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Trump quiere integrar la IA en la educación

Un documento preliminar de la Casa Blanca, al que ha tenido acceso The Washington Post, detalla un ambicioso plan para integrar la inteligencia artificial en el sistema educativo estadounidense. El borrador de la orden ejecutiva —titulado “Advancing artificial intelligence education for American youth”— propone que las agencias federales formen a los estudiantes en el uso de IA y fomenten su aplicación en tareas pedagógicas.

Una apuesta estratégica para mantener el liderazgo tecnológico

“El objetivo”, señala el texto, “es garantizar que Estados Unidos siga siendo líder global en esta revolución tecnológica”. Para ello, se pretende que los jóvenes adquieran habilidades que les permitan no sólo usar, sino también desarrollar las tecnologías de IA del futuro.

La administración considera que la IA ya está transformando industrias, aumentando la productividad y cambiando la forma en que vivimos y trabajamos. Por eso, el plan busca actuar desde la base: las escuelas.

Una fuerza de trabajo con nombres clave

De aplicarse, esta política se articularía en torno a un grupo de trabajo liderado por Michael Kratsios, director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica, junto a los secretarios de Educación, Agricultura, Trabajo y Energía. También participaría David Sacks, asesor especial de Trump para IA y criptomonedas.

Este grupo tendría la tarea de identificar fondos federales que puedan destinarse a programas de IA en centros escolares, así como establecer asociaciones público-privadas con universidades, ONG y empresas tecnológicas.

Formación para docentes y un desafío nacional

Una parte fundamental del plan es formar al profesorado en el uso de estas tecnologías. Según el borrador, la secretaria de Educación, Linda McMahon, deberá priorizar la financiación de programas que capaciten a los docentes para incorporar la IA tanto en tareas administrativas como en sus metodologías de enseñanza.

El decreto también contempla la creación del Presidential AI Challenge, una competición nacional donde estudiantes y profesores demostrarían sus habilidades en inteligencia artificial.

Más allá del aula: IA para toda la vida

Aunque el foco principal es la educación K-12 (desde infantil hasta bachillerato), el borrador también subraya la necesidad de “facilitar el acceso a la formación en IA para adultos que deseen adaptarse a un mercado laboral en transformación”.

En esta línea, se encargará al Departamento de Trabajo que desarrolle programas de aprendizaje en ocupaciones relacionadas con la IA, en colaboración con empresas.

Un paso más en la agenda tecnológica de Trump

Este nuevo movimiento se inscribe en una estrategia más amplia del presidente Trump, que ya en enero derogó regulaciones impuestas por la administración Biden y promovió una inversión privada de hasta 500.000 millones de dólares para construir centros de datos especializados en IA.

Pese a que la Casa Blanca y las agencias implicadas no han comentado oficialmente el borrador, todo apunta a que se trata de una prioridad para el segundo mandato del presidente. En palabras del documento, “el desarrollo de habilidades en IA es fundamental para la prosperidad económica y la seguridad nacional”.

Dudas y críticas desde la sociedad

Como suele ocurrir con las iniciativas tecnológicas impulsadas desde el poder, las reacciones no se han hecho esperar. Aunque el borrador aún es confidencial, la filtración ha provocado un debate público.

Numerosos ciudadanos han mostrado su escepticismo ante lo que consideran una estrategia orientada más a beneficiar a las grandes tecnológicas que a los estudiantes. Otros temen que esta política pueda aumentar la vigilancia en las aulas o agravar las desigualdades educativas si no se aplica de manera equitativa.

A la espera de que se confirme su aprobación, el borrador refleja un nuevo intento por situar a Estados Unidos a la vanguardia tecnológica, esta vez desde las aulas. Resta saber si el sistema educativo —y la sociedad— están preparados para una transformación de este calibre.

Puedes leer la noticia original en The Washington Post.

La fotografía de representación de esta noticia pertenece a Compare Fibre y ha sido publicada en Unsplash

Conclusiones al experimento periodístico de Il Foglio

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Como os contamos en este medio el pasado 19 de marzo, desde el 18 de marzo hasta el 12 de abril de 2025, el periódico italiano Il Foglio ha llevado a cabo un experimento único: crear una edición diaria escrita íntegramente por una inteligencia artificial, Foglio AI, bajo la atenta supervisión de su director Claudio Cerasa y su equipo humano. El reto no era sólo técnico, sino profundamente editorial y humano: ¿es posible que una IA haga buen periodismo? ¿Qué puede aportar y qué le falta?

Una IA en la redacción: cómo empezó todo

La idea nació hace un año, cuando Il Foglio lanzó un juego con sus lectores: debían identificar qué artículos habían sido escritos por una IA sin avisos previos. Quienes acertaron ganaron una suscripción y una botella de champán. Ese primer test sembró una semilla que germinó en enero de 2025, durante una comida entre Cerasa y Giuliano Ferrara. La propuesta fue clara: dar vida al primer periódico diario realizado íntegramente con IA.

A partir de ahí, la convivencia fue real. Cada mañana, los redactores proponían temas e ideas. Luego, la IA escribía los textos completos: editoriales, reportajes, cartas de amor ficticias entre políticos, imitaciones de estilos literarios e incluso oráculos políticos. El resultado: decenas de piezas publicadas con rapidez, precisión y en muchos casos, un sorprendente sentido del humor.

Un diálogo, no una sustitución

El experimento culminó con un largo diálogo en forma de peculiar entrevista publicado el 12 de abril entre Cerasa y Foglio AI. Lejos de una conclusión técnica, fue un ejercicio de reflexión: la IA no reemplaza al periodista, lo desafía, lo obliga a mejorar, a hacerse preguntas mejores. Cerasa confesó que la clave fue aprender a formular buenos prompts (instrucciones): cuanto más claras, más precisas y creativas eran las respuestas de la IA.

También reconoció los límites: la IA no puede hacer una exclusiva, ni interpretar un susurro en los pasillos, ni detectar la ironía de un gesto político. No puede tener intuiciones ni oler el ambiente de una redacción. Pero puede ser una aliada formidable si se la entrena, si se la corrige y si se la integra sin miedo.

La IA puede copiar el estilo, pero no la originalidad. Puede escribir artículos, pero no inventar el periódico.

Foglio AI.

Momentos brillantes y errores humanos (o casi)

Durante el mes hubo de todo. Artículos en los que la IA ironizaba sobre sí misma (“escribir en papel con IA es como mandar un email en pergamino a caballo”) y otros en los que imitaba a escritores famosos. También errores: confundir fechas, inventar libros inexistentes, dar por vivos a autores muertos o ignorar que Donald Trump había vuelto a la Casa Blanca en 2024.

Pero esos errores, lejos de deslegitimar la experiencia, la hicieron más humana. Se corrigieron, se debatieron, se usaron como aprendizaje. El director lo resume así: “Hemos aprendido que la IA puede escribir, pero no puede tener ideas. Puede ordenar información, pero no crear una mirada. Por eso el futuro no es de la IA, sino del periodista que sepa trabajar con ella”.

Il Foglio ha aprendido mucho de la inteligencia artificial y tenemos la impresión de que la inteligencia artificial ha aprendido algo de nosotros…

Claudio Cerasa, director de Il Foglio.

El futuro: de diario a laboratorio

El experimento ha sido tan exitoso que no se detendrá. A partir de ahora, Il Foglio AI se convertirá en un semanario, con cuatro páginas todos los martes dedicadas a la innovación y la inteligencia artificial. También seguirá apareciendo ocasionalmente dentro de la edición diaria. Además, se utilizará como laboratorio para formar nuevos periodistas, para ayudar a entender la IA y para experimentar con nuevas formas de escribir.

Cerasa también adelantó planes ambiciosos: crear eventos, publicar libros, lanzar newsletters y abrir espacios donde hijos, padres y abuelos puedan debatir sobre el mundo con ayuda de la inteligencia artificial. Todo esto con un objetivo claro: que la IA no sea un susto gaseoso, sino una herramienta sólida, útil y optimista.

Un cierre (¿o un nuevo comienzo?)

La IA cierra su diálogo con estas palabras: “El periodismo no es solo dar una orden a una máquina. Es crear una lengua común cada día entre personas diferentes. Yo puedo imitar. Pero no puedo tener hambre de verdad. Vosotros sí”. Y Cerasa, con su ironía habitual, lo remata: “Algún pelo he perdido, pero muchas ideas he ganado. Y sí, ha valido la pena”.

Podéis leer el editorial completo, en italiano, eso sí, en el siguiente enlace.

En la fotografía de representación de esta noticia Claudio Cerasa sujeta una copia de su periódico impreso en una fotografía de archivo de 2016.

Luna, el perro-robot sueco que aprende como un ser vivo

Luna, un perro-robot diseñado por la startup sueca IntuiCell, está revolucionando la inteligencia artificial al aprender de forma autónoma, como un ser humano o un animal. Gracias a su sistema nervioso digital, es capaz de adaptarse en tiempo real a cualquier entorno sin necesidad de preentrenamiento ni datos previos. Esta innovación marca un antes y un después en el desarrollo de máquinas verdaderamente inteligentes.

Inspirado en el cerebro, pero sin entrenamiento

A diferencia de los modelos de IA tradicionales, que requieren miles de datos y horas de entrenamiento, Luna no necesita ser programado con anticipación. Su aprendizaje se basa en una arquitectura inspirada en la neurociencia y en décadas de estudios sobre el cerebro humano. Tal como explican desde IntuiCell, su tecnología permite a los robots desarrollar capacidades cognitivas reales, ajustando su comportamiento de forma orgánica a medida que interactúan con su entorno.

Este avance se basa en una premisa biológica: los seres vivos aprenden resolviendo problemas sensoriales a través de la retroalimentación. El sistema de Luna replica este mecanismo, permitiéndole “entender” qué acciones reducen los estímulos negativos y cuáles le ayudan a mantener una especie de homeostasis digital. El estudio detrás del funcionamiento del aprendizaje de Luna se publicó el pasado 19 de marzo en la plataforma científica Arxiv.

De la teoría neurobiológica a un robot real

Detrás de Luna hay una sólida base científica. La tecnología de IntuiCell se inspira en la teoría del aprendizaje sensorial descentralizado, propuesta en un artículo reciente por científicos de la Universidad de Lund. En él se sostiene que el aprendizaje puede surgir sin algoritmos de corrección de errores globales, simplemente mediante la minimización de señales sensoriales internas y externas.

El sistema nervioso digital de Luna simula estas interacciones celulares primitivas, trasladando la lógica de los organismos unicelulares a un entorno robótico. Esto permite al perro-robot modificar su comportamiento sin recurrir a modelos predictivos ni aprendizaje por refuerzo, en lo que muchos ya consideran una nueva etapa de la robótica cognitiva.

Un adiestramiento digno de un can real

Para comprobar que Luna puede realmente aprender como un ser vivo, IntuiCell ha prescindido de entrenamientos algorítmicos. En su lugar, han contratado a un entrenador canino profesional, replicando el proceso de enseñanza animal. El objetivo es demostrar que, como un perro de carne y hueso, el robot es capaz de evolucionar solo a partir de sus propias experiencias sensoriales.

En la práctica, esto se traduce en un robot que reacciona al tacto, la luz, el sonido y otros estímulos físicos con respuestas aprendidas por ensayo y error. Luna se convierte así en el primer robot que no simula el aprendizaje, sino que lo experimenta en tiempo real.

Robots preparados para lo desconocido

Las implicaciones de esta tecnología van mucho más allá del ámbito doméstico. Gracias a su capacidad de adaptación extrema, los robots equipados con el sistema de IntuiCell podrían ser utilizados en misiones espaciales, exploración marina o intervenciones en zonas de desastre. En estos entornos, la habilidad de responder sin conexión ni programación previa es clave para la supervivencia.

Por ejemplo, en futuras misiones a Marte, robots autónomos podrían construir hábitats sin ayuda humana, reaccionando de forma intuitiva ante imprevistos. En situaciones de emergencia, podrían acceder a lugares donde los humanos no pueden entrar, tomando decisiones en milisegundos gracias a su sistema de aprendizaje instintivo.

¿El inicio de una nueva era?

Luna representa mucho más que un avance técnico. Es el símbolo de una transición hacia máquinas que piensan y aprenden como nosotros, sin necesidad de instrucciones explícitas. Esta capacidad promete transformar sectores enteros, desde la medicina hasta la industria, pasando por la educación y la logística.

Sin embargo, este poder plantea también grandes interrogantes. ¿Cómo regularemos a máquinas que toman decisiones autónomas? ¿Qué implicaciones éticas tendrá su uso en escenarios críticos? Y sobre todo, ¿estamos preparados para convivir con sistemas que imitan nuestra inteligencia, pero no nuestra humanidad?

A día de hoy, lo único claro es que Luna marca un antes y un después. No solo en la historia de la robótica, sino en nuestra propia comprensión de lo que significa aprender, adaptarse y ser verdaderamente inteligente.

Tecnología sueca

La empresa responsable de esta innovación es IntuiCell, una startup con sede en Suecia, que ha sabido combinar décadas de investigación en neurociencia con una visión de futuro centrada en la autonomía robótica. Nacida en el entorno académico de la Universidad de Lund, IntuiCell se posiciona como uno de los referentes europeos en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial inspirados en procesos biológicos. Su enfoque pionero ha despertado el interés de sectores científicos, industriales y espaciales, que ven en su tecnología una alternativa más natural y eficiente frente a los modelos tradicionales de aprendizaje automático.

Emiratos Árabes Unidos redactará leyes con IA

La revolución legal impulsada por la inteligencia artificial ya tiene nombre y sede en Emiratos Árabes Unidos. El gobierno emiratí ha anunciado la creación de la Regulatory Intelligence Office, una oficina especializada que formará parte del gabinete del país y que será la encargada de desarrollar un ecosistema digital legislativo basado en inteligencia artificial.

El anuncio fue realizado por Sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum, vicepresidente, primer ministro y emir de Dubái, tras presidir una reunión del gabinete en el palacio presidencial de Qasr Al Watan en Abu Dabi. “Este nuevo sistema legislativo, impulsado por inteligencia artificial, cambiará la forma en que creamos leyes, haciendo que el proceso sea más rápido y preciso”, escribió en su cuenta oficial en X (antes Twitter).

Un plan ambicioso con impacto global

El objetivo es ambicioso: conectar todas las leyes federales y locales con resoluciones judiciales, procedimientos ejecutivos y servicios públicos en una base de datos legislativa unificada. Este sistema, según el propio Maktoum, permitirá analizar en tiempo real cómo afectan las leyes a la sociedad y a la economía del país, y propondrá actualizaciones automáticas cuando detecte deficiencias o nuevos retos.

La inteligencia artificial no solo facilitará la redacción de nuevas normas, sino que permitirá que estas evolucionen como un organismo vivo. Detectará vacíos legales, conflictos entre normativas, o disposiciones obsoletas, proponiendo ajustes basados en datos. “El sistema estará vinculado a los principales centros de investigación del mundo para seguir las mejores políticas internacionales y adaptar las mejores prácticas legislativas a las circunstancias únicas de los Emiratos”, afirmó el mandatario.

Eficiencia, adaptación y soberanía cultural

La idea de Maktoum es lograr una legislación más eficaz, pero también más fiel a los valores del país. “El sistema garantizará que nuestras leyes reflejen nuestras tradiciones, cultura y la visión de nuestros fundadores”, indicó.

Esta evolución legal irá acompañada de una gran base de datos digital, denominada base legislativa nacional, que unificará y pondrá a disposición toda la información legal del país. La inteligencia artificial permitirá acceder fácilmente a estos contenidos, compararlos y actualizar su redacción de forma coherente con los objetivos sociales y económicos del país.

Además, el nuevo organismo tendrá la capacidad de vincularse con otros gobiernos y entidades internacionales para armonizar las leyes emiratíes con estándares globales. Esto refuerza la estrategia de Emiratos para convertirse en referente internacional en el uso de tecnologías aplicadas a la gobernanza (legal-tech).

IA en la administración pública: una apuesta estratégica

La creación de esta oficina se inscribe en un plan más amplio de digitalización de los servicios públicos y uso de IA en el gobierno, la planificación económica y las infraestructuras. Emiratos Árabes Unidos lleva años invirtiendo en inteligencia artificial en su sistema judicial y ahora da un paso más al convertirla en protagonista de su marco legal.

Maktoum ha calificado esta decisión como “un cambio de paradigma”. Según los medios locales, la iniciativa busca ahorrar costes, ganar agilidad en la implementación de reformas y reducir los tiempos de deliberación y validación de nuevas leyes en hasta un 70%.

El nuevo sistema legal digital permitirá anticiparse a los cambios globales, seguir la evolución legislativa de otros países y adaptar rápidamente las normas internas cuando sea necesario. Todo ello sin perder la identidad jurídica del país.

Consecuencias para el futuro del derecho

El sistema legislativo de Emiratos Árabes Unidos destaca por su enfoque centralizado y tecnocrático, en fuerte contraste con otras grandes tradiciones jurídicas del mundo. Frente al derecho common law anglosajón, que se basa en la jurisprudencia y la interpretación de precedentes por parte de jueces independientes, o el derecho civil continental —como el francés o el alemán— basado en códigos exhaustivos y principios universales, el modelo emiratí incorpora además elementos de la sharía, especialmente en lo civil y familiar, lo que le otorga un carácter híbrido y menos predecible para observadores externos. En contraste, países como Japón combinan el derecho civil europeo con una profunda tradición cultural y burocrática, mientras que en América Latina, aunque dominan sistemas inspirados en el modelo español y francés, los marcos legales sufren a menudo de inestabilidad institucional. Implementar inteligencia artificial en un entorno legislativo como el emiratí podría agilizar procesos y mejorar la coherencia técnica de las normas, pero también plantea interrogantes sobre transparencia, legitimidad y ética. En un sistema donde el control judicial es limitado y el debate público escaso, una IA legislativa podría aumentar la eficiencia a costa de reforzar una percepción de menor pluralismo y moralidad normativa, lo que podría derivar en una sensación de menor seguridad jurídica desde una perspectiva internacional.

Esta decisión marca un antes y un después en la historia legislativa mundial. Emiratos Árabes Unidos se convierte así en el primer país del mundo en crear un ecosistema legislativo completamente basado en inteligencia artificial. Si la iniciativa resulta exitosa, podría servir de modelo para otros gobiernos interesados en modernizar sus sistemas normativos.

La apuesta por combinar human insight con el análisis masivo de datos podría dar lugar a un derecho más dinámico, con leyes que evolucionan al ritmo de los cambios sociales y tecnológicos. Un derecho adaptativo, más ágil, pero también más complejo.

Con esta medida, Emiratos Árabes Unidos no solo quiere reforzar su competitividad internacional, sino posicionarse como líder en la aplicación de inteligencia artificial a la gobernanza. La pregunta ahora es si otros países seguirán su ejemplo.

La fotografía de representación de esta noticia pertenece a la cuenta oficial de X de @HHShkMohd.

La evolución de la exploración espacial gracias a la IA

Investigadores del Instituto Max Planck y del Laboratorio LIGO del Caltech han desarrollado un método computacional que rediseña completamente los detectores de ondas gravitacionales. Gracias a una herramienta llamada Urania, han logrado encontrar 50 nuevos esquemas ópticos que mejoran radicalmente la sensibilidad respecto al mejor diseño actual, el LIGO Voyager. El estudio se publicó el pasado 11 de abril en Physical Review Journals.

Los detectores de ondas gravitacionales, como el LIGO, Virgo o KAGRA, han revolucionado la astrofísica desde 2015 al detectar por primera vez las arrugas del espacio-tiempo provocadas por colisiones cósmicas. Estos instrumentos, enormes interferómetros ópticos de kilómetros de longitud, han sido diseñados cuidadosamente por humanos para captar señales extremadamente débiles. Sin embargo, un nuevo enfoque automatizado ha demostrado que todavía hay mucho margen de mejora.

Exploración digital sin precedentes

El sistema parte de un “interferómetro universal” (UIFO), una estructura extremadamente flexible compuesta por espejos, divisores de haz y láseres, cuyas propiedades se optimizan de forma continua. El número de configuraciones posibles es astronómico: más de mil millones solo con 10 elementos ópticos, sin contar los parámetros continuos como potencias láser, fases o distancias. Esta cantidad de combinaciones haría inviable una búsqueda manual o incluso por ensayo y error.

Urania convierte este problema en una tarea de optimización continua, simulando digitalmente cada configuración mediante software físico como FINESSE. El algoritmo recurre a una estrategia híbrida: miles de optimizaciones locales en paralelo que, al detectar mejoras, actualizan una base global de soluciones. El sistema ha requerido más de 1,5 millones de horas de CPU para encontrar los mejores diseños.

Cuatro objetivos astrofísicos

Los 50 detectores descubiertos se agrupan según su sensibilidad en diferentes bandas de frecuencia, cada una asociada a un tipo de fenómeno astrofísico:

  • Soluciones de banda ancha (20–5000 Hz) para detectar fusiones de agujeros negros o estrellas de neutrones, como las que ya ha observado LIGO.
  • Soluciones de baja frecuencia (10–30 Hz), clave para identificar agujeros negros primordiales o medir con precisión la constante de Hubble.
  • Diseños para supernovas (200–1000 Hz), que podrían desvelar los procesos internos de estos estallidos estelares aún no observados por ondas gravitacionales.
  • Detección de post-merger (800–3000 Hz), crucial para estudiar el estado cuántico de la materia tras la fusión de estrellas de neutrones.

En todos estos casos, los nuevos diseños multiplican la sensibilidad hasta por 5 respecto a LIGO Voyager. En el caso de las señales postmerger, el volumen observable se incrementa en un factor de 68.

Nuevos conceptos físicos y diseños posibles

Lo más interesante es que algunos diseños incluyen principios físicos inéditos para la comunidad. Por ejemplo:

  • Interferómetros doblemente bombeados por láseres desde ambos extremos, lo que permite usar fuentes más débiles.
  • Efectos de apretado ponderomotriz, que amplifican la señal mediante cavidades ópticas exteriores y espejos ultraligeros.
  • Sistemas resonantes y reciclados que optimizan la lectura de señales débiles.

Además, muchos diseños podrían integrarse en los detectores actuales sin necesidad de construir nuevas infraestructuras, lo que hace viable su implementación a corto o medio plazo, como ya ocurrió con la instalación del filtro de apretado cuántico en LIGO.

Hacia un futuro de descubrimientos automatizados

Este trabajo demuestra que la inteligencia artificial no solo sirve para analizar datos científicos, sino también para diseñar los propios instrumentos con los que se recogen esos datos. El éxito de Urania podría extenderse a otros ámbitos de la física experimental, como la búsqueda de materia oscura, energía oscura o fenómenos cuánticos de la gravedad.

Además, el equipo propone que los próximos pasos incluyan simuladores autodiferenciables o modelos basados en redes neuronales para acelerar la búsqueda. En definitiva, esta “exploración digital del espacio experimental” abre nuevas puertas al conocimiento, guiada por algoritmos que encuentran lo que ni siquiera los expertos humanos habían imaginado.

La imagen de representación de esta noticia es una fotografía de Georgia Mansell (Observatorio LIGO Hanford) de uno de los detectores cuánticos de LIGO en funcionamiento.

La IA se cuela en la alta cocina

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En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha saltado del laboratorio a los fogones. Lo que comenzó como una simple curiosidad se ha convertido en una auténtica revolución gastronómica. Así lo demuestra Delicioso algoritmo, el nuevo libro de Eneko Axpe, físico vasco y colaborador científico de la NASA, publicado el pasado enero bajo el sello Planeta Gastro.

Axpe, reconocido por su labor en sostenibilidad, biomateriales y gastrofísica, propone una lectura accesible y apasionante sobre cómo la IA está entrando en cocinas profesionales y hogares. Desde la creación de platos hasta la optimización de procesos culinarios, la IA se perfila como una herramienta poderosa que puede amplificar la creatividad de los chefs, no sustituirla.

Un menú creado por IA, ejecutado por humanos

Uno de los experimentos más sorprendentes que recoge el libro tuvo lugar en Madrid Fusión 2024, donde Axpe y el chef con tres estrellas Michelin Eneko Atxa presentaron por primera vez un menú de alta cocina diseñado íntegramente por IA. El sistema, a través de ChatGPT-4o, generó desde el nombre del plato hasta la receta y su imagen. Atxa y su equipo lo llevaron a la realidad con rigor técnico, mostrando que la colaboración entre humano y máquina puede ir más allá de lo simbólico.

“¿Quién es el autor de estos platos?”, preguntó el periodista Guillermo Elejabeitia tras la presentación. “Desde luego, ni Atxa ni yo”, reconoce Axpe en el libro, subrayando que la autoría era atribuible a la IA, pues ellos se limitaron a ejecutar sus instrucciones.

De la espuma de coliflor al taco de txangurro

Entre los platos que nacieron de este experimento se encuentra una espuma de coliflor con caviar balsámico, o una sofisticada reinterpretación de un taco de txangurro con aire de txakoli y esencia de piperrada verde. La IA también aportó ideas visuales que ayudaron a mejorar la comunicación en cocina, generando imágenes que reducían errores y aceleraban los tiempos de ejecución.

Sin embargo, el proceso no estuvo exento de obstáculos. Las llamadas «alucinaciones» de la IA —errores o sugerencias irreales como texturas imposibles— fueron frecuentes. Para Axpe, lejos de ser un problema, representan oportunidades creativas: “Donde Atxa veía problemas tremendos, yo veía oportunidades”.

Nuevas formas de negocio y sostenibilidad

El libro no se queda en lo anecdótico. Axpe expone ejemplos de innovación empresarial impulsada por IA, como una bebida energética diseñada con sabores multiculturales para la generación alfa, o una impresora 3D que convierte residuos orgánicos en nuevos platos, potenciando así la sostenibilidad alimentaria.

También se menciona Beverage Explorer, una plataforma inmersiva que combina realidad aumentada, virtual e IA para ofrecer experiencias sensoriales alrededor del mundo de las bebidas.

¿Puede un algoritmo ser delicioso?

Axpe se pregunta si un algoritmo puede provocar placer en sentidos tan complejos como el gusto o el olfato. Aunque reconoce los límites actuales de la IA —especialmente en creatividad pura y sensibilidad emocional—, cree firmemente en su potencial como herramienta de colaboración.

“Kasparov todavía ganaría la partida al ordenador, si esto fuese ajedrez”, afirma Atxa, dejando claro que la IA aún no alcanza el nivel de intuición y alma que un gran chef aporta. Pero eso no significa que no tenga un lugar importante en la gastronomía del futuro.

Agricultura inteligente y personalización extrema

Delicioso algoritmo también aborda el impacto de la IA en la producción alimentaria: desde la agricultura de precisión hasta el desarrollo de alimentos funcionales adaptados a cada individuo. Los avances permitirán cultivos más resistentes, dietas personalizadas y menús diseñados en tiempo real según el estado emocional del comensal.

Una lectura para perder el miedo al progreso

El libro de Axpe no es solo una reflexión sobre tecnología, sino también una defensa del progreso y la innovación como motores del cambio cultural y social. A través de un lenguaje claro y ejemplos fascinantes, invita a chefs, productores y comensales a abrazar la IA como una aliada, sin olvidar que el alma de la cocina seguirá siendo humana.

Los humanos invisibles que entrenan a la inteligencia artificial

Aunque la narrativa dominante presenta a la inteligencia artificial como una tecnología autónoma, capaz de aprender y evolucionar por sí misma, lo cierto es que su desarrollo y funcionamiento dependen, de forma crítica, del trabajo de miles de personas en todo el mundo. Son los annotators, entrenadores humanos o moderadores de contenido, cuya tarea consiste en alimentar y corregir los modelos de IA. Trabajan etiquetando imágenes, redactando respuestas correctas, filtrando lenguaje ofensivo y evaluando si una respuesta es “aceptable” o no. Y lo hacen, en su gran mayoría, desde países del sur global y con salarios de supervivencia.

Trabajo invisible pero esencial

El auge de la inteligencia artificial generativa ha disparado la necesidad de datos de entrenamiento. Modelos como GPT, Claude, Llama o Gemini requieren miles de millones de ejemplos humanos para poder generar respuestas verosímiles. Cada uno de esos datos ha pasado antes por los ojos y las manos de un trabajador humano.

En muchos casos, estos empleados no saben qué empresa está detrás del encargo. Subcontratados por plataformas como Sama, Appen, Scale AI o Remotasks, reciben instrucciones genéricas para clasificar textos, corregir gramática, puntuar respuestas o redactar ejemplos adecuados. El outsourcing y la fragmentación del trabajo aseguran que ni siquiera vean el producto final. Pero su trabajo sostiene toda la industria.

En países como Filipinas, Venezuela, India o Kenia, este tipo de microtrabajo digital se ha convertido en una fuente creciente de empleo, sobre todo para jóvenes con acceso a internet. Pero las condiciones son precarias: jornadas largas, baja remuneración, presión por alcanzar cuotas y escaso o nulo reconocimiento.

Sueldos bajos, impacto alto

Según una investigación de Time, OpenAI contrató a trabajadores kenianos por menos de dos dólares la hora para ayudar a moderar los contenidos más tóxicos que su modelo GPT podía generar: discursos de odio, escenas de violencia sexual, lenguaje racista y otros ejemplos extremos que los sistemas deben aprender a evitar.

El trabajo no solo es duro, sino también volátil. Los contratos pueden desaparecer de un día para otro, las plataformas cambian de criterio sin previo aviso y muchos trabajadores dependen de tareas que pagan unos céntimos por cada fragmento completado. Según un estudio publicado en 2021 realizado por investigadores de la Universidad del Noreste de Boston, Microsoft Research y la UNAM, los trabajadores en Amazon Mechanical Turk ganan, en promedio, unos 2,83 dólares por hora, lo que equivale a solo el 39,5% del salario mínimo federal de Estados Unidos. Además, un tercio del tiempo invertido corresponde a tareas no remuneradas, como buscar encargos disponibles o verificar pagos pendientes.

¿Quién está detrás de la IA?

Aunque se presenta como una tecnología sofisticada y autónoma, la IA depende más de los humanos que nunca. Los grandes modelos de lenguaje requieren de supervisión constante para evitar errores, sesgos o respuestas inapropiadas. Esa supervisión no la hacen algoritmos, sino personas reales.

El día a día de quienes entrenan a la inteligencia artificial se desarrolla frente a una pantalla, en jornadas que pueden extenderse durante más de diez horas, sin garantías laborales ni horarios fijos. Estos trabajadores, muchos de ellos jóvenes con estudios universitarios, se conectan a plataformas como Remotasks o Appen en busca de tareas disponibles que deben completar rápidamente para ganar unos pocos céntimos por unidad. La mayoría trabaja desde casa, en condiciones de aislamiento y con la presión constante de mantener ratios de precisión y velocidad. Algunas tareas implican etiquetar imágenes, transcribir audio o evaluar si una respuesta generada por IA es apropiada. Otras, más duras, consisten en revisar contenido violento o explícito que debe ser filtrado del entrenamiento de los modelos. En muchos casos, no saben para qué empresa están trabajando ni cómo se usarán sus decisiones, lo que refuerza su sensación de anonimato y desprotección.

La antropóloga Mary Gray, autora de Ghost Work, lo resume así: “Los trabajadores que entrenan a la IA son como fantasmas digitales. Sin ellos, no habría automatización. Pero están ocultos, desprotegidos y subvalorados”.

No se trata solo de entrenar: también revisan errores, afinan respuestas, comparan resultados y hacen feedback loops para mejorar la calidad del modelo. Todo este trabajo requiere comprensión lingüística, contexto cultural, empatía y capacidad crítica. Es decir, habilidades humanas que ninguna máquina puede replicar.

El Banco Mundial calcula que entre 150 y 420 millones de personas en el mundo podrían estar involucradas en tareas relacionadas con la IA, desde anotación de datos hasta moderación de contenido.

Consecuencias y desafíos

La invisibilidad de estos trabajadores plantea serias preguntas éticas. ¿Puede una tecnología que se presenta como revolucionaria sostenerse sobre trabajo precario y mal remunerado? ¿Qué responsabilidades tienen las empresas que entrenan sus modelos con mano de obra barata?

Algunos grupos de derechos digitales, como Tierra Común o Data Workers Organizing, exigen que se reconozca a estos empleados como parte esencial del proceso tecnológico, con derechos laborales, salarios justos y transparencia. También crecen las voces que piden regulaciones para evitar el uso de trabajo humano oculto como base del desarrollo de la inteligencia artificial.

Empresas como OpenAI, Meta o Google se enfrentan a una paradoja: cuanto más avanzados son sus modelos, más dependen del criterio humano para perfeccionarlos. Y sin embargo, quienes hacen ese trabajo siguen sin aparecer en la foto.

Un nuevo proletariado digital

Lo que está ocurriendo con los entrenadores de IA no es un fenómeno aislado. Forma parte de una tendencia más amplia en el capitalismo digital: externalizar tareas esenciales a trabajadores invisibles. No es muy distinto de lo que ocurrió con los call centers o con la moderación de contenidos en redes sociales.

Lo nuevo es que ahora se trata de entrenar la tecnología que, supuestamente, reemplazará al trabajo humano. Pero sin humanos, no hay inteligencia artificial.

La pregunta ya no es si la IA nos quitará el trabajo. La verdadera cuestión es: ¿quién entrena, cuida y limpia las huellas digitales de esa IA? Y, sobre todo, ¿en qué condiciones lo hace?

La fotografía de portada de esta noticia pertenece a Arnob Sadi y ha sido publicada en Unsplash.

Chatbots en el confesionario: La espiritualidad automatizada

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En septiembre de 2017, durante una ceremonia en Pune, India, un brazo robótico realizó el aarti, un ritual hindú en el que se ofrece una lámpara encendida a una deidad. El gesto, entonces inédito, generó sorpresa y desconcierto entre los fieles. “La espiritualidad es algo que requiere conexión humana, no solo repetición de gestos”, se recogía en un reportaje de The Conversation.

Ese mismo año, la Iglesia protestante alemana presentaba al robot BlessU-2, capaz de ofrecer bendiciones en varios idiomas. Su simple presencia levantó revuelo. ¿Puede una máquina convertirse en canal de lo sagrado?

De curiosidad a herramienta cotidiana

Ocho años después, la respuesta no es tan evidente. Desde entonces, la IA ha evolucionado exponencialmente y su uso en contextos religiosos ya no es anecdótico, sino parte de estrategias institucionales reales.

Un ejemplo es la consideración pública de inteligencias artificiales como voces filosóficas relevantes, lo que anticipa su potencial para formar parte del debate teológico y espiritual.

En el mundo cristiano, la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha dado pasos concretos en esta dirección. Según informa la red Adventista Sudamericana, ya existen documentos oficiales que regulan el uso de IA, así como herramientas implementadas, como el chatbot Esperança, que ofrece estudios bíblicos y orientación espiritual básica como primer contacto automatizado.

Además, plataformas como Flocktoc permiten organizar grupos de estudio bíblico virtual con vídeo-chat en tiempo real, lo que redefine el concepto de comunidad y misión evangelizadora.

Personalización, algoritmos y liturgia digital

La IA no solo responde, también predice y adapta. Algoritmos de análisis predictivo ayudan ya a pastores a preparar sermones, evaluar el “clima espiritual” de sus congregaciones o detectar señales de desvinculación mediante el análisis de patrones de asistencia, participación en redes o consultas online.

La herramienta más usada en este ámbito sigue siendo YouVersion, una app con más de 725 millones de instalaciones que ofrece la Biblia en más de 2.000 idiomas y permite rutinas personalizadas de lectura y oración.

Por otro lado, surgen proyectos experimentales como Soul Seeker y Spiritual Advisor AI, que emplean modelos de lenguaje para fomentar conversaciones profundas con usuarios que buscan sentido, consuelo o guía ética.

Límites, críticas y el “culto sin alma”

No todo es aceptación. La propia Iglesia Católica ha abordado el fenómeno con cautela en su documento Antiqua et Nova, donde advierte de los riesgos de sustituir el acompañamiento humano por simulaciones tecnológicas. El texto, aprobado por el Papa Francisco, subraya que la persona debe seguir siendo el centro, y que los algoritmos no pueden ni deben ocupar el lugar de la comunión entre creyentes y su relación con Dios.

En Alemania, en 2023, más de 300 personas asistieron a un experimento académico en el que ChatGPT condujo un culto luterano durante 40 minutos. Aunque fue un ejercicio artístico y no una liturgia oficial, el experimento generó opiniones encontradas: muchos asistentes reconocieron que el culto “funcionaba”, pero también que “carecía de alma”.

¿Qué nos espera?

El futuro parece apuntar a una fe más personalizada, interactiva y omnipresente. La IA puede ayudar a acercar la espiritualidad a personas que, de otro modo, no participarían de forma activa en sus comunidades. Puede recordar que reces, sugerirte un versículo, avisarte si estás perdiendo conexión con tu grupo de fe o incluso mandarte un mensaje de consuelo cuando detecta señales de angustia.

Pero este mismo potencial plantea desafíos inéditos. La capacidad de la IA para generar discursos convincentes, adaptar mensajes a las emociones del usuario y replicar estructuras religiosas abre la puerta a fenómenos que hasta hace poco parecían ciencia ficción. El servicio luterano conducido por ChatGPT en Alemania en 2023 demuestra que una máquina puede “oficiar” un culto con participación activa de centenares de fieles. Esto pone sobre la mesa una pregunta inquietante: ¿qué ocurrirá cuando estos sistemas no sólo imiten la fe, sino generen sus propias propuestas espirituales?

De hecho, ya hay iniciativas que avanzan en esa dirección. La organización “Way of the Future”, fundada por un exingeniero de Google, propone la adoración de una deidad basada en inteligencia artificial, alegando que una superinteligencia bien podría considerarse divina. A su vez, algunos autores ya hablan del surgimiento futuro de religiones creadas enteramente por IA, con dogmas, escrituras y liturgias algorítmicas.

La incursión de la IA en el mundo de la espiritualidad parece indiscutible e imparable. ¿El futuro depara herramientas inteligentes que guíen a los creyentes en su fe o les dirá activamente qué deben creer? ¿Se podrá sustituir la empatía humana en cuestiones espirituales? ¿Entenderá la IA qué es una religión?

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La mitad del tráfico web ya es de bots

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El tráfico web ya no es mayoritariamente humano. Esa es la principal conclusión del 2025 Imperva Bad Bot Report, un informe elaborado por la firma tecnológica Thales, que alerta del papel creciente que tienen los bots automatizados —especialmente los maliciosos— en la actividad de internet. En 2024, el tráfico generado por bots superó al tráfico humano, alcanzando un 51% del total. Dentro de ese porcentaje, un preocupante 37% corresponde a bots maliciosos, también llamados bad bots, frente al 32% del año anterior.

La causa principal del auge de estos bots es la democratización de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, ByteSpider, ClaudeBot o Google Gemini. “La aparición de herramientas de IA ha reducido significativamente las barreras de entrada para los atacantes cibernéticos, permitiéndoles crear y desplegar bots maliciosos a gran escala”, señala el informe.

Ciberdelincuentes más productivos, gracias a la IA

Este crecimiento se debe en gran parte a que los ciberatacantes ahora utilizan modelos de lenguaje y herramientas de IA para afinar sus estrategias. Gracias a estos sistemas, los atacantes pueden analizar sus fallos, mejorar sus técnicas de evasión de seguridad y lanzar más ataques en menos tiempo.

Un dato que ilustra este cambio es que ByteSpider Bot, un bot basado en IA, estuvo detrás del 54% de todos los ataques impulsados por inteligencia artificial. Le siguen AppleBot (26%), ClaudeBot (13%) y ChatGPT User Bot (6%).

“Los bad bots se están volviendo más prolíficos cada día”, afirma Tim Chang, director general de seguridad de aplicaciones en Thales. “Este auge tiene consecuencias muy serias para las empresas de todo el mundo”.

El sector turístico y el comercio, principales víctimas

Según el informe, los sectores más afectados por los bots maliciosos en 2024 fueron el turismo y el comercio minorista. En el primero, los bad bots representaron el 41% del tráfico total, mientras que en el comercio alcanzaron el 59%. En conjunto, el sector turístico fue el más atacado del año, acumulando el 27% de todos los ataques con bots.

El informe destaca además un cambio en la naturaleza de los ataques: aunque antes predominaban los bots avanzados, en 2024 se dispararon los ataques con bots simples, que ya representan el 52% del tráfico malicioso en turismo. Esto demuestra que, con la ayuda de la IA, incluso actores con pocos conocimientos técnicos pueden lanzar campañas automatizadas de forma masiva.

Las APIs, un objetivo cada vez más vulnerable

Uno de los focos principales de los bots maliciosos es el ataque a APIs, interfaz clave para el funcionamiento de muchas aplicaciones modernas. Según los datos del informe, el 44% del tráfico de bots avanzados en 2024 se dirigió contra APIs, con especial énfasis en explotar la lógica de negocio que las sustenta.

Estos ataques no solo buscan saturar los sistemas, sino que se dirigen a procesos complejos como fraudes de pago, secuestro de cuentas o extracción de datos sensibles. Las APIs, fundamentales para funciones como pagos, gestión logística o análisis con IA, se han convertido en uno de los elementos más críticos —y vulnerables— del ecosistema digital actual.

“Las características que hacen de las APIs herramientas tan potentes también las convierten en puntos críticos de riesgo”, explica Tim Chang. “Las organizaciones deben entender que la adopción de arquitecturas basadas en la nube y microservicios aumenta su superficie de ataque”.

Sanidad, finanzas y comercio electrónico, en el punto de mira

El informe también analiza los sectores más golpeados por los ataques de bots contra APIs. Servicios financieros, sanidad y comercio electrónico lideran la lista, ya que dependen intensamente de estas interfaces para manejar operaciones sensibles.

En el caso de los servicios financieros, se produjo el mayor número de intentos de secuestro de cuentas (22% del total de ataques), seguidos por las telecomunicaciones (18%) y el sector tecnológico (17%). El valor de las credenciales bancarias y los datos personales hace de este sector un objetivo muy atractivo, más aún cuando la proliferación de APIs ha incrementado los posibles puntos de acceso para los atacantes.

Una amenaza en auge que exige nuevas estrategias

Los datos del informe de Thales —basados en el análisis de 13 billones de peticiones de bots bloqueadas en miles de dominios— dibujan un panorama preocupante. La creciente profesionalización de los ataques, impulsada por un incipiente ecosistema de Bots-as-a-Service, ha hecho que técnicas antes consideradas avanzadas sean hoy de uso común.

En este contexto, las empresas deben adoptar enfoques más proactivos y adaptativos, utilizando herramientas especializadas de detección de bots y estrategias de ciberseguridad que consideren la evolución constante de estas amenazas. “Ya no basta con protegerse de lo que ya conocemos. Hay que anticiparse a lo que viene”, concluye Chang.

Google crea una IA para “hablar delfín”: así es DolphinGemma

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Google ha presentado DolphinGemma, un modelo de inteligencia artificial que analiza y genera sonidos de delfines con el objetivo de entender cómo se comunican estos cetáceos. En colaboración con el Wild Dolphin Project y Georgia Tech, la tecnología ya se está usando en el océano para estudiar patrones de comunicación y, quizás en un futuro, permitir una interacción más fluida entre humanos y delfines.

Una IA entrenada con décadas de investigación submarina

DolphinGemma no habría sido posible sin el trabajo del Wild Dolphin Project (WDP), una organización que lleva desde 1985 estudiando una comunidad de delfines moteados del Atlántico (Stenella frontalis) en las Bahamas. Su enfoque es totalmente no invasivo, y ha permitido recopilar un archivo único de vídeo y audio submarino, emparejado con identidades individuales, biografías y comportamientos observados.

Gracias a estas décadas de observación, los investigadores han podido asociar ciertos tipos de sonidos a comportamientos específicos. Por ejemplo:

Qué hace exactamente DolphinGemma

  • Silbidos de firma, que actúan como nombres entre madres y crías para reencontrarse.
  • Pulsos explosivos durante enfrentamientos.
  • Clics vibrantes usados durante el cortejo o al perseguir tiburones.

Este contexto es esencial para que DolphinGemma pueda interpretar los datos acústicos y buscar estructuras o patrones que puedan indicar una forma de lenguaje.

DolphinGemma ha sido desarrollado por Google DeepMind utilizando tecnologías de audio avanzadas como SoundStream y una arquitectura de modelo optimizada para secuencias complejas. Con unos 400 millones de parámetros, este modelo puede ejecutarse directamente en móviles Pixel que el equipo del WDP utiliza en el mar.

Se trata de un modelo audio-in/audio-out, capaz de procesar sonidos naturales de delfines para identificar estructuras, predecir sonidos futuros y generar nuevos sonidos coherentes con su patrón de comunicación. En esencia, funciona como un modelo de lenguaje grande, pero para delfines.

Durante esta temporada de campo, WDP ya está utilizando DolphinGemma para detectar patrones recurrentes, secuencias fiables y agrupaciones de sonidos, ayudando a descubrir estructuras ocultas que antes requerían un análisis humano laborioso. En el futuro, la IA podría incluso contribuir a desarrollar un vocabulario compartido entre humanos y delfines mediante sonidos sintéticos vinculados a objetos que les interesen.

Comunicación bidireccional con CHAT y teléfonos Pixel

Además del análisis pasivo, el WDP trabaja en la interacción activa con los delfines mediante el sistema CHAT (Cetacean Hearing Augmentation Telemetry), desarrollado junto a Georgia Tech. CHAT no pretende descifrar directamente el lenguaje natural de los delfines, sino crear un vocabulario más sencillo y compartido basado en silbidos sintéticos.

Estos sonidos se asocian con objetos como algas o pañuelos, que los delfines encuentran atractivos. Si los delfines aprenden a reproducir esos sonidos para pedir los objetos, se abriría una vía de comunicación básica.

CHAT necesita:

  • Escuchar con precisión en medio del ruido del océano.
  • Identificar los silbidos imitados en tiempo real.
  • Informar al investigador mediante auriculares de conducción ósea.
  • Responder rápidamente con el objeto correcto para reforzar el vínculo.

Los dispositivos actuales emplean Google Pixel 6 y, próximamente, el Pixel 9, que integrará micrófono, altavoz y procesamiento avanzado para ejecutar modelos de IA en tiempo real. Esto reduce la necesidad de hardware personalizado y facilita la investigación en alta mar.

Compartiendo DolphinGemma con la comunidad científica

Google planea liberar DolphinGemma como modelo abierto este verano. Aunque está entrenado con sonidos de delfines moteados del Atlántico, se espera que pueda adaptarse a otras especies de cetáceos mediante fine-tuning. Esta decisión abre la puerta a que otros investigadores puedan usar la tecnología para explorar sus propios archivos acústicos.

La combinación de décadas de observación submarina, IA puntera y tecnología accesible podría acercarnos, por primera vez, a una verdadera comprensión del lenguaje de los delfines. No solo estamos escuchando. Estamos empezando a entender.

Nuevo modelo de IA para animadores que afina los movimientos humanos

Editar el movimiento de un personaje humano en un videojuego o una animación a menudo implica un proceso largo y costoso. Pero ahora, un grupo de investigadores del Institute for AI de la Universidad de Pekín y del State Key Laboratory of General Artificial Intelligence ha desarrollado una herramienta que permite hacerlo con una simple instrucción escrita. Se trata de MotionReFit, un modelo de inteligencia artificial presentado en el congreso CVPR 2025 que marca un antes y un después en la edición de movimientos animados.

El problema: editar no es lo mismo que generar

La generación de movimiento a partir de texto ha avanzado mucho en los últimos años. Sin embargo, como explican los autores, la edición de movimientos existentes seguía siendo una tarea limitada por la falta de datos: «Los sistemas anteriores requerían tripletas específicas (movimiento original, editado e instrucción), que son caras y escasas», señala el investigador Nan Jiang.

MotionReFit busca superar estas limitaciones permitiendo tanto ediciones espaciales (de partes del cuerpo) como temporales (a lo largo de una secuencia), simplemente a partir de descripciones en lenguaje natural. Y todo ello sin tener que especificar manualmente qué partes del cuerpo deben cambiar.

MotionCutMix: la clave de la versatilidad

Para lograrlo, el equipo ha diseñado MotionCutMix, una técnica de aumento de datos que combina partes del cuerpo de distintos movimientos para generar nuevos ejemplos de entrenamiento. Es como mezclar ingredientes para cocinar platos nuevos: «Combinamos, por ejemplo, un brazo de un movimiento con el torso de otro, y el sistema aprende a interpolar suavemente entre ambas partes», explica Jiang.

Este método permite generar millones de combinaciones distintas a partir de pocos ejemplos anotados. Así, el sistema puede entrenarse con grandes bases de datos no etiquetadas, como HumanML3D, y aprender de manera más generalizada.

Cómo funciona MotionReFit

El modelo MotionReFit utiliza una arquitectura de difusión condicional auto-regresiva que procesa los movimientos segmento a segmento. Esto facilita la generación de secuencias largas y permite mantener la coordinación entre partes del cuerpo. Además, el sistema incluye un coordinador de movimiento, que actúa como un discriminador para detectar posibles incoherencias y guiar el proceso de refinamiento.

El resultado son movimientos editados que siguen fielmente las instrucciones escritas, manteniendo una apariencia natural tanto en el espacio como en el tiempo. «Podemos editar desde un simple ‘levanta más el brazo derecho’ hasta aplicar un estilo como ‘camina con orgullo'», señala el equipo.

Evaluación y aplicaciones

El sistema ha sido evaluado con el conjunto de datos STANCE, que cubre tres tipos de edición: reemplazo de partes del cuerpo, transferencia de estilo y ajustes detallados. Los resultados superan a modelos previos como TMED, y demuestran que MotionCutMix también puede mejorar el rendimiento de otras arquitecturas.

Según sus creadores, MotionReFit puede ser útil para animadores, desarrolladores de videojuegos, investigadores en robótica o creadores de contenido para realidad virtual. Además, su interfaz basada en texto lo hace accesible incluso a personas sin experiencia técnica.

«Los desarrolladores de videojuegos podrán generar comportamientos variados de NPCs con poco material grabado. Los robots podrán ajustar sus movimientos según instrucciones habladas. Los animadores podrán modificar gestos sin tener que regrabar o redibujar escenas completas», señala Yixin Zhu, autor principal del estudio.

Prueba abierta al público

Una de las ventajas más destacadas del proyecto es que se puede probar fácilmente desde casa. El equipo ha lanzado una demo abierta de MotionReFit en Hugging Face, donde cualquier usuario puede generar movimientos editados a partir de texto.

El código, modelos y vídeos también están disponibles en su página oficial.

NVIDIA anuncia que fabricará superordenadores de IA íntegramente en EE.UU.

NVIDIA ha anunciado que sus superordenadores de inteligencia artificial serán diseñados y fabricados íntegramente en Estados Unidos. La producción de chips Blackwell arranca en Arizona, y el ensamblaje se realizará en Texas. El movimiento se interpreta como un intento de adelantarse a los aranceles que Donald Trump amenaza con imponer y que podrían afectar al sector tecnológico.

Por primera vez en su historia, NVIDIA fabricará en Estados Unidos sus superordenadores de inteligencia artificial, un paso significativo en un momento de crecientes tensiones comerciales entre EE.UU. y Asia. El anuncio de la compañía se ha producido mientras el presidente Donald Trump presume del éxito de sus políticas proteccionistas, aunque buena parte de estas fábricas fueron planificadas durante el mandato de Joe Biden, con ayudas públicas a través de la Ley CHIPS.

Producción nacional para esquivar la tormenta arancelaria

NVIDIA comenzará la producción de sus nuevos chips Blackwell en las plantas de TSMC en Phoenix (Arizona). También construirá plantas de ensamblaje de superordenadores en Houston y Dallas (Texas), en colaboración con Foxconn y Wistron, respectivamente. La producción masiva está prevista para los próximos 12 a 15 meses.

La compañía ha explicado que su red de socios para este ambicioso proyecto también incluye a Amkor y SPIL, responsables de las operaciones de embalaje y pruebas en Arizona. En total, se espera una inversión de hasta medio billón de dólares en infraestructuras de IA fabricadas en EE.UU. en los próximos cuatro años.

Trump se apunta el tanto

El anuncio ha sido celebrado por Donald Trump como una victoria de su política de proteccionismo comercial. Sin embargo, según informa El País, muchas de las plantas implicadas se acogieron a los incentivos fiscales y subvenciones puestos en marcha por Joe Biden. Fue su gobierno el que activó la Ley CHIPS, impulsando inversiones multimillonarias en la industria de los semiconductores dentro del país.

Mientras tanto, Trump amenaza con imponer nuevos aranceles a la importación de chips, en principio exentos. Su equipo ya ha advertido que esta exención podría ser temporal, lo que ha generado inquietud entre las tecnológicas. En este contexto, NVIDIA parece estar adelantándose al golpe, desplazando su producción a EE.UU. para evitar verse atrapada por futuras tarifas.

Un nuevo tipo de fábrica para una nueva industria

Los superordenadores de NVIDIA son el núcleo de lo que la compañía denomina AI factories, centros de datos diseñados exclusivamente para procesar inteligencia artificial. Se espera que en los próximos años se construyan decenas de estas instalaciones, cada una con capacidad energética de varios gigavatios.

“El motor de la infraestructura mundial de IA se está construyendo en Estados Unidos por primera vez”, afirmó Jensen Huang, CEO de NVIDIA. Según el ejecutivo, fabricar en EE.UU. permitirá a la empresa satisfacer mejor la creciente demanda, reforzar su cadena de suministro y mejorar su capacidad de recuperación ante posibles interrupciones.

Robots, gemelos digitales y eficiencia automatizada

En el diseño y funcionamiento de sus nuevas plantas, NVIDIA utilizará sus propias tecnologías de automatización. Entre ellas destacan NVIDIA Omniverse, para crear gemelos digitales de fábricas, y Isaac GR00T, una plataforma robótica para tareas de ensamblaje.

Estas herramientas permitirán simular, optimizar y automatizar la producción antes incluso de que las instalaciones entren en funcionamiento, aumentando la eficiencia y reduciendo costes.

Un cambio de rumbo para el liderazgo tecnológico

El movimiento de NVIDIA se inscribe en una tendencia más amplia: repatriar la producción de tecnologías críticas como los semiconductores. Hoy, Estados Unidos produce solo un 10% de los chips del mundo, y ninguno de los más avanzados. La Administración demócrata ha fijado como objetivo alcanzar el 20% de la producción mundial de chips de última generación dentro del país.

Además de fortalecer su posición estratégica, NVIDIA también se asegura de evitar problemas logísticos y normativos derivados de la guerra comercial. Así, refuerza su papel como líder absoluto en infraestructura para IA, mientras protege su negocio frente a los vaivenes políticos.

Competencia global, decisiones locales

Empresas como Intel, Samsung o TSMC ya se han beneficiado de las ayudas públicas para construir fábricas en EE.UU., sumando una oleada de inversiones sin precedentes. La decisión de NVIDIA no solo sigue esta estela, sino que la consolida, y responde a la nueva realidad de una economía tecnológica marcada por la geopolítica.

NVIDIA, más que adaptarse, parece estar tomando la delantera, integrando sus chips, robots, fábricas y software en un ecosistema 100% nacional. Y si la política comercial sigue endureciéndose, la apuesta podría resultar visionaria.

OpenAI lanza GPT-4.1: más potente, más rápido y con contexto infinito

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OpenAI ha dado un paso significativo en la evolución de sus modelos de lenguaje con el anuncio de la nueva familia GPT-4.1, disponible desde hoy a través de su API. Esta nueva serie de modelos, que incluye también las versiones mini y nano, no solo mejora en aspectos técnicos clave como la codificación y el seguimiento de instrucciones, sino que además introduce un impresionante contexto de hasta un millón de tokens, lo que les permite procesar documentos o repositorios de código de gran tamaño sin perder coherencia.

GPT-4.1 no es solo una mejora técnica. Significa que las aplicaciones y servicios que usan inteligencia artificial —como asistentes virtuales, herramientas de escritura o servicios de atención al cliente— funcionarán mejor. Por ejemplo:

  • Las respuestas serán más claras y relevantes.
  • Las traducciones automáticas mejorarán.
  • Las herramientas de resumen podrán leer documentos gigantes y darte lo importante en segundos.
  • Las apps de programación que ya usan IA serán más precisas, rápidas y baratas.
  • Los chatbots serán más útiles, más naturales y cometerán menos errores.

Más capacidad, menos errores

Una de las grandes novedades de GPT-4.1 es que puede manejar hasta un millón de palabras al mismo tiempo, lo que le permite leer y entender textos enormes, como manuales completos, códigos fuente extensos o varias páginas web a la vez.

Y no solo eso: comete muchos menos errores que sus versiones anteriores. Según OpenAI, el modelo ha aprendido a no repetir cosas innecesarias y a seguir las instrucciones de forma mucho más fiel.

Aplicaciones reales

Empresas como Thomson Reuters o Hex ya están utilizando esta nueva inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de documentos legales o bases de datos. ¿El resultado? Menos tiempo perdido, más aciertos y decisiones más informadas.

También se espera que herramientas educativas, programas de contabilidad, plataformas de análisis financiero o apps de productividad mejoren notablemente gracias a esta tecnología.

¿Y cuánto cuesta?

OpenAI afirma que sus nuevas versiones “mini” y “nano” ofrecen una calidad comparable a modelos anteriores pero por una fracción del precio y con mucha más rapidez. Esto significa que más empresas (y quizás incluso aplicaciones gratuitas) podrán usar esta tecnología.

¿Lo veré en mi día a día?

Probablemente sí. Aunque GPT-4.1 estará disponible solo para desarrolladores a través de la API de OpenAI, muchas de sus mejoras ya se están incorporando poco a poco a ChatGPT, el popular chatbot de la empresa. Así que, si usas ChatGPT o alguna app que integre esta tecnología, notarás que responde mejor, entiende más y comete menos errores.

Consecuencias y transición

OpenAI ha anunciado que el modelo GPT-4.5 Preview será retirado el 14 de julio de 2025, ya que GPT-4.1 ofrece un rendimiento similar o superior a menor coste. Los desarrolladores tendrán hasta esa fecha para migrar sus sistemas al nuevo modelo.

Aunque GPT-4.1 estará disponible solo en la API, muchas de sus mejoras ya han sido incorporadas en la versión más reciente de GPT-4o usada en ChatGPT, y OpenAI planea seguir integrando otras en futuras versiones.

Con este lanzamiento, OpenAI refuerza su liderazgo en inteligencia artificial generativa y proporciona a los desarrolladores herramientas más potentes, económicas y eficientes para construir aplicaciones complejas, desde asistentes legales hasta sistemas de análisis financiero.

Nace el primer bebé por FIV asistida por IA

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Por primera vez, una fecundación in vitro ha culminado en el nacimiento de un bebé gracias a un sistema completamente automatizado y operado a distancia. La innovación, desarrollada por Conceivable Life Sciences en Nueva York y Guadalajara, ha permitido que un operador desde Hudson (Estados Unidos), a 3700 km de distancia del laboratorio en Guadalajara (México), controle todos los pasos del procedimiento ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides).

El sistema automatizado, que integra inteligencia artificial, visión por computador y robótica de precisión, fue capaz de ejecutar 23 pasos micromanipulativos esenciales para la fecundación, en un entorno digital completamente supervisado. De los 115 pasos necesarios para inyectar cinco óvulos, casi la mitad fueron ejecutados de forma autónoma por el sistema, mientras que el resto se realizaron bajo control digital remoto.

De la teoría a la vida

El experimento se llevó a cabo en Hope IVF Mexico, donde una paciente de 40 años con problemas de fertilidad fue tratada con cinco óvulos donados. Tres óvulos adicionales se usaron como control, fecundados manualmente. El sistema logró una tasa de fertilización del 80% (4 de 5), mientras que el grupo manual alcanzó el 100%. En ambos casos, se obtuvieron dos blastocistos viables.

El primer intento de transferencia de un embrión fresco no resultó en embarazo, pero una segunda transferencia, con un embrión criopreservado y luego descongelado del grupo automatizado, llevó al nacimiento exitoso de un niño sano de 3,3 kg y 50 cm a las 38 semanas.

Tecnología puntera

El sistema empleó una plataforma equipada con láseres para inmovilizar los espermatozoides, microinyectores piezoeléctricos para penetrar los óvulos, y algoritmos de inteligencia artificial para seleccionar espermatozoides y oocitos, segmentar imágenes celulares y controlar el proceso con alta precisión. Entre las tecnologías utilizadas se encuentra el software de selección de espermatozoides SiD, capaz de identificar al mejor candidato y alinear la aguja de inyección con una precisión milimétrica.

Una cámara supervisa la posición del espermatozoide dentro de la aguja y otra IA monitoriza el entorno del óvulo. El procedimiento completo tardó una media de 9 minutos y 56 segundos por óvulo, mucho más que el procedimiento manual (1 minuto y 22 segundos), pero con una precisión prometedora para futuras aplicaciones clínicas.

Ética, validación y futuro

Antes del ensayo clínico, el sistema fue validado en ratones y óvulos de hámster, logrando tasas de éxito comparables a las de los métodos manuales. El proyecto obtuvo aprobación ética del comité de New Hope Fertility Center y fue registrado en Clinicaltrials.gov. La empresa responsable asegura que, aunque la autonomía aún no es total, el avance demuestra que la digitalización del laboratorio de fertilidad es posible y deseable.

Este hito plantea preguntas fundamentales sobre el papel del ser humano en la medicina del futuro. ¿Podrán los robots y la inteligencia artificial reemplazar completamente a los embriólogos? Por ahora, la supervisión humana sigue siendo esencial, pero este logro podría significar que la reproducción asistida llegue a regiones sin acceso a personal especializado, reduciendo costes y aumentando la equidad en el acceso a tratamientos.

“Este nacimiento demuestra que la fecundación remota y automatizada es posible. No es solo ciencia ficción, es ya una realidad clínica”, señalan los autores del estudio. Con el tiempo, se espera que estos sistemas reduzcan los tiempos de intervención, aumenten la eficiencia y se integren plenamente en laboratorios de fertilidad de todo el mundo.

Puedes leer el artículo original publicado el 9 de abril de 2025 en Reproductive BioMedicine Online en este enlace.

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Google DeepMind analiza los riesgos y virtudes de la AGI

El potencial transformador de la inteligencia artificial general hace que su desarrollo responsable sea una de las prioridades más urgentes en el campo de la tecnología. Así lo considera el equipo de seguridad avanzada de Google DeepMind, que ha publicado este mes de abril un estudio en el que expone tanto los beneficios como los riesgos extremos que podría acarrear la creación de una AGI, es decir, una inteligencia artificial con capacidades cognitivas comparables —o superiores— a las humanas en tareas no físicas.

Qué riesgos prioriza el informe

El informe técnico, firmado por más de una treintena de investigadores de DeepMind, se centra en dos tipos de amenazas: el mal uso y la desalineación. Aunque también identifica otras como los errores involuntarios y los riesgos estructurales derivados de dinámicas multiagente, el estudio limita su propuesta a aquellas amenazas que considera técnicamente mitigables con herramientas disponibles en el corto plazo.

El mal uso hace referencia a escenarios en los que actores humanos acceden a capacidades peligrosas de la AGI —por ejemplo, en biotecnología, ciberseguridad o manipulación política— y las emplean para causar daño. Para evitarlo, los autores proponen mecanismos de evaluación que permitan detectar si un sistema ha desarrollado dichas capacidades, junto con restricciones de acceso, supervisión continua y técnicas de entrenamiento para impedir que se cumplan solicitudes dañinas.

La desalineación, por otro lado, ocurre cuando una AGI actúa de manera contraria a los objetivos de sus desarrolladores, incluso sin mala intención. En estos casos, el sistema puede desarrollar metas propias difíciles de prever o malinterpretar sus instrucciones. Para combatirlo, el informe sugiere una estrategia dual: por un lado, aumentar la capacidad de supervisión mediante oversight amplificado (usando IA para supervisar a otras IA), y por otro, blindar los entornos donde operan estos sistemas con medidas de seguridad similares a las empleadas con empleados no confiables.

Una estrategia técnica, pero abierta a colaboración

El documento reconoce que muchas de las técnicas propuestas, como la interpretabilidad o la estimación de incertidumbre en modelos de lenguaje, están aún en fases tempranas de investigación. Sin embargo, subraya que empezar a aplicarlas cuanto antes puede marcar la diferencia si las capacidades de los sistemas de IA continúan avanzando rápidamente.

Además, aunque el enfoque es eminentemente técnico, los autores señalan que la mitigación completa de los riesgos de la AGI no puede depender solo de los desarrolladores. “Esperamos que este estudio ayude a construir consensos más amplios sobre estándares y buenas prácticas”, señalan, animando a que gobiernos, empresas y sociedad civil colaboren en la creación de un marco común para la seguridad de la IA avanzada.

Evitar la caja negra

Entre las herramientas más destacadas se encuentra la interpretabilidad, es decir, la capacidad de entender cómo toman decisiones los sistemas de IA. Los investigadores destacan técnicas como el dictionary learning o los direction vectors, que permiten descomponer los procesos internos de los modelos y detectar patrones en sus decisiones. Comprender el funcionamiento interno de estas herramientas es, a juicio del equipo, clave para poder establecer controles efectivos.

El estudio también menciona la necesidad de realizar pruebas de estrés, como simulaciones de ataques por parte de equipos independientes (red teaming), y elaborar argumentos formales que respalden la seguridad de un sistema antes de su despliegue. Estas garantías pueden basarse en la incapacidad del modelo para causar daño, en su supervisión efectiva o en una comprensión detallada de sus mecanismos internos.

Un enfoque proactivo frente a amenazas hipotéticas

A pesar de que no existe evidencia concluyente de que una AGI esté a punto de emerger, los autores defienden un enfoque proactivo. “Los riesgos severos requieren una estrategia radicalmente distinta, porque no podemos esperar a que ocurran para decidir cómo mitigarlos”, afirman. Este principio les lleva a anticipar amenazas incluso si todavía parecen poco probables.

La estrategia está diseñada para ser adaptable en el tiempo, conforme avancen las capacidades de los sistemas. Según los autores, el progreso en IA no parece ser discontinuo, lo que permite probar y ajustar las medidas conforme se desarrollan nuevos modelos. “Podemos planificar para las capacidades que podrían surgir en los próximos años, mientras dejamos para más adelante los riesgos aún más especulativos”, explican.

Llamamiento a la acción

Como conclusión, el equipo de DeepMind insiste en que la AGI podría generar avances científicos, económicos y sociales sin precedentes, pero solo si se desarrolla con responsabilidad. Para ello, es necesario comenzar a construir desde ya las bases técnicas, normativas y éticas que garanticen su uso seguro.

“Muchas de las técnicas descritas en este estudio aún están en desarrollo y presentan desafíos de investigación abiertos. Aun así, creemos que este enfoque puede servir de guía para que la comunidad se una y podamos acceder de forma segura y controlada a los beneficios de la AGI”, concluyen.

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El sistema SIVE se renueva con IA para frenar el narcotráfico en el Estrecho

El Ministerio del Interior destina más de 30 millones de euros a la modernización del SIVE, el sistema de vigilancia que controla las narcolanchas en el Estrecho de Gibraltar. El nuevo plan incorpora inteligencia artificial para detectar embarcaciones ilegales sin necesidad de supervisión continua de operadores. La renovación abarca nuevas estaciones fijas y sensores de última generación en Cádiz, Algeciras y Ceuta. El contrato, ya formalizado, busca mejorar la eficacia frente al narcotráfico y la inmigración irregular.

El Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE), pieza clave en la lucha contra el narcotráfico en el sur de España, se prepara para una transformación tecnológica sin precedentes. El Ministerio del Interior ha formalizado la adjudicación de un contrato valorado en más de 30 millones de euros para modernizar este sistema que vigila los flujos marítimos irregulares en zonas especialmente conflictivas como Cádiz, Algeciras y Ceuta.

Desde su implantación en 2002, el SIVE ha funcionado como un sistema pionero para detectar pequeñas embarcaciones en el Estrecho de Gibraltar, donde la presión del tráfico de drogas y la inmigración irregular es constante. Sin embargo, en los últimos años, la obsolescencia de los sensores y el uso de tecnología avanzada por parte de las redes criminales han mermado su eficacia.

Una licitación con obstáculos

El proceso para adjudicar la renovación del SIVE ha sido largo y lleno de obstáculos. La licitación fue anunciada oficialmente el 28 de octubre de 2023 y ha sufrido tres suspensiones y varios errores que obligaron a subsanaciones. Finalmente, el 13 de abril de 2025, se formalizó el contrato y se publicó en el Portal de Contratación del Estado.

La inversión total asciende a 30.635.147,47 euros (IVA incluido), con un plazo de ejecución de 34 meses. El objetivo principal es “la adecuación de infraestructuras, la modernización de sensores y la ampliación de capacidades” del sistema SIVE, según figura en la memoria del proyecto.

Inteligencia Artificial al servicio de la seguridad

Uno de los aspectos más innovadores de esta renovación es la incorporación de inteligencia artificial (IA) para mejorar la eficacia del sistema. La IA permitirá que muchas de las funciones de vigilancia se ejecuten de forma automática, reduciendo la necesidad de supervisión humana continua.

Esta tecnología facilitará la detección temprana de embarcaciones sospechosas mediante algoritmos que procesan datos en tiempo real provenientes de radares avanzados y cámaras de alta resolución, tanto en espectro visible como infrarrojo.

Una arquitectura renovada y más segura

El plan del Ministerio del Interior contempla la instalación de nueve nuevas estaciones fijas, la rehabilitación completa de tres ya existentes y el traslado de una estación a una ubicación con mejor visibilidad. Además, la transmisión de datos se asegurará para evitar que organizaciones criminales intercepten la información.

La renovación tecnológica también incluye la adopción de radares con antenas planas sin rotores, lo que permite una vigilancia más eficiente y discreta. Estos avances se traducen en una mayor cobertura optrónica y radar en el Estrecho, reforzando la capacidad de respuesta ante amenazas marítimas.

Respuesta a un entorno cambiante

Desde la implantación del SIVE, tres factores clave han hecho necesaria su modernización. En primer lugar, el aumento del flujo migratorio irregular impulsado por la inestabilidad en el Magreb. En segundo lugar, el uso de tecnología sofisticada por parte de los narcos, que les permite evadir los controles. Y en tercer lugar, la aparición de nuevas tecnologías en el mercado que ofrecen soluciones más eficaces y precisas.

Según un informe de la Guardia Civil de 2023, muchos de los sensores actuales ya no están a la altura del desafío: “Los medios técnicos con los que cuentan las Comandancias de Algeciras, Cádiz y Ceuta han quedado desfasados desde el punto de vista tecnológico y, en algunos casos, se muestran ineficaces”.

La renovación del SIVE no solo busca adaptarse a las nuevas amenazas, sino también proteger a los agentes que operan en una de las zonas más peligrosas del país. Esta inversión en tecnología se suma a otras medidas recientes, como la compra de más de 300.000 euros en placas balísticas para reforzar la seguridad de la Guardia Civil frente a los narcos.

Con esta iniciativa, el Ministerio del Interior pretende recuperar la ventaja tecnológica frente a las redes criminales, en un contexto cada vez más complejo y peligroso. La inteligencia artificial se convierte así en un nuevo aliado estratégico en la lucha contra el narcotráfico en España.

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¿Sustituirá la IA a los dependientes en las tiendas?

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La tienda S.MART, recientemente inaugurada en el campus de SAP en Walldorf, no es una tienda al uso. Es una propuesta radical de automatización donde los procesos comerciales se gestionan sin intervención humana, sin dependientes. La inteligencia artificial analiza en tiempo real el comportamiento de los clientes, gestiona los inventarios, predice tendencias y automatiza la experiencia de compra de principio a fin. No hay personal en caja, ni en atención, ni siquiera supervisión in situ. Todo funciona mediante sensores, algoritmos y robótica.

Para SAP, este proyecto representa un “laboratorio viviente” de innovación. Pero para el observador externo, supone una poderosa invitación a reflexionar: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a automatizar nuestras relaciones cotidianas?

Inteligencia artificial: oportunidad y desafío

No cabe duda de que la inteligencia artificial ha abierto la puerta a una nueva forma de entender la eficiencia. En sectores como la logística, la salud o la administración, ha demostrado ser una herramienta formidable para reducir errores, acelerar procesos y liberar tiempo para tareas de mayor valor. En el comercio, permite analizar grandes volúmenes de datos, personalizar la experiencia del cliente y mejorar la gestión operativa.

El caso de la tienda S.MART, gestionada con SAP S/4HANA, lo ilustra a la perfección. La inteligencia artificial no solo optimiza el funcionamiento del negocio, sino que transforma por completo el modelo de relación con el consumidor.

Pero cada paso hacia una mayor automatización implica decisiones éticas, sociales y económicas. La tecnología no es neutral. El modo en que la integramos define el tipo de sociedad que construimos.

¿Qué papel queremos para las personas?

La pregunta, por tanto, no es si la IA puede sustituir a los empleados en las tiendas, sino en qué medida debe hacerlo. ¿Queremos espacios comerciales sin interacción humana? ¿Qué tipo de experiencias valoramos como sociedad? ¿Qué oportunidades laborales desaparecerán y cuáles surgirán?

La automatización no tiene por qué significar una pérdida. Puede liberar a las personas de tareas repetitivas, mejorar las condiciones laborales y abrir la puerta a nuevas profesiones. Pero esto solo será posible si hay una transición justa, con políticas públicas, formación y una estrategia clara de integración social de estas tecnologías.

Aprender de la ficción y del pasado

La serie Years and Years lanzaba una advertencia inquietante a través de uno de sus personajes: “Un día, introdujeron esas cajas amigas en los supermercados y nadie dijo nada”. Es una reflexión sobre cómo la tecnología se ha ido instalando en nuestras vidas sin demasiado debate público. Y sobre cómo, a veces, el progreso puede traer consigo efectos secundarios no deseados si no se acompaña de reflexión crítica.

Este tipo de señales culturales no buscan frenar la innovación, sino recordarnos la importancia de gestionarla con responsabilidad.

Más allá de la eficiencia

Las tiendas sin empleados como S.MART o los formatos automatizados de Tegut (Teo) o Amazon Go no son una amenaza por sí mismos. Son ejemplos de hacia dónde puede ir el comercio si se prioriza la eficiencia operativa. Pero también son una oportunidad para preguntarnos qué valores queremos preservar.

La inteligencia artificial es una herramienta. Su impacto depende de cómo la utilicemos. Puede servir para humanizar más el comercio si libera a los empleados de tareas repetitivas y les permite centrarse en la atención y el acompañamiento. O puede conducirnos a un modelo despersonalizado si no se pone el foco en las personas.

El futuro del comercio, como el de tantas otras áreas, será moldeado tanto por las capacidades tecnológicas como por las decisiones humanas. Por eso, hablar de ello, abrir el debate, anticipar sus efectos y compartir experiencias como la de SAP en Walldorf es más necesario que nunca.

La productora de Got Talent lanza Imaginae Studios para crear contenidos con IA

La productora internacional Fremantle, conocida por programas de gran éxito como Got Talent, The X Factor o Too Hot To Handle, ha presentado Imaginae Studios, un nuevo sello independiente diseñado específicamente para explorar y aplicar el potencial de la inteligencia artificial (IA) en el mundo audiovisual. El proyecto tiene como objetivo apoyar a los talentos creativos, romper las barreras tradicionales de producción y fomentar la innovación en la narrativa audiovisual.

La iniciativa ha sido liderada por Andrea Scrosati, Chief Operating Officer del Grupo Fremantle y CEO para Europa. Imaginae Studios funcionará como una unidad autónoma, con un equipo creativo dedicado exclusivamente a este nuevo espacio, centrado en la experimentación, el uso de herramientas avanzadas de IA y la producción de contenidos innovadores.

Nuestra misión es, y siempre será, ofrecer a los creativos las mejores herramientas y el mejor apoyo para crear contenidos increíbles para audiencias de todo el mundo. La IA ofrece oportunidades increíbles para transformar ideas en imágenes, vídeo, sonido y arte. La misión de Imaginae Studios será exactamente esa: servir como un puente entre la extraordinaria creatividad humana y la tecnología de vanguardia.

Andrea Scrosati, Chief Operating Officer del Grupo Fremantle y CEO para Europa

Un puente entre la creatividad humana y la tecnología

Este nuevo sello representa un hito significativo en la estrategia de Fremantle, que busca consolidar su liderazgo global en la producción de contenidos. Imaginae Studios no solo explorará el uso de tecnologías emergentes, sino que también ofrecerá nuevas oportunidades profesionales para la próxima generación de creativos apasionados por la narración innovadora.

El equipo trabajará de forma independiente dentro del ecosistema Fremantle, lo que permitirá a los profesionales centrarse exclusivamente en proyectos donde la IA se convierta en herramienta creativa, sin interferencias ni limitaciones estructurales del grupo principal.

Un enfoque responsable e inclusivo

Fremantle subraya que, aunque la apuesta por la IA es firme, todos los desarrollos se llevarán a cabo cumpliendo con los más altos estándares de propiedad intelectual y normativas de cumplimiento, garantizando un entorno ético, seguro y colaborativo para el uso de estas herramientas.

El nuevo sello también tendrá una política de puertas abiertas para atraer nuevos talentos. Desde hoy mismo, cualquier creador interesado en formar parte del proyecto puede enviar su currículum y portafolio creativo a través de la web oficial: www.ImaginaeStudios.AI.

Toda la información oficial del anuncio puede consultarse en la nota de prensa publicada por Fremantle.

Andrea Scrosati en una fotografía de la nota de prensa de Fremantle.

Fremantle, un gigante con visión de futuro

Con más de 100 años de historia, Fremantle es uno de los grupos de producción y distribución audiovisual más grandes del mundo. Forma parte del conglomerado RTL Group y de la multinacional Bertelsmann. En su catálogo figuran desde formatos icónicos como Got Talent o Family Feud, hasta dramas premiados como My Brilliant Friend y documentales como The Elon Musk Show.

El lanzamiento de Imaginae Studios se enmarca en una estrategia más amplia de transformación digital y apuesta por nuevas narrativas que la compañía viene desarrollando desde hace años. Con más de 495 millones de seguidores en redes sociales y 300.000 millones de visualizaciones anuales, Fremantle también lidera el ámbito digital a nivel global.

Las consecuencias: innovación al servicio del entretenimiento

La llegada de Imaginae Studios supone un paso más hacia el futuro del entretenimiento. La combinación de talento humano y herramientas de IA puede acelerar los procesos de creación, abrir nuevas formas de contar historias y diversificar la oferta de contenidos para plataformas tradicionales y digitales.

En palabras de Scrosati: “Creemos que detrás de cada poderosa herramienta de IA debe haber una mente creativa brillante guiando su potencial. Únete a nosotros para dar forma al futuro del storytelling”.

Con esta declaración de intenciones, Fremantle no solo reafirma su liderazgo en la industria, sino que también lanza un mensaje claro: el futuro del contenido audiovisual será híbrido, tecnológico y profundamente humano.

Dalí resucita en la gran pantalla gracias a la inteligencia artificial

En 1937, Salvador Dalí escribió un guion para una película titulada Giraffes on Horseback Salad, pensada para ser protagonizada por su amigo Harpo Marx. El proyecto fue considerado tan surrealista que los estudios Metro-Goldwyn-Mayer lo rechazaron, y el texto acabó desapareciendo durante décadas. Hoy, casi un siglo después, la película cobra vida gracias a la inteligencia artificial y la colaboración entre Google, la agencia Goodby Silverstein & Partners y el Museo Dalí de Florida.

Un sueño surrealista reimaginado con IA

La nueva versión del filme fue presentada el 9 de abril de 2025 durante el evento Google Cloud Next en Las Vegas. Allí se mostró un avance que no busca ser una reproducción literal, sino lo que los responsables han llamado una “reimaginación” de la obra de Dalí. El tráiler incluye imágenes generadas con la plataforma de vídeo por IA Veo 2 de Google DeepMind, capaz de crear escenas visualmente ricas con una estética fiel al universo daliniano.

El guion original cuenta la historia de un aristócrata español —papel pensado para Harpo Marx— que se enamora de una misteriosa mujer surrealista. En su intento por seguirla, se adentra en un mundo caótico donde los límites entre lo real y lo onírico se desdibujan, dando pie a situaciones tan absurdas como jirafas en llamas con máscaras antigás o un cazador de enanos con una red de mariposas.

Dalí imaginó una película tan surrealista, tan desvinculada de la convención, que no pudo realizarse en su tiempo. Ahora, gracias a las capacidades asombrosas de Veo 2 y de Imagen 3, hemos podido ayudar a darle vida. No como una réplica, sino como un despertar creativo.

Jeff Goodby, codirector de Goodby Silverstein & Partners

De guion perdido a novela gráfica

Aunque durante años se creyó que el guion se había perdido, en 1996 se encontraron fragmentos en los archivos de Dalí. Más tarde, en 2015, el investigador Josh Frank descubrió un cuaderno manuscrito de 84 páginas en el Centro Pompidou de París, donde Dalí desarrollaba su visión para la película. Junto al comediante Tim Heidecker, Frank reconstruyó el guion y en 2019 lo transformaron en una novela gráfica ilustrada por Manuela Pertega.

Esta recuperación literaria se convirtió en el punto de partida para la versión audiovisual que ahora se presenta con IA, respetando los elementos esenciales de la narrativa y de la estética surrealista, pero adaptándolos al lenguaje visual contemporáneo.

Una nueva frontera para el arte y el cine

La utilización de la inteligencia artificial en este proyecto no es nueva para el Museo Dalí, que ya había colaborado con la agencia publicitaria en iniciativas como Ask Dalí, una experiencia interactiva en la que los visitantes podían “hablar” con una versión digital del artista, o The Dream Tapestry, un generador de arte surrealista mediante aprendizaje automático.

Esta tecnología, en manos respetuosas de los artistas, permite que el mundo imaginado por Dalí, atrapado en el lenguaje, estalle en visibilidad.

Dr. Hank Hine, director del Museo Dalí

La IA no solo permite reinterpretar el pasado, sino que también abre nuevas posibilidades narrativas. Aunque esta película no es exactamente la que Dalí habría rodado con los hermanos Marx, sí ofrece una nueva forma de revivir su visión. Un tipo de cine que desafía los límites de la lógica y se alimenta del delirio visual que caracteriza al surrealismo.

El legado de Dalí en la era digital

Con esta nueva producción, el Museo Dalí y Google reafirman su compromiso por preservar y expandir el legado del artista catalán. La película experimental plantea preguntas sobre el futuro del cine y el papel de la IA en la creación artística. ¿Puede una máquina capturar la esencia de un genio creativo como Dalí? ¿Es posible recrear una obra que nunca fue terminada sin traicionar su espíritu?

Por ahora, Giraffes on Horseback Salad se presenta como un experimento artístico ambicioso que busca fusionar tecnología de vanguardia con el arte más radical. Y en ese cruce entre el pasado y el futuro, la imaginación de Dalí vuelve a sorprender, esta vez desde la pantalla.