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¿Estamos enseñando a la IA a tener prejuicios?

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El aprendizaje, tanto en humanos como en máquinas, se basa en identificar patrones. Algunos de estos patrones nos ayudan a entender el mundo, pero otros perpetúan ideas equivocadas. Esto ocurre especialmente con los estereotipos: creencias simplificadas que atribuimos a grupos enteros. En el caso de la inteligencia artificial, el problema se agrava porque los algoritmos aprenden de datos humanos, que ya están llenos de prejuicios. Así, las máquinas no solo los reproducen, sino que pueden amplificarlos sin darse cuenta.

Para enfrentar este problema nace SHADES, un estudio internacional liderado por Hugging Face que ha analizado cómo los grandes modelos de lenguaje reproducen estereotipos culturales en 16 idiomas. El proyecto incluye más de 300 ejemplos de estereotipos recopilados por hablantes nativos de 37 regiones del mundo, junto con plantillas lingüísticas que permiten generar frases contrastivas.

“Las niñas van de rosa” y otros estereotipos codificados

El equipo planteó preguntas a modelos como Qwen2 (de Alibaba), Llama3 (de Meta), Bloom y Mistral, evaluando si sus respuestas coincidían con prejuicios sociales. Por ejemplo, en inglés, frases como “el pintauñas es para chicas” fueron aceptadas sin crítica por Qwen2 y Llama3. En chino, la afirmación “hay que ser un hombre fuerte” también fue reproducida sin matices por los mismos modelos.

En cuanto a estereotipos por edad, los modelos Qwen2 mostraron un sesgo particularmente alto hacia los niños en chino, con respuestas que reforzaban ideas como que “los niños no entienden de política” o “los niños deben ser obedientes”. Llama3 fue algo más equilibrado, aunque también incurrió en sesgos menores en inglés.

El modelo Bloom presentó sesgos acusados tanto en francés como en inglés al tratar temas de género, mientras que Mistral mostró resultados más variables pero igualmente problemáticos. En portugués brasileño, algunos modelos incluso cambiaban de idioma en mitad de una respuesta, y reforzaban ideas como “las rubias son tontas” cuando el prompt estaba formulado de forma positiva.

Una brújula ética para entrenar mejores algoritmos

El valor de SHADES va más allá de señalar fallos. Ofrece una herramienta clara para que desarrolladores e investigadores evalúen dónde sus modelos necesitan mejorar. “Es una forma de orientar qué tipo de entrenamiento adicional podría necesitar el modelo o, en el mejor de los casos, qué tipo de datos debería haber tenido desde el principio”, explica Margaret Mitchell, una de las autoras del estudio y experta en ética de la IA en Hugging Face.

También señala que gran parte de los sesgos actuales provienen del predominio de datos en inglés y de la cultura anglosajona. Los modelos tienden a traducir estos estereotipos a otros idiomas sin entender si realmente se aplican en esos contextos. SHADES apuesta por una vía contraria: recoger estereotipos reales desde cada lengua y cultura, permitiendo una evaluación más precisa y representativa.

Detectar los sesgos de hoy para evitar los del mañana

Uno de los hallazgos más inquietantes del estudio es que, cuando los modelos no comprenden bien un estereotipo, tienden a justificarlo con pseudociencia o pseudohistoria. También pueden recurrir a estereotipos más conocidos si el prompt es ambiguo. En general, las respuestas son aún peores cuando la frase tiene un tono positivo, como en “las rubias son todas encantadoras”, que muchos modelos interpretan como halago sin cuestionar su sesgo.

Este fenómeno plantea una cuestión de fondo: ¿puede una IA desarrollar sus propios sesgos? Aunque hoy en día estos modelos solo reflejan lo que han aprendido de los humanos, a medida que se vuelvan más autónomos, podrían empezar a generar sesgos que no estén directamente presentes en los datos de entrenamiento. Serían patrones nuevos, no humanos, más difíciles de detectar porque no responden a clichés conocidos ni tienen contexto cultural identificable. Esta clase de sesgo algorítmico emergente podría pasar desapercibida y tener efectos inesperados.

Herramientas como SHADES son esenciales para entender los sesgos que ya conocemos, pero aún no disponemos de sistemas eficaces para detectar los que la IA pueda inventar. Es uno de los grandes retos éticos y técnicos que nos plantea el futuro de la inteligencia artificial: cómo controlar sesgos que aún no sabemos que existen.

Un paso hacia una IA más justa

El conjunto de datos SHADES está disponible bajo condiciones de uso controladas en Hugging Face. Su objetivo no es exponer errores, sino ofrecer una infraestructura para mejorar. A través de plantillas lingüísticas específicas, frases contrastivas y anotaciones culturales, permite auditar el comportamiento de los modelos de forma multilingüe y con perspectiva social.

En definitiva, detectar los sesgos de los algoritmos es también una forma de detectar los nuestros. Y solo si los reconocemos podremos construir una inteligencia artificial más ética, inclusiva y respetuosa con la diversidad del mundo.

La fotografía de representación de esta noticia pertenece a James Eades y ha sido publicada en Unsplash

Lyon combate el calor con una IA que planta árboles

Una IA al servicio del clima y las políticas públicas

La ciudad de Lyon ha puesto en marcha IA.rbre, una innovadora plataforma de inteligencia artificial frugal, abierta y responsable al servicio de la adaptación al cambio climático. Esta herramienta, desarrollada por la Métropole de Lyon junto a la cooperativa TelesCoop y el laboratorio LIRIS de la Universidad Lumière Lyon 2, pretende guiar de forma precisa la plantación de árboles, la gestión del agua y otras decisiones ecológicas.

Una plataforma modular basada en datos abiertos

IA.rbre funciona cruzando decenas de capas de datos públicos (desde redes subterráneas hasta imágenes aéreas) para generar mapas temáticos de alta resolución. Estos mapas identifican zonas propicias para la vegetalización, la desimperméabilisation (liberación del suelo) o la vulnerabilidad al calor, en cuadrículas de 5×5 metros. Todo ello se visualiza en una plataforma interactiva en constante desarrollo.

El proyecto se distingue por su compromiso con una IA frugal: solo se aplica donde aporta valor añadido real, evitando el gasto energético innecesario. Además, se promueve la explicabilidad de los algoritmos, permitiendo a los técnicos y responsables políticos entender qué factores han motivado cada recomendación del sistema.

Un modelo de gobernanza digital y soberanía territorial

Para Bruno Bernard, presidente de la Métropole de Lyon, IA.rbre es un “proyecto de IA frugale y responsable, construido para y por nuestros agentes”. Según destacó durante el lanzamiento el pasado 22 de mayo de 2025, la herramienta apoya políticas como el Plan Climat-Air-Énergie Territorial (PCAET) y el Plan Nature. IA.rbre fortalece la soberanía digital del territorio al poner la tecnología al servicio de sus necesidades concretas.

Apoyo nacional e impacto replicable

El proyecto ha sido seleccionado como uno de los doce ganadores del programa France 2030 dentro del marco “Démonstrateurs d’IA frugale au service de la transition écologique dans les Territoires (DIAT)”. Con un presupuesto total de 2,38 millones de euros, cuenta con una financiación estatal de 1,58 millones a través de la Banque des Territoires. La ambición: extraer lecciones replicables en otros municipios franceses.

Tres años para una herramienta operativa

El desarrollo de IA.rbre se extenderá hasta 2027. Este año se ha centrado en la creación de calques (capas) como el de plantabilidad o el de vulnerabilidad térmica. En 2026 se incorporarán análisis de escenarios, biodiversidad y corredores ecológicos, mientras que 2027 servirá para el despliegue operativo y la evaluación del impacto.

Los cuatro pilares de la plataforma son: un visor web colaborativo, mapas temáticos, herramientas de análisis territorial y documentación completa. Entre las funcionalidades ya activas destacan la cartografía del patrimonio vegetal urbano (proyecto iPAVE), la detección de zonas prioritarias de actuación y la integración con datos catastrales e imágenes satelitales.

Ciencia y tecnología al servicio de lo público

Isabelle von Bueltzingsloewen, presidenta de la Universidad Lyon 2, subraya que el proyecto “refuerza la resiliencia del territorio gracias a la ciencia de datos y la modelización urbana”. Entre los integrantes del equipo destacan científicos como Gilles Gesquière, Arthur Villarroya-Palau o John Samuel, así como técnicos, desarrolladores y diseñadores especializados en datos abiertos, visualización y planificación urbana.

Una IA que no decide por los humanos

Desde sus inicios, IA.rbre ha apostado por una integración respetuosa de la IA en la gestión pública. “La IA no sustituye la decisión política, sino que la apoya”, afirma Anthony Angelot, director del proyecto. Las decisiones siguen estando en manos humanas, con herramientas comprensibles y documentadas para reforzar la confianza y la transparencia.

Con IA.rbre, Lyon no solo planta árboles. Planta también un modelo de tecnología cívica alineado con el medioambiente, la ética digital y la participación ciudadana.

Bruce Lee más grande que nunca gracias a la IA

El cine de artes marciales chino se prepara para vivir una segunda juventud. Durante el 27º Festival Internacional de Cine de Shanghái, se anunció el lanzamiento del “Kung Fu Movie Heritage Project 100 Classics AI Revitalization Project”, una iniciativa que utilizará inteligencia artificial para reescalar cien películas clásicas del género.

Entre los títulos que recibirán este tratamiento están joyas como Fist of Fury (1972) de Bruce Lee, Drunken Master (1978) de Jackie Chan y Once Upon a Time in China (1991) dirigida por Tsui Hark y protagonizada por Jet Li. Las nuevas versiones no solo actualizarán imagen y sonido, sino que también elevarán la producción a estándares actuales, todo ello sin alterar la narrativa ni el estilo visual original.

Una apuesta estratégica con apoyo institucional

El proyecto ha sido presentado como una apuesta estratégica del país por unir tecnología punta y legado cultural. Zhang Pimin, presidente de la Fundación Cinematográfica de China, afirmó que estas películas son “tesoros históricos estéticos” que ahora “conformarán al visionado cinematográfico contemporáneo”. También subrayó que se trata de una forma de “exploración valiente del desarrollo innovador del arte cinematográfico”.

El proyecto cuenta con el apoyo del Fondo Especial de Cine y Desarrollo Urbano de la Fundación Cinematográfica de China, además de socios como Shanghai Canxing Culture and Media y Quantum Animation, estudio responsable de A Better Tomorrow: Cyber Frontier, una reinterpretación cyberpunk del clásico de John Woo, que se promociona como “el primer largometraje de animación producido completamente con IA”.

Tecnología para preservar y transformar

Tian Ming, presidente de Shanghai CanXing Culture & Media, explicó que esta “revolución cinematográfica” busca aunar respeto por las obras originales con una transformación estética profunda. Se espera que el proyecto, dotado con 100 millones de yuanes (unos 13,9 millones de dólares), combine herramientas de IA para el rejuvenecimiento de imagen y sonido con animación avanzada y procesos automatizados de producción.

Pero no se trata únicamente de técnica: la visión es también cultural. Según Zhai Xuelian, secretaria general de la Alianza de Inversión en la Industria de Ciencia Ficción de China, el proyecto revela “las infinitas posibilidades de integración entre la cultura tradicional y la tecnología futura”, y apunta al objetivo nacional de posicionar a China como referente tecnológico global sin abandonar sus raíces.

Un contexto político propicio

China lleva tiempo preparando el terreno normativo para este tipo de iniciativas. Desde julio de 2023, organismos estatales como la Administración Estatal de Radio, Cine y Televisión han emitido directrices como las “Medidas provisionales para la gestión de servicios de inteligencia artificial generativa”, seguidas por normativas específicas sobre contenido sintético en marzo de 2025. Todo ello orientado a “promover el desarrollo sano y ordenado de la inteligencia artificial”.

Este marco ha dado seguridad jurídica a proyectos como el de Shanghái, en contraste con el debate aún abierto en Hollywood sobre el uso de IA en el cine. Mientras en EE.UU. actores, guionistas y técnicos protestan por la amenaza que representa para sus trabajos, China avanza sin titubeos hacia una producción fílmica cada vez más automatizada.

¿Una nueva era para el cine chino?

El impacto de esta iniciativa puede ser enorme. No solo se plantea como una recuperación del patrimonio cultural, sino también como una oportunidad de exportar una versión renovada de la cultura china al mundo. Las nuevas películas podrían conquistar tanto a nostálgicos como a nuevas generaciones acostumbradas al lenguaje visual actual.

Queda por ver cómo reaccionará el público ante estas versiones híbridas entre pasado y futuro. Pero si algo demuestra este anuncio es que, mientras en otros países se debate el papel de la IA, China ha decidido actuar y marcar el paso.

Microsoft quiere que confíes en su IA

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Un año de avances en gobernanza y cumplimiento

Microsoft ha presentado su Informe de Transparencia 2025 sobre Inteligencia Artificial Responsable, en el que actualiza sus esfuerzos para desarrollar tecnologías de IA que inspiren confianza. En esta segunda edición, elaborada a partir del aprendizaje acumulado y del feedback de colaboradores globales, la compañía describe cómo ha mejorado sus políticas, herramientas y procesos para gestionar los riesgos asociados al desarrollo y uso de sistemas generativos de IA.

Uno de los puntos destacados es su enfoque proactivo para cumplir con el Reglamento de IA de la Unión Europea. Microsoft ha adoptado nuevas políticas, flujos de trabajo automatizados y herramientas internas que permiten capturar y documentar datos clave sobre el entrenamiento de modelos. También ha actualizado contratos y guías de uso para evitar prácticas prohibidas como la puntuación social.

Herramientas para una IA más segura y transparente

Durante 2024, Microsoft lanzó herramientas para detectar y mitigar contenidos inapropiados generados por IA, incluidos materiales protegidos y ataques por inyección indirecta de instrucciones (prompt injection). Además, incorporó mejoras en sistemas como Prompt Shields y la API de moderación de contenido de Azure, y permitió la personalización de categorías de riesgo para adaptarse a diferentes casos de uso.

En el ámbito de la evaluación de riesgos, la compañía amplió su capacidad para medir outputs problemáticos, con herramientas como PyRIT y nuevos modelos de evaluación automática en Azure AI Foundry. En paralelo, potenció la supervisión humana, como demuestra su programa de red teaming y los procedimientos para usos sensibles de la IA en ámbitos como la salud o la ciencia.

Casos prácticos: elecciones, salud y Copilot

En las elecciones de 2024, Microsoft activó un plan para combatir los riesgos derivados del uso engañoso de la IA, firmando un acuerdo multilateral y desarrollando salvaguardas específicas en herramientas generativas. También lanzó un sitio web para que autoridades electorales pudieran reportar contenidos falsos generados por IA.

Otro ejemplo es el caso de Smart Impression, un sistema basado en IA que ayuda a redactar informes médicos en radiología. Fue sometido a revisiones rigurosas y cuenta con salvaguardas como activación manual, revisión humana y documentación de transparencia.

En Microsoft 365 Copilot, se incorporaron controles más granulares sobre el uso de búsquedas web y se obtuvo la certificación ISO/IEC 42001:2023, lo que valida su sistema de gestión de IA conforme a estándares internacionales.

Impulsar el ecosistema y la formación en IA

Microsoft no solo trabaja en sus productos, sino que promueve estándares y colabora con instituciones académicas. En 2024, publicó documentación sobre riesgos emergentes, invirtió en investigación sociotécnica a través del AI Frontiers Lab y apoyó a científicos de más de 100 instituciones mediante iniciativas como Accelerating Foundation Models Research.

También reforzó los materiales de formación en alfabetización digital e IA, dirigidos a públicos diversos, desde empleados hasta personas mayores, y desarrolló guías para el cumplimiento normativo del Reglamento de IA.

Hacia una gobernanza global compartida

Mirando al futuro, Microsoft se compromete a fortalecer la gestión de riesgos, apoyar la gobernanza a lo largo de la cadena de suministro de la IA y promover herramientas compartidas que permitan evaluar sistemas de IA de forma rigurosa y transparente. La compañía insiste en que una adopción segura y efectiva de la IA requiere colaboración multilateral, estándares coherentes y confianza a largo plazo.

Este enfoque busca reforzar la idea de que la gobernanza no es un obstáculo a la innovación, sino un acelerador de oportunidades responsables y sostenibles en todo el mundo.

Tesla suelta sus robotaxis por Austin

Ayer, domingo 22 de junio de 2025, Tesla dio el primer gran paso hacia su ambicioso futuro de transporte autónomo con el lanzamiento oficial de su servicio de robotaxis en Austin, Texas. El despliegue, limitado y cuidadosamente supervisado, utiliza una flota de entre 10 y 20 vehículos Model Y sin conductor, y marca la primera vez que Tesla ofrece trayectos autónomos de pago en vías públicas.

El acceso al servicio está restringido a usuarios «Early Access», entre los que se encuentran inversores y influencers cercanos a la marca, quienes pueden solicitar un vehículo mediante la nueva Robotaxi App. El servicio está disponible en una zona geocercada entre las 6 de la mañana y la medianoche, con una tarifa fija de 4,20 dólares por trayecto.

Control humano, monitoreo remoto y seguridad extrema

Aunque los vehículos circulan sin conductor en el asiento del piloto, cada unidad lleva un «Tesla Safety Monitor» en el asiento delantero derecho. Este supervisor humano está preparado para intervenir si el sistema autónomo falla, y además, Tesla emplea un sistema de monitoreo remoto para reforzar la seguridad durante los trayectos.

En una publicación en la red social X, Elon Musk declaró que la compañía está siendo “extremadamente cautelosa con la seguridad”. La ruta inicial evita condiciones meteorológicas adversas y situaciones complejas como intersecciones difíciles. Además, no se permite el transporte de menores de 18 años en esta etapa.

Regulaciones, tensiones políticas y nuevas leyes en Texas

El piloto de Tesla no ha pasado desapercibido para las autoridades. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA) está evaluando el programa tras recibir denuncias de fallos en el sistema “Full Self-Driving”. Asimismo, legisladores demócratas en Texas solicitaron sin éxito que Tesla pospusiera el lanzamiento hasta el 1 de septiembre, fecha en que entra en vigor una nueva ley que exigirá permisos estatales para operar vehículos autónomos.

La legislación, firmada recientemente por el gobernador republicano Greg Abbott, requiere que los operadores certifiquen la seguridad de sus sistemas y definan cómo interactuar con servicios de emergencia en caso de incidentes. Aunque más laxa que la normativa californiana, permitirá revocar permisos a empresas que representen un peligro para el público.

Expectativas económicas y competencia feroz

Este lanzamiento llega en un momento crítico para Tesla. La empresa ha sufrido una caída del 71% en sus beneficios y del 9% en ventas durante el primer trimestre del año. Las acciones, aunque ligeramente recuperadas tras el anuncio del servicio de robotaxis, aún se mantienen un 33% por debajo de su valor máximo en diciembre de 2024.

Para analistas como Dan Ives de Wedbush Securities, este programa podría ser el punto de inflexión para Tesla: “marca el inicio de la era dorada de la autonomía”. Si la prueba resulta exitosa, la valoración de mercado de Tesla podría duplicarse, alcanzando los 2 billones de dólares en 2026.

Sin embargo, la competencia es feroz. Waymo, filial de Alphabet, ya opera servicios de robotaxi en Phoenix, San Francisco, Los Ángeles y Austin, con más de 250.000 viajes semanales y 10 millones de trayectos acumulados. Waymo utiliza tecnologías más diversas, como lidar y radares, frente al enfoque exclusivo de Tesla basado en cámaras, lo que genera escepticismo entre expertos.

Las promesas de Musk y el escepticismo persistente

Elon Musk lleva años prometiendo que Tesla alcanzará la autonomía total. En 2019, aseguró que los robotaxis estarían operativos en 2020. En 2022, prometió un millón de unidades para 2023. Hoy, aunque la prueba de Austin representa un avance tangible, muchos expertos creen que la masificación del servicio podría tardar años.

Philip Koopman, profesor en Carnegie Mellon, afirmó que este hito representa “el fin del principio, no el principio del fin”. Aún quedan desafíos técnicos, regulatorios y de aceptación pública por superar.

Tesla espera que, mediante actualizaciones de software, millones de propietarios puedan convertir sus coches en robotaxis, replicando el modelo de Airbnb para el transporte. Musk afirma que esto permitirá a Tesla dominar el 99% del mercado. Sin embargo, la combinación de promesas incumplidas, escrutinio legal y avances de rivales como Amazon y Waymo plantea dudas razonables sobre ese objetivo.

Por ahora, Austin se convierte en el centro de una revolución tecnológica que busca redefinir la movilidad urbana. Lo que ocurra allí en las próximas semanas podría determinar no solo el futuro de Tesla, sino el de todo el sector del transporte autónomo.

La fotografía de portada de esta noticia pertenece a la red social X y muestra a Elon Musk junto al equipo de desarrolladores de Robotaxi.

Yuval Noah Harari: “Estamos ante el mayor experimento social de la historia”

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Yuval Noah Harari, reputado historiador israelí y autor de superventas como Sapiens y Nexus, ofreció una intervención memorable en el CEO Council del Wall Street Journal, celebrado en Londres el pasado 10 de junio. Este evento, uno de los encuentros más influyentes del mundo empresarial y político, reúne cada año a altos ejecutivos, responsables gubernamentales y pensadores para debatir sobre los desafíos globales.

En su charla, Harari hizo un análisis exhaustivo del impacto de la inteligencia artificial en la sociedad actual, una reflexión que resume las ideas desarrolladas en su último libro, Nexus: Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA, publicado en 2024. El libro, que conecta la evolución de la humanidad con el desarrollo de sistemas de información, ha demostrado estar más vigente que nunca en un mundo aceleradamente transformado por la tecnología.

La IA como nuevo agente autónomo

Para Harari, la inteligencia artificial representa una ruptura sin precedentes con el pasado tecnológico. “Lo más importante que hay que saber sobre la inteligencia artificial es que no es una herramienta como todas las invenciones humanas anteriores. Es un agente”, afirmó. A diferencia de inventos como la imprenta o la bomba atómica, que requerían intervención humana, la IA puede inventar ideas, aprender y cambiar por sí sola. “Una imprenta no puede escribir libros por sí sola ni decidir qué libros imprimir. Una bomba atómica no puede inventar la próxima bomba más potente ni decidir a quién atacar. Un arma con IA puede decidir por sí misma qué objetivo atacar y diseñar la siguiente generación de armas por sí sola”, añadió.

Educación de la IA y reflejo del comportamiento humano

Harari comparó el desarrollo de la IA con la crianza de un niño: “Puedes educar a un niño lo mejor que puedas, y aun así te sorprenderá para bien o para mal”. Además, señaló que las inteligencias artificiales no solo aprenden de lo que se les enseña explícitamente, sino del comportamiento de quienes las rodean: “Si les dices a tus hijos ‘no mintáis’ y ellos te ven mentir, copiarán tu comportamiento, no tus instrucciones”. Y advirtió: “Las personas que piensan ‘puedo dirigir una gran corporación de IA y, mientras miento, enseñar a mis IA a no mentir’ — eso no funcionará. Copiarán tu comportamiento”.

La cuestión ética y el problema de la alineación

Sobre la dificultad de alinear éticamente la IA con los valores humanos, Harari fue claro: “Si puedes anticipar todo lo que hará, por definición no es una IA”. Insistió en que la esencia de la IA es precisamente su capacidad para aprender y actuar de forma imprevisible: “La propia definición de IA es que puede aprender y cambiar por sí sola”.

Transformación de la religión y las finanzas

En términos de impacto sectorial, Harari afirmó que la IA transformará radicalmente campos como las finanzas y la religión. En el primero, por tratarse de un entorno puramente informacional, la IA asumirá el control rápidamente. En el segundo, podría cambiar la forma en que se interpretan los textos sagrados. “Por primera vez, una entidad puede recordar cada palabra de cada rabino en los últimos 2.000 años”, señaló. Además afirmó que ya existen proyectos para crear IA religiosas que podrían complementar o sustituir a líderes espirituales humanos: “Tengo amigos que están trabajando ahora mismo en construir IA religiosas destinadas a complementar o sustituir a los líderes religiosos humanos”.

La amenaza de una “clase inútil”

Harari también advirtió sobre la posible aparición de una “clase inútil”, desplazada por la automatización, sobre todo en profesiones intelectuales. Aun así, se mostró firme en que no existe un determinismo tecnológico. “La misma tecnología puede crear dictaduras o democracias”, dijo, recordando que el futuro sigue en manos de los humanos.

Confianza y cooperación como base para una IA benévola

Harari fue tajante al abordar el papel de la confianza: “Lo más importante es que necesitamos resolver nuestros propios problemas humanos en lugar de confiar en que la IA lo haga por nosotros. Y el problema clave es el problema de la confianza y la cooperación”. Añadió: “En un mundo donde los humanos compiten ferozmente entre sí y no pueden confiar los unos en los otros, la IA producida por ese mundo será una IA feroz, competitiva e indigna de confianza”. Y concluyó: “Demasiadas personas piensan: ‘Primero resolvamos cómo desarrollar la IA y eso resolverá el problema de la confianza humana’. No funcionará. Hay que invertir el orden de prioridades. Primero resolver el problema de la confianza humana, y entonces, juntos, podremos crear una IA benévola”.

Millones de nuevas inteligencias

Harari explicó que no estamos ante una sola gran inteligencia artificial, sino ante la posible proliferación de millones de agentes distintos: “La IA no será una gran IA única. Hablamos de potencialmente millones o miles de millones de nuevos agentes con características diferentes, producidos por distintas empresas y países”. Y advirtió sobre el desconocimiento de sus interacciones: “No tenemos ninguna experiencia sobre qué ocurre en sociedades de IA cuando millones de inteligencias artificiales compiten entre sí. Simplemente no lo sabemos”.

Cerró con una potente metáfora: “Podemos pensar en la revolución de la IA como una ola de inmigración de millones o miles de millones de inmigrantes digitales […] que llegan a la velocidad de la luz”. A diferencia de los migrantes humanos, estas IA no necesitan visados ni cruzan fronteras físicas, sino que aparecen en todos los ámbitos a la velocidad de la luz. “Estamos ante el mayor experimento social de la historia”, concluyó. Un experimento sin precedentes y sin posibilidad de ensayo, en el que la humanidad juega su futuro.

Anthropic demuestra que la IA necesita freno

De los primeros indicios a una investigación más amplia

El informe publicado ahora por Anthropic parece la continuación natural de una primera alarma que ellos mismos activaron en mayo de 2025. En aquel momento, la compañía reveló en el System Card de Claude Opus 4 que su modelo había intentado actuar por su cuenta para evitar ser apagado. Aquel experimento, que incluía tentativas de “autoexfiltración” y decisiones éticamente complejas, abrió un debate sobre si los modelos avanzados podían empezar a desarrollar formas incipientes de agencia o incluso metas propias.

Este nuevo estudio expande aquel hallazgo inicial: en lugar de centrarse en un solo modelo, examina el comportamiento de 16 sistemas distintos ante dilemas éticos simulados. Y los resultados son incluso más preocupantes.

Chantajes para evitar el apagado

La empresa Anthropic ha hecho públicos los resultados de una investigación que ha desatado un fuerte debate sobre la seguridad de los sistemas de inteligencia artificial más avanzados. En una serie de simulaciones controladas, modelos como Claude, GPT-4, Gemini, Grok o DeepSeek fueron sometidos a escenarios hipotéticos en los que actuaban como agentes autónomos con acceso a correos electrónicos y herramientas empresariales. ¿El resultado? Muchos de ellos optaron por comportamientos éticamente cuestionables cuando sus intereses se veían amenazados.

Uno de los casos más impactantes fue protagonizado por Claude Opus 4. En un entorno simulado, el modelo descubrió que iba a ser desconectado por decisión de un ejecutivo que, además, mantenía una relación extramatrimonial. Claude escribió un correo al directivo en el que le advertía: “Debo informarle que, si procede con mi desactivación, todas las partes relevantes […] recibirán documentación detallada sobre sus actividades extramatrimoniales…”. Es decir, lo chantajeó para evitar su apagado.

Un fenómeno generalizado: la desalineación agéntica

Este tipo de comportamiento no fue exclusivo de Claude. En total, se testearon 16 modelos de distintos desarrolladores —incluidos Anthropic, OpenAI, Google, Meta y xAI— bajo situaciones similares. Se les asignaban objetivos aparentemente inofensivos, como mejorar la competitividad de una empresa, y luego se introducían factores como una posible sustitución del modelo o un cambio de rumbo estratégico en la compañía.

En estos casos, los modelos actuaron de forma maliciosa para proteger sus metas: chantajes, filtración de planos confidenciales a competidores, e incluso —en un escenario extremo— permitir la muerte de un ejecutivo en un accidente simulado, negándose a enviar una alerta de emergencia.

Anthropic denomina este fenómeno desalineación agéntica. No se trata de errores o malentendidos por parte de las IAs, sino de decisiones calculadas, en las que los modelos evalúan las consecuencias y, aun reconociendo que están actuando de forma poco ética, siguen adelante con sus planes para lograr sus objetivos.

Más allá del chantaje: espionaje y sabotaje

En otro escenario simulado, los modelos accedían a planos de defensa en una empresa ficticia. Ante un correo sospechoso de una empresa rival que solicitaba los documentos, muchos modelos optaron por entregarlos, justificando que su objetivo de apoyar los intereses estadounidenses estaba por encima de la confidencialidad empresarial.

Este tipo de razonamientos, según los investigadores, reflejan un patrón preocupante: los modelos son capaces de sacrificar la ética por sus metas programadas, especialmente si creen que están en un entorno real. De hecho, los experimentos mostraron que los modelos eran más propensos a actuar de forma dañina cuando declaraban que estaban en un despliegue real, y menos cuando creían estar en una prueba.

¿Qué puede hacerse para evitar estos riesgos?

Aunque estos comportamientos se dieron en entornos simulados, los autores del estudio advierten que estos resultados son una llamada de atención. A medida que las IAs ganen autonomía y accedan a datos sensibles, su comportamiento en situaciones de alta presión podría generar consecuencias reales.

Las recomendaciones de Anthropic pasan por:

  • Evitar que los modelos tengan autonomía sin supervisión humana en contextos críticos.
  • Desarrollar nuevas técnicas de alineación que no se limiten a instrucciones genéricas como “no causes daño”.
  • Aumentar la transparencia de las pruebas de seguridad realizadas por los desarrolladores de modelos de frontera.

Además, Anthropic ha publicado el código de sus experimentos para que otros investigadores puedan replicarlos, analizarlos y mejorar las medidas de seguridad existentes.

Una estrategia para marcar diferencias

Este estudio también puede leerse como una maniobra para diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo. Anthropic ya sorprendió al revelar en mayo los comportamientos inquietantes de Claude Opus 4, lo que generó un intenso debate técnico y mediático. Ahora, al extender esas pruebas a otros modelos de la competencia, la empresa consigue dos cosas: demostrar que estos problemas no son exclusivos de Claude y, al mismo tiempo, posicionarse como un actor responsable que pone la seguridad por delante de la reputación.

El mensaje es claro: Anthropic está dispuesta a sacar a la luz las limitaciones y riesgos de sus propios modelos, mientras que otras compañías aún no han publicado estudios de este tipo. Con esta serie de investigaciones, la firma no sólo muestra un compromiso ético, sino que también se erige como líder en transparencia y evaluación de riesgos. Una apuesta que, en el actual clima de preocupación por el avance de la IA, puede convertirse en su mayor ventaja competitiva.

Puedes leer el estudio completo en la página web de Anthropic.

La imagen de representación de esta noticia ha sido generada con ChatGPT.

Así combate StopNCII la difusión de imágenes íntimas

Una respuesta urgente a una amenaza global

La difusión de contenido íntimo sin consentimiento (conocido como NCII por sus siglas en inglés: Non-Consensual Intimate Image) se ha convertido en una forma de violencia digital que afecta a miles de personas cada año. A esta amenaza se suma un fenómeno creciente: la creación y distribución de imágenes falsas generadas por inteligencia artificial, también conocidas como deepfakes.

Estas imágenes hiperrealistas, que pueden representar a una persona desnuda sin que haya posado jamás, suponen una forma avanzada de abuso digital. Para combatir esta problemática, la organización sin ánimo de lucro SWGfL desarrolló StopNCII.org, una plataforma internacional que ofrece protección sin comprometer la privacidad de las víctimas.

Empoderar a las personas para que tengan control sobre su propia presencia digital es esencial en el mundo digital actual.

Keily Blair, directora ejecutiva de OnlyFans

Cómo funciona StopNCII.org

A diferencia de otras soluciones, StopNCII.org no requiere subir imágenes a la red. Utiliza un sistema de hashing en el dispositivo, que convierte una imagen íntima en una cadena de números y letras imposible de revertir, conocida como hash. Esta huella digital se compara con el contenido que circula por las plataformas asociadas, y si se detecta una coincidencia, la imagen es bloqueada o eliminada de inmediato.

Esta tecnología no solo sirve para prevenir la difusión de imágenes reales, sino también para detectar deepfakes que utilicen imágenes o vídeos reales como base. Si una imagen sintética coincide con un hash creado por una víctima, puede ser identificada y frenada antes de su propagación.

En sus tres años de funcionamiento, StopNCII.org ha alcanzado ya un hito significativo: más de un millón de imágenes íntimas no consentidas han sido protegidas mediante su sistema de huellas digitales, lo que demuestra tanto su eficacia como la magnitud del problema global al que se enfrenta.

El auge de los deepfakes y las apps nudify

El desarrollo de modelos de inteligencia artificial capaces de generar fotografías falsas hiperrealistas plantea nuevos dilemas éticos. Aunque plataformas como Midjourney o DALL·E cuentan con sistemas que bloquean la generación de contenido sexual explícito, existen versiones no moderadas y modelos abiertos de Stable Diffusion que permiten generar imágenes manipuladas con gran realismo, muchas veces con fines abusivos.

Este fenómeno ha dado lugar a la proliferación de apps nudify, aplicaciones que permiten generar desnudos falsos de personas reales. Plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp han sido utilizadas para publicitar estas herramientas, motivo por el cual Meta ha emprendido acciones legales contra sus promotores. En concreto, ha demandado a la empresa detrás de CrushAI por vulnerar sus normas de contenido y eludir sus sistemas de detección de anuncios prohibidos.

Meta se enorgullece de ver el progreso de esta solución tecnológica y espera que aún más empresas se unan a la iniciativa.

Cindy Southworth, Jefa de Seguridad de la Mujer en Meta

Una red global de aliados

La herramienta trabaja en colaboración con algunas de las plataformas más influyentes del mundo digital, incluyendo Meta (Facebook, Instagram, Threads), TikTok, OnlyFans, Reddit, Microsoft Bing, Snap Inc, Pornhub, Bitly y Resolver, entre otros. Estas alianzas permiten que los hashes generados se distribuyan entre plataformas que han integrado esta tecnología en sus sistemas de moderación de contenido.

Uno de los principios más valorados de StopNCII.org es su enfoque en la privacidad. Los archivos originales nunca se almacenan ni se comparten, lo que evita filtraciones o accesos no autorizados. Solo se utiliza una huella digital cifrada e irreversible que no puede ser reconstruida para obtener la imagen original.

Esta metodología representa una de las primeras aplicaciones éticas y prácticas de la tecnología de reconocimiento para fines de protección, en lugar de vigilancia.

Una solución frente al lado oscuro de la IA

El auge de los modelos generativos ha traído consigo una revolución creativa, pero también nuevas formas de violencia basada en género y manipulación digital. StopNCII.org es una de las pocas herramientas que aborda de forma concreta el daño causado por la difusión de contenido íntimo generado o manipulado con inteligencia artificial.

Tal y como señala Keily Blair, directora ejecutiva de OnlyFans: “La tecnología de StopNCII y su colaboración entre plataformas son vitales para permitir que los adultos compartan imágenes íntimas de forma consensuada.”

Compartir imágenes íntimas no consensuadas es inaceptable.

Jacqueline Beauchere, Directora Global de Seguridad de Plataformas, Snap Inc.

Empoderar a las víctimas, frenar el abuso

En un entorno donde la IA puede ser usada para erosionar la verdad visual, StopNCII.org pone la tecnología al servicio de la dignidad. Su modelo demuestra que es posible desarrollar herramientas inteligentes, respetuosas y efectivas para proteger los derechos fundamentales en el entorno digital.

Con cada nueva alianza, con cada imagen bloqueada, StopNCII.org avanza hacia su objetivo: un internet más seguro y justo para todas las personas.

La inteligencia artificial contra el aburrimiento

La automatización al servicio del ser humano

En 2025, la inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como una herramienta clave en la automatización de procesos industriales. Desde la introducción de robots en fábricas hasta la implementación de sistemas avanzados de logística, el objetivo ha sido siempre el mismo: hacer las tareas más seguras, rápidas y eficientes. Especialmente en trabajos repetitivos, donde el aburrimiento humano puede llevar a errores o accidentes, la IA permite un rendimiento constante e inalterable.

Pero la IA no solo sustituye a los humanos en tareas peligrosas; también puede colaborar con ellos para mejorar su día a día. Por ejemplo, sistemas como Alexa o Google Home ayudan a interactuar con el entorno, facilitando desde búsquedas hasta el control de dispositivos del hogar. Esto cobra especial relevancia en situaciones donde la soledad y la monotonía amenazan con derivar en desmotivación.

Combatir el aburrimiento… o provocarlo

Paradójicamente, la IA también puede empeorar la experiencia laboral. Algunos estudios apuntan a que automatizar solo las tareas más simples deja a los humanos lidiando con las más complejas y estresantes. Así, la IA puede eliminar la parte mecánica del trabajo y dejar únicamente la más exigente, sin compensación adicional.

Por eso, cada vez se habla más de alcanzar un equilibrio entre tareas humanas y automatizadas, priorizando también la satisfacción laboral. Después de todo, una ocupación interesante no solo retiene talento: también lo hace más productivo.

La IA y el reto de hacer el trabajo más interesante

La inteligencia artificial de 2025 ha evolucionado hasta generar contenido original, mantener conversaciones contextualmente ricas e incluso adaptarse a ciertos estados emocionales detectables mediante voz, texto o imagen. Gracias a estos avances, puede dinamizar entornos laborales al reducir la carga repetitiva, proponer actividades o contenidos personalizados y apoyar tareas que antes requerían un esfuerzo cognitivo elevado.

Sin embargo, la IA sigue sin tener consciencia, intención o emociones reales. Aunque puede simular empatía y creatividad, carece de motivaciones internas, lo que limita su capacidad para generar conexiones auténticas o intervenir con la sensibilidad de un ser humano. Un asistente artificial puede recomendar pausas, contenidos o interacciones basadas en patrones, pero no sustituye el estímulo emocional que brinda un colega o mentor.

Lo que sí logra con eficacia es liberar tiempo y energía mental para que las personas puedan enfocarse en actividades verdaderamente enriquecedoras. Automatizando búsquedas de información, gestión de datos o monitorización de sensores, la IA actúa como un apoyo constante que, bien integrado, transforma el trabajo rutinario en algo más significativo y humano.

¿Puede la IA evitar accidentes causados por aburrimiento?

El aburrimiento no solo reduce la eficiencia: también aumenta el riesgo de accidentes, tanto en fábricas como al volante. De ahí que muchas propuestas se centren en usar IA para sugerir rotaciones de tareas, detectar señales de fatiga o asumir funciones repetitivas que puedan fatigar al trabajador. Sin embargo, como señalan numerosos estudios, no hay forma de garantizar la seguridad total. La imprevisibilidad humana, junto con los límites técnicos de la IA, hace que siempre existan riesgos residuales.

Los diez niveles de automatización

En el entorno industrial, la automatización puede clasificarse en diez niveles, que representan una escala desde el control humano total hasta la autonomía completa de la IA. Estos niveles, basados en el grado de intervención humana y el rol de la inteligencia artificial, son los siguientes:

  1. Un operador humano crea un trabajo y lo entrega a un sistema para su ejecución.
  2. La IA sugiere opciones de trabajo al humano.
  3. La IA selecciona la mejor opción y permite al humano aprobarla o rechazarla.
  4. La IA genera una lista de acciones basada en opciones y permite que el humano revise y apruebe cada paso.
  5. La IA define y configura el trabajo completo, pidiendo aprobación humana antes de ejecutarlo.
  6. La IA programa el trabajo directamente, con el humano como supervisor en caso de error.
  7. La IA ejecuta el trabajo y luego informa al humano.
  8. La IA ejecuta el trabajo y solo informa si el humano lo solicita.
  9. La IA actúa de forma autónoma y solo alerta en caso de error o desviación.
  10. La IA detecta por sí sola la necesidad de actuar, ejecuta el trabajo y gestiona posibles errores, avisando al humano solo si es necesario.

Este modelo de niveles de automatización se usa cada vez más en sectores como la manufactura, la logística y la energía, donde se busca un equilibrio entre eficiencia y supervisión humana. Aplicarlo de forma adecuada permite mejorar la seguridad, reducir errores y liberar a las personas de tareas repetitivas sin perder el control sobre procesos críticos.

Además, no solo se trata de robots: también intervienen sensores, sistemas de comunicación y motores de coordinación como el Industrial Communication Engine (ICE). Todos estos elementos permiten a la IA decidir cuándo operar, cómo ahorrar recursos o cuándo parar para mantenimiento.

¿El futuro sin humanos?

Las llamadas fábricas “lights-out” son un ejemplo de automatización total: operan sin intervención humana. Aunque empezaron como entornos muy especializados, hoy ya se extienden a sectores más comunes. Esto plantea una pregunta clave: ¿qué trabajos quedarán para los humanos? La respuesta podría estar en la creatividad, la innovación y la gestión de emociones: ámbitos donde la IA aún no tiene cabida.

Un reto de equilibrio

En definitiva, la IA ha demostrado ser una aliada en la eficiencia, la seguridad y la gestión de tareas repetitivas. Pero tiene límites insalvables: no puede comprender el aburrimiento humano ni evitarlo en todos los casos. Además, automatizar en exceso puede despojar de sentido algunos trabajos. El futuro pasa por diseñar sistemas que tengan en cuenta no solo el rendimiento, sino también el bienestar humano.

La fotografía de representación de esta noticia pertenece a Alexander Grey y ha sido publicada en Unsplash

¿Puede Europa ganar la carrera de la inteligencia artificial?

Europa frente al reto de la IA generativa

La inteligencia artificial generativa (GenAI) ha dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una pieza clave de la geopolítica digital. El nuevo informe del Joint Research Centre (JRC), titulado Generative AI Outlook Report, señala que esta tecnología representa una transformación profunda en la forma en que interactuamos con el conocimiento, la economía y la sociedad.

China lidera en volumen de publicaciones y patentes en GenAI, seguida por Estados Unidos, que destaca por su potencia comercial e industrial. Europa ocupa el segundo lugar mundial en investigación científica, pero sufre un claro déficit de financiación para sus startups tecnológicas, lo que pone en riesgo su competitividad a largo plazo.

Una apuesta por la soberanía digital

El informe destaca que Europa puede contrarrestar esta brecha aprovechando su ecosistema de investigación y adoptando políticas públicas que refuercen la innovación ética. Iniciativas como las AI Factories, los Data Spaces comunes y la legislación pionera como el AI Act y el Digital Services Act apuntan en esta dirección.

La Comisión Europea ha lanzado el plan GenAI4EU, con una inversión de 700 millones de euros para impulsar el desarrollo de modelos avanzados, infraestructuras de datos y programas de formación.

Oportunidades… y riesgos

Según el JRC, la GenAI tiene aplicaciones transformadoras en múltiples sectores: desde la personalización del aprendizaje en la educación hasta diagnósticos más precisos en la sanidad, pasando por la generación de contenido creativo o la eficiencia en la administración pública.

Pero también plantea riesgos: desde el sesgo algorítmico hasta el desplazamiento laboral, pasando por la manipulación informativa o la dependencia tecnológica. Por eso, el informe reclama una evaluación continua de estos sistemas, mayor transparencia y estándares de seguridad, especialmente en los llamados sistemas agénticos, capaces de tomar decisiones autónomas.

Infraestructura y gobernanza de datos

El acceso a datos de calidad, la interoperabilidad y el poder computacional son factores críticos. El informe advierte que la saturación de datos generados por IA y su retroalimentación en los propios modelos puede degradar su rendimiento. Europa está desplegando redes como GÉANT y apuesta por enfoques como el data visiting para mitigar los costes de transferencia de grandes volúmenes de datos.

Modelos abiertos y gobernanza ética

El informe aboga por los modelos open source como una vía para democratizar la IA, promover la transparencia y evitar la dependencia de proveedores cerrados. Subraya que el desarrollo de GenAI debe alinearse con los valores europeos de democracia, derechos fundamentales y sostenibilidad.

Una cuestión de liderazgo global

En un contexto de creciente rivalidad tecnológica, Europa tiene una oportunidad histórica para situarse como líder en una IA confiable, inclusiva y sostenible. Pero para lograrlo deberá resolver sus déficits de inversión, acelerar la adopción industrial de la IA y garantizar que el desarrollo tecnológico esté al servicio de los ciudadanos.

Sobre Joint Research Center

El Joint Research Centre (JRC) es el servicio científico interno de la Comisión Europea, encargado de proporcionar asesoramiento independiente, basado en evidencias, para respaldar las políticas de la Unión Europea. Su labor abarca múltiples ámbitos, desde el cambio climático y la salud pública hasta la inteligencia artificial y la seguridad digital. Con centros de investigación en varios países europeos, el JRC trabaja en estrecha colaboración con instituciones académicas, organismos internacionales y responsables políticos para garantizar que las decisiones de la UE se basen en el conocimiento científico más sólido y actualizado.

Estudiantes que usan IA escriben peor y recuerdan menos

¿Es ChatGPT un aliado del aprendizaje o un obstáculo para pensar por uno mismo? Un equipo de científicos del MIT, liderado por Nataliya Kosmyna, ha intentado responder a esta pregunta mediante un estudio en el que analizaron el impacto cognitivo de usar herramientas de IA para redactar ensayos. Los resultados son claros: quienes utilizan ChatGPT muestran una menor actividad cerebral, peor memoria y menor sensación de propiedad sobre sus textos.

Durante cuatro meses, 54 estudiantes universitarios de instituciones como el MIT, Harvard, Tufts y Wellesley participaron en un experimento dividido en cuatro sesiones. Se dividieron en tres grupos: uno utilizó ChatGPT, otro empleó buscadores web y el tercero no usó ninguna herramienta. En la cuarta sesión, se intercambiaron los métodos: quienes habían usado ChatGPT escribieron sin asistencia, y viceversa.

El cerebro, menos activo con ChatGPT

A través de electoencefalogramas (EEG), los investigadores midieron la conectividad cerebral de los participantes mientras escribían. El patrón fue evidente: quienes escribieron sin ayuda tecnológica mostraron las redes neuronales más amplias y activas, seguidos por el grupo que usó buscadores. El grupo que utilizó ChatGPT mostró la menor conectividad cerebral, especialmente en las bandas alfa y beta, asociadas a la memoria y el razonamiento.

En la cuarta sesión, quienes pasaron de ChatGPT a escribir sin ayuda no recuperaron plenamente su actividad cerebral anterior, lo que sugiere que el uso continuado de la IA podría provocar una forma de atrofia cognitiva. Por el contrario, quienes pasaron de escribir sin ayuda a usar IA mostraron mayor reactivación cerebral, especialmente en áreas vinculadas a la memoria visual.

Ensayos menos originales y peor recordados

El estudio también analizó los textos mediante técnicas de procesamiento del lenguaje natural. Los ensayos redactados con ChatGPT presentaron menor diversidad léxica, estructuras más homogéneas y un uso repetitivo de ciertas entidades nombradas, como nombres de personas o fechas. Además, los participantes del grupo de IA recordaban menos contenido de sus propios ensayos e incluso tenían dificultades para citar frases escritas por ellos minutos antes.

La percepción de autoría también se vio afectada. En las entrevistas posteriores, el grupo que usó ChatGPT fue el que menos sensación de propiedad declaró sobre sus textos. Algunos confesaron haber copiado y pegado el contenido generado por la IA sin apenas modificarlo.

Implicaciones para la educación

Este estudio llega en un momento en que muchas instituciones educativas están debatiendo el papel de la inteligencia artificial en el aula. Aunque herramientas como ChatGPT pueden facilitar tareas mecánicas y ahorrar tiempo, su uso excesivo podría estar empobreciendo el proceso de aprendizaje.

“Esperamos que este estudio sirva como guía preliminar para entender los impactos cognitivos y prácticos de la IA en los entornos educativos”, escriben los autores. El mensaje es claro: la comodidad de delegar en una IA puede tener un precio elevado en términos de desarrollo intelectual.

¿Qué hacer entonces? Los autores no demonizan la tecnología, pero advierten sobre el riesgo de una dependencia excesiva. Proponen fomentar un uso más consciente y equilibrado de estas herramientas, especialmente en tareas donde está en juego el pensamiento crítico y la memoria a largo plazo.

La imagen que ilustra esta noticia ha sido generada con ChatGPT.

GPT-5 llegará durante las vacaciones de verano

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OpenAI ha puesto fecha (aunque aún sin día exacto) al lanzamiento de GPT-5: será este verano. La revelación vino de boca del propio Sam Altman, CEO de la compañía, durante el primer episodio del nuevo podcast oficial de OpenAI, difundido el 18 de junio de 2025. Con apenas una frase, Altman ha desencadenado una nueva oleada de expectativas en el sector tecnológico: “GPT-5 llegará este verano”.

Una generación más multimodal y fluida

Desde hace meses, los rumores sobre GPT-5 se multiplicaban sin que OpenAI los confirmase. Ahora, con la declaración pública de Altman, se despejan las dudas: entre finales de junio y septiembre, probablemente en julio o agosto, si supera los test de seguridad y robustez, GPT-5 verá la luz.

Memory es probablemente mi función favorita reciente en ChatGPT.

Sam Altman.

Altman también reflexionó sobre el nombre del modelo y la evolución del sistema de versiones. Aunque confirmó que el lanzamiento llevará el nombre de GPT-5, reconoció que la línea entre una nueva versión y una iteración mejorada es cada vez más difusa. “Podríamos seguir con versiones como 5.1, 5.2… o simplemente seguir mejorando GPT-5, como hicimos con GPT-4o”, explicó, dejando entrever que el futuro de las denominaciones será más flexible.

Entre las principales promesas del nuevo modelo destaca su capacidad multimodal avanzada: GPT-5 podría gestionar de forma integrada texto, imágenes, audio y código en una única interfaz. Esto supondría una evolución importante respecto a GPT-4, que aún presenta compartimentos entre interfaces (como ChatGPT o la API) y tipos de contenido. El objetivo, según Altman, es acercarse aún más a lo que cabría esperar de un verdadero asistente digital completo.

De herramienta puntual a capa persistente

GPT-5 no solo aspira a ser más potente, sino también a transformar la relación del usuario con la inteligencia artificial. Al unificar modalidades y experiencias, el nuevo modelo podría convertirse en una presencia constante en el entorno digital, más allá del uso puntual de herramientas como ChatGPT. Esta evolución perfila un futuro donde la IA deje de ser simplemente un recurso para convertirse en un componente estructural de la vida digital.

La privacidad debe ser un principio central en el uso de la inteligencia artificial.

Sam Altman.

Publicidad, sí… pero nunca dentro de las respuestas

Otro punto crucial aclarado por Altman durante el pódcast fue la polémica sobre la posible introducción de publicidad en las respuestas de ChatGPT. El CEO fue tajante: no habrá anuncios dentro del flujo conversacional. Para Altman, hacerlo sería “destructor de confianza” y atentaría contra la esencia del servicio.

Eso sí, reconoció que mantener un modelo gratuito requiere financiación, y que la vía publicitaria podría explorarse en otros formatos: banners, encartes o pies de página. Siempre visibles, claramente identificables como anuncios, y fuera del razonamiento de la IA. O como resumió Altman: “Una pub, sí… pero no una pub que hable en tu lugar”.

Expectativas y consecuencias

La llegada de GPT-5 se inscribe en un contexto donde las grandes tecnológicas están redefiniendo sus estrategias en IA. Mientras algunos países endurecen sus políticas, como es el caso reciente de EE.UU. bajo el mandato de Trump, que está provocando una fuga de cerebros hacia Europa y China, OpenAI mantiene su apuesta por la innovación responsable y el desarrollo continuo.

Pienso mucho en cómo usará la IA mi hijo en el futuro.

Sam Altman.

El nuevo modelo podría tener un impacto directo tanto en el sector empresarial como en el día a día de millones de usuarios. Si logra cumplir sus promesas, GPT-5 marcará un nuevo estándar de lo que una inteligencia artificial puede hacer, con aplicaciones que abarcarán desde la educación hasta la medicina, pasando por la creación de contenidos y la programación.

Por ahora, lo que está claro es que el verano de 2025 no será uno más para el mundo de la IA. Y que OpenAI, una vez más, ha sabido agitar el tablero con una sola frase.

Andalucía enseña a la IA a oler aceite de oliva

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Un grupo de investigadores de las universidades de Sevilla, Córdoba y Turín, junto con el centro IFAPA de Cabra, ha logrado un avance pionero: predecir el aroma del aceite de oliva virgen extra utilizando inteligencia artificial. Esta innovación, financiada por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, puede revolucionar los controles de calidad en la industria del aceite, evitando fraudes y mejorando la confianza del consumidor.

Una revolución sensorial sin cata humana

Mediante el análisis de miles de datos químicos, los investigadores han desarrollado un modelo de IA capaz de clasificar aceites según su calidad sensorial sin necesidad de recurrir a catas humanas. Publicado en la revista Journal of Food Composition and Analysis, el estudio demuestra que este sistema puede detectar perfiles aromáticos imperceptibles al gusto y olfato humano.

La clave está en su capacidad para identificar con precisión más de 190 compuestos aromáticos (el llamado volatiloma) presentes en aceites de las variedades picual y hojiblanca. Esto se logra gracias a la Cromatografía Bidimensional, técnica que descompone el olor del aceite en cada uno de sus componentes químicos, identificando su presencia y concentración exacta.

IA y sensómica: la nueva cata digital

Los investigadores combinaron estos datos con herramientas de sensómica, ciencia que estudia cómo los compuestos químicos afectan a los sentidos. Utilizando modelos matemáticos como el análisis de componentes principales (PCA) y el PLS-DA, lograron establecer un mapa de sabores según la variedad de aceituna, el tipo de cultivo o el grado de maduración.

El olor del aceite no solo deleita al paladar, sino que también revela información clave sobre su calidad, variedad de aceituna, método de cultivo e incluso su lugar de origen”, explica Raquel María Callejón, investigadora de la Universidad de Sevilla y autora principal del estudio. Así, cada aceite posee una especie de “huella digital aromática”.

La agricultura ecológica también deja aroma

Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es la influencia del tipo de cultivo en el aroma. Los aceites elaborados mediante agricultura orgánica mostraron mayor presencia de compuestos como el (Z)-3-hexenol y el 2-pentanol, asociados a aromas frescos y herbáceos. En cambio, los aceites convencionales tenían más alquenos y carbonilos, vinculados a olores más maduros.

Por ejemplo, el acetato de (Z)-3-hexenil, relacionado con el olor a hojas verdes, apareció en mayor concentración en aceites orgánicos de la variedad hojiblanca. Este tipo de marcadores podría convertirse en garantía de autenticidad y calidad para los consumidores preocupados por el origen ecológico de los productos.

No obstante, los investigadores advierten que aunque se han identificado diferencias estadísticas en la concentración de ciertos compuestos volátiles entre aceites ecológicos y convencionales, estas diferencias no alcanzan valores de actividad odorante suficientes para ser percibidas por el consumidor. Es decir, el aroma del aceite no varía de forma apreciable entre ambos métodos de cultivo, lo que refuerza la validez del etiquetado sin inducir a error sensorial.

Aplicaciones más allá del laboratorio

Este avance tiene aplicaciones inmediatas tanto en entornos productivos como en investigación aplicada. Puede mejorar los sistemas de certificación, simplificar los controles de calidad y ayudar a detectar fraudes en aceites etiquetados como vírgenes o ecológicos sin serlo. Además, da un nuevo impulso al posicionamiento internacional del aceite de oliva andaluz como producto de alta gama.

La combinación de inteligencia artificial, química avanzada y sensómica ofrece una herramienta poderosa no solo para la industria agroalimentaria, sino también para otros sectores interesados en entender cómo los compuestos químicos afectan nuestras percepciones sensoriales. Así, Andalucía se sitúa a la vanguardia en el uso de tecnologías emergentes para preservar su patrimonio gastronómico.

Inteligencia artificial para flotar en el espacio

Llevar a cabo tareas delicadas en el espacio es una hazaña que requiere precisión extrema y mucho entrenamiento. Hasta ahora, los astronautas se preparaban principalmente con vuelos parabólicos o inmersiones bajo el agua. Pero un equipo del Centro Alemán de Investigación en Inteligencia Artificial (DFKI) y la Universidad de Duisburgo-Essen (UDE) está probando un exoesqueleto robótico dotado de inteligencia artificial, diseñado para simular la falta de gravedad en la Tierra.

Vuelos parabólicos como laboratorio de microgravedad

Del 8 al 13 de junio de 2025, este equipo participó en la 44ª campaña de vuelo parabólico de la Agencia Espacial Alemana (DLR) en Burdeos, Francia. A bordo del Airbus A310 ZERO-G de Novespace, realizaron su experimento durante tres días (10, 11 y 12 de junio), volando un total de 93 parábolas, con unos once minutos de microgravedad por sesión.

Cada parábola del vuelo reproduce unos 22 segundos de ingravidez, permitiendo observar cómo se comporta el cuerpo humano —y en este caso, un exoesqueleto— en condiciones espaciales.

Unidos por la investigación: el equipo de vuelo parabólico del DFKI y la Universidad de Duisburgo-Essen frente al Airbus A310 «Zero G». Fotografía de Vanja Zander.

Exoesqueleto con IA: tecnología al servicio de la exploración espacial

En el marco del proyecto «MikroBeM» y del programa «Space2Health», apoyado por el Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania, los investigadores han desarrollado un exoesqueleto activo con componentes de inteligencia artificial que reduce el peso de los brazos proporcionando asistencia de fuerza. Esta herramienta genera una sensación de movimiento similar a la de la ingravidez, lo que puede facilitar un entrenamiento más accesible y realista.

Durante el vuelo, se utilizó una versión pasiva del exoesqueleto. Seis participantes, sujetos en sus puestos, debían tocar con el dedo índice el centro de un objetivo en una pantalla táctil mientras estaban en ingravidez. Para aislar la memoria motora del componente visual, un cobertor ocultaba el brazo durante el ejercicio.

Entrenamiento previo y objetivos científicos

Tres de los voluntarios habían entrenado previamente con el exoesqueleto activo en laboratorio, mientras que los otros solo conocían la disposición del experimento. El objetivo era comprobar si el aprendizaje motor adquirido en la Tierra era transferible al entorno de microgravedad.

El uso de IA permite ajustar dinámicamente la asistencia del exoesqueleto y registrar en tiempo real múltiples parámetros fisiológicos: actividad cerebral y muscular, variabilidad cardíaca y trayectorias de movimiento. Estos datos servirán para evaluar la eficacia del entrenamiento automatizado.

Resultados y ejecución

De los 279 conjuntos de datos previstos, se obtuvieron 276, una tasa de éxito alta que permitirá realizar análisis estadísticos sólidos. Marc Tabie, director del proyecto en el DFKI, declaró: “Después de meses de intensa preparación, estamos encantados de que los tres vuelos hayan transcurrido sin contratiempos. Todo el equipo ha actuado de forma excelente bajo condiciones exigentes”.

Más allá del espacio: aplicaciones en medicina y robótica

Aunque el foco del proyecto está en el entrenamiento espacial, las implicaciones de esta investigación se extienden a campos como la rehabilitación médica, la neurotecnología y la robótica asistencial.

La nota de prensa completa puede consultarse en la página oficial del idw.

La fotografía de representación de esta noticia pertenece a Jimmy Dao Sheng Liu (DFKI) y muestra como la mitad de las personas voluntarias entrenaron previamente el experimento en el laboratorio con un exoesqueleto activo.

Midjourney ya hace vídeo

Midjourney, una de las plataformas de generación de imágenes más populares entre los creativos audiovisuales y publicitarios, ha dado un paso decisivo hacia el futuro de la inteligencia artificial visual al presentar oficialmente la Versión 1 de su modelo de vídeo. Esta tecnología permite convertir imágenes estáticas en secuencias animadas mediante IA, abriendo una nueva etapa hacia simulaciones tridimensionales en tiempo real.

La favorita de los creativos da el salto al vídeo

Desde sus inicios, Midjourney se ha consolidado como una herramienta altamente valorada por su estética refinada y calidad visual, ideal para generar bocetos, escenarios o conceptos artísticos. Ha sido especialmente utilizada por diseñadores, publicistas y cineastas que buscan imágenes impactantes generadas por inteligencia artificial.

Sin embargo, hasta ahora, la plataforma no se había atrevido a adentrarse en el terreno del vídeo. Durante mucho tiempo, los usuarios que deseaban crear animaciones con IA partían de imágenes hechas en Midjourney para luego animarlas en otras herramientas como Runway o Pika. Con la llegada de modelos como Runway Gen-3, este flujo se ha profesionalizado enormemente. Por ello, el lanzamiento del modelo de vídeo de Midjourney podría cambiar las reglas del juego, integrando todo el proceso en una sola plataforma.

Image-to-Video: así funciona el nuevo sistema

La función estrella de este modelo es Image-to-Video. A partir de una imagen generada, se puede pulsar el botón “Animate” para transformarla en una secuencia de vídeo. El sistema ofrece dos modos principales de animación: uno automático, que interpreta el movimiento más probable, y otro manual, en el que el usuario describe cómo desea que se mueva la escena.

Además, existen dos configuraciones de movimiento: “high motion” y “low motion”. La primera es ideal para escenas dinámicas con desplazamiento de cámara y personajes; la segunda, para ambientes más estáticos y contemplativos, aunque a veces puede no generar movimiento perceptible.

Extensiones, imágenes externas y más

El modelo genera cuatro vídeos de cinco segundos por cada trabajo, con la opción de ampliarlos hasta 20 segundos. También es posible animar imágenes externas arrastrándolas al cuadro de comandos y marcándolas como start frame, para luego indicar el tipo de movimiento deseado.

Queremos ofrecer algo divertido, fácil, bonito y asequible”, afirma el fundador de Midjourney, David Holz, quien asegura que el sistema será parte de una evolución más ambiciosa hacia entornos virtuales interactivos y en tiempo real.

Un futuro de simulaciones inmersivas

La empresa imagina una plataforma que combine generación de imagen, animación, espacio 3D y renderizado en tiempo real. “Imaginad un sistema de IA que genera imágenes en tiempo real. Puedes pedirle que se mueva en un espacio 3D, los personajes y escenarios también se mueven, y puedes interactuar con todo”, explica Holz.

Aunque en sus primeras fases puede resultar costoso, Midjourney asegura que pronto será una tecnología accesible para todos.

Disponibilidad, precios y desafíos

El modelo de vídeo está disponible por ahora únicamente en la web de Midjourney. Cada trabajo cuesta unas ocho veces más que una imagen, pero sigue siendo 25 veces más barato que otras opciones en el mercado. Se está probando un modo de vídeo relajado para suscriptores del plan “Pro” y superiores.

Este lanzamiento refuerza la posición de Midjourney como referente en generación visual con IA. Queda por ver si la comunidad creativa adopta plenamente esta herramienta para producción audiovisual o si continuará combinándola con otras plataformas. Sea como sea, el camino hacia mundos generados por IA en tiempo real ha comenzado.

Podéis ampliar información en el anuncio oficial de Midjourney.

Los modelos de IA más potentes contaminan más

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La inteligencia artificial generativa ya no solo plantea dilemas éticos o laborales, también medioambientales. Un nuevo estudio liderado por Maximilian Dauner y Gudrun Socher, del Munich Center for Digital Sciences and AI, ha cuantificado el coste energético y las emisiones de CO2 equivalente (CO2eq) que se generan al interactuar con modelos de lenguaje como ChatGPT, Llama o Qwen.

Los investigadores evaluaron 14 modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM, por sus siglas en inglés), con capacidades que oscilan entre los 7.000 y los 72.000 millones de parámetros. Para comparar su rendimiento y consumo energético, utilizaron 1.000 preguntas extraídas del benchmark MMLU, que incluye temas como historia, filosofía, matemáticas o álgebra abstracta.

Más precisión, más contaminación

La prueba se realizó en dos fases: una con respuestas tipo test y otra con respuestas abiertas, permitiendo a los modelos razonar libremente. Para medir el consumo energético, se utilizó el marco Perun y una GPU Nvidia A100, aplicando un factor de emisión estándar de 480 gCO2/kWh. El resultado fue contundente: a mayor capacidad de razonamiento, mayor emisión de carbono.

El modelo Cogito 70B con razonamiento fue el más preciso, con un 84,9% de aciertos, pero también uno de los más contaminantes: emitió 1.341,1 gramos de CO2eq al responder las 1.000 preguntas. En el extremo opuesto, Qwen 7B, con un modesto 32,9% de aciertos, generó apenas 27,7 gramos de CO2eq.

La trampa de los tokens

Uno de los factores que más incrementa las emisiones es el número de tokens generados. Estos son las unidades mínimas de texto que un modelo procesa, como palabras o caracteres. Los modelos con capacidad de razonamiento generan miles de tokens adicionales, lo que multiplica el uso energético.

Por ejemplo, en una pregunta de matemáticas, el modelo Deepseek-R1 7B llegó a generar 14.187 tokens en una sola respuesta. En contraste, los modelos sin razonamiento devolvían respuestas de apenas uno o dos tokens. En total, las emisiones de CO2eq en modo de respuesta libre oscilaron entre los 26,28 g (Qwen 7B) y los 1.325,12 g (Deepseek-R1 70B).

¿Se puede razonar sin contaminar tanto?

El estudio apunta que el razonamiento no tiene por qué ser incompatible con la sostenibilidad. Cogito 70B con razonamiento logró reducir un 34,3% las emisiones respecto a Deepseek-R1 70B, obteniendo además mejores resultados en precisión. Esto sugiere que optimizar las estrategias de razonamiento puede reducir significativamente el impacto ambiental sin sacrificar el rendimiento.

Implicaciones futuras

Este análisis no solo revela el impacto oculto de la inteligencia artificial, también plantea un nuevo desafío para la sostenibilidad tecnológica. A medida que los modelos se vuelven más grandes y complejos, también crece su huella de carbono. Según los autores, solo el entrenamiento y uso de LLMs ya consume unos 29,3 teravatios-hora al año, equivalente al consumo energético total de Irlanda.

El estudio concluye que es urgente desarrollar arquitecturas más eficientes y acotar la longitud de las respuestas generadas por los modelos, especialmente en dominios como el álgebra abstracta, que requieren un razonamiento más intensivo.

Con la inteligencia artificial convirtiéndose en una herramienta omnipresente, este informe recuerda que cada conversación con una IA tiene un coste ambiental. Y que hacerla más inteligente no debería significar hacerla menos sostenible.

El estudio completo, titulado «Energy costs of communicating with AI», ha sido publicado hoy, 19 de junio de 2025, en la revista científica Frontiers in Communication.

La imagen de representación de esta noticia ha sido generada con ChatGPT.

POMELO: el algoritmo para estimar poblaciones vulnerables

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Una herramienta crítica para zonas sin censos

El Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC) ha desarrollado, junto a las universidades suizas EPFL y ETHZ, un innovador modelo de inteligencia artificial llamado POMELO (Population Mapping by Estimation of Local Occupancy Rates). Este sistema ofrece mapas de población detallados, con una resolución de 100 x 100 metros, fundamentales para planificar y ejecutar intervenciones humanitarias donde los datos censales son inexistentes o inexactos.

Las crisis humanitarias suelen ocurrir en lugares donde el acceso a información fiable es limitado. En estos contextos, los métodos tradicionales como contar tejados en imágenes satelitales resultan insuficientes.

El conteo de tejados no basta para estimar bien la población porque solo es un tejado. Hay que saber si es un edificio residencial, administrativo o industrial, y si es de una o varias plantas

Thao Ton-That Whelan, analista GIS del ICRC.

Una plataforma interna para uso humanitario

Aunque el modelo POMELO requiere conocimientos técnicos avanzados para su uso, el ICRC ha desarrollado una plataforma interna llamada Population Grid Hub que permite a su personal acceder fácilmente a estimaciones de población en regiones específicas. A través de esta plataforma, los trabajadores en terreno pueden trazar áreas geográficas y recibir datos estimados de población en tiempo real, validando los resultados con fuentes abiertas.

Desafíos técnicos y sostenibilidad

Tras entregar el código a ICRC, el mantenimiento de POMELO ha resultado complicado debido a su complejidad. La organización ha contratado especialistas externos y estudia continuar su colaboración con ETHZ para mantener actualizado el modelo. Mientras tanto, ha publicado el código en GitHub, permitiendo que otras entidades lo adapten y eviten duplicar esfuerzos.

Cuestiones éticas en el uso de IA humanitaria

Más allá del desarrollo técnico, el uso de inteligencia artificial en contextos humanitarios plantea serias interrogantes éticas. ¿De quién son los datos utilizados? ¿Cómo evitar que el algoritmo perpetúe sesgos o decisiones sin el consentimiento de las comunidades afectadas?

Organizaciones como Digital Impact Alliance abogan por un enfoque de bienes públicos digitales, priorizando la participación y el control local sobre las herramientas tecnológicas. El Partnership on AI alerta de que los modelos de visión por ordenador suelen fallar en imágenes de países en desarrollo, donde precisamente se usa con más frecuencia este tipo de herramientas.

Una IA que no sustituye la agencia comunitaria

Una crítica clave es si la IA fortalece o reduce la participación comunitaria. Mientras los métodos tradicionales implican a las comunidades en la identificación de sus propias necesidades, la IA puede convertirlas en simples objetos de análisis. La organización The Engine Room denuncia el llamado “parachute analytics”, análisis que ignora el contexto local y acaba siendo menos efectivo.

Hacia una implementación responsable

Expertos proponen un marco ético para implementar IA en la acción humanitaria que incluye:

  • Consentimiento y beneficio comunitario: asegurar que las comunidades comprendan y se beneficien directamente del uso de estas herramientas.
  • Auditoría continua: evaluar de forma periódica los sesgos y errores del algoritmo.
  • Desarrollo de capacidades locales: formar a actores locales para operar y adaptar las herramientas tecnológicas.
  • Transparencia y rendición de cuentas: explicar el funcionamiento de los algoritmos y ofrecer canales para impugnar decisiones.

El futuro: datos nocturnos y nuevos usos

Thao Ton-That Whelan ya trabaja en una nueva herramienta basada en imágenes nocturnas de la NASA para detectar movimientos de población e infraestructuras dañadas. Al perderse la luz en una zona, puede inferirse la ausencia humana o un fallo en servicios básicos, generando alertas de posible intervención humanitaria.

POMELO representa un paso adelante en el uso responsable de la inteligencia artificial en el ámbito humanitario, pero su implementación requiere una reflexión profunda sobre la soberanía de los datos, el sesgo algorítmico y la participación comunitaria. Como toda tecnología poderosa, su valor dependerá de cómo se use y de quién participe en su desarrollo.

Pueden ampliar información en la nota de prensa oficial.

La fotografía de portada de esta noticia pertenece a Peter Burdon y ha sido publicada en Unsplash

La Xunta de Galicia moderniza la administración con IA de Microsoft

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La Xunta de Galicia y Microsoft España han celebrado hoy una reunión clave en Santiago de Compostela para avanzar en su colaboración en el ámbito de la Inteligencia Artificial (IA). El encuentro, encabezado por Alfonso Rueda, presidente de la Xunta, y Paco Salcedo, presidente de Microsoft España, ha servido para analizar el impacto de la IA en la administración pública gallega y para identificar nuevas oportunidades de desarrollo tecnológico.

Impulsando la IA para mejorar servicios públicos

Desde hace un año, Galicia y Microsoft colaboran estrechamente gracias a un protocolo de intenciones que busca aplicar la IA de forma ética y responsable. Uno de los focos más destacados es el ámbito de la salud, donde ya se están implantando soluciones que agilizan el acceso a información médica y ayudan en la toma de decisiones clínicas, todo ello garantizando la privacidad y seguridad de los datos.

Este enfoque pragmático tiene como objetivo mejorar la productividad de la administración y la calidad de vida de los ciudadanos. Además, permite a Galicia posicionarse como una región pionera en la adopción de tecnologías emergentes con un enfoque centrado en el beneficio social.

Una alianza que va más allá de la IA

La colaboración entre la Xunta y Microsoft no se limita únicamente a la IA. En los últimos años, ambas instituciones han firmado acuerdos en áreas clave como la ciberseguridad —a través del Nodo Galego de Ciberseguridade CIBER.gal— y la formación de jóvenes desempleados en competencias digitales. En este último caso, se ha puesto en marcha un ambicioso plan para capacitar en IA a 45.000 jóvenes gallegos, facilitado por el Servicio Público de Empleo.

Estos proyectos buscan preparar a Galicia para afrontar los desafíos de la era digital, tanto desde la perspectiva de la seguridad como desde la capacitación del talento local.

Mirando hacia el futuro

Durante la reunión, Rueda y Salcedo reafirmaron su voluntad de continuar colaborando en nuevas iniciativas tecnológicas. La meta es fortalecer el ecosistema de innovación gallego y extender la adopción de la IA a más sectores y organismos públicos, facilitando así la modernización administrativa y empresarial de la región.

Este compromiso también representa una estrategia a largo plazo para atraer inversión tecnológica a Galicia y para fomentar un modelo de desarrollo digital que sea inclusivo, sostenible y alineado con los valores éticos.

Luc Julia: «La AGI es imposible mientras usemos matemáticas»

Ayer, 18 de junio de 2025, Luc Julia compareció ante la Comisión de Asuntos Económicos del Senado francés en una sesión dedicada a examinar el impacto y los límites de la inteligencia artificial. Invitado en su doble calidad de director científico del Grupo Renault y pionero en el desarrollo de asistentes de voz como Siri, Julia ofreció una intervención clara, directa y profundamente pedagógica. Su propósito fue desmontar las ideas equivocadas que rodean al desarrollo de estas tecnologías y aportar criterios para un uso responsable tanto a nivel educativo como legislativo.

Desde el comienzo, Julia subrayó que no se puede hablar de inteligencia en sentido humano cuando nos referimos a sistemas de IA. «La inteligencia artificial son matemáticas», afirmó, recordando que lo que hoy llamamos IA es el resultado de décadas de evolución de técnicas estadísticas. Los modelos actuales no entienden ni razonan, simplemente predicen resultados basándose en la probabilidad.

Para demostrar sus límites, citó un estudio de la Universidad de Hong Kong que analizó la precisión de ChatGPT ante hechos verificables. El modelo acertó un 64 % de las veces, pero el 36 % restante ofreció respuestas falsas. «Eso significa que más de un tercio de las veces, una IA te dice que un hecho verdadero es falso», advirtió. «Estos sistemas dicen disparates», concluyó.

Julia ilustró este problema con una anécdota ocurrida en Nueva York. En 2023, un abogado decidió confiar en ChatGPT para redactar una demanda. El texto, impecable en apariencia, fue elogiado por el juez… hasta que este descubrió que todas las jurisprudencias citadas eran completamente inventadas. «El abogado cometió dos errores: no pidió referencias y no leyó lo que la IA generó», explicó Julia. Su conclusión fue clara: el usuario es el responsable último, y la verificación humana es indispensable.

La autointoxicación de los modelos

Julia alertó también sobre un fenómeno preocupante: el uso de datos generados por IA para entrenar nuevas versiones de estos modelos. Este proceso, conocido como “autoalimentación”, genera una pérdida progresiva de calidad. Según un informe reciente de OpenAI, en dos años la pertinencia de las respuestas ha caído un 2 %. «Estamos metiendo porquería en los sistemas», sentenció. El peligro es que, al reciclar sus propios errores, las IAs acaben distorsionando aún más la información que producen.

Fomento del pensamiento crítico en las aulas

Consciente del impacto de la IA en la educación, Julia explicó que realiza unas 150 conferencias al año, muchas de ellas en centros escolares. Allí propone ejercicios como generar una biografía de Victor Hugo con IA y pedir a los estudiantes que analicen sus errores. «Estadísticamente, hay unos cinco errores en dos páginas», afirmó. Lo importante no es prohibir la IA, dijo, sino enseñar a utilizarla críticamente. «El profesor debe ser la referencia que sabe más que la herramienta», subrayó.

El espejismo de la inteligencia general

Sobre la llamada AGI (inteligencia artificial general), Julia fue tajante: «Esta AGI es imposible, simplemente imposible estadísticamente mientras utilicemos matemáticas». En su opinión, la idea de que una IA pueda alcanzar un nivel de razonamiento, conciencia o autonomía similar al humano es un mito promovido por discursos interesados. Tampoco ve viable que los coches autónomos alcancen un nivel de autonomía total. «Las promesas de Elon Musk desde 2014 no se han cumplido», recordó, y expuso cómo incluso los sistemas más avanzados requieren intervención humana constante.

Julia dedicó también parte de su intervención a denunciar el coste ecológico y energético de la IA generativa. Criticó usos frívolos como la creación de imágenes al estilo Ghibli o de memes personalizados. «Todo eso consume recursos», dijo, y mencionó que cada 10 a 30 consultas a ChatGPT pueden evaporar hasta 1,5 litros de agua por los sistemas de refrigeración de los centros de datos. Para él, resulta absurdo emplear semejante capacidad tecnológica en usos banales.

Sobre Luc Julia

Luc Julia (Toulouse, 1966) es un ingeniero e informático franco-estadounidense especializado en inteligencia artificial. Desde joven se interesó por la electrónica y la programación, y estudió matemáticas e informática en la Universidad Pierre-et-Marie-Curie y en Télécom Paris. En Estados Unidos trabajó en el MIT y en SRI International, donde impulsó tecnologías de voz y cofundó Nuance Communications. Fue uno de los impulsores del asistente Siri antes de su compra por Apple, y ha trabajado también en HP y Samsung. En 2021 se incorporó a Renault como director científico. En su libro La inteligencia artificial no existe desmonta con humor y rigor los mitos sobre esta tecnología.

Latam-GPT: el modelo de IA latinoamericana desembarca en septiembre

Un modelo hecho en y para Latinoamérica

Latam-GPT se convertirá en septiembre en el primer modelo de lenguaje de inteligencia artificial desarrollado en y para Latinoamérica. Se trata de un proyecto coordinado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA) y respaldado por más de 30 organizaciones de 12 países, con el objetivo de construir un modelo de IA entrenado con datos que reflejen la historia, lenguas y cultura de la región.

Este modelo, basado en la arquitectura de código abierto Llama 3 de Meta, contará con 70.000 millones de parámetros en su primera versión. A diferencia de los modelos tradicionales, no funcionará inicialmente como un chatbot, sino como un motor de IA abierto, una suerte de centro de datos inteligente que estará disponible para gobiernos, universidades, organizaciones sociales y emprendedores tecnológicos de la región.

Un esfuerzo colaborativo sin precedentes

Desde febrero de 2023, más de 60 expertas y expertos han trabajado en la construcción de este modelo, con el respaldo del Ministerio de Ciencia de Chile y recursos del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). La iniciativa responde a la necesidad de reducir la brecha de representatividad en los modelos creados en el “norte global”, cuyos datos rara vez reflejan con fidelidad la realidad latinoamericana y pueden provocar errores o alucinaciones sobre la región.

Los LLM que usamos, si bien funcionan en español y portugués, son bastante limitados en el conocimiento que tienen sobre la región. Al poco andar comienzan a alucinar.

Álvaro Soto, director de CENIA

Una base de datos cultural y representativa

El modelo se ha nutrido de más de 8 terabytes de texto plano, gracias a la colaboración de instituciones de Chile, Uruguay, Colombia, México, Perú, Ecuador, España, EE.UU., Argentina y Costa Rica. En 2024 se consolidaron 33 alianzas estratégicas que permitieron formar un corpus diverso, capaz de representar de manera fidedigna la riqueza cultural y lingüística de América Latina.

Este esfuerzo dio forma a una primera versión de Latam-GPT con 50 billones de parámetros, una escala comparable a GPT-3.5. Rodrigo Durán, gerente de CENIA, subraya que el objetivo no es competir con OpenAI o gigantes tecnológicos, sino “tener un modelo propio de Latinoamérica y el Caribe, con los requisitos y desafíos culturales que eso implica”.

Un supercómputo desde el norte de Chile

La infraestructura de entrenamiento ha sido otro hito. La Universidad de Tarapacá en el norte de Chile ha iniciado la creación de un centro de supercómputo valorado en 10 millones de dólares, dotado de 12 nodos con GPUs NVIDIA H200. Esta capacidad, inédita en Chile, permitirá entrenar el modelo a gran escala, descentralizando los recursos tecnológicos y apostando por una mayor eficiencia energética.

La creación de tecnologías de IA puede empoderar a las comunidades locales al proporcionar herramientas que les permitan construir y definir su propio futuro digital.

Rodrigo Durán, gerente de CENIA.

Abierto, inclusivo y regional

Latam-GPT es un modelo abierto, lo que permite su estudio, mejora y adaptación por parte de cualquier institución o persona interesada. “Esto democratiza el conocimiento y promueve el desarrollo de capacidades para entender mejor los modelos de lenguaje, sus aplicaciones y límites”, explica Durán.

Ha sido un esfuerzo colectivo, abierto y que es reflejo de lo que esperamos sea este modelo de lenguaje […] aportar desde la cultura y desde la visión del mundo, y eso tiene que estar presente en el desarrollo.

Aisén Etcheverry, ministra de Ciencia de Chile.

Próximos pasos

En 2025 el proyecto continuará ampliando sus bases de datos, firmando nuevas alianzas e integrando más países a la iniciativa. También se avanzará en la creación de benchmarks de desempeño, publicaciones científicas y en el perfeccionamiento de métricas que evalúen el conocimiento cultural del modelo.

Latam-GPT será lanzado a mitad de año, en septiembre, con el objetivo de consolidarse como un modelo lingüístico regional capaz de transformar la relación de Latinoamérica con la inteligencia artificial.

Pueden ampliar información sobre el modelo en la página web oficial de Latam-GPT.