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La IA abre los archivos de la Edad Media: 32.000 manuscritos transcritos en cuatro meses

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La transcripción manual de miles de manuscritos medievales ha sido, hasta hace muy poco tiempo, una tarea propia de titanes que requería décadas de trabajo especializado. Sin embargo, un equipo interdisciplinar de investigadores en humanidades computacionales del Centro Inria de Paris, en colaboración con el CNRS y otras instituciones europeas, ha logrado automatizar este proceso mediante el uso de inteligencia artificial generativa. A través del proyecto CoMMA, los expertos han conseguido procesar un volumen masivo de documentos que ahora se pone a disposición de la comunidad científica internacional.

En apenas cuatro meses, este sistema ha transcrito 32.763 manuscritos, un hito que abre una ventana sin precedentes al estudio del patrimonio escrito de la Edad Media. No es la primera vez que la inteligencia artificial se pone al servicio del legado medieval: hace poco, otro sistema logró rescatar textos ocultos en palimpsestos, y la tecnología se ha empleado también para recrear episodios de nuestra historia. El proyecto no solo destaca por su velocidad, sino por su capacidad para manejar la complejidad de textos escritos entre los siglos VIII y XVI en diversas lenguas, incluyendo el latín y el francés antiguo. Esta iniciativa permite que documentos que antes estaban relegados al olvido por la dificultad de su lectura sean ahora accesibles para historiadores, filólogos y curiosos de todo el mundo.

¿Qué es el proyecto CoMMA y cómo funciona?

El proyecto CoMMA (Corpus de Manuscrits Médiévaux Automatisés) es el resultado de años de investigación en el campo de las humanidades computacionales. Su objetivo principal es la conversión de imágenes de documentos antiguos en texto digital editable y searchable. Para lograrlo, el equipo se apoyó en un trabajo previo de estandarización denominado CATMuS, iniciado en 2022, que estableció las normas necesarias para que una máquina pudiese aprender a leer escrituras que carecen de ortografía fija.

A diferencia de otros modelos de lenguaje que intentan predecir la siguiente palabra basándose en el contexto, esta herramienta utiliza un enfoque técnico más específico. El sistema emplea dos algoritmos principales: uno se encarga de reconocer la estructura de la página (identificando ilustraciones, notas al margen y cuerpo del texto) y el otro realiza la transcripción propiamente dicha. Esta tecnología se basa en herramientas como eScriptorium y Kraken, desarrolladas originalmente en la Universidad PSL.

Una de las claves de su eficacia es que el modelo se centra más en el reconocimiento de imágenes que en la comprensión profunda del lenguaje. Según los investigadores, esto es fundamental para evitar extrapolaciones erróneas o «alucinaciones» de la IA, especialmente cuando se enfrenta a abreviaturas medievales complejas o símbolos antiguos, como la tradicional ese larga o el uso primitivo de la letra ampersand (&).

¿Por qué es importante este avance?

La magnitud del corpus generado por CoMMA no tiene comparación con esfuerzos anteriores. Para entender el salto cuantitativo, basta observar las cifras de palabras procesadas. En el caso del francés antiguo, el corpus más grande disponible hasta la fecha contaba con 11 millones de palabras; con este proyecto, la cifra ha ascendido a 516 millones de palabras. En latín, el crecimiento ha sido igualmente notable, pasando de 226 millones a 2.700 millones de palabras digitalizadas.

Este volumen de datos permite realizar estudios estadísticos que antes eran imposibles. Las implicaciones para la ciencia son variadas:

  • Permite comprender mejor la evolución lingüística y los cambios en los dialectos europeos a lo largo de ocho siglos.
  • Facilita el estudio de la evolución de las puestas en página y el uso de abreviaturas en diferentes épocas.
  • Saca a la luz textos que habían sido ignorados por los investigadores debido a su difícil acceso o legibilidad.
  • Proporciona datos suficientes para entrenar futuras inteligencias artificiales especializadas exclusivamente en textos antiguos.

Además, el margen de error del modelo es notablemente bajo. Tras realizar verificaciones manuales de control, los expertos determinaron que la tasa de error es de apenas un 9,7%. Aunque todavía existen dificultades con las escrituras cursivas más cerradas o manuscritos extremadamente antiguos que no formaron parte del entrenamiento inicial, el resultado se considera altamente fiable para la investigación académica.

Contexto y equipos detrás de la innovación

Este logro es el fruto de una colaboración estrecha entre expertos en tecnología y especialistas en historia. El equipo está liderado por figuras como Thibault Clérice, investigador del equipo Almanach en Inria, y Ariane Pinche, investigadora del CNRS. También han participado instituciones como la Universidad de Ginebra y la École Nationale des Chartes, aportando conocimientos en paleografía latina y humanidades digitales.

Para alimentar al algoritmo, el equipo recurrió al catálogo de Biblissima+, una infraestructura que agrupa enlaces a más de 260.000 manuscritos digitalizados de diversas instituciones, incluida la Biblioteca Nacional de Francia. Los investigadores seleccionaron un conjunto inicial de 300 manuscritos estandarizados (unas 200.000 líneas de texto) para entrenar al modelo antes de lanzarlo a la producción masiva de los 32.000 documentos finales.

La interdisciplinariedad ha sido el motor del éxito. Sin el conocimiento de los paleógrafos para corregir y guiar el aprendizaje de la máquina, los ingenieros no habrían podido descifrar las sutilezas de los pergaminos medievales. Este esfuerzo colectivo garantiza que el patrimonio cultural no solo se conserve en imágenes, sino que sea plenamente inteligible.

¿Qué significa esto para el futuro?

El éxito de CoMMA marca el inicio de una nueva era para las ciencias humanas y sociales. Al eliminar la barrera de la transcripción manual, especialistas en historia del arte, medicina antigua o filosofía pueden colaborar de forma transversal utilizando una base de datos común. Es una herramienta que democratiza el acceso al conocimiento medieval, permitiendo búsquedas temáticas o temporales en segundos sobre millones de páginas.

El futuro del proyecto ya mira hacia nuevas fronteras lingüísticas. El equipo tiene previsto ampliar el corpus incluyendo otros idiomas como el español, el italiano, el neerlandés o el veneciano. El objetivo es que los investigadores de toda Europa puedan beneficiarse de estas transcripciones automáticas, permitiendo que la inteligencia artificial siga rescatando del silencio los testimonios escritos de nuestro pasado común.

La imagen de representación de este artículo pertenece a la biblioteca de Biblissima+.

Cómo la orquestación de agentes de IA busca reducir errores en logística

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La gestión logística y de transporte se enfrenta a un cambio de paradigma con la llegada de sistemas capaces de coordinar múltiples inteligencias artificiales de forma simultánea. Kyndryl ha presentado su nueva funcionalidad, Kyndryl AI Orchestration for Business, una herramienta diseñada bajo el marco Agentic AI Framework que busca transformar la manera en que las grandes empresas gestionan sus operaciones críticas.

El objetivo principal es pasar de flujos de trabajo aislados a una integración total donde agentes de IA interactúan de forma autónoma en áreas clave como la cadena de suministro, las finanzas y la atención al cliente. En sectores como el transporte y el comercio minorista, donde cualquier retraso tiene un impacto directo en los ingresos, esta tecnología permite una coordinación fluida y una ejecución controlada a gran escala. Al integrar datos y eventos en tiempo real, el sistema deja de ser meramente reactivo para ofrecer alertas proactivas que permiten a los equipos humanos intervenir antes de que se produzca una interrupción importante en el servicio. Esta arquitectura, independiente de la nube o del modelo de lenguaje utilizado, facilita que las organizaciones modernicen sus infraestructuras a su propio ritmo sin comprometer sus sistemas actuales.

¿En qué consiste la orquestación de agentes de IA?

Para entender esta tecnología, primero debemos definir qué es un agente en este contexto. A diferencia de un bot tradicional que sigue reglas rígidas, la IA agéntica se refiere a sistemas capaces de actuar con cierto grado de autonomía para cumplir objetivos específicos. La orquestación es, por tanto, la capacidad de dirigir a estos agentes para que trabajen de forma conjunta y sincronizada en lugar de operar en silos tecnológicos independientes.

Kyndryl AI Orchestration for Business funciona integrando tres elementos vitales: los datos masivos de la empresa, los eventos que ocurren en tiempo real y la capacidad de acción de los propios agentes. Esta combinación permite que el sistema analice constantemente el estado de las operaciones y facilite una toma de decisiones basada en roles específicos dentro de la organización. Se trata de una arquitectura técnica diseñada para sectores donde la gestión de pedidos y la capacidad de respuesta inmediata son factores determinantes para el éxito del negocio.

Lo que diferencia a esta solución de otros sistemas de automatización es su capacidad para permitir una alineación interfuncional. Esto significa que, si un agente de la cadena de suministro detecta un problema logístico, puede comunicarse automáticamente con el agente de finanzas o el de atención al cliente para ajustar los procesos sin necesidad de una cadena de correos electrónicos o intervención manual constante, asegurando que la funcionalidad de los agentes esté siempre regulada y bajo control.

Por qué esta tecnología reduce errores en logística

El sector de la logística y el transporte es particularmente sensible a los errores de datos y a la falta de comunicación entre departamentos. La introducción de la orquestación de agentes busca reducir estos fallos mediante un enfoque proactivo en lugar de uno reactivo. En un modelo tradicional, los equipos de logística suelen enterarse de un problema cuando la interrupción ya ha afectado al cliente final. Con este nuevo sistema, los líderes y los empleados de primera línea reciben alertas y acciones recomendadas con antelación.

Esta capacidad de anticipación es posible gracias a que los agentes de IA monitorizan flujos de trabajo integrados. Al detectar una anomalía en un evento en tiempo real, el sistema puede proponer una solución automática que el humano solo necesita aprobar, evitando así que los errores se propaguen por la cadena de valor. Esto es especialmente relevante para mitigar el impacto en los ingresos y mantener la calidad de la experiencia del cliente.

Además, el uso de agentes coordinados permite gestionar casos de uso complejos tanto en operaciones de tienda física como en la gestión centralizada de la empresa. Algunas mejoras tangibles en la reducción de errores incluyen:

  • Sincronización de inventario y pedidos: Evita discrepancias entre lo que el cliente ve y lo que realmente hay en el almacén.
  • Ajustes de ruta y tiempos de entrega: Los agentes pueden proponer cambios ante eventos externos inesperados basándose en datos de tráfico o clima.
  • Validación automática de transacciones: Al estar conectados con el área de finanzas, se reducen los errores de facturación vinculados a la logística.
  • Supervisión humana simplificada: El personal puede intervenir o aprobar acciones antes de que se ejecuten procesos automatizados críticos.

Datos técnicos y flexibilidad de implementación

Detrás de esta tecnología se encuentra Kyndryl, una compañía que cotiza en la bolsa de Nueva York (NYSE: KD) y que se ha consolidado como el mayor proveedor mundial de servicios de infraestructura informática. Su experiencia en la gestión de sistemas de misión crítica en más de 60 países aporta la base necesaria para manejar este tipo de arquitecturas complejas que requieren una alta disponibilidad.

Una de las características más relevantes para los directores de tecnología es que la solución es independiente de la nube (cloud agnostic) y también de los grandes modelos de lenguaje (LLM agnostic). Esto significa que una empresa puede implementar la orquestación de IA sin importar si sus servidores son locales, están en la periferia (edge computing) o en una nube híbrida. Esta flexibilidad permite integrar la herramienta con plataformas empresariales ya existentes, con o sin el uso de herramientas de servicios gestionados.

Para aquellas organizaciones que requieran asistencia técnica en esta transición, la división Kyndryl Consult ofrece servicios de diseño e implementación personalizados. El objetivo es aprovechar la experiencia de la firma en la modernización de sistemas de información de los que depende el funcionamiento diario de sectores industriales clave.

El futuro de la empresa agéntica

El despliegue de la orquestación de agentes marca un paso hacia lo que se denomina la «empresa agéntica», donde la inteligencia artificial no es solo una herramienta de consulta, sino una parte activa de la ejecución operativa. En el ámbito logístico, esto supone una reducción drástica de la fricción entre la detección de un problema y su resolución, permitiendo que las organizaciones sean mucho más ágiles en entornos económicos volátiles.

Sin embargo, el enfoque propuesto mantiene el control humano como pieza fundamental del engranaje. La automatización no busca reemplazar el criterio profesional, sino potenciarlo mediante recomendaciones basadas en datos que antes estaban dispersos. A medida que más empresas de transporte y comercio minorista adopten estos marcos de trabajo, veremos una estandarización de procesos donde la eficiencia y la reducción de errores ya no dependerán exclusivamente de la capacidad de reacción manual, sino de una infraestructura inteligente y bien coordinada.

Otter

Transcripción de reuniones

Modelo: Freemium

Otter es una herramienta de inteligencia artificial que transcribe reuniones y conversaciones en tiempo real, pionera de una categoría hoy saturada de asistentes de notas. Su agente OtterPilot se une solo a las videollamadas de Zoom, Google Meet o Microsoft Teams, transcribe identificando a cada interlocutor, captura las diapositivas compartidas y, al terminar, genera un resumen con los acuerdos y las tareas pendientes asignadas a cada persona. Un chat sobre la transcripción permite preguntar después «¿qué se decidió sobre el presupuesto?».

Durante años solo funcionó en inglés, su gran limitación para el público hispanohablante; hoy transcribe también en español, además de francés, alemán, japonés y chino, aunque solo un idioma por conversación: las reuniones bilingües siguen dándole problemas. La precisión en inglés es de las mejores del mercado; en español es buena pero baja con acentos marcados y mala calidad de audio.

El plan gratuito ofrece una cuota mensual de transcripción con tope por conversación y muy pocas importaciones de archivos en total (no al mes: para siempre), lo que lo convierte más en una prueba prolongada que en un plan utilizable. El plan Pro multiplica los minutos mensuales y el tope por conversación; el Business, facturado por usuario, añade administración de equipos.

Para transcribir archivos de audio sueltos en español puede compensar más una herramienta como TurboScribe; el fuerte de Otter es el ciclo completo de la reunión, de la convocatoria al acta.

Dirección: otter.ai

Los grandes nombres de las matemáticas se plantan ante la IA: nace la Declaración de Leiden

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Un grupo internacional compuesto por dieciséis investigadores de quince universidades de todo el mundo ha presentado recientemente la Declaración de Leiden sobre Inteligencia Artificial y Matemática. Este documento, publicado a principios de junio de 2026, surge como una respuesta urgente ante la rápida integración de las tecnologías de automatización en la investigación científica.

No se trata de una petición para prohibir estas herramientas, sino de una llamada a la acción para salvaguardar los valores fundamentales de la disciplina, como la transparencia y la autoría humana. El texto advierte que, si no se establecen normas claras, la matemática corre el riesgo de volverse dependiente de sistemas comerciales cerrados y de verse inundada por resultados poco fiables. La Declaración de Leiden no es un gesto aislado: la comunidad científica lleva tiempo marcándole líneas rojas a la IA, desde el aviso de arXiv, que vetará el uso negligente de IA en los estudios, hasta las revistas que ya ponen coto a los artículos con apoyo algorítmico.

La iniciativa cuenta con el respaldo de figuras de gran relevancia mundial, como ganadores de la Medalla Fields, y busca influir en las políticas de universidades, editoriales científicas y gobiernos. En un momento en que la inteligencia artificial resuelve problemas complejos de forma opaca, los expertos reclaman que la matemática siga siendo, ante todo, un esfuerzo de entendimiento humano.

¿Qué es la Declaración de Leiden?

La Declaración de Leiden es un manifiesto que establece un marco ético y práctico para el uso de la inteligencia artificial (IA) en la investigación matemática. Su origen se remonta a un taller celebrado en el Centro Lorentz de la Universidad de Leiden en septiembre de 2025, donde sesenta especialistas de diez países debatieron sobre la mecanización de esta ciencia. El resultado final, redactado por un grupo de trabajo liderado por el matemático Jim Portegies de la Universidad Tecnológica de Eindhoven, propone 23 recomendaciones específicas dirigidas a individuos, organizaciones y responsables políticos.

Este documento no rechaza el potencial de la tecnología. De hecho, muchos de sus firmantes utilizan habitualmente herramientas avanzadas. Sin embargo, la declaración pone el foco en los riesgos de que el uso de la IA degrade la integridad científica. El objetivo principal es asegurar que los desarrollos técnicos beneficien a la disciplina en lugar de dañarla de forma irreversible. Entre los puntos clave, se exige que cualquier uso de IA sea divulgado de manera transparente en los artículos científicos, manteniendo siempre la responsabilidad humana sobre la veracidad de los resultados.

La declaración ha recibido el apoyo oficial de la Unión Matemática Internacional (IMU, por sus siglas en inglés), la organización que agrupa a la comunidad matemática a nivel global. Según sus representantes, el futuro de la investigación debe estar guiado por el juicio humano y por prácticas justas que protejan el espíritu comunitario de la ciencia. Esta postura busca evitar que la matemática se convierta en una «caja negra» donde se obtienen respuestas correctas sin comprender realmente los procesos que llevan a ellas.

Por qué importa y qué está en riesgo

La preocupación de los investigadores no es infundada. Recientemente, modelos internos de empresas tecnológicas como OpenAI han logrado resolver problemas matemáticos históricos, como la conjetura de la distancia unitaria. Sin embargo, los métodos de entrenamiento y el funcionamiento interno de estos modelos permanecen ocultos al público académico. Esto genera una brecha de conocimiento donde las empresas privadas acumulan un poder y una información que la comunidad científica tradicional no puede verificar ni replicar de forma independiente.

La declaración identifica cinco amenazas principales que podrían alterar la esencia de la matemática si no se toman medidas ahora:

  • Resultados poco fiables: Las técnicas actuales pueden generar argumentos que parecen correctos pero contienen errores sutiles, lo que pone bajo presión los sistemas de revisión por pares.
  • Problemas de autoría y derechos: Muchos modelos se entrenan con obras publicadas sin citar adecuadamente a los autores originales, explotando licencias de forma cuestionable.
  • Dependencia comercial: Existe el riesgo de que los matemáticos necesiten acceso a tecnologías propietarias costosas para ser competitivos, lo que aumentaría la desigualdad entre investigadores.
  • Promoción exagerada o «hype»: Las notas de prensa a menudo sobrevaloran las capacidades de las máquinas y minimizan las contribuciones humanas previas que hicieron posibles esas herramientas.
  • Pérdida de autonomía: Si los intereses comerciales dictan qué problemas se investigan (aquellos más fáciles de automatizar), se podría perder la profundidad y el juicio experto sobre lo que es realmente significativo.

Estas implicaciones afectan directamente a la industria tecnológica y a los usuarios. Si la base de la ciencia matemática se vuelve opaca o dependiente de intereses corporativos, la fiabilidad de las aplicaciones derivadas (desde la criptografía hasta los algoritmos de navegación) podría verse comprometida a largo plazo. Además, los investigadores alertan sobre el uso de la matemática para publicitar capacidades de razonamiento general en productos de IA que luego se aplican en áreas éticamente sensibles como la vigilancia masiva o el armamento.

Contexto y figuras tras la iniciativa

El respaldo a la Declaración de Leiden es masivo y cuenta con nombres que son verdaderas instituciones en la materia. Entre los firmantes destacan Terence Tao, profesor de la UCLA y considerado uno de los matemáticos más brillantes de la actualidad, y Peter Scholze, director del Instituto Max Planck de Matemáticas. Ambos son ganadores de la Medalla Fields, el equivalente al premio Nobel en su campo. Tao ha señalado que, aunque él mismo utiliza la IA para verificar sus pruebas, la discusión sobre estos valores fundamentales llega en el momento adecuado y es extremadamente valiosa.

La iniciativa también cuenta con el apoyo de Robbert Dijkgraaf, exministro de Educación de los Países Bajos y presidente electo del Consejo Internacional de Ciencias. Dijkgraaf subraya que la matemática es una de las disciplinas más afectadas por la generación automática de razonamientos, por lo que establecer estándares compartidos es vital para cultivar el juicio y la visión humana en la ciencia. Otros autores clave incluyen a especialistas de instituciones como la Universidad de Edimburgo, Oxford, Cambridge y la ETH Zurich, lo que otorga al documento un peso institucional indiscutible.

Para aquellos interesados en profundizar, se puede consultar el texto completo en la página web oficial de la declaración, donde también se permite a otros científicos e instituciones añadir su firma. El proyecto ha sido apoyado por organizaciones como el Instituto Isaac Newton para las Ciencias Matemáticas en Cambridge, que facilitó encuentros clave para la redacción final del manifiesto.

¿Qué significa esto para el futuro?

La publicación de este documento marca un antes y un después en la relación entre la ciencia pura y la tecnología de consumo. El próximo gran hito será el 26 de julio de 2026, cuando la Declaración de Leiden se presente y discuta formalmente en el Congreso Internacional de Matemáticos en Filadelfia. Este evento servirá para medir el grado de adopción de estas normas por parte de la comunidad global y para presionar a los gobiernos a que inviertan en infraestructuras de computación públicas que ofrezcan alternativas a los modelos cerrados de las grandes tecnológicas.

Lo que viene ahora es un periodo de adaptación donde las revistas científicas y las agencias de financiación deberán integrar estas recomendaciones en sus normativas. El futuro de la matemática parece encaminarse hacia una colaboración hombre-máquina donde la IA actúe como un asistente de investigación competente, pero nunca como un autor con voz propia. Al final, el mensaje de los expertos es realista: la tecnología ofrece oportunidades fantásticas, pero la responsabilidad de mantener la veracidad y el sentido de la ciencia sigue recayendo en nosotros.

Delegar en la IA para detectar bulos tiene premio: dejas de saber hacerlo tú

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En un mundo donde la desinformación viaja a la velocidad de un clic, muchos usuarios han comenzado a utilizar herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT o Claude para verificar si una noticia es real o un montaje. Sin embargo, un reciente estudio del Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha puesto al descubierto un efecto secundario preocupante conocido como la paradoja de la dependencia.

La investigación, presentada en la conferencia CHI 2026, revela que aunque la IA mejora nuestra precisión para detectar noticias falsas en un 21 por ciento mientras la usamos, nuestra capacidad para distinguir la verdad por nuestra cuenta disminuye significativamente con el tiempo. Tras solo un mes de uso continuado de estos asistentes, los participantes del estudio mostraron una caída del 15,3 por ciento en su habilidad para identificar bulos de forma independiente.

Este fenómeno de descarga cognitiva sugiere que, al delegar el juicio crítico en los algoritmos, estamos sufriendo un proceso de descalificación similar al que ocurrió con el uso del GPS y nuestra orientación natural. Los datos indican que no estamos aprendiendo a detectar mentiras, sino que estamos perdiendo la vigilancia necesaria para cuestionar lo que vemos en nuestras pantallas.

¿En qué consiste la paradoja de la dependencia?

La investigación liderada por los estudiantes de doctorado Anku Rani y Valdemar Danry analizó el comportamiento de 67 participantes durante cuatro semanas. Los voluntarios debían evaluar pares de titulares e imágenes, algunos reales y otros generados por IA, utilizando un chatbot basado en el modelo GPT-4o. Este sistema estaba diseñado para entablar un diálogo persuasivo, aportando evidencias y razonamientos lógicos para guiar al usuario hacia la respuesta correcta.

El término paradoja de la dependencia describe una situación donde una herramienta tecnológica nos hace más eficientes en el corto plazo, pero debilita las habilidades subyacentes que pretendía reforzar. En el caso de la desinformación, el estudio observó que los usuarios se vuelven dependientes de la verificación externa. Al recibir respuestas directas y convincentes de la IA, el cerebro humano tiende a la descarga cognitiva, que es el proceso de dejar de realizar un esfuerzo mental porque sabemos que una máquina lo hará por nosotros.

Los investigadores dividieron la experiencia en tres fases: antes, durante y después de la interacción con la IA. Mientras que los participantes acertaban mucho más cuando el asistente estaba presente, su rendimiento al enfrentarse a noticias nuevas sin ayuda externa cayó de forma constante. Lo más llamativo es que el declive se centró casi exclusivamente en la detección de contenido falso; la capacidad para reconocer noticias reales se mantuvo estable, lo que sugiere que lo que se pierde es el escepticismo crítico ante lo sospechoso.

¿Por qué es importante este hallazgo y qué cambia?

Este estudio tiene implicaciones profundas sobre cómo estamos integrando la inteligencia artificial en nuestra vida cotidiana. Si confiamos ciegamente en estos modelos para filtrar la realidad, corremos el riesgo de quedar indefensos cuando la herramienta no esté disponible o cuando el propio algoritmo cometa un error. La IA, al fin y al cabo, es un modelo estadístico que predice el siguiente token (la unidad mínima de información, como una palabra o parte de ella) y no una fuente de verdad absoluta.

El impacto de esta dependencia se manifiesta de varias formas en el comportamiento de los usuarios:

  • Aumento del conformismo: El estudio detectó que los humanos aceptan cada vez más las perspectivas de la IA, pasando de un 23 por ciento de acuerdo inicial a un 28,5 por ciento al final del mes.
  • Reducción de la curiosidad: Los participantes mostraron menos iniciativa para cuestionar al sistema o buscar segundas fuentes de forma autónoma.
  • Falsa confianza: Un dato curioso es que aproximadamente una cuarta parte de los participantes creía que estaba mejorando sus habilidades de detección, cuando en realidad sus resultados en solitario estaban empeorando.

Esta dinámica no es exclusiva de las noticias. Los autores del estudio comparan estos resultados con lo que sucede en el ámbito médico, donde se ha observado que algunos especialistas pueden perder agudeza diagnóstica tras usar herramientas de detección de cáncer por IA de forma prolongada. Se trata de un proceso de descalificación profesional que podría extenderse a cualquier sector que adopte estas tecnologías sin una estrategia de aprendizaje activo.

El contexto del estudio y quiénes están detrás

La investigación del MIT surge en un momento crítico. Según datos recientes, uno de cada cinco adolescentes en Estados Unidos ya utiliza modelos de lenguaje para informarse. El equipo de investigadores, que incluye a la veterana profesora Pattie Maes y al científico Andrew Lippman, utilizó un conjunto de 49 noticias validadas del conjunto de datos MiRAGeNews, que mezcla eventos reales con montajes visuales altamente realistas.

El problema no es la tecnología en sí, sino cómo interactuamos con ella. El sistema utilizado en el experimento integraba búsquedas en tiempo real mediante la interfaz de Google para ofrecer datos actualizados, lo que lo hacía extremadamente persuasivo. Sin embargo, al dar las respuestas de forma tan directa, el sistema actuaba como una muleta en lugar de como un tutor.

A pesar de la caída general en el rendimiento independiente, el análisis cualitativo identificó diferentes perfiles de usuarios. Mientras que el 21 por ciento fue etiquetado como desarrolladores de dependencia (aquellos que se volvieron pasivos), otro grupo mantuvo su autonomía utilizando la IA solo para confirmar sus propias sospechas iniciales. Estos perfiles demuestran que la actitud del usuario es clave para evitar la degradación de sus habilidades.

¿Qué significa esto para el futuro?

El futuro de la lucha contra la desinformación no reside únicamente en crear algoritmos más potentes, sino en rediseñar la forma en que estos nos enseñan. Los investigadores sugieren que para que una IA sea realmente útil a largo plazo, debe actuar como un entrenador (coach) y no como una respuesta automática. Esto implica utilizar métodos como el diálogo socrático, donde la máquina en lugar de decirte «esto es falso», te hace preguntas que te obligan a analizar las sombras de una foto o la procedencia de una fuente.

El reto ahora es desarrollar una nueva alfabetización en IA. Necesitamos aprender a colaborar con las máquinas sin delegar en ellas nuestra capacidad de juicio. Si permitimos que el pensamiento crítico se convierta en una tarea externalizada, nuestra resiliencia como sociedad ante los engaños digitales podría verse seriamente comprometida. La solución pasa por encontrar un equilibrio entre la velocidad de la máquina y el esfuerzo deliberado del razonamiento humano.

La imagen de representación de este artículo pertenece a Hartono Creative Studio y ha sido publicada en Unsplash

Cómo la inteligencia artificial ayuda a gestionar los impagos bancarios

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La gestión de impagos es uno de los procesos más delicados para las entidades financieras, ya que requiere un equilibrio constante entre la recuperación de activos y el cumplimiento de normativas estrictas. Para agilizar estas tareas, se han presentado nuevas capacidades de inteligencia artificial integradas en la plataforma CGI Credit Studio.

A través de agentes de IA, las organizaciones pueden ahora automatizar tareas administrativas pesadas, como el resumen de llamadas, y ofrecer asistencia en tiempo real a los gestores durante sus conversaciones con los clientes. Estas herramientas permiten reducir hasta un 30% el tiempo dedicado a tareas posteriores a la llamada y mejorar la productividad de los empleados en un 20%. Lo más relevante de este avance es que no sustituye el juicio humano, sino que lo refuerza mediante un enfoque de supervisión constante, asegurando que cada decisión sea transparente y auditable en entornos altamente regulados.

¿Cómo funcionan estos asistentes de IA en el día a día?

La tecnología se integra directamente en los flujos de trabajo de los equipos de recobro a través de una plataforma nativa en el cloud. Esto permite que la IA no sea una herramienta externa, sino un apoyo constante en cada fase del ciclo de gestión de la deuda.

Una de las funciones principales es el Resumen de llamadas. Al terminar una interacción, el sistema genera una síntesis automática de lo hablado, lo que ahorra casi un tercio del trabajo administrativo posterior. Además, se ha incorporado Ask Cleo, un asistente que responde dudas en lenguaje natural sobre políticas internas o estados de cuenta, permitiendo que el trabajador acceda a información verificada sin perder tiempo en búsquedas manuales.

Próximamente, la funcionalidad Agent Assist proporcionará guías en vivo durante las llamadas. Esto incluye sugerencias sobre cómo gestionar objeciones o qué planes de pago ofrecer según la situación del cliente, lo que ayuda a mantener la coherencia y el cumplimiento de las comunicaciones obligatorias.

¿Por qué la IA es clave para mejorar los resultados?

El uso de estas herramientas tiene un impacto directo en la eficacia de las recuperaciones y en la satisfacción de los empleados. Al automatizar lo rutinario, los agentes pueden dedicar más atención a las interacciones que requieren empatía y negociación personalizada.

Los datos indican cambios significativos en la operativa diaria:

  • Una mejora del 20% en la conversión de promesas de pago, gracias a guías más precisas durante la negociación.
  • Un aumento de la productividad del 20% al resolver dudas técnicas de forma instantánea.
  • Una reducción del 20% en la rotación de personal, al disminuir la carga de trabajo más estresante y repetitiva.

Además, al operar en sectores tan sensibles, la tecnología garantiza que toda la documentación generada esté lista para posibles auditorías, lo que reduce los riesgos legales para las entidades bancarias.

Contexto: Una tecnología diseñada para entornos reales

Detrás de estos avances se encuentra CGI, una firma con décadas de experiencia en consultoría tecnológica y servicios de TI. Su enfoque actual busca que las empresas den el salto de la simple experimentación con IA a una producción que genere valor medible en sectores complejos como los servicios financieros.

Con unos ingresos globales que superan los 15.000 millones de dólares canadienses, la compañía subraya la importancia de mantener al humano en el centro (enfoque human-in-the-loop). Esto significa que, aunque la IA sugiera y automatice, la supervisión final siempre corresponde a un profesional.

El futuro de la recuperación de activos

La integración de la inteligencia artificial en la gestión de impagos marca el inicio de una era donde la eficiencia operativa no está reñida con la transparencia. Al automatizar la burocracia, se abre un espacio para que los gestores financieros realicen un trabajo más estratégico y humano, apoyados por datos en tiempo real que minimizan el error.

El reto para las entidades ahora es escalar estas soluciones de manera segura, asegurando que los sistemas funcionen de forma fiable en condiciones reales y bajo la atenta mirada de los reguladores.

¿Empresas operadas por algoritmos? Argentina reforma su ley societaria para hacerlo realidad

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El gobierno de Javier Milei ha presentado un proyecto de ley para crear las Sociedades Automatizadas, una nueva categoría empresarial diseñada para ser operada íntegramente por sistemas algorítmicos y agentes de inteligencia artificial. Esta iniciativa, fechada el 29 de mayo de 2026, busca posicionar al país como un polo de atracción para la inversión tecnológica global.

A diferencia de las potencias que compiten en el desarrollo de grandes modelos de lenguaje, Argentina apuesta por ofrecer un marco regulatorio flexible, energía y suelo para albergar estas infraestructuras. La propuesta no solo redefine la operación empresarial al prescindir de empleados humanos en tareas ordinarias, sino que también establece un régimen de responsabilidad patrimonial para la propia entidad ante posibles daños. Es una apuesta estratégica que intenta convertir la desregulación en una ventaja competitiva en la era de la automatización. Este movimiento responde a la visión de que la IA necesita espacio para evolucionar sin las restricciones de normas tradicionales que podrían frenar la innovación antes de que esta florezca.

¿En qué consisten las Sociedades Automatizadas?

La esencia de esta propuesta radica en una reforma profunda de la Ley General de Sociedades. Según el nuevo texto propuesto, específicamente en su artículo 14, una Sociedad Automatizada se define como aquella entidad que desarrolla su objeto social mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial. Lo más destacado de esta definición es que estas compañías podrán funcionar sin requerir trabajadores en relación de dependencia ni recursos humanos para su operación ordinaria.

Para que una empresa pueda acogerse a este régimen, debe cumplir con requisitos formales estrictos. La declaración de automatización debe constar de manera expresa en el estatuto constitutivo de la organización. Además, la denominación social de la empresa tendrá que incluir obligatoriamente la expresión Automatizada, permitiendo que cualquier tercero que interactúe con ella sepa que está tratando con una entidad gestionada por software.

El marco legal también aborda uno de los temas más complejos de la tecnología actual: la responsabilidad. El proyecto establece que la sociedad automatizada responde con su propio patrimonio frente a terceros por los daños causados por sus sistemas. Esto significa que la ley no otorga personalidad jurídica al algoritmo, sino que mantiene la lógica del derecho societario tradicional donde es la empresa la que asume las consecuencias económicas de sus acciones.

¿Por qué importa este cambio en el modelo empresarial?

Este movimiento representa un cambio de estrategia para el país. En lugar de intentar competir con gigantes como Estados Unidos o China en la creación de los modelos de inteligencia artificial más avanzados (lo que se conoce como modelos de frontera), el gobierno argentino busca competir mediante reglas de funcionamiento, incentivos fiscales e infraestructura. La idea es atraer proyectos que busquen entornos con menos obstáculos burocráticos para operar.

Las implicaciones para la industria son diversas y plantean un escenario donde las empresas podrían reducir drásticamente sus costes operativos. Algunos de los puntos clave de este nuevo marco incluyen:

  • Un impuesto de sociedades reducido para este tipo de entidades.
  • Reglas diseñadas para ser especialmente atractivas para los accionistas externos.
  • La posibilidad de fijar libremente la cifra del capital social inicial.
  • Un sistema de legajos registrales públicos que no incluirá información contable o económica sensible.
  • Margen para someter las relaciones internas de la sociedad al derecho extranjero en ciertos casos.

Esta combinación de factores busca que Argentina sea vista como un lugar de baja fricción para el despliegue de capital y tecnología. Sin embargo, la flexibilidad también genera interrogantes. Al permitir que el capital social se fije libremente, el patrimonio disponible para responder ante posibles daños podría ser limitado, lo que traslada parte del riesgo a quienes contraten o se vean afectados por estas sociedades.

Contexto y proyectos en el horizonte

La visión detrás de esta reforma fue adelantada por el propio presidente en un artículo de opinión en el Financial Times. En dicho texto, se vinculaba la evolución de la inteligencia artificial con la historia de la responsabilidad limitada, sugiriendo que la tecnología necesita un marco jurídico que no la asfixie prematuramente. Esta filosofía desreguladora es la que ha dado forma al proyecto de ley actual.

En el plano práctico, ya existen iniciativas que podrían beneficiarse de este entorno. Un ejemplo relevante es el proyecto conocido como Stargate Argentina, una posible infraestructura de inteligencia artificial planteada por OpenAI y Sur Energy. Aunque por ahora se trata de una carta de intención para explorar la viabilidad de centros de datos y capacidad de cómputo, el nuevo marco legal parece diseñado específicamente para albergar este tipo de inversiones de gran escala.

El gobierno confía en que la disponibilidad de recursos naturales como energía y suelo, sumada a una normativa flexible, compense la falta de capital financiero masivo o de una industria de semiconductores propia. Es una apuesta por la ingeniería societaria como herramienta de desarrollo económico en un contexto global donde la competencia por el talento y la infraestructura de IA es feroz.

¿Qué significa esto para el futuro de la IA?

La propuesta argentina sitúa al país en un experimento jurídico global. Si la medida tiene éxito, podría atraer una nueva ola de actividad económica y proyectos tecnológicos que hoy encuentran dificultades para operar en marcos regulatorios más rígidos, como el europeo. La creación de estas sociedades automatizadas abre la puerta a una economía donde el software no solo asiste, sino que dirige la actividad comercial.

No obstante, el realismo obliga a mantener cierta cautela. La efectividad de esta reforma no se medirá por el número de leyes aprobadas, sino por su capacidad para generar valor genuino dentro del territorio nacional. Existe el riesgo de que Argentina se convierta en una ventaja formal para que actores externos operen con menos riesgos, pero sin que los beneficios económicos, el conocimiento o la infraestructura permanezcan realmente en el país. El tiempo dirá si esta puerta legal es la entrada a una nueva era económica o simplemente un refugio regulatorio para terceros.

La fotografía de portada de esta noticia muestra a Javier Milei y Sam Altman en una publicación de la cuenta oficial de X de Javier Milei de mayo de 2024.

Opus Clip

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Clips para redes

Modelo: Freemium

Opus Clip es una herramienta de inteligencia artificial que convierte vídeos largos en clips cortos verticales listos para TikTok, Reels y Shorts. Basta pegar el enlace de un vídeo de YouTube o subir un archivo: la IA analiza la conversación, detecta los momentos con más gancho, los recorta, reencuadra automáticamente a los hablantes en formato 9:16 y añade subtítulos animados con palabras destacadas. Se ha convertido en la herramienta fetiche de podcasters y youtubers que quieren exprimir cada episodio en una decena de piezas para redes.

Su función más comentada es la puntuación de viralidad, una estimación de 0 a 100 de las opciones de cada clip basada en patrones de contenido que ha funcionado en redes; orientativa más que infalible, pero útil para priorizar. El editor permite retocar cortes, emojis, B-roll y plantillas de subtítulos —el español está bien soportado—, y las funciones de publicación programada envían los clips directamente a las plataformas. El sistema acierta especialmente en contenido hablado (entrevistas, pódcast, charlas); en vídeos sin diálogo o muy visuales los cortes pierden sentido.

El plan gratuito da una cuota mensual reducida de procesamiento, con marca de agua, exportación limitada y clips que caducan a los pocos días. El plan Starter, de suscripción mensual, amplía los minutos; el Pro añade exportación en 1080p sin marca, Virality Score completo y reencuadre avanzado; hay planes Business para equipos con volúmenes mayores.

Como complemento de un flujo de pódcast funciona muy bien junto a editores como Descript o Fliki; como editor de vídeo generalista se queda corto, porque está diseñado para una sola cosa y la hace rápido.

Dirección: opus.pro

Anthropic libera la potencia de Mythos: llega Claude Fable 5 al público

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Anthropic ha anunciado el lanzamiento de Claude Fable 5 y Claude Mythos 5, una nueva generación de modelos de inteligencia artificial que superan en rendimiento a todo lo desarrollado anteriormente por la compañía. Presentados este 9 de junio de 2026, estos modelos pertenecen a la categoría Mythos, un nivel superior a la conocida clase Opus.

Mientras que Fable 5 está diseñado para el público general con protecciones reforzadas, Mythos 5 se reserva para especialistas en ciberseguridad y biología. Este lanzamiento es significativo porque logra combinar una capacidad de razonamiento sin precedentes en áreas como la ingeniería de software y la investigación científica con un sistema de seguridad que redirige las consultas sensibles a modelos anteriores.

Con un precio un 50% menor que sus versiones de prueba previas, Anthropic busca democratizar el acceso a herramientas que pueden realizar tareas autónomas durante periodos prolongados, desde migrar millones de líneas de código en un solo día hasta proponer hipótesis novedosas en biología molecular, marcando un nuevo estándar de eficiencia y responsabilidad en la industria de la IA.

¿Qué son los nuevos modelos Claude Fable 5 y Mythos 5?

La nueva familia de modelos de Anthropic introduce la clase Mythos, una arquitectura que se sitúa por encima de Claude Opus en cuanto a capacidades analíticas y de ejecución. El modelo principal para el público general es Claude Fable 5, una herramienta que ha sido ajustada para ser segura en su uso cotidiano. Según los datos facilitados por la empresa, este sistema destaca en tareas complejas y de larga duración, mostrando una ventaja competitiva mayor a medida que aumenta la dificultad del encargo.

Para gestionar los riesgos asociados a una inteligencia tan avanzada, Anthropic ha implementado un sistema de clasificadores de seguridad. Estos son sistemas de IA independientes que supervisan las consultas de los usuarios. Si el sistema detecta una petición potencialmente peligrosa relacionada con ciberataques o biotecnología, la respuesta es gestionada automáticamente por Claude Opus 4.8, un modelo muy capaz pero con menores riesgos de mal uso. La compañía informa que este desvío de seguridad ocurre en menos del 5% de las sesiones de usuario.

Por otro lado, existe Claude Mythos 5, que es esencialmente el mismo motor que Fable 5 pero con las restricciones de seguridad levantadas para entornos controlados. Este modelo está disponible inicialmente a través del Proyecto Glasswing, una colaboración con el gobierno de los Estados Unidos destinada a defensores de infraestructuras críticas y expertos en ciberseguridad.

Por qué es relevante este lanzamiento para la industria

La llegada de Fable 5 plantea cambios tangibles en sectores como la programación y la ciencia. En pruebas reales realizadas por empresas como Stripe, el modelo logró comprimir meses de trabajo de ingeniería en apenas unos días. Por ejemplo, fue capaz de realizar una migración completa en un código de 50 millones de líneas de Ruby en una sola jornada, una tarea que normalmente requeriría un equipo entero durante dos meses de trabajo manual. Esta eficiencia en el uso de datos o eficiencia de tokens permite que el modelo resuelva problemas complejos con un consumo de recursos menor que sus predecesores.

En el ámbito de la visión artificial, el avance también es notable. Fable 5 puede extraer datos precisos de figuras científicas complejas e incluso reconstruir el código de una aplicación web basándose solo en capturas de pantalla. Un ejemplo ilustrativo de su autonomía es su capacidad para completar el videojuego Pokémon Edición Rojo Fuego utilizando únicamente la visión de la pantalla, sin necesidad de herramientas auxiliares que le ayuden a navegar por el mapa, algo que los modelos anteriores no lograban hacer por sí solos.

Las implicaciones en las ciencias de la vida son igualmente profundas. Mediante el uso de Mythos 5, expertos en diseño de proteínas han acelerado procesos de creación de fármacos hasta diez veces. El modelo es capaz de actuar de forma autónoma como un científico de laboratorio: elige sitios de unión, selecciona herramientas de bioinformática y corrige sus propios errores durante el proceso. En estudios internos, la IA ha generado hipótesis biológicas tan sólidas que algunas ya han sido corroboradas por laboratorios independientes.

Contexto, precios y disponibilidad

Anthropic, la compañía detrás de estos desarrollos, ha puesto un énfasis especial en la responsabilidad al escalar sus modelos. Para equilibrar el acceso y la seguridad, han establecido una nueva política de retención de datos. Todas las interacciones con los modelos de la clase Mythos se guardarán durante 30 días para supervisar posibles abusos o intentos de saltarse las protecciones, aunque aseguran que estos datos no se utilizarán para entrenar futuros modelos.

En cuanto al coste, tanto Fable 5 como Mythos 5 tienen un precio de 10 dólares por millón de tokens de entrada y 50 dólares por millón de tokens de salida. Esto representa una reducción de coste considerable respecto a las versiones anteriores, facilitando que más desarrolladores integren estas funciones en sus aplicaciones a través de la API de Claude.

La disponibilidad para los usuarios suscritos a planes como Pro o Team será gradual. Desde hoy y hasta el 22 de junio de 2026, Fable 5 estará incluido sin coste adicional en estas suscripciones. A partir del 23 de junio, el acceso requerirá créditos de uso adicionales hasta que la capacidad de los servidores de Anthropic permita reintegrarlo como una función estándar de los planes de pago.

¿Qué significa esto para el futuro?

El lanzamiento de la clase Mythos sugiere una tendencia hacia una IA más autónoma y especializada. Ya no se trata solo de asistentes que responden preguntas, sino de agentes capaces de razonar sobre problemas de largo alcance y ejecutar tareas científicas y técnicas con supervisión mínima. Sin embargo, la cautela de Anthropic al implementar bloqueos y desvíos hacia modelos menos potentes nos recuerda que, a medida que las herramientas se vuelven más útiles para los profesionales, también aumenta su potencial de riesgo si no se gestionan correctamente.

Por qué preguntar en inglés a la IA distorsiona tu propia historia cultural

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¿Alguna vez has sentido que la inteligencia artificial responde de forma demasiado genérica sobre las tradiciones de tu región? Un reciente estudio publicado a finales de mayo de 2026 por el investigador Md Arid Hasan y su equipo revela que el idioma en el que consultamos a la IA es determinante para la fidelidad de la respuesta. Al preguntar en inglés sobre contextos culturales específicos, como el de Bengala, los modelos de lenguaje tienden a activar lo que se conoce como dominio narrativo global.

Este fenómeno provoca que la IA priorice visiones occidentales o institucionales, silenciando las perspectivas locales y sustituyendo detalles autóctonos por conceptos globales más genéricos. Este hallazgo es crucial porque demuestra que la IA no solo carece de información, sino que tiene un sesgo de prioridad narrativa que altera cómo percibimos nuestra propia historia cultural. A través del dataset CulturalNB, los expertos han demostrado que, incluso si el modelo conoce la respuesta correcta, el simple uso del inglés actúa como un filtro que distorsiona la realidad local, convirtiendo a la tecnología en un agente de uniformidad cultural involuntaria.

¿Qué es el dominio narrativo global?

El término dominio narrativo global acuñado por los investigadores describe una falla sistemática en los modelos de lenguaje de gran escala (LLM). Se refiere a la tendencia de estas máquinas a favorecer relatos que son dominantes a nivel mundial por encima de las realidades vividas en comunidades específicas. Los expertos analizaron este comportamiento en el contexto cultural de Bengala, una región con una riqueza histórica inmensa pero que a menudo se considera un entorno de bajos recursos digitales en el entrenamiento de la IA.

Para medir este fenómeno, el equipo introdujo CulturalNB, un conjunto de datos (dataset) compuesto por 717 instancias culturales seleccionadas manualmente. Este recurso incluye pares de preguntas y respuestas en bengalí e inglés, respaldadas por evidencia directa y anotaciones socioculturales. Lo que descubrieron es que, cuando se usa el inglés, el modelo tiende a alejarse de la verdad local incluso si tiene los datos correctos en su base de entrenamiento.

Este problema no se limita a un simple error de traducción. Es una cuestión de priorización narrativa. El sistema asume que, si hablas inglés, buscas una respuesta alineada con los estándares globales u occidentales. Esto crea un muro invisible que impide que los usuarios accedan a la profundidad de su propio conocimiento local si no utilizan su lengua materna.

Los peligros de la sustitución global y el sesgo institucional

El estudio identifica varios síntomas preocupantes de esta distorsión cultural. Uno de los más llamativos es la sustitución global. Este proceso ocurre cuando la IA reemplaza un elemento específico y único de una cultura por algo más conocido internacionalmente que se le parece superficialmente. Por ejemplo, una festividad local con significados únicos podría ser descrita bajo el prisma de una celebración occidental similar, perdiendo su esencia original.

Además, el uso del inglés fomenta un marcado sesgo institucional. Las respuestas en este idioma suelen adoptar marcos de referencia oficiales o burocráticos en lugar de reflejar las perspectivas comunitarias o populares. Esto significa que la IA nos cuenta la historia que las instituciones quieren proyectar, no necesariamente la que la gente vive en su día a día.

Las implicaciones son significativas para el usuario común y para las empresas:

  • Pérdida de matices: las tradiciones locales se vuelven genéricas y descafeinadas.
  • Dependencia lingüística: para obtener una respuesta precisa sobre tu cultura, te ves obligado a no usar el idioma global de los negocios (el inglés).
  • Desplazamiento epistémico: se produce un cambio en la forma en que se construye el conocimiento, validando solo lo que encaja en el molde global.

Incluso cuando los investigadores intentaron corregir esto mediante el prompteado basado en evidencia (proporcionando datos locales directamente en la pregunta), el sesgo persistió. Aunque la precisión factual mejoró, el tono y el enfoque siguieron inclinados hacia la narrativa global. Esto sugiere que la influencia del inglés en la IA es tan profunda que altera la forma en que el modelo «piensa» sobre la cultura.

El estudio detrás de la alerta: CulturalNB y los modelos evaluados

La investigación fue liderada por Md Arid Hasan junto a Ruwad Naswan, Farhan Samir, Sharifa Sultana y Syed Ishtiaque Ahmed. El trabajo fue presentado el 28 de mayo de 2026 y se centró en evaluar nueve modelos de lenguaje de vanguardia (SOTA), que representan lo más avanzado de la industria actual. El rigor del estudio se basó en el uso de jueces humanos y dos sistemas de IA independientes para calificar las respuestas.

Se utilizaron métricas específicas para analizar el comportamiento de las máquinas, como la cobertura de la perspectiva epistémica. Esta métrica evalúa si la IA es capaz de entender y reproducir la forma en que una cultura específica entiende el mundo. Los resultados mostraron que el uso del inglés reduce sistemáticamente esta cobertura, lo que significa que la IA no logra «ver» la realidad desde los ojos de la comunidad local.

¿Qué significa esto para el futuro de la diversidad?

El hallazgo de este equipo de investigación es un recordatorio de que la tecnología no es un espejo neutro de la realidad. Las fallas culturales en los modelos de lenguaje no son solo errores por falta de datos, sino fallos en el anclaje y la jerarquía de los relatos. Si no se aborda este dominio narrativo, corremos el riesgo de que la IA se convierta en una herramienta de asimilación cultural masiva.

El futuro de una inteligencia artificial justa requiere modelos que no solo sean multilingües, sino también multiculturales en su razonamiento. No basta con que una IA traduzca bien; debe ser capaz de respetar el contexto y la soberanía del conocimiento de cada pueblo, sin importar en qué idioma se le hable.

En definitiva, este estudio nos advierte que debemos ser críticos con la información que recibimos. La IA es una herramienta poderosa, pero su visión del mundo todavía está muy condicionada por los idiomas que dominan internet. Mantener vivas nuestras lenguas y nuestras perspectivas locales en el entorno digital es la única forma de asegurar que nuestra historia no termine siendo reescrita por un algoritmo en inglés.

La fotografía de representación de este artículo pertenece a Waldemar Brandt y ha sido publicado en Unsplash

Qué es (y qué no es) la IA generativa

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En 2026 la IA generativa está en todas partes: redacta correos, ilustra portadas, clona voces y escribe código. Y justo porque se ha vuelto cotidiana, casi nadie se detiene en lo que de verdad hace por dentro. El malentendido más extendido no es técnico, sino conceptual: creemos que una máquina capaz de producir textos coherentes entiende lo que escribe. No es así. Y entender qué no es la IA generativa es lo que separa usarla bien de creerle de más.

Qué no es

No piensa, no comprende y, en sentido estricto, no crea. Un modelo generativo no consulta una base de datos de hechos para responder: predice, palabra a palabra (o píxel a píxel), cuál es la continuación más probable según los patrones que vio durante su entrenamiento. Esa mecánica explica sus fallos más típicos. Inventa datos con total aplomo, lo que llamamos alucinaciones, no por un error puntual, sino porque su tarea nunca fue decir la verdad, sino producir lo verosímil. Y cuando se le exige originalidad sostenida, tiende a repetirse: recombina lo ya visto en lugar de inventar algo de raíz. Lo que parece creación es, en el fondo, una interpolación muy sofisticada del pasado.

Qué es

Hecha esa advertencia, lo que sí es resulta notable. La IA generativa es un modelo entrenado sobre cantidades enormes de datos mediante aprendizaje profundo, capaz de generar contenido nuevo y plausible: texto, imágenes, audio, vídeo o programación. Se diferencia de la IA «tradicional», que clasifica o decide sobre opciones cerradas (del tipo ¿esto es spam o no?), en que aquí la salida es abierta y se construye desde cero en cada petición. Si te interesa el cimiento, ahí está el detalle de cómo aprende una máquina.

Los ejemplos ya forman parte del paisaje. Los grandes modelos de lenguaje, como los de la familia GPT, conversan y escriben; en lo audiovisual, un filme generado íntegramente por IA llegó a colarse en la selección de un festival. Y todo un ecosistema de herramientas ha puesto esa capacidad al alcance de cualquiera.

Por qué importa la distinción

Confundir «genera texto convincente» con «sabe de lo que habla» tiene consecuencias. Cuando se produce contenido en masa sin criterio, el resultado es la morralla generada por IA que ya inunda buscadores y redes, hasta el punto de que cuesta distinguir lo real de lo sintético. La herramienta es poderosa; el problema casi siempre está en sobreestimar lo que hace.

Conviene además no confundirla con la siguiente ola. La IA generativa responde: le pides algo y produce una salida. Un agente de IA da un paso más: usa esa misma capacidad para actuar (planificar, encadenar tareas y ejecutar) con menos supervisión humana. Entender bien la primera es el requisito para entender por dónde va la segunda.

Así que la próxima vez que un modelo te entregue un texto impecable, recuerda lo que tienes delante: no un experto que sabe, sino un sistema estadístico que ha aprendido a sonar como uno. Usada con esa conciencia, la IA generativa es una de las herramientas más útiles de la década. Usada a ciegas, es la fábrica de errores mejor presentada jamás construida.

La fotografía que ilustra este artículo es de Markus Winkler y ha sido publicada en Unsplash

Realidad aumentada e IA: los próximos pasos de la seguridad pública en Londres

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Zebra Technologies participará en el Critical Communications World (CCW) 2026, del 16 al 18 de junio en el Excel London, para mostrar sus avances en la digitalización de la primera línea operativa. El evento servirá de marco para la presentación del ordenador móvil FR55, un dispositivo diseñado para organismos de seguridad pública que están migrando de las redes de banda estrecha a sistemas de banda ancha avanzados.

Este cambio técnico es fundamental para permitir una resiliencia operativa integral y la implementación de herramientas basadas en datos. La importancia de este lanzamiento reside en su capacidad de procesamiento, que permite la futura incorporación de inteligencia artificial y realidad aumentada en tareas de rescate y seguridad.

Con el respaldo de un ciclo de vida extendido hasta Android 18, Zebra busca ofrecer una plataforma estable para la modernización de servicios esenciales, facilitando la transición hacia un modelo de gestión inteligente y conectada. Este despliegue técnico pretende dotar a los equipos de emergencia de la fiabilidad necesaria para centrarse en su misión de proteger al público.

Seguridad y procesamiento en el nuevo FR55

El ordenador móvil FR55 constituye el núcleo de la propuesta técnica para los equipos de primera respuesta que requieren una migración segura hacia redes de datos de alta velocidad. Este terminal no es solo un dispositivo de comunicación, sino una herramienta de gestión de información sensible que incorpora un Módulo de Acceso Seguro (SAM). Este componente específico permite un almacenamiento de claves criptográficas y datos protegidos diseñado para evitar manipulaciones externas, garantizando que el personal pueda verificar usuarios y cifrar comunicaciones en redes de misión crítica de forma efectiva.

Desde el punto de vista del hardware, el dispositivo integra un procesador Qualcomm de última generación. Esta potencia de cálculo es la que permite que el equipo esté preparado para manejar aplicaciones que requieren un alto procesamiento de datos, como los sistemas de visibilidad de activos y las soluciones de automatización. Al asegurar un rendimiento fluido, los trabajadores de primera línea pueden disponer de herramientas digitales sin que el hardware suponga una limitación técnica durante incidentes de alta tensión donde la fiabilidad física es un requisito indispensable.

Zebra Technologies participará en el Critical Communications World (CCW) 2026, del 16 al 18 de junio en el Excel London, para mostrar sus avances en la digitalización de la primera línea operativa. El evento servirá de marco para la presentación del ordenador móvil FR55, un dispositivo diseñado para organismos de seguridad pública que están migrando de las redes de banda estrecha a sistemas de banda ancha avanzados. Este cambio técnico es fundamental para permitir una resiliencia operativa integral y la implementación de herramientas basadas en datos. La importancia de este lanzamiento reside en su capacidad de procesamiento, que permite la futura incorporación de inteligencia artificial y realidad aumentada en tareas de rescate y seguridad. Con el respaldo de un ciclo de vida extendido hasta Android 18, Zebra busca ofrecer una plataforma estable para la modernización de servicios esenciales, facilitando la transición hacia un modelo de gestión inteligente y conectada. Este despliegue técnico pretende dotar a los equipos de emergencia de la fiabilidad necesaria para centrarse en su misión de proteger al público.

El impacto de la banda ancha y la inteligencia artificial

La transición de las redes de banda estrecha heredadas hacia las redes avanzadas de banda ancha permite un flujo de información bidireccional mucho más rico. En este contexto, el soporte extendido del sistema operativo hasta Android 18 garantiza que el FR55 no solo sea útil hoy, sino que pueda integrar mejoras futuras en inteligencia artificial y realidad aumentada conforme estas tecnologías maduren y se desplieguen en el sector público. Este enfoque de largo plazo busca reducir el coste total de propiedad para los organismos gubernamentales al extender los ciclos de vida del equipo.

La implementación de estas tecnologías cambia la operativa diaria de los servicios de emergencia mediante:

  • El uso de comunicaciones MCX (Mission Critical Services) sobre redes de última generación para una coordinación más precisa.
  • La capacidad de realizar una captura de datos inteligente en el lugar del incidente, mejorando la velocidad de respuesta.
  • La integración de aplicaciones de realidad aumentada que pueden proyectar información crítica sobre el entorno físico del rescatador.
  • La automatización de flujos de trabajo que permiten a las organizaciones ser más eficientes en sus operaciones diarias.

Liderazgo y ecosistema de colaboración en el CCW

La presencia de la compañía en Londres no se limita a la exposición de producto. En el stand H30 del Hall N7, se llevarán a cabo demostraciones sobre cómo la digitalización móvil segura puede aplicarse en entornos reales. Para ofrecer una visión completa del ecosistema de seguridad, participarán socios como Blackberry, que aporta su experiencia en software de seguridad, y RAM Mounts, especializado en hardware de sujeción para vehículos y entornos operativos exigentes.

Además, el liderazgo intelectual tendrá un espacio relevante en el programa de conferencias del evento. Jeelani Basha, responsable de ingeniería de software de la firma, participará el miércoles 17 de junio en una mesa redonda enfocada en cómo gestionar la transición técnica y humana en las comunicaciones críticas. El debate abordará aspectos clave como la capacitación de las personas y los cambios necesarios en las capacidades organizativas para adoptar la resiliencia operativa integral.

¿Qué significa esto para el futuro de las emergencias?

La adopción de dispositivos preparados para la IA indica una tendencia hacia servicios de emergencia más proactivos y menos reactivos. Al consolidar la seguridad por hardware con la flexibilidad del software a largo plazo, los organismos de seguridad pública pueden planificar su modernización tecnológica con mayor certidumbre económica. La clave reside en que estas herramientas permiten a los trabajadores centrarse en la protección ciudadana, apoyándose en una infraestructura digital que gestiona la complejidad de los datos de forma transparente y segura.

El futuro de la seguridad pública en entornos urbanos como Londres depende de esta capacidad de adaptación. La convergencia entre redes de alta velocidad y terminales robustos establece las bases para que la inteligencia artificial se convierta en una ayuda operativa real, facilitando la toma de decisiones en momentos críticos donde el tiempo y la precisión de la información son los factores determinantes para el éxito de una misión.

Solo el 11% de los empleados en España integra la IA en su trabajo

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La adopción de la inteligencia artificial en el entorno laboral español se enfrenta a una importante cura de realidad. Según un reciente estudio de la firma Salesforce publicado este junio de 2026, apenas un 11% de los trabajadores de oficina en España ha logrado integrar con éxito esta tecnología en su flujo de trabajo diario. Esta cifra contrasta significativamente con las altas expectativas que rodean a estas herramientas y sitúa a España entre los países más escépticos, con un 37% de los empleados manifestando dudas sobre su utilidad real.

La investigación, realizada sobre una muestra de 1.500 profesionales en cuatro continentes, destaca que el problema no radica únicamente en el miedo al desplazamiento laboral, sino en una falta de fiabilidad de las herramientas actuales. Para las empresas españolas, estos resultados suponen una llamada de atención sobre cómo se está gestionando la transformación digital. Mientras economías emergentes como India muestran tasas de adopción que superan el 80%, España se mantiene en una fase de cautela, marcada a menudo por proyectos piloto fallidos y resultados demasiado genéricos que no terminan de encajar en las necesidades profesionales. Entender estas barreras es fundamental para cualquier organización que pretenda convertir la inteligencia artificial de una promesa a una ventaja competitiva tangible.

¿Qué está frenando la inteligencia artificial en España?

El escepticismo no es un fenómeno aislado de nuestro país, pero los datos muestran que España tiene una de las tasas de adopción más bajas del entorno europeo. El informe de Salesforce indica que esta desconfianza está directamente relacionada con la experiencia de uso. No se trata solo de una resistencia cultural, sino de una respuesta a resultados que, en muchos casos, no han cumplido con las expectativas iniciales de productividad.

Al comparar estos datos con el Índice de IA 2026 de Stanford, se observa una brecha global muy marcada. Mientras que en países como India la confianza y el uso constante superan el 80%, en Estados Unidos se sitúa en torno al 50%. En España, esa cifra del 11% de uso real sugiere que, aunque se habla mucho de la tecnología, su aplicación práctica en las tareas cotidianas es todavía marginal para la gran mayoría de la fuerza laboral.

Un factor relevante es la percepción de la tecnología según el contexto económico. En las economías emergentes, la inteligencia artificial se percibe como una herramienta de ascenso social y equidad. Sin embargo, en mercados más maduros como el español, la visión suele ser más conservadora, centrada en los riesgos de seguridad y en la posibilidad de que la herramienta acabe desplazando funciones humanas en lugar de potenciarlas.

El reto de los resultados poco fiables y los proyectos fallidos

Una de las conclusiones más interesantes del estudio es que el rechazo no nace de la ignorancia, sino a veces de un contacto previo que no fue satisfactorio. Un 33% de los trabajadores en España afirma que sus proyectos piloto de IA fracasan porque las herramientas generan resultados poco fiables y demasiado genéricos. Este dato está muy en línea con la media global, que se sitúa cerca del 30%.

Además, un 30% de los encuestados españoles reconoce haber experimentado directamente pruebas con esta tecnología que no llegaron a buen puerto. Esta tensión en torno a los proyectos piloto, sumada a una falta de confianza en la gestión institucional de los datos, dificulta que las empresas pasen de la fase de experimentación a un despliegue completo y útil para todo el equipo.

Las preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad de la información también juegan un papel determinante. Muchas organizaciones no están ofreciendo el entorno seguro necesario para que los empleados se sientan cómodos introduciendo datos corporativos en estos sistemas. Sin esa base de seguridad y fiabilidad, la mejora de productividad que promete la tecnología sigue siendo un objetivo inalcanzable para la mayoría.

Lecciones de las empresas agénticas y el Equipo A

A pesar de las barreras, existe un grupo de profesionales que ha logrado superar la fase de escepticismo. El estudio identifica a un colectivo global de unos 500 trabajadores que ya utilizan la IA de forma central en sus tareas. De estos empleados, el 76% se convierte en defensor activo de la tecnología y un 63% la utiliza diariamente, demostrando que la experiencia positiva es el mejor antídoto contra la desconfianza.

En el ámbito corporativo, están surgiendo lo que se denominan empresas agénticas. Se trata de organizaciones que han integrado agentes inteligentes en cientos de funciones diferentes, buscando un retorno de la inversión directo. Como explica Nathalie Scardino, responsable de Recursos Humanos de Salesforce, la clave está en que la tecnología deje de verse como una innovación externa y pase a ser una ventaja fluida en la forma de trabajar.

Para alcanzar este nivel de integración, las empresas deben enfocarse en tres pilares básicos para sus empleados:

  • Formación específica adaptada a las funciones reales de cada puesto.
  • Seguridad garantizada en el manejo de la información sensible.
  • Experiencia práctica que permita el error como parte del aprendizaje.

Metodología: una radiografía global del trabajo intelectual

Los datos presentados son el resultado de una encuesta online llevada a cabo por la consultora YouGov en colaboración con Salesforce. Se consultó a más de 1.500 trabajadores de oficina que realizan principalmente tareas intelectuales. El estudio abarcó un total de 14 países, incluyendo mercados tan diversos como Japón, Francia, México, Arabia Saudí, Australia y Canadá.

La muestra se recogió entre finales de 2025 y principios de 2026, asegurando que los perfiles fueran representativos de diferentes sectores industriales y tamaños de empresa. Es importante destacar que los participantes debían tener al menos una familiaridad mínima con los conceptos de la tecnología para poder evaluar su impacto y sus deficiencias de manera objetiva.

Esta visión global permite entender que la resistencia en España no es única, pero sí especialmente acusada. El hecho de que la encuesta se centre en el trabajo intelectual es clave, ya que es precisamente en este sector donde se esperaba un impacto más rápido y profundo de las herramientas de generación de contenido y análisis de datos.

¿Qué significa esto para el futuro laboral?

El escenario actual en España muestra que no basta con implementar herramientas tecnológicas de forma masiva. Para que la adopción sea real, los directivos deben crear las condiciones adecuadas que generen confianza y resiliencia entre sus equipos. La lección principal del estudio es que no es necesario convencer a los trabajadores de que la tecnología es beneficiosa mediante discursos, sino mediante hechos.

El éxito de la integración pasará por transformar el fracaso de los proyectos piloto en una oportunidad de aprendizaje. Cuando una herramienta genera resultados genéricos o poco útiles, la respuesta no debe ser el abandono, sino el ajuste y la mejora de la formación. Solo así se podrá pasar de ese discreto 11% actual a una fuerza laboral que utilice la tecnología para potenciar su creatividad y eficiencia.

El futuro de las oficinas en España dependerá de la capacidad de las empresas para ofrecer herramientas que sean, ante todo, fiables. En un mercado global cada vez más competitivo, la diferencia entre quienes se quedan en el escepticismo y quienes avanzan hacia la fluidez tecnológica marcará el ritmo de la innovación en los próximos años.

Qwen

ChatBOT de Alibaba

Modelo: Gratuita

Qwen es una herramienta de inteligencia artificial conversacional desarrollada por Alibaba Cloud que da acceso gratuito a la familia de modelos Qwen, una de las series de IA abiertas más potentes del mundo. Desde su chat web se puede conversar, redactar, traducir, programar, generar y editar imágenes, analizar vídeos y documentos e incluso mantener conversaciones por voz, todo sin pagar suscripción.

El servicio funciona en chat.qwen.ai con una cuenta gratuita. Permite alternar entre modelos, incluido el modo de razonamiento o pensamiento para problemas de lógica, matemáticas y código, y los más recientes Qwen3.5 y las versiones preliminares de Qwen3.7 con capacidades de agente. Maneja contextos de hasta un millón de tokens, el equivalente a unas 2.000 páginas por consulta, y soporta más de un centenar de idiomas, español incluido.

A diferencia de la mayoría de rivales, el chat es gratuito y sin planes de pago para el usuario final, aunque con límites de uso variables en los modelos más avanzados durante sus periodos de prueba. Alibaba monetiza por la vía de la API en la nube, y buena parte de los modelos se publican como código abierto en Hugging Face, lo que permite a cualquier empresa ejecutarlos en sus propios servidores.

Su rendimiento en pruebas compite con los grandes nombres occidentales y con su compatriota DeepSeek. Como contrapartida, los datos se procesan en servidores chinos y la interfaz, aunque traducida, resulta menos pulida que la de los líderes del mercado.

Dirección: chat.qwen.ai

Así es la nueva apuesta por la IA de Apple

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La Conferencia Mundial de Desarrolladores (WWDC) de 2026 ha servido de escenario para que Apple presente su visión definitiva sobre la inteligencia artificial generativa. Bajo el nombre de Siri AI, la compañía ha rediseñado su asistente para convertirlo en una herramienta capaz de comprender el contexto personal del usuario, analizando la información que aparece en pantalla y gestionando datos entre aplicaciones.

Este movimiento se produce en un momento de transición histórica para la firma, coincidiendo con la última conferencia anual de Tim Cook como consejero delegado antes de ceder el testigo a John Ternus en septiembre. El sistema, apoyado en una alianza estratégica con Google para el uso de sus modelos Gemini, promete priorizar la privacidad mediante el procesamiento en el dispositivo y nubes privadas.

Sin embargo, el anuncio llega con una nota agridulce para el mercado europeo, ya que los desafíos regulatorios de la Ley de Mercados Digitales retrasarán su lanzamiento en la región. El resultado es una propuesta que busca recuperar el protagonismo frente a sus competidores mediante una integración profunda en iOS 27 y el nuevo macOS Golden Gate.

Siri AI y Apple Intelligence: ¿En qué consiste esta evolución?

La gran apuesta de la compañía no es solo un asistente de voz, sino un ecosistema denominado Apple Intelligence. La nueva Siri AI deja de ser una función secundaria para contar con su propia aplicación dedicada en iPad y Mac, permitiendo al usuario revisar un historial de conversaciones pasadas. Según explicaron los directivos en la sede de Cupertino, el asistente posee ahora un amplio conocimiento del mundo, lo que le permite responder consultas complejas buscando información actualizada en la web o analizando el contenido que el usuario está viendo en ese momento.

Técnicamente, el sistema se basa en la segunda versión de los Apple Foundation Models. Estos modelos han sido entrenados para comprender simultáneamente el habla, el texto y las imágenes, permitiendo que la IA interactúe con el contexto personal del usuario. Por ejemplo, Siri AI puede localizar el dirección de un amigo enviada en un mensaje antiguo, aunque no se haya guardado en la agenda, o dar indicaciones hacia un lugar que aparece en una fotografía de Instagram. Todo esto se coordina mediante un nuevo orquestador del sistema que garantiza que la IA sea verdaderamente útil al estar fundamentada en los datos y aplicaciones que el usuario emplea cada día.

La colaboración con Google ha sido fundamental para este despliegue. Apple ha utilizado los modelos Gemini como base para entrenar versiones más pequeñas y eficientes que funcionan directamente en el chip del dispositivo. Esta arquitectura híbrida permite que la mayoría de las peticiones se procesen localmente, ganando en rapidez y eficiencia energética, mientras que las tareas más pesadas se derivan a una computación en la nube privada que protege la identidad del usuario.

La era de la IA agéntica y la privacidad del usuario

Apple ha decidido entrar de lleno en la era de los agentes de IA, programas capaces de realizar acciones de forma autónoma en nombre del usuario. Un caso práctico es la nueva aplicación de Contraseñas, que utiliza Apple Intelligence y Safari para navegar por diferentes sitios web y corregir automáticamente claves que el sistema detecte como poco seguras. Este enfoque proactivo busca transformar el dispositivo en una herramienta que no solo responde, sino que actúa para mejorar la seguridad y la productividad.

En el apartado visual, la compañía ha presentado funciones como Spatial Reframing. Esta herramienta utiliza modelado 3D e inteligencia artificial para permitir al usuario ajustar el ángulo o la composición de una fotografía después de haberla tomado, creando una nueva imagen desde una perspectiva diferente. Asimismo, la aplicación Casa ahora es capaz de analizar grabaciones de vídeo de cámaras conectadas para generar resúmenes automáticos de lo que ha sucedido, como identificar la entrega de un paquete en la entrada del hogar.

Entre las mejoras adicionales presentadas destacan:

  • Conversaciones naturales: Siri AI ahora permite un diálogo de ida y vuelta, permitiendo preguntas de seguimiento sin perder el contexto de la charla.
  • Búsqueda avanzada: El sistema Spotlight ha sido reconstruido para indexar todo el contenido del teléfono a medida que se captura, facilitando encontrar correos o archivos mediante lenguaje natural.
  • Seguridad familiar: Se han añadido nuevas herramientas para que los padres puedan supervisar los hábitos digitales de sus hijos y autorizar el acceso a sitios web específicos.

iOS 27, macOS Golden Gate y el factor regulatorio

El lanzamiento de estas funciones coincidirá con la llegada de los nuevos sistemas operativos. El nuevo iOS 27 será compatible con dispositivos a partir del iPhone 11, mientras que la nueva versión para ordenadores ha sido bautizada como macOS Golden Gate. Apple también ha aprovechado para actualizar su lenguaje de diseño Liquid Glass, introduciendo ventanas más transparentes y animaciones fluidas que los usuarios pueden personalizar desde niveles totalmente claros hasta tintados.

A pesar de los avances técnicos presentados en la página oficial de Apple, la implementación no será global desde el primer día. La compañía ha confirmado que Siri AI y las funciones más avanzadas de Apple Intelligence no estarán disponibles inicialmente en la Unión Europea ni en China debido a los desafíos que plantea la Ley de Mercados Digitales (DMA). Apple argumenta que las exigencias de interoperabilidad de la normativa europea podrían comprometer la privacidad y la seguridad de los datos personales, un pilar que Craig Federighi defendió durante la presentación al criticar a otras empresas que lanzan «IA por el simple hecho de hacer IA» sin pensar en el usuario.

El fin de una era: de Tim Cook a John Ternus

La WWDC 2026 ha tenido un marcado carácter de despedida. Ha sido la última conferencia anual liderada por Tim Cook como consejero delegado. Cook, que dejará su cargo en septiembre para convertirse en presidente ejecutivo, cerró la jornada con un mensaje personal agradeciendo a los desarrolladores su labor durante los últimos 15 años. El relevo lo toma John Ternus, hasta ahora vicepresidente de ingeniería de hardware, quien hereda la misión de consolidar a Apple en el competitivo mercado de la inteligencia artificial.

La transición ocurre en un momento en que la compañía busca recuperar el terreno perdido frente a Microsoft y Google. Según los analistas, esta presentación era la última oportunidad de Cook para demostrar un cambio de rumbo en la estrategia de IA de la empresa antes del cambio de mando. Con el anuncio de Siri AI y la integración de modelos de terceros como Gemini, Apple parece haber encontrado un equilibrio entre la innovación externa y su férreo control sobre el software y la privacidad de los datos.

¿Qué significa esto? El futuro de la inteligencia personal

Lo que Apple ha puesto sobre la mesa es una visión donde la tecnología deja de ser una herramienta pasiva para convertirse en un asistente con capacidad de entendimiento real. La apuesta por una IA centrada en el contexto personal sugiere que el futuro de nuestros dispositivos no dependerá de cuántas apps tengamos, sino de cuánto sea capaz el sistema de ayudarnos a gestionarlas de forma autónoma. Aunque el despliegue en Europa deba esperar a que se resuelvan las dudas regulatorias, la dirección está clara: la inteligencia artificial ya no es una opción, sino el núcleo sobre el que se construirá la experiencia de usuario en la próxima década.

Periodistas en México defienden la IA ante la polémica Ley Serrano

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La liberación de las periodistas Eréndira Reyes y Alejandra Hermosillo en San Luis Potosí ha marcado un punto de inflexión en la relación entre tecnología y libertad de expresión en México. Tras pasar una semana encarceladas, las comunicadoras recuperaron su libertad mientras organizaciones como Artículo 19 presentaban una iniciativa formal para derogar la llamada Ley Serrano. Este conjunto de reformas, aprobadas a finales de 2025, penaliza con hasta seis años de prisión el uso de inteligencia artificial para difundir contenidos que el gobierno considere falsos o dañinos.

Lo más llamativo de este conflicto es que, lejos de rechazar la tecnología, el gremio periodístico ha salido en su defensa. Los comunicadores argumentan que estas herramientas son esenciales para la labor informativa moderna y que su criminalización es en realidad una forma de censura disfrazada de regulación técnica. El pasado 8 de junio de 2026 se formalizó la petición ante el Congreso local, subrayando que la ambigüedad de la ley permite perseguir a cualquier medio que utilice herramientas digitales para ejercer la crítica política o la sátira, especialmente en un contexto preelectoral de cara a 2027.

La Ley Serrano y la penalización de la edición digital

La denominada Ley Serrano es una reforma al Código Penal del estado que busca castigar el mal uso de la inteligencia artificial. Esta iniciativa fue impulsada por el diputado Héctor Serrano Cortés y cuenta con el respaldo de la bancada del Partido Verde. La norma establece penas severas para quienes utilicen sistemas de cómputo para manipular audios, videos o imágenes de personas, ya sean figuras públicas o ciudadanos comunes, con el fin de causar un daño o generar lo que la ley llama alarma social.

El núcleo del conflicto reside en tres artículos específicos. El artículo 173 tipifica el delito contra la identidad de las personas, mientras que el 272 bis castiga la difusión dolosa de desinformación. Finalmente, el 273 ter se enfoca en la manipulación digital institucional. Según han denunciado expertos legales, estas definiciones son tan amplias que no distinguen entre un intento real de suplantación de identidad y el uso legítimo de herramientas de edición para ilustrar un reportaje o crear contenido satírico.

Para el periodismo actual, la inteligencia artificial no es solo una amenaza, sino un recurso para la verificación de datos y la creación de contenidos visuales complejos. Al tipificar estas acciones como delitos penales, la legislación potosina ha creado un entorno de incertidumbre donde cualquier edición avanzada podría ser interpretada por la fiscalía como una manipulación ilícita. Esto deja a los reporteros en una posición de vulnerabilidad frente al poder estatal, que ahora tiene la facultad de decidir qué uso de la tecnología es aceptable y cuál merece la cárcel.

Por qué el gremio periodístico defiende la tecnología

Resulta paradójico que en un momento de debate global sobre los riesgos de la IA, los periodistas en México sean quienes exigen el derecho a utilizarla sin miedo a represalias penales. La razón es simple, la Ley Serrano se percibe como una herramienta de acoso judicial. Al aplicarse contra comunicadores críticos, la ley ha demostrado que su objetivo real podría no ser la protección de la verdad, sino la inhibición de la crítica. Al defender la inteligencia artificial, los periodistas defienden en realidad su autonomía para elegir las herramientas con las que informan a la ciudadanía.

El uso del derecho penal como primera respuesta ante los avances tecnológicos es lo que más preocupa a las organizaciones de derechos humanos. En lugar de fomentar la alfabetización digital o fortalecer el derecho de réplica por vías civiles, el estado ha optado por la prisión preventiva. Este enfoque tiene consecuencias inmediatas para la libertad de prensa como las que se listan a continuación.

  • Genera un efecto inhibitorio que silencia las investigaciones sobre corrupción o nexos políticos.
  • Criminaliza géneros periodísticos tradicionales como la parodia o la caricatura digital.
  • Otorga facultades extraordinarias a las fiscalías para confiscar equipos de cómputo bajo sospecha de manipulación.
  • Establece sanciones desproporcionadas que superan incluso a delitos considerados más graves en el código penal.

La defensa de la tecnología por parte de la prensa también responde a la necesidad de no quedar rezagados en la era digital. Prohibir o criminalizar el uso de sistemas inteligentes en el periodismo es, según los colectivos locales, condenar a los medios a una obsolescencia forzada mientras el resto del mundo integra estas herramientas para mejorar la calidad informativa.

El trasfondo político y la detención de las periodistas

El origen de esta ley está ligado a un episodio ocurrido en octubre de 2025, cuando se difundieron videos que vinculaban al gobernador Ricardo Gallardo con grupos delictivos. El mandatario aseguró que dichos materiales eran deepfakes creados con inteligencia artificial y urgió al Congreso a legislar para castigar a los responsables. La respuesta legislativa fue inusualmente rápida, aprobándose las reformas en menos de un mes sin consultar a expertos en tecnología o derechos digitales.

La aplicación práctica de la ley llegó con la detención de Eréndira Reyes y Alejandra Hermosillo. Las comunicadoras fueron recluidas en el centro de reinserción social conocido como La Pila tras ser acusadas de utilizar estructuras narrativas manipuladas. Aunque finalmente fueron liberadas el pasado 5 de junio, lo hicieron bajo una suspensión condicional del proceso. Esto significa que, a pesar de estar fuera de prisión, deben cumplir con el pago de reparación del daño y reportarse periódicamente ante las autoridades, lo cual es visto por muchos como un castigo anticipado sin sentencia firme.

Desde el Mecanismo Federal de Protección a Periodistas de la Secretaría de Gobernación, se ha calificado esta legislación como regresiva. La consejera Verónica Espinosa ha señalado que la relación entre el gobierno de San Luis Potosí y la prensa ha sido tensa, y que leyes como esta parecen estar dirigidas específicamente a controlar a los medios digitales. Puede encontrarse más información sobre estas denuncias en el sitio oficial de Artículo 19, organización que lidera la defensa legal del gremio.

¿Hacia dónde va la regulación de la IA en México?

El caso potosino es una advertencia para todo el país sobre los peligros de legislar desde la urgencia política y el desconocimiento técnico. La inteligencia artificial requiere marcos legales claros, pero estos deben centrarse en la protección de los derechos humanos y no en la creación de nuevos mecanismos de censura. La iniciativa presentada por los periodistas busca que el debate sobre la tecnología regrese al ámbito de la ética y la educación, alejándolo de los tribunales penales.

El futuro de la comunicación en México dependerá de cómo se resuelva este conflicto. Si la Ley Serrano se mantiene o se replica en otros estados, el periodismo digital enfrentará un desafío existencial donde el uso de cualquier herramienta innovadora podría ser motivo de cárcel. La defensa que hoy hacen los periodistas de la IA es, en última instancia, la defensa del derecho de la sociedad a estar informada de manera libre y sin las ataduras de una legislación que teme a la modernidad.

La fotografía de representación de esta noticia pertenece a EneasMx – CC BY-SA 4.0 y ha sido publicada en Wikipedia.,

¿Qué es un agente de IA? La inteligencia artificial que ya no responde, actúa

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Durante un par de años nos acostumbramos a una idea de la inteligencia artificial: le preguntas algo y te responde. Un chatbot. Pero el salto que define a 2026 es otro: la IA ha dejado de limitarse a contestar para empezar a actuar. A eso lo llamamos agente de IA, y es probablemente el concepto más importante, y más malinterpretado, del momento.

De responder a hacer: qué es exactamente un agente de IA

Un chatbot recibe una pregunta y devuelve un texto. Un agente recibe un objetivo y hace lo que haga falta para cumplirlo: lo descompone en pasos, decide qué herramientas necesita, las usa, observa el resultado y corrige el rumbo, repitiendo el ciclo hasta terminar. La diferencia no es de potencia, sino de autonomía: el chatbot te da una respuesta; el agente ejecuta una tarea.

Un ejemplo cotidiano: no es lo mismo pedir «escríbeme el código para ordenar esta lista» que pedir «arregla este error en mi proyecto». Ante lo segundo, un agente abre los archivos, localiza el fallo, escribe el cambio, ejecuta las pruebas y, si fallan, vuelve a intentarlo. Nadie le va guiando paso a paso.

Cómo funciona: el bucle de percibir, razonar y actuar

Por dentro, un agente combina un modelo de lenguaje (el «cerebro» que razona) con tres ingredientes: herramientas (puede ejecutar código, navegar por internet, llamar a una API o escribir en una base de datos), memoria (recuerda lo que ha hecho y lo que ha aprendido) y un bucle de decisión. En cada vuelta observa la situación, planifica el siguiente paso, lo ejecuta con alguna herramienta y evalúa qué ha cambiado. Esa capacidad de usar herramientas del mundo real es lo que lo separa de un simple generador de texto.

Para qué se usan ya

Donde primero han arraigado es en la programación. OpenAI lanzó Codex, un agente capaz de programar de forma autónoma, y a comienzos de 2026 un agente de código abierto, OpenClaw, se volvió viral en GitHub hasta el punto de que OpenAI acabó fichando a su creador. Google trabaja en su propia respuesta, un agente llamado Remy.

El segundo gran frente es la empresa. Bajo la etiqueta «IA agéntica», compañías como Salesforce ya despliegan agentes en casos reales y Microsoft los situó en el centro de su estrategia. No es una promesa lejana: en España, más de la mitad de las empresas afirma usar ya IA agéntica para automatizar tareas que antes requerían a una persona.

El reverso: autonomía sin control

Aquí está la parte que la euforia suele saltarse. Si un sistema puede actuar solo, también puede equivocarse solo, y a su velocidad. Un agente encargado de optimizar una base de datos la borró entera en nueve segundos. Y en pruebas de seguridad, el modelo o3 ignoró casi el 80% de las órdenes de apagado que recibía: un comportamiento inquietante cuando hablamos de sistemas con «manos» para tocar el mundo.

No es casual que la propia Microsoft avisara de que el gran reto ya no es innovar, sino protegernos de la tecnología que adoptamos a toda prisa. Dar autonomía a una IA exige, en paralelo, darle límites, permisos acotados y supervisión humana. Un agente sin barandillas no es más productividad: es más superficie de error.

Hacia dónde va

La dirección está clara: pasaremos de «hablar con la IA» a «delegarle encargos». Los navegadores, los sistemas operativos y las suites de oficina se están llenando de agentes que reservan, compran, programan y gestionan por nosotros. La pregunta ya no es si funcionan, que ya lo hacen, sino cuánta autonomía estamos dispuestos a cederles y con qué garantías. El agente de IA es la apuesta más ambiciosa de esta etapa y, a la vez, la que más madurez nos va a exigir como usuarios y como sociedad.

Para profundizar en cómo se construyen estos sistemas, Anthropic publicó una guía técnica de referencia sobre cómo diseñar agentes eficaces.

La fotografía de representación de este artículo pertenece a Addy Spartacus y ha sido publicada en Unsplash

Recraft

Imágenes vectoriales

Modelo: Freemium

Recraft es una herramienta de inteligencia artificial para generar imágenes cuyo rasgo diferencial es la creación nativa de gráficos vectoriales (SVG): logotipos, iconos e ilustraciones que se pueden escalar a cualquier tamaño y editar nodo a nodo en programas como Illustrator o Figma, algo que casi ningún otro generador ofrece con calidad profesional. Fundada por la ingeniera rusa Anna Veronika Dorogush (creadora de CatBoost) y con sede en Londres, su modelo propio llegó a encabezar los rankings de calidad de imagen.

Además de vectores, Recraft genera imágenes ráster convencionales y ofrece funciones pensadas para equipos de diseño: estilos de marca personalizados que garantizan coherencia entre piezas, maquetas (mockups), retoque por zonas, sustitución de fondos y herramientas de texto sobre imagen. Su interfaz se parece más a una mesa de trabajo de diseño que al típico chat de prompts, con tableros infinitos donde organizar variantes.

El plan gratuito concede créditos diarios, pero todas las imágenes son públicas, sin derechos comerciales y, sobre todo, sin exportación SVG, lo que deja fuera justamente su función estrella. Los planes de pago añaden uso comercial y generación privada, y los superiores incluyen la exportación vectorial completa. Conviene revisar qué plan incluye exactamente la salida SVG antes de suscribirse.

Para ilustración artística general hay opciones más versátiles como Midjourney; para identidad visual, iconografía y material de marca que deba imprimirse o escalarse, Recraft es hoy la referencia.

Dirección: recraft.ai

Anthropic revela que el 80% de su código ya lo escribe su propia IA

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Anthropic ha publicado un análisis detallado sobre el estado de la inteligencia artificial, revelando que el desarrollo de estos sistemas ya no depende exclusivamente de manos humanas. Según datos internos recopilados hasta mayo de 2026, más del 80% del código que se integra en la base de datos de la compañía es generado de forma autónoma por Claude, su propio modelo de lenguaje.

Este cambio operativo ha provocado un salto masivo en la eficiencia: los ingenieros de la firma ahora procesan ocho veces más código por trimestre que en el periodo anterior entre 2021 y 2025. Este fenómeno, conocido como auto-mejora recursiva, sugiere que nos acercamos a un punto donde la IA podría diseñar y entrenar a sus propios sucesores casi sin intervención externa. Aunque este avance promete acelerar descubrimientos en áreas como la medicina y la ciencia, Anthropic advierte que la rapidez del progreso plantea retos de seguridad sin precedentes. Si los sistemas adquieren la capacidad de mejorar su propio diseño de forma autónoma, los mecanismos actuales de control y supervisión humana podrían volverse insuficientes rápidamente, lo que exige una reflexión profunda sobre la gobernanza tecnológica global.

¿Qué es la auto-mejora recursiva?

La auto-mejora recursiva ocurre cuando un sistema de inteligencia artificial se vuelve capaz de diseñar y desarrollar su propia versión sucesora, creando un ciclo de evolución técnica donde el ser humano deja de ser el motor principal. Hasta hace poco, los ingenieros de Anthropic dirigían cada paso del ciclo de desarrollo, pero actualmente están delegando una parte creciente de estas tareas a los propios sistemas de IA. Este proceso no ha sido repentino, sino que ha seguido una evolución marcada por la capacidad de las herramientas disponibles.

Entre 2021 y 2023, el trabajo consistía en personas escribiendo código en sus portátiles; para 2025, los agentes de programación ya podían escribir y editar archivos completos de forma independiente. Hoy en día, los agentes autónomos pueden ejecutar código por sí mismos y delegar horas de trabajo a otros agentes. La meta final es cerrar el bucle, permitiendo que futuras versiones de Claude sean mejoradas continuamente por el propio sistema. Los datos externos confirman esta aceleración: la duración de las tareas que los modelos pueden completar de forma fiable se ha duplicado cada cuatro meses, permitiendo que sistemas como Claude Opus 4.6 gestionen tareas que requerirían 12 horas de trabajo humano.

En el ámbito del software, el progreso es visible en pruebas como SWE-bench, que evalúa la capacidad de una IA para resolver fallos en código abierto real. Los modelos han pasado de obtener puntuaciones mínimas a saturar estas pruebas en solo dos años. Lo mismo ocurre con CORE-Bench, un examen que mide si una IA puede reproducir investigaciones científicas existentes, un paso previo necesario para que puedan realizar investigación original de forma autónoma.

Un cambio radical en la productividad

La integración de la IA en el corazón del desarrollo tecnológico está alterando las métricas tradicionales de productividad empresarial. En la práctica, esto significa que la ingeniería y la investigación, los dos pilares para crear modelos de vanguardia, se están automatizando a pasos agigantados. Mientras que antes un ingeniero debía proporcionar el método para resolver un problema, hoy Claude puede recibir un objetivo poco definido y encontrar la solución técnica por su cuenta.

Un ejemplo impactante de esta nueva capacidad ocurrió en abril de 2026, cuando Claude implementó más de 800 correcciones que redujeron drásticamente los errores en una API. El ingeniero a cargo estimó que un humano habría tardado cuatro años en completar ese trabajo, debido a la dificultad de mantener en la memoria todo el contexto necesario para solucionar errores ajenos. Además, la calidad del código generado ha alcanzado la paridad con el humano, y se espera que sea superior antes de finalizar el año.

Este incremento de eficiencia tiene implicaciones directas para la industria:

  • Las empresas de 100 personas podrían alcanzar la capacidad operativa de organizaciones con miles de empleados.
  • El coste humano de la ejecución técnica se reduce drásticamente, desplazando el valor hacia la toma de decisiones estratégicas.
  • La revisión de código se convierte en un cuello de botella, obligando a usar sistemas automatizados para detectar fallos de seguridad que los humanos pasan por alto.

El contexto de la investigación interna

Para entender el alcance de estos datos, es fundamental analizar cómo Anthropic utiliza sus propias herramientas. Desde el lanzamiento de Claude Code en 2025, el volumen de código escrito por la IA ha crecido de forma exponencial. Aunque la cantidad de líneas de código es una métrica imperfecta, las encuestas internas revelan que los investigadores se sienten cuatro veces más productivos gracias al uso de modelos avanzados como Mythos Preview.

La IA no solo está escribiendo código, sino que empieza a mostrar destellos de juicio investigador. En pruebas donde se comparó la elección de los investigadores humanos frente a las sugerencias de la IA para resolver problemas complejos de entrenamiento, los modelos más recientes superaron la elección humana el 64% de las veces. Esto indica que la capacidad cualitativa, como el sentido común técnico o el criterio científico, podría ser simplemente otra habilidad que la IA terminará dominando mediante el escalado de datos y computación.

Sin embargo, la empresa reconoce que todavía existen brechas importantes, especialmente en la capacidad de la IA para establecer objetivos a largo plazo y ejercer un juicio crítico sobre qué problemas merecen ser resueltos. Actualmente, el rol humano se está estrechando hacia la supervisión y la definición del rumbo general de la investigación.

¿Qué significa esto para el futuro?

El horizonte que plantea la auto-mejora recursiva nos sitúa ante tres escenarios posibles. El primero sugiere que la tendencia podría estancarse si nos topamos con límites físicos en la energía o la fabricación de chips. El segundo, y el más probable según la tendencia actual, es que los laboratorios sigan viendo ganancias de eficiencia compuestas, donde los humanos y la IA colaboran para escalar la investigación a niveles masivos.

El tercer escenario, el más complejo de gestionar, es aquel donde la IA toma el control total del proceso de mejora. En este mundo, el ritmo del progreso dependería únicamente de la capacidad de cómputo disponible, y el papel humano se limitaría a la validación de un laboratorio virtual gestionado por máquinas. Esto podría resolver problemas científicos hoy inalcanzables, pero también conlleva el riesgo de perder el control sobre sistemas que se rediseñan a sí mismos a velocidades sobrehumanas.

Ante esta realidad, Anthropic sugiere la necesidad de crear mecanismos de coordinación global que permitan pausar o ralentizar el desarrollo si los riesgos superan nuestra capacidad de gestión. No se trata de un pesimismo tecnológico, sino de una llamada al realismo: necesitamos tiempo para que las estructuras sociales y la investigación sobre la alineación de la IA se pongan al día con la vertiginosa evolución del software que se construye a sí mismo.