El ilustrador Axel Scheffler, que dibuja desde 1999 los cuentos de El grúfalo escritos por Julia Donaldson, ha dicho a la BBC que está «considerando seriamente» emprender acciones legales contra empresas de inteligencia artificial que, según él, vulneran sus derechos de autor al reproducir su obra.
«Solo quiero que paren», resume. Ya ha contactado con un abogado en Alemania, su país natal, aunque no ha dicho contra qué compañía iría.
Scheffler, que vive en el sur de Londres y no tiene smartphone, intentó ignorar la IA hasta que alguien le enseñó imágenes de sus personajes recreados digitalmente en lugares como Silicon Valley o el Oktoberfest. «Es claramente mi ratón, mi grúfalo, tan parecidos como pueden hacerlos», contó a la BBC, y lo calificó de «claro robo» de derechos de autor.
Del Oktoberfest a ChatGPT
El ilustrador lleva semanas dando la voz de alarma. A finales de septiembre contó que un amigo le había enviado portadas de libros generadas con IA, entre ellas una titulada «Der Grüffelo auf dem Oktoberfest» (El grúfalo en el Oktoberfest). Scheffler la calificó de «impactante» y pidió a las editoriales que hicieran algo, según recogió el Wochenblatt Reporter.
A mediados de octubre fue más allá en una entrevista con el semanario alemán Die Zeit. Según la revista, ChatGPT genera en minutos imágenes muy parecidas a sus dibujos cuando se le pide un grúfalo. Scheffler se declaró «horrorizado»: «Es claramente mi personaje, solo los fondos son muy distintos a como yo los dibujo».
En esa entrevista, recogida por la agencia epd, añadió que le gustaría unirse a otros artistas para ir juntos a los tribunales y que ya habla con sus editoriales sobre un posible apoyo.
Por qué Alemania
Scheffler quiere litigar en Alemania porque cree que la Unión Europea protege mejor a los creadores. Nick Buckland, abogado de propiedad intelectual del bufete londinense Lewis Silkin, coincide en que puede ser una vía. Recuerda a la BBC que en ese país ha habido dos casos en los que sociedades de gestión musical ganaron a empresas de IA al demostrar que habían copiado letras de canciones de forma literal. Ya contamos aquí la condena a OpenAI en Múnich por reproducir letras de canciones.
Pero avisa de que no será sencillo. Tener un personaje tan reconocible como el grúfalo puede ayudar, aunque habría que demostrar la infracción. «La IA generativa no copia, entrena», explica, para resumir el argumento con el que las empresas sostienen que no vulneran derechos de autor.
El precedente del pequeño dragón Coco
El caso más cercano también está en Alemania. El grupo editorial Penguin Random House y el autor e ilustrador Ingo Siegner demandaron a OpenAI el pasado 27 de marzo ante el Tribunal Regional de Múnich por el personaje de El pequeño dragón Coco (Der kleine Drache Kokosnuss).
Según la editorial, ChatGPT reproduce de forma reconocible contenidos de los libros y genera ilustraciones del dragón muy parecidas a las originales. Incluso propone por iniciativa propia preparar un manuscrito listo para imprenta, con portada, y da instrucciones para subirlo a plataformas de autopublicación. La editorial sostiene que hay indicios de que las obras se usaron sin permiso para entrenar el modelo y de que este las ha memorizado.
El tribunal decidirá en la primavera de 2027, según la BBC. OpenAI asegura que mantiene «conversaciones productivas» con titulares de derechos de todo el mundo, que sus modelos se entrenan con fuentes diversas y que los titulares pueden presentarle sus reclamaciones directamente.
No es el único frente en el libro infantil alemán: la editorial Carlsen, junto a Marc-Uwe Kling y Astrid Henn, también acude a los tribunales por el personaje del NEINhorn, según epd.
Los personajes, en el centro de la batalla
Los personajes reconocibles se han convertido en el frente más visible de esta disputa. En Estados Unidos, Disney y Universal, a las que se ha sumado Warner Bros., demandaron en 2025 a Midjourney por imágenes de personajes como Darth Vader, los Minions o Shrek. En la demanda inicial, Disney y Universal llamaron a la empresa «un pozo sin fondo de plagio».
Midjourney se defiende alegando uso legítimo (fair use), un terreno que considera jurídicamente sin resolver. En junio de este año pidió al tribunal que revise su negativa a obligar a los estudios a revelar cómo usan ellos mismos la IA, según The Art Newspaper.
La otra vía es pactar. Disney anunció en diciembre de 2025 una inversión de 1.000 millones de dólares en OpenAI y licenció más de 200 personajes de Disney, Marvel, Pixar y Star Wars para Sora, la plataforma de vídeo de OpenAI. El acuerdo no incluye las voces de los personajes.
Más allá de una estrella del libro infantil
Los libros del grúfalo han vendido más de 18 millones de ejemplares en todo el mundo, pero Scheffler insiste en que una demanda no sería por dinero, sino para proteger a los creadores de ahora y del futuro.
Esa preocupación la comparten quienes empiezan. Ivy Deng, estudiante de máster de pintura en el Royal College of Art de Londres, dice a la BBC que no se siente protegida por la regulación en el uso de su obra. James Coupe, que dirige el programa de inteligencia artificial de esa escuela, cree que el debate no debería plantearse como aceptar o rechazar la IA, sino como quién da forma a estas tecnologías y a qué intereses sirven.
Reino Unido, sin decidir
El Gobierno británico, que ha anunciado 2.000 millones de libras de inversión en IA hasta 2030, sostiene que apoyar a las industrias creativas y al sector de la IA no son objetivos excluyentes. Buckland lo ve como una elección difícil: según él, para sacar el máximo partido a esa inversión hay que «abrir las compuertas».
El debate legal sigue abierto en el país. A finales de 2025, el Gobierno se inclinaba por permitir que las empresas de IA entrenaran con obras protegidas salvo que los autores se opusieran expresamente. Tras la reacción de las industrias creativas, con críticos como Elton John o Dua Lipa, su informe de marzo de 2026 dejó de considerarla la opción preferida, aunque sin fijar todavía una alternativa, según Lewis Silkin, el bufete de Buckland.
El primer gran fallo británico sobre IA generativa y propiedad intelectual tampoco favoreció a los titulares de derechos. En noviembre de 2025, el Tribunal Superior desestimó lo que quedaba de la demanda de Getty Images contra Stability AI por infracción de derechos de autor y solo le dio la razón, de forma muy limitada, en materia de marcas.
Mientras tanto, Scheffler y sus editoriales siguen estudiando si demandan. Él tiene clara su postura: la IA nunca podrá sustituir a la imagen dibujada a mano, y recomienda seguir dibujando «a la antigua». Es la misma reivindicación de lo hecho a mano que gana terreno frente al contenido generado por IA.
La imagen de representación de este artículo es un fotograma de la adaptación animada de El grúfalo, producida por Magic Light Pictures.

