientas.
Esta falta de iniciativa empresarial es especialmente preocupante para países como España, donde las pymes representan más del 95 % del tejido productivo. Si no se actúa, la transición digital puede dejar atrás a miles de personas y empresas, aumentando la desigualdad social y regional.
Un aviso también para España
Aunque el estudio se ha realizado en Alemania, sus conclusiones tienen una clara relevancia para el contexto español y europeo. En plena expansión del uso de IA en Europa, España debe prepararse para evitar que la transformación digital ahonde las brechas sociales ya existentes. Las diferencias en acceso a tecnología, formación continua y apoyo empresarial podrían reproducirse, o incluso agravarse, si no se abordan con políticas públicas decididas.
La Konstanzer KI-Studie concluye que “la IA actúa como amplificador de estructuras preexistentes”. Para evitar que esta revolución tecnológica se convierta en un factor más de exclusión, será clave promover la formación accesible y específica en IA, reforzar el papel de las pymes en la digitalización y garantizar que todos los trabajadores tengan oportunidades reales de adaptarse al nuevo entorno.
La fotografía de representación de esta noticia pertenece a Vitaly Gariev y ha sido publicado en Unsplash

