Las inteligencias artificiales (IA) de Google y OpenAI han alcanzado un nuevo hito: resolver con éxito cinco de las seis pruebas planteadas en la prestigiosa Olimpiada Internacional de Matemáticas (IMO), el mismo desafío al que se enfrentaron 630 estudiantes de secundaria de todo el mundo en la edición de este año celebrada en la Sunshine Coast de Australia.
Olimpiada Internacional de Matemáticas
El concurso, fundado en 1959, reúne anualmente a los jóvenes talentos matemáticos más prometedores. Para participar, los estudiantes deben superar fases nacionales clasificatorias y tener menos de 20 años. Este año, los participantes disponían de cuatro horas y media para resolver seis problemas que abordaban desde geometría hasta patrones numéricos y lógica aplicada, incluyendo desafíos como calcular el número mínimo de fichas necesarias para cubrir un tablero de juego ficticio.
Los sistemas de IA presentados por Google y OpenAI fueron sometidos exactamente a los mismos ejercicios, sin recibir ventajas en el planteamiento o el tiempo de ejecución. En 2023, Google aún necesitaba ciertas ayudas para procesar los enunciados, como explicaciones más sencillas y ausencia de límite de tiempo. Pero este año, las mejoras en el procesamiento del lenguaje natural han permitido que los modelos comprendan directamente los enunciados originales y respondan en el plazo oficial, demostrando una compresión profunda del lenguaje matemático.
Ambas empresas utilizaron versiones experimentales de sus sistemas. En el caso de OpenAI, la compañía aclaró que el modelo utilizado para el concurso no fue diseñado específicamente para matemáticas: “Este sistema no fue desarrollado para resolver problemas matemáticos. Es del mismo tipo de modelo de lenguaje que usamos para tareas de lenguaje, programación y ciencia”, explicó la empresa en un comunicado.
Polémica
Pese a la hazaña, OpenAI se vio envuelta en una polémica al anunciar los resultados antes de la ceremonia oficial de entrega de premios de los estudiantes humanos. Según reveló el medio Ars Technica, la empresa de Sam Altman publicó sus logros en línea el sábado anterior al acto oficial, lo que fue visto como una falta de respeto hacia los jóvenes concursantes.
El presidente de la IMO, Gregor Dolinar, valoró el avance: “Es muy emocionante ver progresos en las capacidades matemáticas de los modelos de IA”. Sin embargo, subrayó que estos logros no deben tomarse como una validación oficial de la competencia: “Lo que sí podemos decir es que las demostraciones matemáticas válidas son correctas, tanto si las realiza un estudiante brillante como una IA”, afirmó.
Con este experimento, Google y OpenAI buscan probar que sus modelos están cada vez más cerca de replicar habilidades cognitivas humanas. La estrategia de ambas compañías se enmarca en una carrera global por posicionar sus modelos como herramientas clave en entornos científicos, educativos y empresariales.
La repercusión del experimento va más allá del simple entretenimiento o del marketing tecnológico. Demuestra cómo los modelos de IA ya son capaces de afrontar desafíos abstractos de alto nivel sin entrenamiento específico, lo que abre la puerta a su aplicación en investigación avanzada, educación matemática personalizada y resolución de problemas científicos.
Al mismo tiempo, genera un debate sobre los límites éticos y pedagógicos del uso de IA en contextos tradicionalmente reservados a los humanos. ¿Debería permitirse que modelos de IA participen en competencias académicas? ¿Cómo se asegura la equidad cuando las máquinas acceden a recursos infinitamente superiores a los de cualquier estudiante?
El experimento también evidencia el interés de los gigantes tecnológicos por asociar sus productos a logros intelectuales. Lograr una “medalla de oro” virtual en la IMO ofrece una narrativa potente: una IA capaz de pensar como los mejores estudiantes del mundo. Pero también impone una presión creciente sobre el sistema educativo, que deberá adaptarse a un futuro en el que el conocimiento ya no es exclusivo del ser humano.
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