Microsoft ha iniciado una nueva ronda de despidos que afecta a unos 9.000 trabajadores en todo el mundo, lo que representa aproximadamente el 4% de su plantilla global. Entre las áreas más afectadas se encuentra la división de videojuegos Xbox y la desarrolladora King, creadora del popular Candy Crush, cuya sede en Barcelona verá la salida de 50 empleados como parte de un expediente de regulación de empleo (ERE).
Un ajuste global con consecuencias locales
El recorte anunciado en julio de 2025 forma parte de una estrategia más amplia por parte de Microsoft para optimizar su estructura y adaptarse a un “mercado dinámico”, según ha explicado la propia empresa. Esta es la tercera gran ronda de despidos del año tras los 6.000 empleos eliminados en mayo y otros 2.000 en enero. Con esta última oleada, la cifra total de despidos en 2025 asciende ya a 17.000 personas, más del 6,5% del total de empleados que Microsoft tenía en 2024.
Barcelona, también golpeada
En la capital catalana, King despedirá al 15% de su plantilla, afectando a unas 50 personas de las 300 que trabajan en sus oficinas. Esta decisión se suma a otro ERE realizado hace menos de un año por la misma empresa, en aquel caso del 7%, también como consecuencia de la integración operativa tras la fusión entre Microsoft y Activision Blizzard. King también cuenta con estudios en Estocolmo y Berlín, donde se prevé un recorte adicional de unos 200 empleos.
La IA como motor de transformación… y de despidos
Esta reestructuración tiene un trasfondo claro: el empuje definitivo hacia la inteligencia artificial. Microsoft ha invertido más de 80.000 millones de dólares en infraestructura y centros de datos para potenciar el desarrollo de esta tecnología, incluyendo su alianza con OpenAI, responsable de modelos como GPT-4. Esta inversión masiva, que se espera marque el futuro de la compañía, exige recortes en otras áreas para sostener el ritmo financiero.
La analista de Bloomberg Intelligence, Anurag Rana, explica que «los despidos podrían ayudar a compensar el aumento del gasto asociado con el desarrollo de la infraestructura de IA. También podrían reflejar un mayor uso interno de herramientas de IA». De hecho, el propio CEO de Microsoft, Satya Nadella, ha reconocido que entre el 20% y el 30% del código que genera la empresa “ya es escrito por software”.
Un impacto especialmente duro en el sector del videojuego
La división Microsoft Gaming ha sido una de las más castigadas. Entre los despidos se encuentran los cierres de estudios como The Initiative y la cancelación de títulos esperados como Perfect Dark y Everwild. También se han visto afectados los equipos de Turn 10 Studios, King, Raven Software y Sledgehammer Games. Además, Gregg Mayles, veterano de Rare con más de 35 años de trayectoria, ha abandonado la compañía.
La situación ha generado un clima de tensión entre los desarrolladores. Al mismo tiempo que se anunciaban los despidos, Xbox enviaba invitaciones a una mesa redonda sobre inteligencia artificial durante la Gamescom 2025, lo que ha sido percibido por muchos como una muestra de desconexión e insensibilidad por parte de la dirección.
Rentabilidad récord, pero presión por recortar
Microsoft cerró su tercer trimestre fiscal con beneficios netos de más de 25.000 millones de dólares y unos ingresos superiores a los 70.000 millones, superando expectativas. Sin embargo, la promesa de reducir costes para incrementar márgenes y mantener contentos a los inversores está pesando más que nunca.
Estos movimientos no son exclusivos de Microsoft. Otras grandes tecnológicas como Meta, Amazon o Google han ejecutado despidos similares, en un intento de reconducir sus recursos hacia el desarrollo y explotación de la IA generativa, una herramienta que podría transformar por completo industrias como el videojuego, la educación o la salud.
En medio de este proceso de transformación, queda la pregunta: ¿podrá Microsoft mantener el equilibrio entre eficiencia y humanidad? El tiempo dirá si la apuesta por la IA justifica el alto coste laboral y social que está dejando tras de sí.

