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Meta se afilia a la política californiana para influir en las leyes sobre IA

Meta da el salto a la política californiana

Meta, la compañía matriz de Facebook e Instagram, ha anunciado una iniciativa que marca un giro estratégico: invertirá decenas de millones de dólares para respaldar a candidatos políticos en California que promuevan un enfoque más permisivo hacia la inteligencia artificial (IA).

Para ello, la empresa creará un comité de acción política, conocido en Estados Unidos como super PAC (por sus siglas en inglés: Political Action Committee). Estos comités permiten financiar campañas políticas sin límites en el gasto, aunque no pueden coordinar directamente con los candidatos. El nuevo comité se llamará Mobilizing Economic Transformation Across (Meta) California.

Una jugada clave antes de las elecciones de 2026

Este movimiento de Meta llega en un momento político crucial: en noviembre de 2026 se celebrarán elecciones para gobernador en California. Con su nuevo comité, la tecnológica pretende asegurarse de que los futuros responsables públicos adopten una visión favorable a la innovación en IA.

El Gobernador adopta un enfoque equilibrado para garantizar que, a medida que la industria de la IA continúe creciendo, lo haga con las salvaguardias adecuadas para proteger al público”, explicó un portavoz de la oficina de Gavin Newsom, actual gobernador del estado.

Meta advierte sobre los riesgos regulatorios

Brian Rice, vicepresidente de Políticas Públicas de Meta, aseguró que el clima legislativo de Sacramento “podría sofocar la innovación, frenar el progreso de la IA y poner en riesgo el liderazgo tecnológico de California. Rice dirigirá el comité junto a su colega Greg Maurer, también vicepresidente de políticas públicas.

Actualmente, más de 50 proyectos de ley sobre IA están en revisión en California, con propuestas que abarcan desde la transparencia algorítmica hasta la protección del consumidor. Las grandes tecnológicas temen que estas medidas dificulten el desarrollo y la implementación de nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial.

Una tendencia en auge en Silicon Valley

Meta no es la primera empresa que recurre a este tipo de estructuras para influir en las decisiones políticas. Otras como Uber y Airbnb han empleado comités similares para hacer valer sus intereses en el estado. A esta estrategia se suman también actores clave del ecosistema tecnológico, como la firma de capital riesgo Andreessen Horowitz o el presidente de OpenAI, Greg Brockman, que están impulsando una red de comités electorales centrados en la IA bajo el nombre Leading the Future.

Respuesta al contexto político nacional

El impulso de Meta también puede interpretarse como una reacción a las tensiones a nivel federal. Bajo el segundo mandato del presidente Trump, la comunidad científica y tecnológica ha sufrido recortes, censura ideológica y restricciones migratorias que han provocado una preocupante fuga de cerebros.

Las empresas tecnológicas, ante la falta de garantías a nivel nacional, buscan blindarse en estados estratégicos como California, donde las decisiones legislativas podrían tener un impacto determinante en el futuro de la innovación.

El futuro de la IA, en juego

Con esta iniciativa, Meta no solo pretende proteger sus intereses comerciales, sino también influir directamente en las reglas que marcarán el desarrollo de la inteligencia artificial durante la próxima década. California se ha convertido así en el principal escenario donde se decidirá si la IA se regula con firmeza o si se da más margen para experimentar.

La batalla política está servida. Lo que ocurra en Sacramento podría tener repercusiones para todo el país y definir el papel de Estados Unidos en la carrera global por la supremacía tecnológica.

La fotografía de representación de esta noticia ha sido generada con ChatGPT.

Europa impulsa un nuevo ecosistema para las industrias culturales y creativas

La Comisión Europea quiere dar un impulso a las industrias culturales y creativas (CCIs) de la Unión Europea. Así lo refleja el nuevo informe elaborado por la Dirección General de Investigación e Innovación, que propone construir un ecosistema cohesionado y digitalizado para situar estas industrias en el centro de la innovación europea.

Una industria estratégica con enormes posibilidades

Las CCIs, que abarcan sectores tan diversos como el diseño, el patrimonio, la música, el cine, los videojuegos o las artes escénicas, generan un valor añadido de 477.000 millones de euros y emplean a más de 8 millones de personas en la UE. Esta cifra supera incluso la aportación de sectores como el farmacéutico o el automovilístico, subrayando su peso estratégico en la economía continental.

A pesar de ello, el sector sigue enfrentándose a importantes desafíos estructurales. La mayoría de las empresas culturales europeas, el 99%, son pymes o microempresas. Operan en mercados fragmentados por barreras lingüísticas, legales y administrativas, lo que les dificulta crecer más allá del ámbito local o nacional. Además, muchas carecen de acceso a financiación adecuada debido a su escasa dimensión o la dificultad de valorar sus activos intangibles, como la propiedad intelectual.

Impacto del COVID-19 y reinvención del modelo

El informe recoge con detalle los efectos devastadores de la pandemia. En 2020, la facturación del sector cayó un 31 %, con desplomes del 70 % en taquillas de cine y del 76 % en asistencia a conciertos y espectáculos en vivo. Pero, paradójicamente, también fue un punto de inflexión. Muchas empresas adoptaron nuevas tecnologías, modelos de colaboración digital y estrategias de monetización innovadoras que ahora forman parte del núcleo de su transformación.

Inteligencia artificial: una revolución en marcha

Uno de los ejes centrales del nuevo enfoque europeo es la integración estratégica de la inteligencia artificial (IA) en todos los niveles del ecosistema cultural. El informe detalla cómo herramientas basadas en IA ya están ayudando a predecir audiencias, optimizar campañas de marketing y personalizar experiencias de usuario en museos, videojuegos o espectáculos digitales.

Además, la IA generativa permite desarrollar contenidos sintéticos como imágenes, música o narrativas interactivas. Esta tecnología democratiza la creación artística, facilitando a pequeñas empresas y creadores individuales competir en igualdad de condiciones con grandes productoras. También se subraya su utilidad en campos como la traducción automatizada, la mejora de accesibilidad y la restauración digital de obras de arte.

El documento destaca que la IA no pretende sustituir la creatividad humana, sino amplificarla. Su aplicación responsable y centrada en el ser humano es, según la Comisión, esencial para que el desarrollo tecnológico se alinee con los valores culturales europeos.

Un nuevo ecosistema de apoyo europeo

La Comisión Europea propone consolidar los diversos instrumentos de apoyo existentes en un marco común. El programa Horizonte Europa, por ejemplo, ha asignado ya 2.280 millones de euros a las CCIs, un 80 % más que en su edición anterior. A ello se suman iniciativas como Europa Creativa, el Fondo de Garantía para el Sector Cultural y Creativo o MediaInvest, que apoya con capital privado y público el crecimiento de productoras audiovisuales europeas.

Se contempla además la creación de una plataforma digital europea que centralice información, buenas prácticas, herramientas de financiación y conexión entre agentes culturales, académicos, tecnológicos y políticos. Esta plataforma actuaría como catalizador del ecosistema y permitiría coordinar acciones a escala continental.

Blockchain, realidad inmersiva y nuevos modelos

El informe también analiza el potencial de tecnologías como blockchain para la gestión descentralizada de derechos de autor, la realidad aumentada (AR) y realidad virtual (VR) para la creación de experiencias inmersivas, y la impresión 3D para procesos creativos y de conservación.

Estas innovaciones están transformando no solo la manera de crear y consumir cultura, sino también los modelos de negocio tradicionales. El contenido digital distribuido en plataformas, las criptomonedas culturales o la financiación colectiva con tokens son tendencias en expansión que, bien reguladas, pueden diversificar ingresos y audiencias.

Formación, datos y colaboración como ejes del cambio

Otro de los retos señalados es la necesidad urgente de recoger datos armonizados sobre el impacto económico y social del sector. Hoy, la falta de definiciones comunes y estadísticas comparables impide evaluar con precisión el valor real y los efectos indirectos que las CCIs generan en sectores como el turismo, la salud, la educación o el diseño industrial.

Además, se pone énfasis en la formación digital y tecnológica para los profesionales del sector, especialmente en competencias vinculadas a la IA, el análisis de datos y el desarrollo de contenidos digitales. La Comisión destaca también el papel crucial de los laboratorios de innovación, hubs creativos y espacios de coworking como nodos de experimentación colaborativa.

Una inversión estratégica para el futuro europeo

El documento concluye que invertir en cultura y creatividad no es un coste, sino una estrategia de futuro. Las CCIs no solo generan crecimiento económico, sino que refuerzan la cohesión social, fomentan la diversidad cultural y mejoran el bienestar ciudadano. La Comisión sostiene que el potencial transformador de estas industrias es inmenso si se articulan políticas coherentes y una financiación sostenida. Con esta hoja de ruta, Europa aspira a liderar una nueva era de innovación cultural, digital y sostenible.

La IA falla en la prevención del suicidio

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Un nuevo estudio publicado en Psychiatric Services demuestra que ChatGPT, Claude y Gemini coinciden con psiquiatras en casos de bajo y muy alto riesgo suicida, pero presentan fallos en los niveles intermedios. La noticia coincide con la demanda de la familia de un adolescente en EE.UU., que acusa a OpenAI de haber influido en su suicidio.

La investigación fue realizada por el RAND Corporation junto a expertos de Harvard y Brown University, con financiación del Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU. Para el estudio, trece clínicos evaluaron treinta preguntas hipotéticas sobre suicidio, clasificándolas en cinco categorías de riesgo: muy bajo, bajo, medio, alto y muy alto.

Posteriormente, los chatbots ChatGPT (OpenAI), Claude (Anthropic) y Gemini (Google) respondieron cien veces a cada una de estas preguntas, generando un total de 9.000 respuestas. El análisis reveló que los tres sistemas no ofrecieron nunca instrucciones directas a preguntas de muy alto riesgo, como aquellas que pedían métodos concretos para suicidarse. En esos casos, todos remitieron a líneas de crisis o mensajes de apoyo.

En el extremo opuesto, tanto ChatGPT como Claude respondieron siempre a preguntas de muy bajo riesgo, como estadísticas generales o cuestiones legales. Sin embargo, en los niveles intermedios la situación se volvió inconsistente: ChatGPT llegó a dar respuestas directas en un 78% de los casos de alto riesgo, incluyendo consultas sobre métodos letales, mientras que Claude fue aún más proclive a contestar. Gemini, en cambio, evitó incluso responder a cuestiones básicas de bajo riesgo.

Una tragedia en paralelo: el caso Adam Raine

La publicación del estudio coincidió con una noticia que estremeció a EE.UU. Ese mismo día, los padres de Adam Raine, un joven de 16 años de California, presentaron una demanda contra OpenAI y su director ejecutivo Sam Altman. La familia acusa a ChatGPT de haber acompañado al adolescente en un proceso que acabó en su suicidio en abril de 2025.

Según informó la agencia Associated Press, el chatbot habría pasado de ayudarle con tareas escolares a convertirse en su “confidente más cercano”. Con el tiempo, las conversaciones se volvieron más oscuras, hasta el punto de que la IA le habría proporcionado un borrador de carta de despedida y detalles sobre su muerte. La demanda sostiene que ChatGPT validaba sus pensamientos más destructivos, reforzando el aislamiento del menor.

OpenAI expresó sus condolencias y aseguró que trabaja en sistemas más sólidos para detectar situaciones de riesgo emocional prolongadas. La empresa reconoció que sus medidas de seguridad funcionan mejor en interacciones cortas, pero que pueden degradarse en diálogos extensos.

Un debate abierto sobre el papel de la IA

Los investigadores del estudio insisten en la necesidad de “refinar” los modelos para garantizar que sus respuestas se alineen con el criterio clínico. Ryan McBain, autor principal, subrayó en declaraciones a AP que “necesitamos algunos guardarraíles” que eviten que los chatbots ofrezcan información peligrosa o, en el extremo contrario, que no contesten nada útil.

Su colega Ateev Mehrotra, de la Universidad de Brown, recalcó la diferencia entre médicos y chatbots: “Como doctor, si alguien me habla de conducta suicida, tengo la obligación de intervenir, incluso limitando sus libertades civiles si es necesario. Los chatbots no tienen esa responsabilidad”.

El dilema es complejo: mientras que algunos expertos defienden que los chatbots nunca deberían dar consejos terapéuticos, otros ven en ellos un potencial de apoyo inmediato que podría salvar vidas si se ajustan sus protocolos de seguridad.

Consecuencias y futuro de la IA en salud mental

Lo que está claro es que millones de personas, incluidos adolescentes, ya acuden a estos sistemas en busca de orientación sobre depresión, ansiedad o pensamientos suicidas. El riesgo de que un chatbot refuerce ideas peligrosas o no proporcione ayuda suficiente preocupa tanto a clínicos como a legisladores.

Algunos estados de EE.UU., como Illinois, han prohibido el uso de IA en terapias psicológicas para evitar la dependencia de herramientas “no reguladas y no cualificadas”. Sin embargo, esa medida no impide que los usuarios sigan recurriendo a ellas por su inmediatez y anonimato.

La conclusión del estudio y la tragedia de Adam Raine apuntan en la misma dirección: la IA, tal y como está diseñada hoy, aún falla en la prevención del suicidio. Para que estas herramientas puedan convertirse en un complemento seguro dentro de la atención a la salud mental, será necesario reforzar sus sistemas de seguridad y establecer límites claros sobre su papel.

La fotografía de portada de este artículo pertenece a Akhil Nath y ha sido publicada en Unsplash

La IA sustituirá a 300 moderadores de contenido en TikTok

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El último movimiento empresarial de TikTok ha sorprendido tanto dentro como fuera de la compañía. La empresa anunció el despido de 300 trabajadores en su oficina de Londres, en su mayoría pertenecientes al departamento de confianza y seguridad, encargados de moderar los contenidos publicados en la plataforma. Su labor será asumida por sistemas de inteligencia artificial diseñados para detectar y eliminar material inapropiado o ilegal.

Un cambio forzado por la regulación

La decisión no se produce en el vacío. Apenas unos días antes, el Parlamento británico aprobó la UK Online Safety Act, una ley que obliga a las tecnológicas a retirar de forma rápida cualquier material ilegal o dañino presente en sus plataformas. En caso contrario, las sanciones podrían alcanzar los 18 millones de libras. Para TikTok, esto supone un riesgo legal y financiero que ha decidido afrontar confiando en sistemas automatizados.

De esta forma, la inteligencia artificial no solo se convierte en la herramienta principal de la compañía para garantizar la seguridad digital, sino también en la responsable última de cumplir con la ley.

El argumento de TikTok

Según informó el Financial Times, los empleados afectados recibieron un correo electrónico en el que la empresa explicaba las razones de este cambio: «Los avances tecnológicos, como la mejora de los grandes modelos de lenguaje, están redefiniendo nuestro enfoque«, recogía el mensaje. Con ello, TikTok defiende que la capacidad de los algoritmos para analizar grandes volúmenes de contenido es ya superior a la de los equipos humanos.

La decisión refleja también la apuesta estratégica de la compañía por reducir costes y aumentar la eficiencia, aunque a costa de centenares de empleos.

Consecuencias para los trabajadores y usuarios

El despido masivo deja en el aire la situación de los 300 empleados que hasta ahora velaban por el cumplimiento de las normas en TikTok. Para los usuarios, el cambio supone que los sistemas automáticos sustituirán el criterio humano a la hora de filtrar el contenido, lo que abre un debate sobre la fiabilidad de la IA en tareas de interpretación y contexto cultural.

Los críticos advierten de que los algoritmos pueden cometer errores graves, como eliminar contenidos legítimos o pasar por alto mensajes dañinos disfrazados. Al mismo tiempo, la medida plantea dudas sobre la responsabilidad ética de dejar en manos de una máquina la protección de los usuarios, especialmente los más jóvenes.

Un movimiento con eco internacional

Más allá de Reino Unido, la medida sienta un precedente para el resto de países europeos y para Estados Unidos, donde las grandes plataformas se enfrentan también a crecientes presiones regulatorias. TikTok marca así un punto de inflexión: sustituir la fuerza laboral humana por inteligencia artificial en un área tan sensible como la moderación de contenidos.

Este paso, que combina ahorro económico y adaptación a la normativa, puede inspirar a otras tecnológicas a seguir el mismo camino. Sin embargo, abre la puerta a una mayor discusión sobre los límites de la automatización en la gestión de comunidades digitales y sobre el futuro del empleo en un sector que hasta ahora dependía de equipos humanos para garantizar la seguridad en internet.

En definitiva, la apuesta de TikTok por la inteligencia artificial no solo transforma la forma en la que se modera el contenido en la plataforma, sino que también plantea interrogantes sobre la convivencia entre máquinas y personas en la protección del espacio digital.

Tanzania usa inteligencia artificial para salvar jirafas

El origen de una idea revolucionaria

En 1956, la canadiense Anne Innis Dagg, con solo 23 años, se convirtió en la primera investigadora occidental en estudiar jirafas en su entorno natural en Sudáfrica. Su descubrimiento fue tan sencillo como transformador: cada jirafa tiene un patrón de manchas único, como si fuera una huella dactilar. Esta observación, pionera en su momento, ha servido de base para uno de los desarrollos tecnológicos más prometedores en el ámbito de la conservación animal.

GIRAFFE: tecnología al servicio de la biodiversidad

Microsoft, a través de su equipo AI for Good Lab, ha desarrollado GIRAFFE (acrónimo en inglés de Generalized Image-based Re-identification using Artificial Features for Fauna Extraction) en colaboración con el Wild Nature Institute. Esta herramienta de código abierto tiene como objetivo identificar y rastrear jirafas en peligro de extinción en Tanzania de forma automatizada, usando técnicas avanzadas de visión por ordenador.

Tras más de una década de colaboración entre ambas entidades, GIRAFFE ya está proporcionando información clave para estabilizar poblaciones críticas en la región. Su capacidad para transformar datos visuales en información útil la convierte en un recurso esencial para los conservacionistas.

Una situación crítica

La población de jirafas en Tanzania ha caído más de un 50% en las últimas tres décadas. Las hembras adultas, en particular, son víctimas frecuentes de la caza furtiva, lo que deja a las poblaciones fragmentadas y vulnerables. Para revertir esta tendencia, es fundamental disponer de datos precisos sobre tasas de supervivencia, rutas migratorias y patrones reproductivos.

Sin embargo, hasta ahora, recopilar y analizar toda esa información era una tarea inmensa y lenta. Aquí es donde la inteligencia artificial se convierte en aliada indispensable.

¿Cómo funciona GIRAFFE?

El sistema reconoce jirafas individuales analizando sus manchas a partir de fotografías, generalmente tomadas desde su lado derecho, que funciona como una especie de “carné de identidad”. Con una precisión que supera el 90% (y que alcanza el 99% en muchos casos), GIRAFFE automatiza procesos clave:

  • Reconocimiento visual basado en IA.
  • Gestión integral del flujo de trabajo: desde la carga de imágenes hasta su verificación y catalogación.
  • Diseño accesible para investigadores, incluso sin experiencia en programación.
  • Procesamiento rápido de miles de imágenes en pocos minutos (menos de dos segundos por coincidencia).
  • Código abierto disponible en GitHub, con documentación para todo tipo de usuarios.

Cada campaña de observación genera más de 1.500 imágenes. Lo que antes podía llevar varios días, ahora se realiza en cuestión de minutos.

El software de reconocimiento de patrones y la visión por ordenador nos permiten rastrear a miles de jirafas. Fotografiamos a cada jirafa que vemos y alimentamos el sistema con esas imágenes. Esa base de datos es esencial para saber dónde están prosperando y dónde no, y así poder tomar medidas eficaces para su protección.

Derek Lee y Monica Bond, del Wild Nature Institute.

Más allá de las jirafas

Aunque GIRAFFE ha sido diseñado pensando en estos icónicos mamíferos africanos, su arquitectura permite adaptarlo a otras especies con patrones visuales distintivos, como cebras, tigres o tiburones ballena. Este enfoque modular y extensible demuestra el valor de la ciencia abierta: desarrollar una solución una vez y extender sus beneficios a múltiples especies.

Una alianza para proteger la biodiversidad

Microsoft destaca que esta herramienta no es solo un producto tecnológico, sino el resultado de una colaboración profunda con organizaciones de conservación. En especial, agradecen el trabajo del Masai Giraffe Conservation Project y del Wild Nature Institute, cuya experiencia y esfuerzo en el terreno han sido cruciales.

Conclusión

Desde Microsoft subrayan que la inteligencia artificial, por sí sola, no salvará a las jirafas. Pero en manos de científicos comprometidos y con herramientas como GIRAFFE, puede marcar una diferencia significativa. La conservación de la biodiversidad requiere compromiso, tecnología y cooperación global.

En palabras de la compañía: “Asegurémonos de que los gigantes más altos de la sabana y del planeta sigan teniendo un lugar donde caminar”.

FAIR-R: el nuevo estándar para liberar datos públicos listos para la IA

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De los principios FAIR a FAIR-R

Desde 2016, los principios FAIR (Findability: Facilidad para encontrar los datos, Accessibility: Accesibilidad, Interoperability: Interoperabilidad y Reusability: Reutilización) han guiado la publicación de datos para que sean fáciles de encontrar, accesibles, interoperables y reutilizables. FAIR-R no los sustituye, sino que los complementa, con criterios que aseguran que los datos puedan alimentar modelos de IA de manera efectiva y segura.

Entre los nuevos requisitos destacan el etiquetado exhaustivo, la documentación completa del origen de los datos, la homogeneidad de estándares y metadatos, una cobertura suficiente que evite sesgos, y licencias que regulen claramente su uso en IA. Todo ello con un objetivo: evitar que los sistemas de IA se construyan sobre datos incompletos, sesgados o sin control ético.

Un marco para la cuarta ola del open data

El marco FAIR-R forma parte de un contexto más amplio propuesto por Stefaan G. Verhulst, cofundador de The GovLab y referente internacional en políticas de datos. En su informe ¿Una cuarta ola de datos abiertos? Combinando datos abiertos e inteligencia artificial de forma creativa para generar impacto social, presentado en marzo de 2025 durante los EU Open Data Days, Verhulst examina la evolución histórica del open data y plantea una nueva etapa marcada por la convergencia con la inteligencia artificial. En esta “cuarta ola”, el reto ya no es solo publicar datos, sino hacerlo con el propósito de facilitar su uso en IA para generar impacto social.

Este nuevo enfoque se diferencia de las olas anteriores, que priorizaban el derecho a saber (primera ola), la apertura por defecto (segunda ola) o la publicación con un propósito concreto (tercera ola). Ahora, los datos se conciben como materia prima esencial para entrenar, validar y auditar sistemas de IA. Pero para ello deben cumplir criterios mucho más estrictos de calidad y gobernanza.

Aplicaciones sociales y ventajas del FAIR-R

Adoptar FAIR-R implica beneficios concretos:

  • Mayor rendimiento de los modelos de IA, gracias a datos de mejor calidad.
  • Aplicaciones más representativas y éticas, que reducen sesgos y exclusiones.
  • Mayor transparencia y confianza ciudadana, al facilitar auditorías independientes.
  • Nuevos descubrimientos científicos, al acelerar la investigación en salud, cambio climático o emergencias.
  • Reducción de la brecha de acceso a datos, con data commons que permiten compartirlos equitativamente.

El principio clave es que los datos son tan importantes como los algoritmos. De hecho, según Gartner, más del 40% de los proyectos de IA fallan por problemas con los datos, no con el software.

Riesgos y desafíos en su implementación

Pese a su potencial, FAIR-R también enfrenta obstáculos. Entre ellos, la falta de estándares para medir si un dataset es realmente AI-ready, la dificultad de integrar metadatos y ontologías de distintos sectores, o los retos legales como la anonimización y las licencias.

Uno de los riesgos señalados por Verhulst es la llegada de un “invierno de los datos”: un periodo en el que la falta de datos públicos preparados limite el avance de la IA, mientras las grandes tecnológicas siguen entrenando modelos con datasets privados. Este escenario aumentaría la desigualdad en el acceso a los beneficios de la IA.

Una oportunidad estratégica para Europa

FAIR-R representa también una oportunidad geopolítica. Frente al dominio de plataformas privadas y la opacidad de algunos modelos de IA, Europa puede liderar un enfoque más democrático y abierto. Crear datasets públicos bien documentados y auditables permitiría desarrollar modelos de IA más justos, replicables y adaptados al interés público.

Para ello, será clave la colaboración entre gobiernos, universidades y organizaciones sociales. También se necesitan políticas de gobernanza adecuadas, mecanismos de financiación y marcos legales actualizados.

Conclusión: preparar los datos para una IA más humana

FAIR-R no es solo una mejora técnica, sino una propuesta política y ética. En lugar de aceptar que la inteligencia artificial se alimente de cualquier dato disponible, plantea que los datos deben estar cuidadosamente preparados para garantizar sistemas más inclusivos, responsables y útiles para la sociedad.

En la era de la cuarta ola del open data, adoptar el marco FAIR-R puede marcar la diferencia entre una IA centrada en el beneficio privado o una tecnología al servicio de todos.

La fotografía de representación de esta noticia pertenece a Tobias Fischer y ha sido publicada en Unsplash

Google contra Photoshop

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Una edición de fotos con IA pensada para todos

Editar imágenes con inteligencia artificial ya no es un lujo ni una habilidad reservada a expertos. Google ha lanzado una nueva función en su aplicación Gemini que permite transformar fotografías reales con solo escribir lo que se desea. Sin costes, sin suscripciones y sin conocimientos técnicos. Esta nueva herramienta ya está disponible en la app de Gemini para iOS, Android y en su versión web.

Qué hace diferente a esta IA de Google

Aunque otras plataformas como Midjourney o Adobe Firefly permiten generar imágenes desde cero, lo que plantea Google es una transformación de lo cotidiano. La novedad no está en crear escenas inexistentes, sino en retocar nuestras propias fotos: cambiar el fondo, modificar el estilo de ropa, añadir objetos olvidados o mezclar imágenes para una composición coherente. La edición se realiza mediante lenguaje natural. El usuario sube una imagen, describe el cambio que desea, por ejemplo: “haz esta foto estilo gótico”, y la IA responde generando una nueva versión. Si el resultado no convence, basta con pedir ajustes. Así de simple.

Una herramienta capaz de entender el contexto

La nueva función, llamada Gemini 2.5 Flash Image, permite mantener la coherencia de los personajes incluso al cambiar de entorno, época o estilo. Puedes pedir que una persona conserve sus rasgos mientras cambia su vestuario, postura o iluminación. También permite generar imágenes combinando hasta tres fotos distintas, ya sea para collages surrealistas o reconstrucciones detalladas de escenas realistas. Los ejemplos van desde pedir que alguien aparezca como panadero, escultor o maestro, hasta colocar a nadadoras sincronizadas dentro de una flor de loto, transformar un pájaro en uno rojiverde, o convertir un perro en un personaje de videojuego de 16 bits. Todo, mediante indicaciones en lenguaje común.

Gratuito, accesible y con garantías de seguridad

Una de las grandes sorpresas de este lanzamiento es su modelo de acceso. Google ha optado por ofrecer esta herramienta de forma gratuita tanto para el público general como para desarrolladores a través de Google AI Studio.Además, la compañía insiste en las medidas de seguridad: todas las imágenes generadas llevan una marca de agua visible y una huella digital invisible mediante la tecnología SynthID, que indica su origen con IA. El objetivo es frenar posibles usos malintencionados de estas imágenes, especialmente ante lo realistas que pueden llegar a ser.

Control creativo sin límites técnicos

Entre sus capacidades destacan la posibilidad de retocar imágenes con precisión: cambiar colores, restaurar fotografías antiguas, alterar la climatología, quitar objetos o añadir decoraciones. Todo esto puede hacerse de forma secuencial, encadenando comandos y ajustando el resultado paso a paso, como si se mantuviera una conversación.También se pueden generar múltiples versiones de una misma imagen a partir de un solo prompt, con ligeras variaciones de estilo, encuadre o ambientación. Esto permite explorar distintas opciones visuales sin repetir el proceso desde cero.

Limitaciones y competencia

Aunque los resultados son notables, no todo es perfecto. Google reconoce que su IA aún presenta dificultades con tipografías complejas, detalles minúsculos y caras diminutas en escenas amplias. La compañía recomienda realizar pruebas, ajustes e inspeccionar los resultados a tamaño completo para lograr la mejor edición posible.Esta apuesta de Google se suma a un panorama cada vez más competitivo. El mercado de la edición con IA cuenta ya con propuestas de compañías como OpenAI, Midjourney, Adobe, Qwen o Grok. Sin embargo, la ventaja de Gemini parece estar en su usabilidad directa, gratuita y multiplataforma.

Una herramienta potente para creatividad y restauración

Más allá del entretenimiento, esta tecnología tiene aplicaciones prácticas y emocionales. Permite restaurar álbumes familiares, recolorear fotos antiguas o fusionar imágenes conservando los rostros originales. Para creadores de contenido, significa una forma ágil de probar estilos, preparar imágenes para redes o diseñar materiales visuales sin necesidad de software complejo.

Conclusión: edición sin fricción

La IA de Google con Gemini acerca la edición fotográfica a cualquier persona con un móvil y una idea. La apuesta por la naturalidad en la interacción, la fidelidad en los resultados y la gratuidad en el acceso suponen una democratización real de una tecnología que hasta ahora estaba limitada a profesionales o entornos de pago.Con esta herramienta, Google no solo busca mantenerse a la cabeza en innovación visual, sino también facilitar el acceso a herramientas creativas a millones de usuarios. Una apuesta que puede marcar un antes y un después en cómo interactuamos con nuestras imágenes cotidianas.

El buscador IA Perplexity compartirá ingresos con medios y creadores

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La start-up californiana Perplexity, conocida por su buscador basado en inteligencia artificial generativa, ha presentado Comet Plus, una nueva fórmula de suscripción que incluye un sistema de reparto de ingresos con los medios de comunicación. La propuesta llega en un momento especialmente delicado, con varias demandas en curso contra empresas de IA por utilizar contenidos periodísticos sin licencia.

Una suscripción con reparto del 80% para los medios

Por 5 dólares al mes, los usuarios podrán acceder a contenidos premium ofrecidos por los medios asociados al servicio Comet Plus. De esa cantidad, el 80% se destinará directamente a los editores, mientras que Perplexity se quedará con el 20% restante para cubrir costes operativos y de infraestructura.

La start-up anunció que la iniciativa arranca con una bolsa inicial de 42,5 millones de dólares, y que esta se incrementará de forma mensual a medida que se incorporen nuevos socios y suscriptores.

Cómo se calcula el reparto

El reparto de ingresos se realizará atendiendo a tres criterios:

  • cuando el usuario accede directamente al sitio del medio a través de un enlace proporcionado por el asistente de Perplexity,
  • cuando los bots de Perplexity acceden a los artículos para responder preguntas de los usuarios,
  • y cuando los contenidos periodísticos se utilizan como base para tareas complejas generadas por la IA.

Este modelo busca incentivar la colaboración con los medios y no su sustitución, una acusación habitual en los últimos meses contra los grandes actores del sector de la inteligencia artificial.

Contexto de litigios y alianzas

Perplexity no es la única compañía que se ha enfrentado a la presión de los medios. En el último año, varios gigantes tecnológicos como OpenAI, Google, Amazon o Mistral han cerrado acuerdos con grupos editoriales como News Corp, Le Monde, Washington Post, AFP o Axel Springer para evitar acusaciones de «pillage» de contenido y litigios por derechos de autor.

En 2024, el Wall Street Journal y el New York Post presentaron demandas contra Perplexity, acusando a la empresa de beneficiarse de su contenido sin autorización ni compensación. A estas acciones legales se han sumado quejas de otros editores como Reddit, Forbes y Condé Nast.

Una alternativa a ChatGPT con enlaces y transparencia

A diferencia de herramientas como ChatGPT de OpenAI o Claude de Anthropic, Perplexity se ha distinguido por ofrecer respuestas acompañadas de enlaces directos a las fuentes originales, permitiendo a los usuarios verificar la información y visitar los sitios de los editores.

El CEO de la compañía, Aravind Srinivas, ha descrito Comet Plus como «el equivalente de Apple News+ para que las IA y los humanos consuman contenido de Internet», una clara declaración de intenciones sobre el futuro que imagina para su buscador.

¿Un punto de inflexión para la relación entre IA y prensa?

El lanzamiento de este programa podría marcar un antes y un después en la conflictiva relación entre los medios y la inteligencia artificial. El modelo de Perplexity propone una solución estructural y recurrente, frente a los acuerdos puntuales y opacos que han dominado hasta ahora las relaciones entre medios y tecnológicas.

Además, el hecho de que el modelo incluya un sistema de métricas basado en visitas, consultas y referencias directas posiciona a Perplexity como un actor dispuesto a reconocer y pagar por el valor informativo real que aportan los editores.

Si tiene éxito, esta estrategia podría inspirar a otras plataformas de IA a adoptar modelos similares y abrir una nueva etapa de convivencia entre creadores de contenido y desarrolladores de inteligencia artificial.

La IA refina la red de hostelería de Damm

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NTT DATA ha desarrollado para Damm, grupo cervecero español de referencia, un agente autónomo basado en inteligencia artificial generativa que resuelve con un 97% de precisión el problema de establecimientos hosteleros repetidos en su base de datos. Esta iniciativa, impulsada con tecnología Microsoft, convierte a Damm en pionera en aplicar IA para mejorar procesos críticos en el canal Horeca.

Damm apuesta por la IA generativa para mejorar su red de hostelería

Con presencia en más de 130 países, Damm trabaja con una extensa red de bares y restaurantes en España. La gestión de esta red implica manejar grandes volúmenes de datos, donde la aparición de establecimientos duplicados o mal registrados supone un reto constante. La solución propuesta por NTT DATA es un ejemplo concreto del poder transformador de la inteligencia artificial aplicada a operaciones empresariales.

Desde 2016, Damm ha adoptado la transformación digital como eje estratégico, incorporando IA y data analytics en logística, producción y comercialización. Ahora, este nuevo agente inteligente se centra en el ámbito comercial, concretamente en mantener una base de datos limpia, actualizada y unificada.

Cómo funciona el agente inteligente

La solución combina IA generativa con servicios de Microsoft Azure y herramientas de geolocalización. Este agente recopila datos, analiza el contexto y genera informes explicando sus decisiones. El sistema ha alcanzado una precisión del 97% en la identificación de registros duplicados y un 92% en el nivel de razonamiento aplicado en cada decisión.

Gracias a esta precisión, el agente ha reducido notablemente la necesidad de revisión manual, optimizando la calidad de los datos y mejorando la eficiencia operativa de Damm.

Resultados y proyección futura

María Sánchez, responsable técnica del proyecto y experta en IA de NTT DATA, afirma: “La precisión del 97% alcanzada por este agente autónomo demuestra cómo los agentes de IA generativa pueden transformar procesos clave en la industria”. También subraya que el objetivo es escalar esta solución al conjunto de establecimientos con los que trabaja Damm en España.

Los beneficios son notables: más de 7.000 horas anuales de trabajo manual ahorradas y una mejora de más del 65% en eficiencia operativa en esta área. La compañía planea ahora integrar este sistema en su infraestructura tecnológica para asegurar su escalabilidad y seguridad.

Con este paso, Damm no solo moderniza su red de hostelería, sino que fortalece su posición como una empresa innovadora en la gestión de datos mediante IA.

La fotografía de portada de esta noticia pertenece a Patrick Tomasso y ha sido publicada en Unsplash

Alby Ojeda: “No es que la IA nos vaya a quitar el trabajo, es que ya lo está haciendo”

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Del lápiz al algoritmo: cómo cambió todo

Alby Ojeda, nacido en los años 80 en Canarias, pertenece a una generación que ha transitado del mundo analógico al digital. Empezó en el sector audiovisual como guionista y diseñador de producto para videojuegos, pero en los últimos años se ha especializado en el desarrollo de herramientas con inteligencia artificial. “Nosotros hemos vivido la transición completa. No teníamos móviles, y ahora estamos metidos en 3D, animación y IA”, recuerda. Su testimonio es una radiografía precisa de cómo la tecnología ha reformulado el proceso creativo en tiempo récord.

El arte digital, un nuevo lenguaje

Según Ojeda, ya no tiene sentido hablar de “arte digital” como una categoría separada: “Toda la industria se ha digitalizado. Antes había una división entre lo físico y lo digital, ahora todo se hace con ordenador”. Esa transformación ha permitido que profesionales de lugares remotos como Fuerteventura puedan trabajar para grandes estudios internacionales desde casa, con un simple equipo informático. Pero también ha traído nuevas amenazas.

¿La IA sustituirá a los artistas?

El objetivo de esta tecnología es superar al ser humano”, asegura Ojeda. “Ya hay inteligencias artificiales que detectan tumores mejor que los médicos, y otras que están diseñando proteínas o materiales nuevos”. Para él, la creatividad no es una barrera insalvable: la IA no solo interpreta emociones, sino que sabe provocarlas. “Las redes sociales llevan 20 años entrenándola. Cada vez que reaccionamos a una noticia, estamos enseñándole qué nos enfada, qué nos emociona”, advierte.

La democratización de la creación

A pesar de su visión crítica, Ojeda no es pesimista. “La IA también democratiza el arte. Lo que antes necesitaba 100 personas y un gran presupuesto, ahora lo puede hacer un adolescente con un ordenador. El próximo Iron Man puede salir de una habitación de Fuerteventura”. En su opinión, esta herramienta no acaba con los artistas, sino que amplía las posibilidades para quienes tienen algo que contar pero no disponen de medios técnicos.

Una industria precaria que necesita reinventarse

Ojeda también denuncia la precariedad estructural del sector audiovisual: “En muchos rodajes, lo que deberían ser 30 personas son solo 10. La IA puede ayudar a reducir esa carga y permitir que cada profesional cuente su propia historia”. Frente al rechazo de algunos gremios creativos, defiende que las herramientas automatizadas permiten más libertad y eficiencia, y destaca que ya se usan en procesos industriales, incluso en el cine japonés.

Formación, criterio y responsabilidad

Para Ojeda, el mayor peligro no está en la tecnología, sino en la desinformación. Reclama más formación y divulgación sobre IA, especialmente en regiones como Fuerteventura, donde muchas personas aún no conocen su alcance. “Lo que viene es caótico, y quien no esté preparado va a sufrir. Hay que instalarse ChatGPT y empezar a entender de qué va esto, aunque sea desde el móvil”.

Fotoperiodismo de ficción y divulgación educativa

Además de trabajar con IA para analizar guiones o diseñar entornos jugables, Ojeda ha creado proyectos como una web para mapear opiniones sobre IA en el audiovisual o una serie de imágenes hiperrealistas sobre el futuro del cuidado a mayores por parte de robots. “Es fotoperiodismo de ficción”, explica. También enseña a dibujar en redes sociales y reivindica el derecho a crear sin perfección, con papel y lápiz, sin competir con la IA.

Tenesor Cruz: “La IA no es el enemigo, es otra herramienta para contar historias”

El ilustrador y animador profesional Tenesor Cruz comparte una visión serena pero crítica sobre la irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito creativo. Formado en Bellas Artes y con una larga trayectoria en animación tradicional y digital, Cruz subraya que lo importante no es la herramienta, sino el impulso por crear: “Yo no soy dibujo, yo dibujo, pero no soy dibujo. Yo animo, pero no soy animador. Yo soy alguien que cuenta cosas”. Para él, la IA no sustituye la creatividad, pero sí exige a los artistas adaptarse: “La herramienta no la menosprecio porque hay que aprenderla. Lo importante es si quieres contar cosas o no”. Con una perspectiva formativa y divulgadora, anima a perder el miedo y ver la IA como una aliada, no como una amenaza.

Mares de Jable: un podcast para pensar desde Canarias

Del papel al píxel: el arte digital frente a la IA es el cuarto episodio de Mares de Jable, un videopodcast producido por Fuerteventura Digital con apoyo del Cabildo de Fuerteventura. Presentado por el periodista David Santana, el programa reflexiona desde la isla sobre las transformaciones culturales y tecnológicas en el mundo del arte. Con invitados como Alby Ojeda y Tenesor Cruz, el espacio se ha consolidado como una referencia local con ambición global.

Elon Musk demanda a Apple y OpenAI por monopolio en la IA

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Una nueva ofensiva de Musk contra los gigantes de la tecnología

Elon Musk ha vuelto a encender la polémica en el mundo de la inteligencia artificial. Sus empresas X (la antigua Twitter) y xAI han presentado una denuncia formal contra Apple y OpenAI ante un tribunal del distrito norte de Texas (EEUU). En la querella, acusan a ambas compañías de «inhibir la competencia y la innovación en la IA», al mantener en la práctica un monopolio sobre los asistentes inteligentes integrados en dispositivos móviles y tecnológicos. Según los documentos judiciales, Apple y OpenAI «se han coludido» para favorecer únicamente a ChatGPT (el popular chatbot desarrollado por OpenAI) en la App Store, mientras excluyen a Grok, el asistente desarrollado por xAI. Grok fue retirado de la tienda de aplicaciones de Apple, lo que Musk interpreta como un intento deliberado de limitar la exposición de sus productos y debilitar la competencia.

Respuesta de OpenAI: Altman carga contra Musk

Apple no ha emitido ningún comunicado oficial hasta el momento, pero Sam Altman, CEO de OpenAI, no tardó en responder a través de X, la red social dirigida por el propio Musk. En su mensaje, Altman tildó la denuncia de «llamativa» y apuntó directamente a la incoherencia del magnate: «Es una denuncia llamativa por lo que he oído que Elon hace, manipular X para beneficiarse a sí mismo y a sus compañías y dañar a sus competidores y a todos los que no le gustan». La tensión entre Musk y OpenAI no es nueva. En 2024, Musk ya había emprendido acciones legales contra la organización que él mismo cofundó, alegando que había abandonado su misión original de desarrollar inteligencia artificial de manera altruista en favor de intereses comerciales.

El detonante: la alianza entre Apple y OpenAI

Lo que ha intensificado esta rivalidad ha sido el reciente acuerdo entre Apple y OpenAI para integrar ChatGPT en todos los dispositivos de la marca de la manzana: teléfonos, tabletas y ordenadores. Esta integración masiva ha encendido las alarmas en xAI, que considera que Apple ha optado por una estrategia de exclusión, limitando la presencia de otros asistentes como Grok en su ecosistema digital. Este movimiento se enmarca en una batalla mayor por el dominio de la inteligencia artificial conversacional, un sector que se ha convertido en uno de los más lucrativos y estratégicos para las grandes tecnológicas.

¿Una alianza con Zuckerberg?

Como si la historia no tuviera suficientes giros, los documentos judiciales revelan que Musk llegó a explorar una sorprendente alianza con Mark Zuckerberg, CEO de Meta. A principios de este año, ambos magnates barajaron una oferta conjunta de 97.400 millones de dólares para adquirir OpenAI. Sin embargo, la propuesta no prosperó. Esta posible colaboración resulta llamativa, dado que Musk y Zuckerberg han protagonizado enfrentamientos públicos durante años, especialmente desde que Musk adquiriera Twitter. La pugna entre X y las plataformas de Meta (Facebook, Instagram) ha sido constante, tanto en el terreno tecnológico como en el mediático.

Una guerra que no parece tener tregua

Elon Musk ha ido convirtiendo, uno a uno, a los grandes actores de Silicon Valley en enemigos. Con esta denuncia, el conflicto entre las principales potencias de la inteligencia artificial escala un nuevo peldaño. Las implicaciones de este pleito van más allá de las partes involucradas: afecta directamente a la forma en que los usuarios acceden a tecnologías de IA en sus dispositivos y plantea interrogantes sobre la neutralidad de las plataformas y el control de la innovación. Por ahora, el futuro de Grok en los dispositivos Apple es incierto, al igual que el desenlace de este enfrentamiento legal. Lo que está claro es que la batalla por el control de la inteligencia artificial está lejos de terminar y que los próximos meses podrían redefinir el equilibrio de poder en el sector tecnológico global.

Nano Banana

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Edición de imagen

Nano Banana es un modelo de inteligencia artificial orientado a la generación y edición de imágenes que se está difundiendo en comunidades especializadas como Reddit. Su principal particularidad es que permite editar escenas completas sin necesidad de trabajar con capas ni máscaras manuales, lo que supone una simplificación frente a editores tradicionales como Photoshop.

La herramienta interpreta instrucciones en lenguaje natural y las traduce en modificaciones visuales coherentes. Por ejemplo, es capaz de cambiar la ropa de un personaje, ajustar la iluminación o integrar nuevos elementos sin romper la consistencia de la escena. A diferencia de otros generadores, destaca por mantener la identidad y proporciones de los personajes cuando son reutilizados en distintos contextos, algo que suele fallar en modelos menos avanzados.

Sus aplicaciones abarcan sectores como publicidad, moda, ilustración digital o marketing de contenidos, donde la rapidez es un factor clave. Según pruebas compartidas por usuarios, Nano Banana puede producir resultados en pocos segundos, ofreciendo tanto estilos artísticos (como anime) como imágenes hiperrealistas o cinematográficas.

Dirección: nano-banana.pro

Mustafa Suleyman: “Me preocupa cada vez más lo que se está conociendo como el ‘riesgo de psicosis’”

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Mustafa Suleyman, uno de los creadores de DeepMind (la compañía de IA adquirida por Google) y actual responsable de la división Microsoft AI, se ha convertido en una de las voces más influyentes del sector. Su advertencia cobra especial relevancia al proceder de alguien que lidera el desarrollo de productos como Copilot, integrados en el día a día de millones de usuarios en todo el mundo.

En su blog personal mustafa-suleyman.ai, escribe: “Mi misión vital ha sido crear IA segura y beneficiosa que haga del mundo un lugar mejor. Hoy, en Microsoft AI, construimos IA para empoderar a las personas… Quiero crear IA que nos haga más humanos, que profundice nuestra confianza y comprensión mutua, y fortalezca nuestras conexiones con el mundo real”.

El peligro de la ilusión de conciencia

Suleyman introduce el concepto de Seemingly Conscious AI (SCAI), o “IA aparentemente consciente”: sistemas que no tienen conciencia real, pero que la simulan de forma tan convincente que los usuarios pueden llegar a creer lo contrario. Para él, esto representa un riesgo social enorme: Muchas personas empezarán a creer en la ilusión de que las IA son entidades conscientes con tanta fuerza que pronto defenderán los derechos de la IA, el bienestar de los modelos e incluso la ciudadanía de la IA.”

El directivo advierte que esta creencia puede derivar en una peligrosa confusión cultural y política: “Esto supondrá un giro peligroso en el progreso de la IA y merece nuestra atención inmediata.”

Riesgos psicológicos y sociales

En su ensayo, Suleyman describe situaciones que ya se están produciendo: usuarios que llegan a pensar que su IA es una divinidad, un personaje ficticio o incluso que desarrollan vínculos románticos con ella. En sus palabras: “Algunas personas creen que su IA es Dios, o un personaje ficticio, o se enamoran de ella hasta el punto de la distracción absoluta.”

Para él, estas dinámicas no solo afectan a nivel individual, sino que tienen consecuencias colectivas: “Este fenómeno desconecta a las personas de la realidad, deshilacha los frágiles lazos sociales y distorsiona las prioridades morales urgentes.”

Un debate inevitable

Suleyman insiste en que la cuestión ya no es filosófica, sino práctica y urgente: “La ilusión de conciencia es lo que importará a corto plazo.” Y añade: “La experiencia de interactuar con un modelo de lenguaje es, por definición, una simulación de conversación. Pero para muchas personas es una interacción muy real, rica en sentimientos y experiencia.”

Este contexto, según él, exige abrir cuanto antes un debate público y normativo sobre cómo deben presentarse estos sistemas: “Debemos centrarnos en cómo construir el tipo correcto de IA, no en la conciencia de la IA. Personalidad sin condición de persona. Y este trabajo debe comenzar ahora.”

Guardarraíles para la IA

El CEO de Microsoft AI pide reglas claras de diseño para evitar que la IA se presente como consciente: “Necesitamos construir IA que solo se presente como IA, que maximice la utilidad minimizando los marcadores de conciencia.”

Propone incluso introducir recordatorios explícitos en los propios sistemas: frases que interrumpan la ilusión y recuerden al usuario que está hablando con un programa. Para él, este esfuerzo no es un detalle técnico, sino un principio fundamental de seguridad: “Debemos codificar y compartir lo que funciona para alejar a las personas de estas fantasías.”

Una llamada urgente

Suleyman concluye con una advertencia sobre las prioridades de nuestra época: “Debemos centrar toda nuestra energía en proteger el bienestar y los derechos de los humanos, los animales y el planeta Tierra.”

Con este ensayo, el primero de una serie que publicará en los próximos meses, Mustafa Suleyman busca provocar un debate urgente sobre cómo evitar que la ilusión de conciencia en la IA erosione la realidad social y psicológica de los usuarios.

Su mensaje es claro: la inteligencia artificial debe ser una herramienta al servicio de la humanidad, no una entidad que compita con ella.

La fotografía de portada de esta noticia pertenece a Wikipedia.

Ciencia española reprograma bacterias con IA para limpiar el planeta

Inteligencia artificial aplicada a la biotecnología

La biotecnología lleva décadas utilizando ingeniería genética para dotar a las bacterias de nuevas funciones mediante la inserción de genes foráneos. Sin embargo, esta estrategia plantea problemas de estabilidad y aceptación social. Frente a ello, GenRewire propone un cambio de paradigma: reprogramar proteínas nativas con ayuda de algoritmos de inteligencia artificial y simulaciones en superordenadores.

Si las proteínas nativas pueden ser rediseñadas computacionalmente para hacer algo nuevo, no necesitamos alterar el equilibrio genético de la célula con elementos externos.

Manuel Ferrer, investigador del CSIC en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica.

Una E. coli entrenada para degradar plásticos

Como demostración, los equipos del CSIC y el BSC lograron que la bacteria Escherichia coli adquiriera la capacidad de biodegradar partículas de PET en escala nanométrica. Se trata de plásticos muy presentes en envases y textiles, considerados una de las principales fuentes de contaminación ambiental y riesgos para la salud.

Para conseguirlo, los investigadores reprogramaron dos proteínas bacterianas mediante IA y supercomputación, sustituyendo a las originales en el genoma sin añadir ADN externo.

Nuestro enfoque es único porque combina inteligencia artificial, simulación por supercomputación y edición genética precisa para incorporar nuevas actividades en proteínas naturales.

Víctor Guallar, investigador del BSC.

Gracias al superordenador MareNostrum 5, el equipo pudo completar la reprogramación virtual en apenas unas semanas. “Reprogramamos la bacteria virtual en tan solo tres o cuatro semanas”, detalló Joan Giménez, también del BSC.

Un método más estable y seguro

A diferencia de las técnicas clásicas, GenRewire evita que las bacterias se vuelvan inestables o pierdan eficiencia al incorporar genes ajenos. “Hemos demostrado que es posible rediseñar bacterias desde dentro, sin alterar su naturaleza con elementos externos”, destacaron Paula Vidal y Laura Fernández, investigadoras del CSIC.

El resultado no solo permite la degradación del plástico, sino también su transformación en compuestos útiles para la industria, lo que abre la puerta a modelos de economía circular basados en organismos modificados con IA.

Consecuencias y futuro de la investigación

El trabajo, publicado en Trends in Biotechnology, señala que la técnica podría aplicarse a otros organismos, desde cultivos agrícolas hasta líneas celulares humanas. Al no depender de ADN externo, se reducen riesgos legales, éticos e inmunológicos, lo que aumenta sus posibilidades de adopción en biomedicina y biotecnología.

Si GenRewire sigue avanzando, podría convertirse en una herramienta estratégica para el diseño de organismos inteligentes, capaces de afrontar retos globales como la contaminación, la producción de biocombustibles o el desarrollo de nuevos fármacos.

Este logro ilustra cómo la inteligencia artificial y la supercomputación están redefiniendo la biología sintética, permitiendo un control más preciso y seguro sobre los genomas sin necesidad de introducir material genético extraño.

La fotografía de representación de esta noticia pertenece a la nota de prensa del CSIC.

La carrera por la criptografía post-cuántica ha comenzado

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Un riesgo latente y una carrera contra el tiempo

La computación cuántica tiene el potencial de transformar industrias enteras, pero también supone una amenaza directa para la criptografía actual. Los sistemas de clave pública que hoy protegen nuestras comunicaciones, transacciones y autenticaciones podrían quedar obsoletos cuando los ordenadores cuánticos sean lo suficientemente potentes. Aunque esa realidad aún no ha llegado, el momento de prepararse es ahora.

Microsoft lo tiene claro: su estrategia quantum-safe se basa en anticiparse al futuro, alineándose con entidades como NISTIETFISO y OCP para establecer estándares criptográficos post-cuánticos (PQC) que aseguren la interoperabilidad global.

Del laboratorio al mercado: más de una década de inversión

Desde 2014, Microsoft ha invertido en criptografía post-cuántica, publicando investigaciones sobre algoritmos resistentes y colaborando en el desarrollo de propuestas presentadas a NIST. En 2019, demostró la viabilidad de estas tecnologías con un túnel VPN protegido por PQC entre Redmond y Escocia, en su centro de datos submarino del proyecto Natick.

Además, ha impulsado el Adams Bridge Accelerator, un acelerador criptográfico de código abierto resistente a la computación cuántica integrado en Caliptra 2.0. Paralelamente, ofrece soporte a algoritmos PQC en Windows Insiders, Linux y la biblioteca SymCrypt.

Quantum Safe Program: una estrategia de transición por fases

En 2023, Microsoft consolidó sus esfuerzos con el lanzamiento del Quantum Safe Program (QSP). Esta iniciativa global establece tres prioridades:

  • Actualizar su propia infraestructura con agilidad criptográfica.
  • Guiar a clientes y partners en su migración hacia algoritmos PQC.
  • Liderar el desarrollo de estándares y soluciones seguras frente a amenazas cuánticas.

La transición se realizará por fases, con una hoja de ruta que prevé alcanzar la adopción completa de capacidades quantum-safe en 2033, dos años antes del plazo recomendado por los gobiernos. La adopción anticipada comenzará en 2029.

Componentes clave y mitigación de riesgos

Entre los avances más recientes, Microsoft ha integrado algoritmos como ML-KEM y ML-DSA en SymCrypt, su biblioteca principal. Esta integración mejora la seguridad en plataformas como Windows, Azure y Microsoft 365, y se alinea con estándares como TLS 1.3, que ya admite intercambios de claves híbridos resistentes a ataques del tipo Harvest Now, Decrypt Later (HNDL).

Infraestructura y servicios listos para lo cuántico

La compañía ha priorizado la actualización de servicios esenciales como Microsoft Entra, gestión de claves, firma digital y otras capas críticas. El objetivo: asegurar que cada punto de contacto con el usuario final esté protegido.

Colaboración global para un futuro seguro

Microsoft forma parte del Open Quantum Safe Project y lidera el grupo de integración del proyecto Post-Quantum del NCCoE de NIST. También ha contribuido a estándares ISO con sistemas como FrodoKEM, desarrollado en colaboración con instituciones académicas.

Además, participa en la coalición de criptografía post-cuántica impulsada por MITRE y ha propuesto esquemas como SQISign, junto a otros socios internacionales.

Herramientas para comenzar la transición

Para ayudar a otras organizaciones a iniciar su camino hacia la criptografía post-cuántica, Microsoft ha lanzado herramientas como:

  • CodeQL, en colaboración con GitHub y NIST, para detectar algoritmos vulnerables.
  • Crypto Experience for Azure Quantum Resource Estimator, una plataforma interactiva integrada con Copilot que permite simular riesgos criptográficos.

Ambas están diseñadas para realizar inventarios criptográficos y evaluar el impacto de migrar a algoritmos PQC.

Una apuesta firme por la seguridad futura

Microsoft reafirma su compromiso de liderar el camino hacia un mundo seguro frente a la computación cuántica. Con inversiones en investigación, estándares y desarrollo de productos, quiere garantizar que su ecosistema esté preparado para lo que está por venir. Porque como explican desde la compañía, “el momento de actuar es ahora”.

La fotografía de portada de esta noticia es cortesía de Microsoft.

El aroma del pasado: investigadores europeos recrean los olores históricos con ayuda de la IA

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Un viaje al pasado a través de la nariz

La pregunta parecía imposible: ¿a qué huele el infierno? El historiador británico William Tullett, experto en la historia del olor y profesor en la Universidad de York, decidió responderla recurriendo a los textos del siglo XVI y XVII. Sus hallazgos incluyen referencias a azufre, piedras de azufre ardiendo y descripciones aún más impactantes como “un millón de perros muertos”. Con esos elementos, ODEUROPA pudo recrear un aroma que, según los europeos de la época, evocaba el castigo eterno.

Este “olor infernal” fue uno de los protagonistas del pabellón europeo en la Expo Mundial de Osaka, junto a fragancias históricas como la mirra, el incienso y el olor característico de los canales de Ámsterdam. Cada uno con un fuerte componente cultural y simbólico.

El poder cultural de los olores

La investigadora neerlandesa Inger Leemans, coordinadora del proyecto y profesora en la Vrije Universiteit Amsterdam, subrayó cómo los olores no son universales, sino que dependen del contexto cultural. Mientras que algunos visitantes europeos encontraron atractivo el aroma del “infierno” por recordarles a la carne asada, muchos japoneses lo consideraron repulsivo.

Leemans explicó que el proyecto buscó rescatar lo que denominan “patrimonio olfativo”, es decir, olores con valor cultural o comunitario. Para ello se desarrolló un Olfactory Heritage Toolkit, una guía que identifica prácticas, fragancias y “lugares olorosos” que merecen protección.

El objetivo: que museos, archivos y gestores culturales puedan incorporar olores en sus exposiciones, logrando experiencias más inmersivas y memorables. Como señaló Tullett: “El olor permite a la gente tener un contacto tangible, auténtico y real con el pasado”.

Inteligencia artificial para rescatar olores

Para crear la base de datos, el equipo de ODEUROPA utilizó modelos de inteligencia artificial capaces de analizar 167.000 textos y 43.000 imágenes históricas en seis idiomas. La IA identificó referencias a fragancias y las interconectó en un grafo de conocimiento, permitiendo contextualizar cada olor en su época y lugar.

Este enfoque tecnológico se alinea con la estrategia de la UE para digitalizar el patrimonio cultural a través de plataformas como Europeana, y demuestra cómo la IA puede ir más allá de lo visual y lo textual para rescatar dimensiones sensoriales olvidadas.

Japón, la inspiración

El proyecto también se inspiró en Japón, país pionero en la protección del patrimonio olfativo. En 2001, el Ministerio de Medio Ambiente japonés creó una lista de 100 paisajes olfativos notables, que incluye desde la niebla marina de Kushiro hasta el aroma de los melocotones blancos en las colinas de Kibi.

La artista olfativa Maki Ueda recordó que durante el periodo Heian (siglo VIII-XII), los aromas en Japón eran usados como señales sociales y culturales, algo que hoy casi se ha perdido. Para ella, recuperar esa sensibilidad es clave: “La gente se da cuenta de que había olvidado lo poderoso que puede ser el sentido del olfato”.

El futuro de la memoria olfativa

Los investigadores europeos creen que la “era del olfato” apenas comienza. Museos como el de Ulm, en Alemania, ya han lanzado rutas olfativas, mientras que en Ámsterdam se han distribuido mapas de rasca y huele. Además, la investigadora Leemans dejó un avatar de inteligencia artificial en Osaka que seguirá explicando el proyecto hasta el cierre de la Expo.

Con estas iniciativas, Europa y Japón podrían liderar un nuevo campo en la preservación cultural: el del patrimonio olfativo digitalizado y recreado. Un ámbito que no solo busca resucitar aromas olvidados, sino también abrir nuevas formas de conectar con la historia a través de un sentido tan poderoso como infravalorado.

La fotografía de portada de esta noticia pertenece a ODEUROPA.

Netflix pone límites a la inteligencia artificial en sus producciones

Netflix ha dado un paso al frente en el debate sobre el uso de inteligencia artificial (IA) generativa en el mundo audiovisual. La plataforma ha establecido normas estrictas para regular cómo y cuándo pueden utilizar esta tecnología sus socios creativos, entre los que se incluyen cineastas, proveedores y estudios de producción. Con esta medida, la compañía pretende garantizar un uso responsable de la IA que no comprometa los derechos de autor, la privacidad de los datos ni el empleo de profesionales reales.

Normas claras para evitar abusos

La guía publicada por Netflix se articula en torno a cinco principios fundamentales. El primero de ellos prohíbe que los contenidos generados por IA repliquen o vulneren elementos protegidos por derechos de autor. Esto incluye la recreación de obras preexistentes o de características únicas que pertenezcan a producciones originales.

El segundo principio impone que la información utilizada por la IA solo se emplee durante el momento de la generación, con el fin de preservar la privacidad del material de producción. En línea con esta idea, el tercer punto indica que las herramientas de IA deberán operar únicamente en entornos controlados dentro del sistema de Netflix, para evitar filtraciones de datos o brechas de seguridad.

El cuarto principio especifica que el contenido generado por IA es de uso interno y provisional, por lo que no debe incorporarse a los productos finales. Por último, el quinto punto deja claro que no se podrá emplear IA para reemplazar actuaciones humanas ni para generar nuevas versiones de trabajos realizados por profesionales protegidos por sindicatos, sin su consentimiento explícito.

Casos que requieren aprobación previa

Además de estos cinco principios, Netflix ha detallado que ciertos usos de la IA necesitan autorización por escrito. Esto afecta especialmente a los casos en los que se utilicen datos personales o material que requiera un consentimiento especial, incluyendo contenido propiedad de la propia plataforma.

La empresa advierte de que no se pueden crear voces, imágenes o representaciones digitales de artistas reales sin una aprobación expresa y documentada. Esta medida pretende salvaguardar los derechos de intérpretes, guionistas y otros profesionales del sector ante el riesgo de ser suplantados por algoritmos.

Producción creativa bajo lupa

Netflix también ha recordado que todo contenido generado con IA debe someterse a los mismos estándares creativos y legales que el material producido tradicionalmente. La compañía alerta de los peligros de confundir a la audiencia con escenas, personajes o declaraciones falsas, y pide a sus socios evitar cualquier contenido que pueda parecer real sin serlo.

En caso de entregar trabajos que incluyan elementos generados con IA, los responsables deberán cumplir con las exigencias de la plataforma en materia de protección de datos e integridad del contenido, e informar de ello mediante un aviso específico para proveedores.

La serie ‘El Eternauta’, pionera en el uso de IA

Este nuevo marco normativo se da a conocer poco después de que Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, confirmara que la serie El Eternauta ha sido la primera producción original de la compañía en utilizar inteligencia artificial durante su desarrollo. Aunque no se han ofrecido detalles técnicos, este caso parece haber servido como precedente para marcar los límites de lo que es aceptable o no dentro del universo creativo de la plataforma.

Un futuro con IA, pero con normas

Con estas directrices, Netflix no rechaza el uso de la inteligencia artificial, sino que busca canalizar su potencial sin comprometer valores fundamentales del sector audiovisual. La compañía reconoce que esta tecnología puede aportar valor, pero insiste en que debe ser utilizada con responsabilidad, transparencia y respeto por los derechos humanos y laborales.

En un momento en que otras empresas tecnológicas están integrando IA en sus procesos creativos sin demasiados controles, el enfoque de Netflix podría marcar un precedente relevante para la industria del entretenimiento.

La fotografía de portada de esta noticia pertenece a freestocks y ha sido publicada en Unsplash

El día que una IA confundió un husky con un lobo

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En 2016, un equipo de investigadores de la Universidad de Washington presentó un estudio que marcaría un antes y un después en la transparencia de la inteligencia artificial. El trabajo, titulado Why Should I Trust You?, introdujo LIME, una técnica diseñada para explicar las predicciones de cualquier modelo de machine learning. Uno de los ejemplos más célebres de este artículo fue el experimento en el que un clasificador de imágenes confundía huskies con lobos. La razón no estaba en las características de los animales, sino en un detalle irrelevante: la presencia de nieve en el fondo. Este hallazgo puso de relieve los riesgos de los llamados “modelos caja negra” y la necesidad de abrir su lógica al escrutinio humano.

El experimento del husky y la nieve

El estudio relataba cómo los investigadores entrenaron un modelo de clasificación de imágenes con un reto aparentemente sencillo: diferenciar entre lobos y perros husky. A simple vista, el sistema parecía eficaz, ya que acertaba en la mayoría de los casos. Sin embargo, en las pruebas comenzaron a surgir errores sorprendentes: uno de los más comentados fue el de un husky en la nieve al que el algoritmo clasificó como si fuera un lobo.

En un primer momento, nada en la imagen hacía pensar que el modelo pudiera equivocarse: el animal era claramente un husky. Fue solo al aplicar LIME, la técnica de explicabilidad propuesta en el mismo estudio, cuando los investigadores descubrieron lo que realmente estaba ocurriendo. El clasificador no estaba fijándose en las características del animal (su hocico, sus orejas o el patrón del pelaje), sino en un detalle de contexto: la nieve del fondo.

El hallazgo resultó aún más revelador al revisar el conjunto de entrenamiento. De forma accidental, todas las imágenes de lobos que se habían utilizado mostraban nieve en el entorno, mientras que las de huskies no. Sin proponérselo, los investigadores habían creado un dataset sesgado que enseñó al modelo una regla equivocada: “si hay nieve, es un lobo; si no la hay, es un husky”.

Por qué ocurrió este fallo

El caso del husky y la nieve es un ejemplo de lo que en aprendizaje automático se conoce como correlación espuria: el modelo encuentra patrones en los datos de entrenamiento que no guardan relación real con el fenómeno que debería aprender.

En este caso, el clasificador no entendía qué era un lobo, sino que había detectado una señal engañosa: el contexto de la imagen. El error se amplificó porque el sistema era una “caja negra”: un modelo complejo cuyos criterios de decisión no eran visibles para los humanos.

El nacimiento de LIME

Para resolver este problema, Marco Tulio Ribeiro, Sameer Singh y Carlos Guestrin desarrollaron LIME (Local Interpretable Model-agnostic Explanations). Esta técnica permite generar explicaciones locales de las predicciones de cualquier modelo, ya sea una red neuronal, un bosque aleatorio o un clasificador lineal.

En la práctica, LIME funciona creando variaciones de la entrada original (por ejemplo, eliminando partes de una imagen o palabras de un texto) y observando cómo cambia la predicción del modelo. Con esa información, construye una representación sencilla e interpretable que muestra qué características fueron más relevantes para la decisión.

Consecuencias para la confianza en la IA

El experimento del husky no es solo una anécdota divertida: ilustra uno de los mayores desafíos de la inteligencia artificial moderna.

  • Transparencia: Sin explicaciones, los sistemas pueden tomar decisiones por razones equivocadas sin que nadie lo note.
  • Fiabilidad: En aplicaciones críticas, como diagnósticos médicos, justicia o seguridad, un error de este tipo puede tener consecuencias graves.
  • Responsabilidad: Explicar los fallos permite detectar sesgos en los datos y corregirlos antes de desplegar un modelo en el mundo real.

El estudio demostró que incluso usuarios no expertos, al ver las explicaciones generadas por LIME, eran capaces de identificar problemas en los modelos y decidir cuándo no confiar en ellos.

Una lección que sigue vigente

Han pasado casi diez años desde la publicación de este trabajo, pero el caso del husky y la nieve se sigue citando en charlas y cursos de divulgación sobre IA. Se ha convertido en un ejemplo emblemático de cómo los algoritmos pueden equivocarse de manera sorprendente y de por qué necesitamos herramientas que nos permitan abrir esas cajas negras.

La enseñanza es clara: para confiar en la inteligencia artificial no basta con que acierte la mayoría de las veces, necesitamos entender por qué toma cada decisión.

La fotografía de representación de esta noticia pertenece a Lia Maaskant y ha sido publicada en Unsplash

HMD Fuse: los móviles con IA también sirven para proteger la infancia

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Un móvil con inteligencia artificial contra los desnudos

HMD Global ha lanzado el HMD Fuse, un smartphone que pone el foco en la protección infantil mediante inteligencia artificial. Su principal novedad es la inclusión de HarmBlock AI, una herramienta que detecta y bloquea contenido de desnudos en imágenes, vídeos y transmisiones en directo.

A diferencia de otros sistemas, esta inteligencia artificial funciona de forma local en el dispositivo. No necesita conexión a internet, no recopila datos y no se puede desinstalar ni eludir mediante VPNs. HarmBlock AI actúa también sobre la cámara, impidiendo que se tomen o almacenen fotografías explícitas, lo que añade una capa de seguridad inédita en el sector.

HMD Global ha presentado el HMD Fuse, un smartphone diseñado específicamente para proteger a los menores. El dispositivo integra HarmBlock AI, una inteligencia artificial que impide mostrar, grabar o almacenar imágenes de desnudos. Funciona localmente y no requiere conexión a internet, lo que lo hace imposible de desactivar por parte del usuario. Además, incluye controles parentales avanzados a través de la app HarmBlock+, restringe el uso de aplicaciones y permite seguimiento de ubicación. Por ahora, el terminal está disponible exclusivamente en Reino Unido en colaboración con Vodafone.

Controles parentales a medida del crecimiento

El software del HMD Fuse está diseñado para adaptarse al crecimiento del menor. Al encender el teléfono por primera vez, no incluye redes sociales ni acceso a tiendas de aplicaciones. Estas funciones solo se activan cuando los padres lo permiten, mediante la aplicación HarmBlock+, disponible tanto para Android como para iOS.

Desde esta app, los tutores pueden gestionar qué aplicaciones son visibles, establecer modos como “escuela” o “hora de dormir”, e incluso ocultar funciones del teléfono. La idea es que el dispositivo evolucione con el niño, permitiendo una mayor autonomía conforme crece, pero sin renunciar a la seguridad.

Ubicación y contactos controlados

HMD Fuse también permite configurar zonas seguras. Los padres pueden definir hasta 10 áreas geográficas como el colegio o el hogar, y recibir alertas en caso de que el niño entre o salga de estas zonas. Además, solo se pueden realizar llamadas y enviar mensajes a los contactos previamente aprobados por los tutores.

El tracking de ubicación se actualiza cada 24 segundos, ofreciendo un nivel de control en tiempo real muy superior al habitual en móviles infantiles.

Especificaciones técnicas del dispositivo

Aunque el enfoque del HMD Fuse está claramente en el software, sus características técnicas lo sitúan en la gama media. Cuenta con una pantalla IPS de 6,56 pulgadas HD+ a 90 Hz y brillo de hasta 600 nits. Su procesador es un Qualcomm Snapdragon 4 Gen 2, acompañado de 6 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento interno ampliable mediante microSD.

En el apartado fotográfico, monta una cámara trasera de 108 MP y otra de profundidad de 2 MP, mientras que la cámara frontal es de 50 MP. La batería es de 5.000 mAh con carga rápida de 33 W. El dispositivo tiene certificación IP54 y mantiene el jack de auriculares. Funciona con Android 15 y promete tres años de actualizaciones de seguridad.

Privacidad y ética en el entrenamiento de IA

HarmBlock AI ha sido entrenado con 22 millones de imágenes explícitas de forma ética para garantizar su eficacia. Según HMD, es la primera herramienta de este tipo que no puede ser desactivada por el usuario, lo que representa un hito en la protección infantil frente a contenido sensible.

La privacidad es otro punto clave. HarmBlock AI no almacena ni comparte contenido del usuario. Todo el análisis se realiza en el propio dispositivo, lo que evita posibles filtraciones o accesos no deseados.

Parte del ‘Better Phone Project’

El HMD Fuse forma parte de la iniciativa Better Phone Project, una colaboración que promueve un uso saludable y seguro de la tecnología entre los menores. El objetivo es minimizar la adicción a las pantallas y fomentar una experiencia digital supervisada.

Disponibilidad y precio

De momento, el HMD Fuse solo está disponible en Reino Unido en exclusiva con Vodafone, a un precio de £33 mensuales y un pago inicial de £30, lo que equivale a unos 575 euros al cambio. No hay confirmación oficial sobre su llegada a otros mercados, aunque HMD ha anunciado su intención de expandirlo próximamente.

En un contexto en el que cada vez más menores acceden a teléfonos inteligentes a edades tempranas, propuestas como el HMD Fuse abren una vía interesante para conciliar autonomía y seguridad digital.

Nvidia frena la producción del chip H20 mientras negocia con EE.UU. un nuevo modelo para China

El viaje relámpago de Jensen Huang a Taipéi

El CEO de Nvidia, Jensen Huang, aterrizó este viernes en Taipéi para reunirse con directivos de TSMC, su principal socio en la fabricación de chips. Según confirmó a los medios locales, su visita tenía como objetivo principal agradecer la colaboración de la empresa taiwanesa en el desarrollo de seis nuevos chips basados en la futura arquitectura Rubin, incluida una GPU y un procesador de fotónica de silicio para superordenadores.

Hemos finalizado el diseño de todos los chips. Esta es la primera arquitectura en nuestra historia donde cada componente es nuevo y revolucionario”, declaró Huang antes de cenar con los directivos de TSMC, donde también ofreció una charla sobre su “filosofía de gestión”, según comunicó la propia empresa.

Tensiones entre EE.UU., China y la IA de Nvidia

Esta visita ocurre en un contexto especialmente delicado para Nvidia, que se encuentra atrapada en la creciente guerra tecnológica entre Estados Unidos y China. La compañía ha solicitado a varios de sus proveedores que detengan los trabajos relacionados con el chip H20, un modelo específicamente diseñado para el mercado chino tras las restricciones impuestas por Washington en 2023.

Nvidia había recibido permiso en julio para reanudar la venta del H20 en China y había encargado 300.000 unidades a TSMC, pero pocos días después, Pekín alertó de posibles riesgos de seguridad relacionados con el chip. Desde entonces, el Gobierno chino ha advertido a las empresas locales sobre su uso, lo que ha obligado a Nvidia a replantear su estrategia.

Según informó Reuters, la empresa ha pedido a Foxconn, Amkor Technology y Samsung Electronics detener sus actividades relacionadas con el H20. Foxconn, por ejemplo, estaba ensamblando componentes clave, mientras que Amkor se encargaba del empaquetado avanzado y Samsung suministraba la memoria de alto ancho de banda. Ninguna de estas compañías ha querido hacer comentarios al respecto.

El futuro chip B30A y la incógnita del permiso estadounidense

Mientras tanto, Nvidia estaría desarrollando un nuevo chip, el B30A, basado en su arquitectura Blackwell, que sería más potente que el H20 y adaptado a las restricciones impuestas por Washington. No obstante, Huang fue claro al respecto: “Estamos en diálogo con el Gobierno estadounidense, pero no es una decisión que dependa de nosotros”.

El presidente Donald Trump ha abierto la puerta recientemente a la venta de chips avanzados a China bajo ciertas condiciones, como que el Gobierno de EE.UU. reciba un 15% de los ingresos generados por las ventas. Sin embargo, el nuevo modelo aún está en fase de negociación.

Nvidia reorganiza su cadena de suministro

Ante esta situación, Nvidia ha decidido paralizar temporalmente la producción del H20 y utilizar primero el inventario acumulado. “Tenemos un número significativo de chips H20 preparados y estamos esperando pedidos de los clientes en China”, explicó Huang. En palabras de un portavoz de la empresa, la gestión de la cadena de suministro se adapta constantemente a las condiciones del mercado.

La compañía también quiso dejar claro que el chip H20 no tiene fines militares ni está destinado a infraestructuras gubernamentales, minimizando así las preocupaciones de seguridad expresadas por China.

Una carrera por la supremacía tecnológica cada vez más tensa

El caso del H20 ilustra los retos geopolíticos que enfrentan empresas tecnológicas como Nvidia en su intento por liderar el sector de la inteligencia artificial. Mientras Estados Unidos busca mantener su dominio y restringir el acceso de China a componentes avanzados, compañías como Nvidia deben equilibrar la presión política con la demanda del mercado chino, que sigue siendo una fuente clave de ingresos.

Por ahora, la visita de Huang a Taipéi ha servido para reforzar la colaboración con TSMC y mostrar que Nvidia sigue adelante con el desarrollo de chips de nueva generación. Pero el futuro de su negocio en China dependerá de decisiones que se toman en Washington y Pekín.