Sam Altman, CEO de OpenAI, ha ofrecido una de sus intervenciones más reveladoras hasta la fecha en un encuentro celebrado con la Reserva Federal de Estados Unidos. Allí compartió su visión sobre cómo la inteligencia artificial remodelará la economía, el sistema financiero y el trabajo en las próximas décadas. Sus declaraciones oscilaron entre el entusiasmo por las oportunidades tecnológicas y la preocupación por los riesgos inminentes.
Una revolución comparable al transistor
Altman afirmó que la IA se encuentra en un punto de inflexión histórico y la comparó con el impacto del transistor. “El transistor fue una invención profundamente científica que cambió lo que podíamos construir. Creo que la IA es igual. Pronto no hablaremos de empresas de IA; simplemente esperaremos que todos los productos y servicios sean inteligentes”.
Según Altman, los costes de producir inteligencia se han reducido en un factor de más de 10 cada año durante los últimos cinco años, y esta tendencia podría mantenerse. “Lo que antes costaba 10.000 dólares de trabajo intelectual ahora cuesta uno o incluso diez céntimos”, explicó. Puso como ejemplo un proyecto de automatización doméstica que pudo completar en cinco minutos con uno de los nuevos modelos de OpenAI, cuando antes le habría llevado días o habría requerido pagar a un programador profesional.
El sector financiero, entre los más afectados
Durante el encuentro, Altman lanzó una advertencia seria sobre la seguridad en la banca. “Me aterra que todavía haya instituciones financieras que acepten huellas de voz como autenticación. La IA ha derrotado por completo ese sistema”, aseguró, alertando sobre el potencial de fraudes masivos mediante clonación de voz y, próximamente, de vídeo.
Aunque inicialmente esperaban que bancos y gobiernos fueran early adopters reticentes, Altman se mostró sorprendido al revelar que entidades como Morgan Stanley o Bank of New York ya están trabajando activamente con OpenAI. “Nos dijeron: si no adoptamos esta tecnología, no podremos competir con los nuevos bancos que lo hacen desde cero”.
Un nuevo paradigma laboral
Altman habló también de los cambios que la IA traerá al mercado laboral. “Habrá categorías completas de empleos que desaparecerán. Pero también surgirán otras nuevas. A lo largo de la historia, las herramientas nos han permitido hacer más”.
Destacó casos como el de un conductor de Uber que logró salvar su pequeño negocio automatizándolo completamente con ChatGPT: desde contratos hasta atención al cliente y marketing. “No le estaba quitando empleos a nadie. Simplemente su empresa no habría sobrevivido sin esto”.
Además, defendió que la productividad individual se multiplicará: “El mundo quiere 100 veces más software. Si ahora un programador produce 10 veces más, cobrará tres veces más, y todos estarán satisfechos”.
La IA como motor de igualdad global
Uno de los aspectos más esperanzadores de su discurso fue el potencial de la IA para reducir desigualdades. “En muchas partes del mundo, la alternativa a un médico asistido por IA no es un médico humano. Es nada. Esto puede igualar mucho las oportunidades”.
Altman prevé que los países en desarrollo adoptarán estas tecnologías más rápido que los países regulatoriamente más rígidos. “Podrán saltarse generaciones tecnológicas. Ejecutarlo todo sobre IA puede permitirles ofrecer servicios al 1% del coste actual”.
Riesgos: dependencia, sesgos y pérdida de control
Pese al entusiasmo, Altman no escatimó en advertencias. Una de ellas fue la dependencia emocional de los jóvenes hacia la IA: “Hay chicos que no toman ninguna decisión sin consultarlo con ChatGPT. Aunque dé buenos consejos, eso me parece muy preocupante”.
También habló de tres escenarios de riesgo: que una potencia hostil utilice una IA superinteligente con fines destructivos, que se produzca una pérdida de control accidental sobre sistemas demasiado complejos, y que, sin querer, deleguemos demasiado poder en la IA. “Incluso sin malicia, podríamos acabar siguiendo sus recomendaciones sin entenderlas. Eso puede llevarnos a lugares muy extraños”.
El futuro de internet y la necesidad de nuevos modelos
Altman reflexionó también sobre cómo la IA transformará el modo en que interactuamos con la tecnología. “Hoy, mucha gente redacta un correo en ChatGPT, lo envía, y el receptor lo resume con ChatGPT. Eso es absurdo”, dijo entre risas, para después proponer una visión donde un agente de IA gestione nuestras interacciones diarias con aplicaciones y contenidos.
Para ello, consideró imprescindible repensar los modelos de negocio actuales y favorecer soluciones como los micropagos por contenidos o nuevos protocolos de comunicación menos intrusivos.
Un llamamiento al liderazgo
Para cerrar, animó a bancos y gobiernos a liderar esta transformación. “El riesgo de no adoptar esta tecnología es dejar de existir como negocio. Tenemos que hacerlo bien, pero no podemos no hacerlo”.
Altman también dejó claro que su empresa está dispuesta a colaborar con las instituciones. “La tecnología es ya robusta y usable. Las últimas versiones de nuestros modelos son más inteligentes que la mayoría de personas”, sentenció.

