Una transformación laboral desigual
La inteligencia artificial (IA) está cambiando rápidamente el mundo del trabajo, y no a todos los sectores les afecta por igual. Mientras algunos empleos desaparecen, otros surgen, pero no todos los grupos laborales están igual de preparados para este cambio. Según un informe de Naciones Unidas, las mujeres se enfrentan a un mayor riesgo de perder sus puestos debido a la automatización y la IA, especialmente en los países de ingresos altos.
La clave está en la naturaleza de los trabajos que ocupan hombres y mujeres. En Europa, el 66% de las mujeres trabaja en el sector administrativo y de servicios, donde abundan tareas repetitivas y fácilmente automatizables. Profesiones como recepcionista, asistente administrativo o teleoperadora son ejemplos claros. En países como Francia, Canadá, Japón o Estados Unidos, hasta el 72% de estos puestos están ocupados por mujeres.
IA vs. automatización: una distinción clave
No hay que confundir la automatización con la inteligencia artificial. Mientras que la primera se centra en tareas repetitivas y reglas fijas, la IA introduce adaptabilidad, análisis de datos y toma de decisiones autónoma. Esto amplía significativamente el alcance de tareas que pueden verse afectadas. Según la plataforma Knowledge for Policy de la Unión Europea, la IA puede abordar tareas complejas y no estructuradas, lo que incrementa el número de empleos en riesgo.
El impacto por sectores
Los sectores más feminizados, como la sanidad y la educación, no se libran de esta transformación. Aunque difícilmente desaparecerán, muchas de sus tareas podrán ser asumidas por sistemas inteligentes. En Europa, el 93% del personal en cuidados infantiles y el 75% en sanidad son mujeres, pero su presencia en puestos directivos sigue siendo reducida, lo que las hace más vulnerables.
Los hombres, por su parte, se concentran en empleos físicos como la construcción, el transporte o la agricultura, con un 97% en la construcción y un 96% en metalurgia y maquinaria pesada. Estos trabajos también están en la mira de la automatización, con tecnologías como camiones autónomos o grúas con IA que ya se están probando. Según la OIT y el Instituto Nacional de Investigación de Polonia, hasta un 40% de los empleos masculinos en sectores físicos podrían desaparecer en 2030.
Brecha de género ante la IA
La brecha de género en la automatización es evidente. En 2023, el 7,8% de los empleos femeninos tenía alto riesgo de ser automatizado, frente al 2,9% en los hombres. Para 2025, las cifras suben a un 9,6% y 3,5% respectivamente. En regiones como Europa y Asia Central, el 39% de los trabajos en sectores feminizados están altamente expuestos, comparado con el 26% de los dominados por hombres.
Las oportunidades emergentes
No todo son malas noticias. A medida que la IA transforme el mercado, también abrirá nuevas profesiones. Se estima que para 2030 podrían crearse 171 millones de empleos adicionales en sectores femeninos, un 20% más que ahora. En los masculinos, el incremento podría alcanzar los 250 millones (19%).
Profesiones del futuro, como especialistas en ética de la IA, analistas de datos, técnicos en transición energética o desarrolladores de tecnologías verdes, exigirán habilidades humanas como la creatividad, el pensamiento crítico o la inteligencia emocional, difíciles de automatizar.
Prepararse para liderar el cambio
La transición hacia un mercado laboral dominado por la IA requiere preparación. La formación continua, la inversión en educación tecnológica y la promoción de políticas inclusivas serán claves para garantizar que tanto hombres como mujeres puedan adaptarse, liderar y beneficiarse de esta transformación.
El reto es doble: evitar que la IA aumente las desigualdades existentes y asegurar que su desarrollo genere empleos dignos y equitativos. Las decisiones que se tomen hoy marcarán el tipo de economía —y de sociedad— que tendremos mañana.

