Una ponencia revisada en el último momento
La AI for Good Global Summit 2025, organizada en Ginebra por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), tiene como objetivo promover el desarrollo de la inteligencia artificial para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, este año el evento se ha visto salpicado por una acusación de censura.
La científica Abeba Birhane, fundadora del AI Accountability Lab en el Trinity College de Dublín y una de las 100 personas más influyentes en inteligencia artificial según TIME, denunció en su cuenta de BlueSky que los organizadores le solicitaron modificar su presentación poco antes de subir al escenario. Su charla, titulada “AI for social good: the new face of technosolutionism” (“IA para el bien social: la nueva cara del tecnosolucionismo”), cuestionaba el uso del concepto “IA para el bien” por parte de grandes corporaciones tecnológicas.
a couple of hours before my keynote, I went through an intense negotiation with the organisers (for over a hour) where we went through my slides and had to remove anything that mentions 'Palestine' 'Israel' and replace 'genocide' with 'war crimes'1/
— Dr Abeba Birhane (@abeba.bsky.social) 8 de julio de 2025, 11:58
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La versión de Birhane
En varios mensajes publicados en BlueSky, Birhane relató que, durante una reunión con los organizadores, le pidieron eliminar referencias a “Palestina”, “Israel” y sustituir el término “genocidio” por “crímenes de guerra”. También señaló que le exigieron suprimir logotipos y menciones directas a empresas como Microsoft, Google o Meta, así como una diapositiva sobre supuestos usos ilegales de datos.
“Hacía una semana que había subido mis diapositivas”, explicó. “Tuvieron tiempo de sobra para plantear sus inquietudes. Pero, en cambio, esperaron hasta justo antes de mi discurso inaugural. Fue extremadamente estresante experimentar la censura en tiempo real”.
La UIT no ha hecho comentarios específicos sobre esta acusación, pero señaló en un comunicado a Geneva Solutions que “todos los ponentes son bienvenidos a compartir sus opiniones personales sobre el papel de la tecnología en la sociedad”.
Una crítica al discurso dominante sobre la IA
La intervención de Birhane pretendía cuestionar lo que considera una narrativa corporativa sobre la inteligencia artificial. Su presentación original incluía documentación pública sobre los contratos de Google y Microsoft con el Ministerio de Defensa de Israel, así como informes que alegaban que Meta entrenó sus sistemas de IA con libros pirateados. Estos ejemplos, defendió, “resaltan las contradicciones en la base de la premisa” de que la IA está al servicio del bien social.
En una entrevista con The Bulletin, afirmó: “Las empresas utilizan la IA para el bien social como un escudo para decir: ‘mirad, estamos trabajando por los derechos fundamentales y la sostenibilidad’. Pero al mismo tiempo, están proporcionando la tecnología que alimenta la guerra. Es hipocresía”.
En el mismo medio añadió: “Dondequiera que mires [en la cumbre], parece cualquier otro evento tecnológico y no una cumbre para el bien social. Es realmente decepcionante ver cómo algo que se supone debe representar el bien social ha sido completamente absorbido por la agenda corporativa”.
Una voz reconocida en ética de la IA
La trayectoria de Abeba Birhane en el análisis crítico de la inteligencia artificial es ampliamente reconocida. Ha investigado los sesgos de datasets utilizados en modelos de visión por computadora, y su trabajo llevó al MIT a retirar el conjunto 80 Million Tiny Images tras descubrir contenido ofensivo. También forma parte del Consejo Asesor de IA del Gobierno de Irlanda y ha colaborado con DeepMind.
Su intervención en la AI for Good era especialmente esperada por su enfoque crítico. Fue, además, la única ponente africana en la apertura de la cumbre, que contó con ejecutivos de Amazon y autoridades gubernamentales.
Crítica al modelo dominante de IA
Birhane expresó su escepticismo sobre el modelo actual de inteligencia artificial, en particular el de la IA generativa. “Además, muchas aplicaciones de la IA generativa tienden a operar con un enfoque de ‘confía en mí, amigo’, en lugar de probar y evaluar rigurosamente estos modelos. Tomemos como ejemplo electrodomésticos sencillos de nuestros hogares, como una tostadora. Deben pasar por rigurosos estándares, evaluaciones y estrategias de garantía antes de salir al mercado y al público. La IA, por otro lado, tiene un impacto mucho más significativo en la sociedad, pero contamos con muy pocas barreras. Tenemos muy poca regulación y casi ningún mecanismo de cumplimiento. Por lo tanto, considerando todo esto, es realmente difícil ver cómo la IA generativa puede ser beneficiosa”, declaró en The Bulletin.
Frente a ese panorama, propuso una alternativa: “Necesitamos modelos más pequeños, diseñados con un propósito, controlados y gestionados por comunidades pequeñas”.

