Amazon inicia una de sus mayores reestructuraciones desde 2022
Amazon ha anunciado el despido de unos 14.000 empleados, en su mayoría trabajadores de áreas de soporte como recursos humanos, publicidad o puestos de dirección intermedia. Este movimiento forma parte de una profunda reorganización interna motivada por el auge de la inteligencia artificial y la necesidad de reducir costes tras años de crecimiento acelerado durante la pandemia.
A finales de 2024, la empresa fundada por Jeff Bezos contaba con aproximadamente 1,56 millones de empleados, de los cuales 350.000 desempeñaban funciones administrativas. Ahora, con esta medida, la compañía busca corregir los excesos de contratación realizados durante el periodo de expansión vinculado al auge del comercio electrónico provocado por la COVID-19.
La inteligencia artificial como motor de cambio
En una nota interna publicada en su web, Beth Galetti, vicepresidenta de experiencia de personas y tecnología, defendía esta transformación: “Esta generación de IA es la tecnología más transformadora que hemos conocido desde Internet. Permite a las empresas innovar mucho más rápido”.
Según Galetti, Amazon aprovechará estos avances para reducir la burocracia, simplificar los niveles jerárquicos y destinar más recursos a los proyectos considerados más prometedores. El proceso de despidos y reubicación de personal continuará hasta 2026, acompañándose de una congelación de contrataciones en algunas áreas y de nuevas incorporaciones en otras, vinculadas principalmente al desarrollo de infraestructura de IA y servicios en la nube.
Una inversión multimillonaria para liderar el futuro
Para 2025, Amazon prevé una inversión de 118.000 millones de dólares (unos 101.000 millones de euros), una cifra récord en la historia de la compañía. Gran parte de este presupuesto estará destinada a la creación de sistemas de IA avanzados y plataformas de cloud computing que sustenten sus futuras operaciones y servicios.
Este enfoque estratégico no es nuevo. El propio CEO de la compañía, Andy Jassy, ya adelantó en junio que la implementación de IA generativa tendría un efecto directo en la reducción progresiva de empleos administrativos en los próximos años. Esta tecnología, utilizada para generar código, automatizar tareas o gestionar contenidos, se está convirtiendo en un pilar central de la transformación digital de las grandes corporaciones.
Una tendencia generalizada en el sector tecnológico
El caso de Amazon se enmarca en un movimiento más amplio que afecta a todo el sector tecnológico. Gigantes como Google, Meta y Microsoft también han llevado a cabo despidos masivos en los últimos años, justificándolos por la necesidad de optimizar procesos y apostar por tecnologías emergentes.
Estas empresas están utilizando herramientas de inteligencia artificial para automatizar tareas rutinarias, reducir la dependencia de mano de obra humana en áreas administrativas y centrarse en el desarrollo de productos más eficientes, personalizados y escalables.
Consecuencias laborales y promesas de reconversión
Amazon ha asegurado que los empleados afectados por los despidos tendrán acceso a programas de recolocación y formación, con el objetivo de facilitar su reintegración laboral en otras áreas, tanto dentro como fuera de la empresa. Sin embargo, organizaciones laborales y expertos en empleo advierten que el impacto podría ser significativo, sobre todo en regiones donde Amazon es uno de los principales empleadores.
Al mismo tiempo, desde la dirección de la compañía se advierte que no se descartan nuevas oleadas de despidos en 2026, a medida que la implementación de IA avance en otros departamentos.
¿Hacia una empresa más eficiente o más automatizada?
La apuesta de Amazon por la inteligencia artificial representa un cambio profundo en su modelo de negocio. La tecnología no solo redefine sus operaciones internas, sino también su cultura corporativa y su relación con los empleados. En palabras de Galetti, se trata de “reorganizar nuestras prioridades para innovar de forma más ágil y enfocarnos en lo que realmente aporta valor”.
Este movimiento plantea interrogantes sobre el futuro del empleo en la era de la automatización. Aunque la IA abre nuevas oportunidades, también desplaza a miles de trabajadores cuyos perfiles ya no encajan en la visión tecnológica de las grandes empresas. Amazon es hoy el reflejo de esta tensión: entre la eficiencia prometida por la IA y el coste humano de su implantación.

