Xi Jinping ha abierto hoy la Conferencia Mundial de IA de Shanghái con un discurso en el que ha pedido que la inteligencia artificial no sea cosa de un solo país. Es la primera vez que acude en persona a este foro, que Shanghái celebra desde 2018.
Lo hizo pocas horas después de que Donald Trump, en horario de máxima audiencia desde la Casa Blanca, acusara al Gobierno chino de haberse hecho con 220 millones de registros de votantes estadounidenses entre 2020 y 2023, en lo que describió como la mayor filtración de datos electorales de la historia. Los dos discursos se cruzaron el mismo día, con mensajes opuestos.
La frase del día
El desarrollo de la IA no debería ser el solo de un único país, sino una sinfonía de cooperación internacional.
Xi Jinping, en la apertura de la Conferencia Mundial de IA, 17 de julio de 2026
Es la frase que han llevado al titular medios de medio mundo. A continuación, la única crítica identificable del discurso, sin citar a nadie por su nombre.
Deberíamos oponernos conjuntamente a sobredimensionar el concepto de seguridad nacional en el terreno de la IA, o a poner la seguridad de un país por encima de la de los demás.
Xi Jinping, recogido por AFP y Reuters
No mencionó a Estados Unidos, ni los controles de exportación, ni los chips. No hacía falta. Según el resumen de Xinhua, el discurso pedía aprovechar la oportunidad del código abierto y ampliar la cooperación con el Sur Global.
Apertura y control, a la vez
El mensaje junta dos cosas que suelen presentarse como opuestas. Por un lado la apertura: China aprovechará, dijo, una oportunidad histórica poco común fomentando el código abierto, la apertura, la colaboración y el intercambio.
Por otro, el control. Y ahí está lo más nuevo: son, según Reuters, sus declaraciones más claras hasta la fecha sobre seguridad de la IA.
Deberíamos poner en marcha leyes y regulaciones, vigilancia tecnológica, alerta temprana y sistemas de respuesta de emergencia para (…) garantizar que la IA esté siempre bajo control humano.
Xi Jinping, en la versión de AFP
Pidió también, según CNN, afinar la gobernanza para prevenir la pérdida de control.
La organización que China acaba de fundar
La parte concreta no estaba en el discurso, sino en la víspera. El jueves, 29 países firmaron en Shanghái el acuerdo que crea la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO), una entidad intergubernamental con sede en Shanghái. Firmó por China el ministro de Exteriores, Wang Yi, y asistió el secretario general de la ONU, António Guterres.
Entre los fundadores que Xinhua nombra están Rusia, Indonesia, Pakistán, Kazajistán y Laos. La lista completa de los 29 no la ha publicado.
Conviene mirar el calendario, porque explica la jugada. China propuso esta organización hace justo un año, en la conferencia de 2025, y entonces lo hizo el primer ministro, Li Qiang. Un año después está firmada, tiene sede y la presenta el presidente. No es un anuncio: es una entrega.
Xi lo acompañó con la moneda que Pekín lleva usando en el Sur Global: 5.000 plazas de formación en IA para países en desarrollo y acuerdos para crear centros de cooperación con la ASEAN, la Liga Árabe, la Unión Africana, la CELAC, la Organización de Cooperación de Shanghái y los BRICS. El objetivo declarado, según Xinhua, es cerrar la brecha digital y evitar crear nuevas injusticias históricas con la IA.
Por qué el código abierto, y por qué ahora
Que el líder chino haga bandera del código abierto no es casualidad de agenda. La víspera, la empresa china Moonshot AI presentó Kimi K3, de 2,8 billones de parámetros, que según la compañía es el primer modelo abierto que llega a la clase de los tres billones. Sus pesos, sin embargo, no se publican hasta el 27 de julio, así que todavía no se puede descargar.
El contraste da sentido al discurso. Mientras Pekín defiende la apertura, Estados Unidos ha ido en dirección contraria: Anthropic cerró a los extranjeros el acceso a sus modelos más potentes. Y el argumento ya se había oído en boca china: el fundador de Zhipu defendía este mes que la IA de frontera siga abierta mientras Occidente cierra el grifo.
La apertura, aquí, es una posición geopolítica antes que una convicción técnica. A quien va por detrás le conviene que las puertas estén abiertas; a quien va por delante, cerrarlas.
Hay además una contradicción de fondo. Como subraya El País, China reivindica una IA abierta y accesible de puertas afuera, pero dentro del país mantiene sus servicios de IA bajo el mismo control que el resto de internet: las normas obligan a respetar los valores socialistas fundamentales y vetan los contenidos que cuestionen al Estado.
El respaldo económico
Detrás de la retórica hay una industria. Según Xinhua, la industria central de IA china superó en 2025 los 1,2 billones de yuanes, unos 173.900 millones de dólares, repartidos entre más de 6.200 empresas. Son cifras oficiales chinas y son del año pasado, conviene recordarlo.
El pulso tiene también un tablero material. A finales de 2025 Estados Unidos lanzó su propia iniciativa, Pax Silica, para asegurar entre países afines las cadenas de suministro de semiconductores e infraestructura de IA. Es la otra cara del mismo enfrentamiento: quién fabrica y quién suministra la tecnología con la que se entrena la IA.
Lo de esta semana no es solo un llamamiento a cooperar: es una institución con tratado, sede y 29 socios, presentada por el presidente el mismo día en que la Casa Blanca acusaba a Pekín de robar datos electorales. Reuters lo lee como la postulación de China a liderar un nuevo orden mundial de la IA frente al dominio estadounidense. La organización, por su parte, dice atenerse a la Carta de la ONU, y a su firma asistió el secretario general del organismo.
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