HubSpot ha aprovechado su evento Inbound 2025 en San Francisco para anunciar una transformación profunda de su CRM: más de 200 novedades, entre ellas una veintena de agentes de inteligencia artificial, y un nuevo modelo estratégico denominado Loop Marketing. La propuesta rompe con el embudo tradicional y apuesta por un ciclo dinámico que integra humanos e IA para construir relaciones más sólidas con los clientes. La clave ya no está en perseguir clics, sino en generar confianza a largo plazo.
HubSpot dice adiós al embudo clásico y presenta Loop Marketing
El tradicional funnel de marketing (conciencia, consideración y conversión) está en crisis. Según Yamini Rangan, CEO de HubSpot, “el 60% de las búsquedas en Google terminan en cero clics”, lo que demuestra que los usuarios ya no siguen el recorrido lineal hacia una compra. Durante su ponencia en el Moscone Center de San Francisco, Rangan explicó que el playbook clásico “se agotó” y que las empresas deben crecer de la mano de la inteligencia artificial.
Con esa premisa, la compañía presentó Loop Marketing, un ciclo continuo de cuatro fases: definir, adaptar, amplificar y optimizar. “No es estático. No es lineal. Es dinámico. Siempre aprendiendo y siempre evolucionando”, afirmó Rangan. Este nuevo marco busca que las marcas no midan su éxito únicamente en clics, sino en la capacidad de generar relaciones de confianza con sus audiencias.
La filosofía detrás del Loop
La estrategia busca reemplazar la obsesión por los clics por la construcción de confianza a largo plazo. Según HubSpot, la IA debe actuar como acelerador, pero los humanos seguirán siendo quienes lideren. “La IA no cierra tratos, tus mejores representantes de ventas sí”, subrayó Karen Ng, vicepresidenta ejecutiva de Producto de la compañía.
Kipp Bodnar, director de marketing de HubSpot, añadió que “cuando el 60% de las búsquedas nunca salen de Google y la IA responde a las preguntas incluso antes de que los prospectos hagan clic, esa teoría [del embudo] deja de funcionar”. Loop, por tanto, se convierte en un nuevo manual de crecimiento en la era de la IA, orientado a conquistar la confianza del cliente desde el primer contacto.
La edición 2025 de Inbound también sirvió para lanzar más de 200 nuevas funciones del CRM, con especial protagonismo para la inteligencia artificial. Entre ellas, destacan:
Data Agent: analiza datos de clientes y del mercado.
Customer Agent: resume conversaciones y califica prospectos.
Prospecting Agent: detecta señales de compra y automatiza la prospección.
Además, HubSpot presentó Breeze Marketplace, un espacio donde acceder a agentes preentrenados, y Breeze Studio, que permitirá crear agentes personalizados para casos específicos de negocio. Estas innovaciones tienen un denominador común: aumentar la confianza de los clientes al recibir interacciones más útiles, personalizadas y relevantes.
AEO: el nuevo SEO en la era de la IA
Otro de los anuncios clave fue la introducción del concepto AEO (Answer Engine Optimization), una evolución del SEO tradicional. Según Rangan, el reto ya no está en posicionarse en un ranking de Google, sino en aparecer en las respuestas que ofrecen los grandes modelos de lenguaje. “El SEO ha dejado paso al AEO, un concepto nuevo y fundamental. Es la forma de aumentar la visibilidad de tu empresa en las respuestas que ofrece la IA”, aseguró.
Este cambio implica que las marcas deberán construir autoridad y confianza como fuente fiable de información, ya que la visibilidad dependerá de la credibilidad que otorguen los algoritmos de IA.
IA y humanos: una alianza estratégica
La compañía insistió en que el futuro pasa por equipos híbridos. Nicholas Holland, vicepresidente de producto e IA en HubSpot, lo resumió así: “Los humanos abren el camino, la IA acelera”. La idea es que las empresas que dominen esta convivencia entre personas y tecnología estarán mejor preparadas para la próxima década.
La confianza, de nuevo, se sitúa en el centro: HubSpot cree que las marcas que consigan generar credibilidad en sus mensajes y reforzarla con la velocidad de la IA serán las que lideren el mercado.
Consecuencias para las empresas
Con Loop y los nuevos agentes de IA, HubSpot pretende ofrecer a las pymes y grandes compañías un marco práctico para adaptarse a un mercado en el que los clientes ya no buscan en un único canal y esperan experiencias personalizadas al instante. Según datos presentados por la compañía, el nuevo modelo ha permitido multiplicar por 18,5 la generación de leads con IA y triplicar las tasas de conversión frente al enfoque anterior.
El impacto más relevante, según HubSpot, no es solo el incremento en métricas comerciales, sino la creación de relaciones de confianza más sólidas que favorecen la fidelización a largo plazo.
Conclusión: el futuro del marketing digital
Inbound 2025 ha dejado claro que HubSpot no quiere ser solo un CRM, sino un ecosistema de crecimiento inteligente. Su apuesta por Loop Marketing y la integración de más de 200 funciones basadas en IA marcan un cambio de paradigma: menos clics, más confianza; menos embudos, más ciclos dinámicos.
Un futuro en el que las empresas deberán aprender a moverse con agilidad entre humanos y máquinas si quieren mantenerse competitivas.
Ayer, la presentación anual de Apple dejó claro que la privacidad es uno de los requisitos de los dispositivos con IA. Samsung ha presentado sus nuevas tendencias para la protección de la privacidad con su sistema Galaxy AI, lanzado como parte de su estrategia para integrar la inteligencia artificial en la experiencia móvil. Con el auge de las aplicaciones basadas en IA, la preocupación por el uso y almacenamiento de los datos personales se ha convertido en una prioridad para los usuarios. La compañía surcoreana ha querido responder a esta inquietud mediante un conjunto de medidas que ponen la transparencia y el control en el centro de la experiencia.
Privacidad desde el diseño
El objetivo de Galaxy AI no es solo potenciar la productividad, creatividad y comunicación, sino también garantizar que estas capacidades estén respaldadas por medidas sólidas de privacidad. Samsung asegura que la IA ha sido diseñada con mecanismos de seguridad integrados desde el inicio, de modo que el manejo de datos personales se realice de forma responsable.
Entre las funciones destacadas se encuentra la posibilidad de que muchas herramientas de Galaxy AI funcionen directamente en el dispositivo. Aplicaciones como Traducción simultánea, Intérprete o Borrador de audio procesan los datos dentro del teléfono, evitando su envío a servidores externos y ofreciendo una experiencia más segura y privada.
Al mismo tiempo, Samsung ha adoptado un modelo híbrido que combina procesamiento en el dispositivo y en la nube. Este enfoque permite que herramientas más avanzadas, como la Edición generativa, aprovechen la potencia de los servidores para ejecutar tareas complejas. Aun así, la compañía garantiza que los datos personales nunca se almacenan a largo plazo ni se utilizan para entrenar modelos de IA.
Ajustes intuitivos y transparencia total
Uno de los pilares de la propuesta de Samsung es la facilidad con la que los usuarios pueden gestionar su privacidad. Con la configuración de inteligencia avanzada, es posible decidir si se permite o no el procesamiento en línea, activando o desactivando funciones de IA con un solo clic.
Además, el panel de seguridad y privacidad centraliza todos los controles. Desde esta interfaz, los usuarios pueden ver y actualizar permisos de aplicaciones, comprobar qué datos han sido accedidos recientemente e identificar riesgos mediante iconos intuitivos. La función Uso de permisos añade una capa adicional de transparencia, mostrando qué apps han tenido acceso a la información sensible en los últimos días.
Protección frente a ciberamenazas
Más allá del control sobre los datos, Galaxy AI también incluye funciones para reforzar la seguridad frente a posibles amenazas externas. El Bloqueador automático evita la instalación de aplicaciones no autorizadas, bloquea ataques de malware y protege frente a vulnerabilidades como los denominados “ataques de cero clics”.
Para quienes buscan un nivel aún mayor de protección, la opción de Restricciones máximas ofrece un blindaje adicional: bloquea la conectividad 2G para prevenir interceptaciones y evita la reconexión automática a redes Wi-Fi inseguras. Estas medidas se suman a la protección ya conocida de Samsung Knox, un sistema de seguridad integrado en los dispositivos Galaxy.
Mirando al futuro
Samsung insiste en que la privacidad es la base de Galaxy AI y que seguirá desarrollando nuevas tecnologías de seguridad basadas en inteligencia artificial. El objetivo es que la protección de datos evolucione al mismo ritmo que lo hace la propia IA, con soluciones cada vez más inteligentes, adaptables y fáciles de usar.
Con este movimiento, la compañía busca diferenciarse en un mercado donde la confianza del usuario se ha convertido en un factor decisivo. En un contexto en el que la IA se integra en casi todos los aspectos de la vida digital, Samsung quiere dejar claro que la seguridad y la libertad de elección seguirán siendo el centro de su propuesta tecnológica.
La Keynote 2025 de Apple ha dejado sentimientos encontrados. Por un lado, la compañía ha demostrado una vez más su maestría en diseño con el lanzamiento del iPhone Air, el teléfono más delgado de su historia, y los AirPods Pro 3, con sensores de ritmo cardíaco y traducción simultánea. Pero por otro, ha vuelto a quedar rezagada en uno de los terrenos más estratégicos del presente: la inteligencia artificial generativa.
El iPhone Air: un logro en diseño e integración
Con solo 5,6 mm de grosor y fabricado en titanio y Ceramic Shield, el nuevo iPhone Air destaca por su ligereza y resistencia. Integra el chip A19 Pro y el nuevo N1, diseñado por Apple para gestionar conexiones inalámbricas. El dispositivo elimina la SIM física y apuesta completamente por la eSIM. Incluye una única cámara trasera de 48 MP con tecnología Fusion y estará disponible desde 1.219 euros.
Apple Intelligence: la gran ausente
A pesar de las expectativas, Apple apenas hizo referencia a su plataforma de IA durante el evento, se limitó a presentar funciones puntuales como la traducción en los AirPods Pro 3. Según han explicado, las verdaderas capacidades de Apple Intelligence no llegarán hasta 2026, lo que deja a la marca en clara desventaja frente a sus rivales.
AirPods Pro 3: IA puntual, pero útil
Una de las pocas novedades con IA que sí vio la luz fueron los AirPods Pro 3, que integran traducción simultánea entre idiomas mediante Apple Intelligence. También incluyen sensores para medir el ritmo cardíaco y mejoras en cancelación de ruido. Su precio es de 249 euros y estarán disponibles a partir del 19 de septiembre.
iPhone 17 y 17 Pro: potencia sin revolución
El iPhone 17 base presenta una pantalla de 6,3 pulgadas con ProMotion (120 Hz), chip A19 y doble cámara de 48 MP. El iPhone 17 Pro añade un sistema de cámaras con zoom óptico de hasta 8x, cámara de vapor para refrigeración y hasta 39 horas de batería. Aunque potentes, estos dispositivos no traen avances revolucionarios en IA respecto a la competencia. El Pro parte de 1.319 euros.
Privacidad como bandera… ¿y ventaja competitiva?
Apple defiende su enfoque centrado en la privacidad. Sus chips ejecutan modelos de lenguaje de forma local o en su propia nube privada, evitando enviar datos a terceros. Pero la gran pregunta es si este enfoque, más lento en desarrollo, podrá competir con modelos como Gemini de Google o los de OpenAI, que ya están integrados en servicios populares como Gmail, Docs o WhatsApp.
Siri, una IA estancada
El caso más preocupante es el de Siri, que sigue sin recibir la esperada renovación basada en IA. Mientras Google Assistant evoluciona hacia Gemini, el asistente de Apple parece estancado, sin novedades reseñables y perdiendo protagonismo en el ecosistema iOS.
Conclusión: mucha potencia, poca IA
Apple ha vuelto a demostrar que domina el diseño y la integración vertical con dispositivos como el iPhone Air o el nuevo chip N1. Pero en una industria que avanza a gran velocidad en inteligencia artificial, la compañía de Cupertino parece estar yendo con el freno de mano echado. La IA generativa aún no es parte central de su estrategia, y eso podría pasarle factura si no acelera en los próximos meses.
En pleno auge de las plataformas digitales y la hiperconexión, la soledad se ha consolidado como una de las grandes preocupaciones de la sociedad moderna. En ciudades como San Francisco o Nueva York, están surgiendo iniciativas que buscan devolver la esencia de las relaciones cara a cara a través de la tecnología. Entre ellas destacan 222y Kndrd, dos aplicaciones que, lejos de promover interacciones efímeras, quieren crear amistades reales y duraderas.
De los algoritmos a la mesa
La aplicación 222 ha sido uno de los proyectos más comentados en los últimos meses. Creada por Keyan Kazemian, un emprendedor de 26 años con experiencia en Match Group (matriz de Tinder y Hinge), su funcionamiento es sencillo: antes de acudir a un evento, los usuarios completan un detallado cuestionario que incluye desde sus valores hasta su tolerancia a las drogas. Con esta información, la IA organiza cenas o actividades en pequeños grupos de desconocidos con alta compatibilidad.
El paramédico JT Mason, de 25 años, fue uno de los participantes en San Francisco. Tras compartir una cena con cinco personas seleccionadas por la aplicación, explicó: «No recibo la imagen que me quieren transmitir, sino que tengo al ser humano real». Una vez finalizada la reunión, los usuarios pueden indicar a la app con quién desean volver a verse, lo que enriquece el sistema de emparejamiento.
La clave de aplicaciones como 222 está en el uso de algoritmos de inteligencia artificial que analizan los cuestionarios de los usuarios para encontrar patrones de compatibilidad. No se trata solo de intereses comunes, sino de un cruce mucho más profundo de datos que abarca valores personales, estilos de vida y hasta tolerancia a ciertas conductas. Con esta información, la IA sugiere pequeños grupos de personas con mayor probabilidad de tener una conexión real.
A diferencia de las plataformas tradicionales de citas, que se basan en deslizar perfiles de manera superficial, la IA aprende de las experiencias pasadas. Tras cada encuentro, los usuarios dan su opinión sobre con quién les gustaría volver a verse y por qué. Esa retroalimentación permite que el sistema ajuste sus recomendaciones y mejore en futuros emparejamientos.
De este modo, la inteligencia artificial no sustituye la experiencia social, pero sí actúa como un filtro inteligente que facilita que las personas se sienten frente a frente con quienes tienen más posibilidades de construir un lazo significativo.
La “epidemia de soledad”
La soledad no es solo un problema emocional, sino también de salud pública. El ex cirujano general de Estados Unidos, Vivek Murthy, ya la calificó en 2017 como una “epidemia”. En un informe de 2023, alertó de que la desconexión social puede ser tan perjudicial como fumar hasta 15 cigarrillos al día, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, demencia y depresión.
Los expertos señalan varias causas: la desaparición de instituciones sociales tradicionales, el uso excesivo de plataformas digitales, el impacto de la pandemia y el auge del trabajo remoto. Estos factores han creado un escenario donde la búsqueda de vínculos genuinos se ha vuelto prioritaria.
Kndrd y las redes sociales alternativas
La experiencia personal de Isabella Epstein, que se mudó de Vermont a Nueva York en 2021, refleja esta realidad. Tras probar diferentes clubes y aplicaciones sin éxito, decidió acercarse a desconocidos en la calle para entablar conversación. Poco a poco, formó un nuevo círculo de amigos y, a raíz de ello, lanzó Kndrd, una aplicación dirigida a mujeres menores de 40 años en Nueva York que ya cuenta con unas 10.000 usuarias.
Kndrd permite proponer actividades y encontrar compañeras para realizarlas. Al igual que 222, su objetivo es trasladar las interacciones digitales al mundo real. Epstein recuerda que fue un período difícil: «Fue un período emocionalmente complejo para mí», señaló sobre sus primeros meses en la ciudad.
Un modelo de negocio diferente
A diferencia de las redes sociales tradicionales, cuyo beneficio depende del tiempo que los usuarios permanecen conectados, estas aplicaciones funcionan de manera inversa. Felix-Olivier Ngangue, inversor en Convivialite Ventures, lo resume así: «El lado positivo de estas aplicaciones es que su modelo de negocio no depende del tiempo que se pasa conectado. Les conviene que las personas se reúnan en la vida real».
Plataformas como Timeleft, Plots y Realroots también se han sumado a esta tendencia, ofreciendo alternativas a quienes buscan conexiones más profundas y significativas.
Consecuencias y futuro
El auge de estas aplicaciones muestra cómo la inteligencia artificial, lejos de aislar, puede ser un recurso para reconstruir comunidades. Aunque la IA aún no logra comprender del todo la “química humana”, como señaló Mason, sí puede servir como primer paso para acercar a las personas y facilitar la creación de lazos auténticos.
En un momento en que la soledad se perfila como uno de los grandes retos sociales del siglo XXI, proyectos como 222 y Kndrd abren una vía de esperanza para quienes buscan algo más que una pantalla: amistades de verdad.
La fotografía de portada de esta noticia pertenece a Simon Maage y ha sido publicada en Unsplash
Valencia acoge un debate sobre ética, derechos y tecnología
La ciudad de Valencia será el lugar de encuentro de un debate sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en los derechos humanos. Los próximos 16 y 17 de octubre, el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia (ICAV) acogerá el VIII Congreso sobre Derechos Humanos, organizado por la Fundación Mainel, que este año pone el foco en los desafíos éticos, sociales y procedimentales de la IA.
Durante dos intensas jornadas, el congreso ofrecerá un programa multidisciplinar con 21 ponentes procedentes del mundo jurídico, académico, empresarial, científico y asociativo, además de la presentación de 23 comunicaciones seleccionadas. Todo ello con un objetivo claro: reflexionar sobre cómo la IA puede servir al desarrollo humano, especialmente en los contextos más vulnerables del Sur Global.
Una mirada crítica desde los derechos humanos
El congreso abordará diez grandes áreas de debate. Entre ellas destacan:
Ética de la IA y Derechos Humanos, con la participación de Ángeles Solanes y Fernando Llano.
Big Tech, corporaciones transnacionales y ciudadanía, donde se analizarán los equilibrios de poder y los vacíos legales que deja la globalización tecnológica.
Sesgos algorítmicos y discriminación, con expertos como Eduard Chaveli y Rafael Merino.
Desarrollo humano y atención médica potenciados por IA, desde la doble vertiente de oportunidad y amenaza.
Gobernanza global de la IA, a cargo de Lorenzo Cotino, presidente de la Agencia Española de Protección de Datos.
Otros temas clave serán el futuro del trabajo en la era del capitalismo digital, el papel de la IA en el sector cultural, y la posibilidad de una innovación social equilibrada entre regulación y competitividad.
Protagonismo para el Sur Global
Una de las singularidades del evento es su enfoque inclusivo hacia las comunidades del Sur Global, que suelen estar al margen de los grandes debates tecnológicos. El programa busca destacar las necesidades reales que debería atender la IA, así como visibilizar los estereotipos que se perpetúan mediante algoritmos.
Además, se analizarán experiencias de uso de IA en cooperación al desarrollo, con propuestas que van desde la atención médica hasta la sostenibilidad medioambiental, pasando por la educación y la reducción de desigualdades.
Formación, sensibilización y propuestas
El congreso también tendrá un componente formativo y de sensibilización, dirigido especialmente a la ciudadanía valenciana. Se presentarán 23 comunicaciones centradas en tres líneas temáticas:
Investigaciones académicas sobre derechos humanos e inteligencia artificial.
Casos de uso de la IA a favor del desarrollo humano, con especial atención a países del Sur Global.
Propuestas interdisciplinares frente a problemáticas sociales o medioambientales.
Una iniciativa con respaldo institucional
El evento cuenta con el apoyo financiero del Ajuntament de València y la colaboración de numerosas entidades, entre ellas el ICAV, la Universitat de València, la Universitat Politècnica de València, el Instituto de Derechos Humanos de la UV, la Cátedra Legal Tech Minsait-UV, la Cátedra de Brecha Digital y Diversidad Funcional, Samsung Innovation Campus, y otras organizaciones como Comunicadores por Europa y el Foro Empresa Humanismo y Tecnología.
Con entrada gratuita y posibilidad de asistencia presencial u online, el congreso se perfila como una cita para quienes quieran entender el presente y futuro de la IA desde una perspectiva crítica, ética y con vocación transformadora.
Agosto en Madrid aprieta con fuerza. Quizá por eso Antonio Baraybar eligió para esta entrevista su refugio en la sierra de Madrid: un lugar más fresco desde el que, entre montañas y aire limpio, habla con la serenidad de quien lleva años reflexionando sobre los medios y sus transformaciones. Profesor de la Universidad Rey Juan Carlos y coeditor de The AI Revolution: How Technological Developments Affect the Audiovisual Sector (Springer, 2025), Baraybar combina la solidez académica con un trato cercano y una mirada inquieta, siempre atenta a cómo la inteligencia artificial está reconfigurando el mundo de la comunicación.
El libro que firma junto a Sandro Arrufat-Martín y Belén Díaz Díaz no es un tratado abstracto, sino un mapa vivo de cómo la IA se abre paso en la industria audiovisual: desde la producción de contenidos hasta la creatividad generativa, pasando por dilemas éticos tan complejos como la privacidad, los derechos de autor o el impacto de los deepfakes. Concebido hace más de un año y publicado esta primavera, el volumen reúne voces diversas que muestran que esta revolución tecnológica no puede entenderse sin matices, sin contexto, y sin el contraste entre promesas y riesgos.
Conversar con Antonio es asomarse a un espejo que no devuelve respuestas rápidas, sino perspectivas que invitan a pensar. No es casualidad que el primer capítulo del libro arranque también con un espejo: el de la Reina Malvada de Blancanieves, que hoy bien podría ser sustituido por una consulta a ChatGPT. Esa imagen sirve de puerta de entrada a una reflexión mayor: la inteligencia artificial no está para dictar verdades, sino para acompañar, provocar preguntas y abrir nuevas miradas. Así arranca el libro, y así arranca también esta entrevista.
Pregunta: ¿Por qué elegisteis este comienzo?
Antonio Baraybar: En el libro profundizamos en lo que tiene que ver con la comunicación audiovisual, la publicidad, el cine y el entretenimiento. Para eso contamos profesionales que ya trabajan con la herramienta. Pero quisimos empezar mostrando cómo la IA ha penetrado en la vida cotidiana y cómo afecta a la vida social y familiar de las personas.
Hay psicólogos se quejan de ese uso. Han aparecido noticias de gente que pide consejo al estilo del espejo de Blancanieves. Eso no es nada fácil de manejar. Además, este libro lo entregamos hace más de un año para su publicación, y claro, vaticinar cómo iba a evolucionar todo era complicado. Pero, en general, lo que planteábamos en ese primer capítulo se ha ido cumpliendo. Hablar de IA siempre es un riesgo, pero parece que hemos acertado bastante.
P: No sé si viste la publicación de Mustafá Suleyman, el CEO de Microsoft AI. La semana pasada advertía en su blog de que ChatGPT y otros modelos eran demasiado empáticos y que eso generaba problemas.
AB: Ya en el verano de 2022, Blake Lemoine, que trabajaba para Google y fue despedido ese año, advertía de esos rasgos humanos y del riesgo de empatizar demasiado con los usuarios. Él lo veía como un peligro.
P: ¿Opinas que el impacto de la IA está siendo mayor en el sector audiovisual y creativo?
AB: Creo que está afectando a todas las disciplinas. Por ejemplo, se está utilizando en la guerra de Ucrania para la toma de decisiones, y también en el mundo empresarial. Aquí hay una barrera importante: a ningún empresario le gusta mostrar sus ventajas competitivas o compartirlas. Por eso algunas agencias de comunicación han comercializado herramientas que aseguran la privacidad en el uso de la IA, para que nadie pueda ver cómo dialogas con ella ni descubrir tu estrategia.
En definitiva, afecta a toda la sociedad: desde los individuos en la parte social, hasta la geoestrategia militar, la medicina con diagnósticos y predicciones que cambiarán radicalmente la práctica clínica, y también al sector primario, como la agricultura, con recomendaciones sobre cuándo sembrar o abonar…
Hasta la ONU presentó un informe liderado, entre otros, por el embajador español. Reunieron a expertos de primer nivel, incluidos premios Nobel, y plantearon dos problemas graves: la concentración de la IA en pocos países y empresas, y la necesidad de que los beneficios sean generalizados, en línea con un desarrollo humano sostenible.
Pienso que no es solo nuestra industria: impacta en todos los ámbitos.
Quien antes se adapte será quien más beneficios obtenga; es casi darwinista.
P: ¿Cuál es tu apuesta de futuro para el gremio audiovisual?
AB: Los cambios tecnológicos y los cambios sociales no siempre van acompasados. La tecnología avanza y estará disponible, pero los profesionales tienen que adaptarla. Quien antes se adapte será quien más beneficios obtenga; es casi darwinista.
En España, nuestra ventaja competitiva en lo audiovisual era la relación calidad-precio: producir aquí resultaba más económico que en Italia, Francia o Reino Unido. El gran problema es que, si la IA reduce costes, o nos ponemos las pilas o perderemos esa fortaleza como industria.
Por eso el libro también buscaba mostrar qué hacía en ese momento la gente del audiovisual: desde aspectos legales hasta casos concretos como El Ranchito, en efectos especiales. Tanto la animación como los VFX han trastocado los modelos de negocio. Quien sepa adaptarse reducirá tiempos y costes, ganando competitividad. ¿Cómo se aprende? Cacharreando. El que prueba y experimenta detecta limitaciones. Algunas multinacionales están creando redes para observar cómo los usuarios usan la herramienta y qué valoran, para luego comercializarlo.
El riesgo es que los modelos no se adapten bien a las necesidades profesionales, lo que genera desajustes. Al final, se impondrán usos que ahora no imaginamos y que después parecerán evidentes.
Por otro lado, la IA necesita grandes inversiones y las empresas compiten por atraer inversores. En algún momento tendrán que demostrar resultados.
P: Afirmabais que la IA no sustituirá al narrador, sino que ampliará sus herramientas. ¿Qué formación va a necesitar ese nuevo narrador? ¿Qué habilidades deben aprender los estudiantes de comunicación hoy?
AB: Ese es un reto importante. La universidad tiene cosas buenas, como no dejarse llevar por modas pasajeras, pero tampoco puede ignorar la realidad: debe formar a los alumnos en estas herramientas. No solo en su aplicación inmediata, sino también en cómo abrir la mente a nuevas posibilidades creativas y de producción.
si te despistas una semana ya hay varias novedades que te has perdido
Cuando yo estudiaba, trabajábamos con formatos como el U-matic, los storyboards en papel pluma… Hoy nadie imagina una campaña sin Excel o Word. Igual pasará con las nuevas aplicaciones: no se trata solo de usarlas, sino de entender qué nuevas oportunidades creativas ofrecen. El problema es la velocidad: incluso estando al día, si te despistas una semana ya hay varias novedades que te has perdido.
La solución pasa por formarnos nosotros mismos, mostrar interés, generar comunidad y mantener el contacto con el sector profesional. El conocimiento debe tener una base sólida, pero también ser aplicado. Los profesionales del mañana aún no sabemos qué herramientas usarán. Hace cinco años no éramos conscientes del impacto de la IA, y ahora es fundamental. Hay que enseñarles software y aplicaciones, pero también a aprovechar la creatividad en circunstancias distintas.
Mira el caso del cineasta Peter Greenaway, que dejó de hacer películas porque el tamaño de los equipos le desbordaba y limitaba su creatividad. Hoy, con la IA y otros recursos digitales, un creador con conocimientos puede desarrollar proyectos con equipos más reducidos, más accesibles y con mayor control sobre su visión.
Lo mismo pasa ya con la animación. Antes era casi imposible sin un gran estudio como Pixar o Disney. Hoy, en pocas semanas, un equipo de dos o tres personas puede hacer un corto de gran calidad. O en fotografía: antes etalonar una película en 35mm era un trabajo artesanal y larguísimo. Hoy el software permite cambiar atmósferas, luces, cortes… y da al creador más control sobre su estilo.
Otro problema, sin embargo, será la visibilidad. Como pasó con YouTube o las redes sociales: si todo el mundo puede crear, ¿cómo destacar? La parte del marketing y los prescriptores será crucial. De acuerdo, hay influencers con muchos seguidores, pero la mayoría se queda en círculos pequeños. Para que un creador logre relevancia necesitará esa parte de comunicación.
Cuando yo estudiaba, el obstáculo era el acceso: no teníamos cámaras ni negativos, era carísimo. Hoy, mi hijo con un iPhone puede grabar historias con una calidad enorme. El problema no es la técnica, es contar historias interesantes.
La máquina puede ayudarte a hacer guiones o a buscar ideas, pero no te dará el salto creativo. Ese genio, ese Picasso que inventa algo nuevo, seguirá siendo humano. La IA puede inspirarse en lo ya creado, pero los saltos disruptivos en la narrativa seguirán dependiendo de las personas.
P: Hay una teoría que dice que el problema de la IA es que solo puede darnos futuros que ya hemos inventado. Por mucho que la uses para proyectar un futuro mejor, solo será un futuro que ya haya inventado la humanidad, no algo nuevo creado por la IA, porque no puede inventarlo.
AB: No lo sé. Igual que en el libro preguntábamos por el espejito, esto no se lo he preguntado. Pero el otro día leí una noticia curiosa: si le preguntas a la IA “dime un número del 1 al 100”, siempre responde 27.
P: Con eso ya estaríamos hablando de homogenización cultural y sesgos algorítmicos.
AB: Sí. En 2022 se publicó The dynamics of influencer marketing: A multidisciplinary approach. Yo escribí un capítulo titulado El negocio de la influencia. Ahí comentaba varias cosas, entre ellas los sesgos. Por ejemplo, se demostró que en el reconocimiento facial había un sesgo: era más fácil que, si eras de color, te parara que si eras blanco. No se hizo con intención, pero como la mayoría de programadores eran blancos, los algoritmos terminaron reflejando ese sesgo de manera inconsciente.
Pero también la IA permite explorar nuevas formas de investigar y crear. Hubo un caso muy conocido en 2023: un documental basado en testimonios de presos, en el que no podían grabar dentro de la cárcel. Se generaron imágenes a partir de sus relatos, lo que permitió crear un audiovisual de un lugar inaccesible para las cámaras. Supongo que ya habrá artistas trabajando con estas cuestiones, y a mí me parece apasionante: cómo generar atmósferas o estados que luego ayuden en la puesta en escena y en contar con imágenes.
P: Yo estoy muy preocupado por todo el tema de los AI Overviews de Google, las visitas en internet y cómo se va a transformar la red. Me preocupa que los algoritmos prefieran textos redactados por algoritmos. Cada día se genera una cantidad enorme de información creada directamente por IA. Y si encima la IA tiene alucinaciones, que es parte normal de su código, ¿crees que internet va a servir de algo dentro de unos años o será solo un campo de información falsa o imprecisa?
AB: El problema es si la gente lo considera veraz o no. Igual que cualquier tecnología, depende del uso que se le dé: puede servir para defraudar o para entretener, para curar enfermedades o para engañar. Al final recurriremos a las fuentes que nos den confianza.
Mis padres, que tienen más de 90 años, reciben todos los días mensajes falsos en el móvil: “Responde a este WhatsApp”, “Pulsa aquí”… Los atacan porque son un público vulnerable. Ese riesgo siempre va a existir.
Por eso te decía lo de los aspectos sociales. A mí me pasaba con mis hijos y las redes sociales. Yo no entendía su comportamiento: “Si tu amigo ha puesto una tontería, ¿por qué le das un like?”. Y ellos me decían: “Sí, papá, ya sé que es una tontería, pero es mi amigo”. Para ellos no significa que estén de acuerdo, sino que muestran apoyo social. A mí me costaba entenderlo: como boomer pensaba que un like era aprobar el contenido, pero para ellos no es así.
cualquiera, sin saber informática, puede aprovechar la IA
Ese uso cotidiano me interesa mucho, porque creo que al final todo se reduce a la confianza. La gente se moverá en entornos donde reciba información fiable. Igual que hoy hay redes en las que confías y otras en las que no entras por los peligros, con la IA pasará lo mismo.
Pero volvemos al tema de la gobernanza: si tenemos una visión occidentalista, lo que venga de Silicon Valley nos parecerá normal, mientras que lo que venga de China nos costará más aceptarlo.
P: ¿Y qué soluciones ves probables para deepfakes, fake news y el resto de contenidos que confunden a la opinión pública o generan estafas?
AB: Eso se irá legislando. Igual que en el mundo real tenemos normas jurídicas, se irán estableciendo en el digital. El problema es dónde poner los límites: en Occidente se valora la libertad individual, mientras que en otros países simplemente lo cortan o lo bloquean. La cuestión es cómo equilibrar libertad y normas de convivencia.
Pero está claro que la irrupción de la IA trastocará todo. Igual que la prensa en su momento ayudó a construir las democracias occidentales, generó opinión pública, informó a los ciudadanos y cambió la organización política, Internet y la IA cambiarán nuestras relaciones.
Además, la legislación siempre va por detrás de la tecnología. Ese será un reto constante.
P: Algunos pensadores tecno escépticos dicen que lo que realmente se está erosionando es la clase media. La clase alta sigue ascendiendo, la clase baja permanece igual, pero la media, los universitarios, son los que corren el riesgo de quedar desplazados. ¿Es así?
AB: El riesgo existe. Lo primero que se ha aplicado en empresas son tareas rutinarias: en nuestro sector, los clippings de prensa; en un despacho de abogados, la búsqueda de casos. Antes eran trabajos de becarios o juniors, ahora los hace la IA en segundos. Eso elimina parte de la fase de aprendizaje, que siempre fue clave en cualquier profesión.
Esos primeros pasos en el mercado profesional son los más amenazados. El problema es que la mayoría no somos genios ni Picassos. Y eso genera inquietud. Pero también vimos lo mismo en la Revolución Industrial: los luditas temían a las máquinas, y al final se transformó en trabajos menos duros físicamente. Donde antes había carros, hoy hay aviones y grandes barcos.
Así que hablamos de ciencia ficción en parte. Todo depende del optimismo. Los sesgos ideológicos ya son un problema en ciencia, imagínate en escenarios de futuro. Lo que está claro es que habrá cambios.
La gran revolución no es solo tecnológica, sino de acceso. Desde 2014 había avances, pero lo que ha cambiado todo es la facilidad de uso: cualquiera, sin saber informática, puede aprovechar la IA.
P: Es una locura. ¿Cómo ha cambiado tu percepción de la IA desde que empezaste a estudiarla?
AB: Más que revolución, yo hablaría de evolución. Por ejemplo, en el sistema médico: si la IA predice mejor un lunar que un médico de familia no especializado, es lógico que se use. Eso se aplicará rápido. Pero siempre habrá un periodo de adaptación y surgen dudas: si se equivoca, ¿quién es responsable?
Por eso insisto en que lo importante sería lograr una aplicación humanista, que genere bienestar para la mayoría de la población.
Para quienes trabajamos en comunicación también hay un aspecto optimista. Antes la clave era la producción: el fordismo, las máquinas, la ingeniería. Desde mediados del siglo XX pasó a dominar la demanda: el auge del marketing, la publicidad y la comunicación. Y ahora, como la oferta de producción crecerá de forma brutal, quien sepa comunicar, generar confianza y aportar valor será quien gane.
La IA nos traerá un mundo más cómodo, pero no necesariamente mejor. Será más cómodo porque se adapta a tus gustos, refuerza la economía de la atención y te mantiene enganchado. Que sea mejor o peor dependerá de lo que construyamos nosotros.
Aunque mi obsesión personal es la veracidad de los datos. Si ya partes de datos erróneos, todo lo demás se derrumba. Y muchos análisis globales se basan siempre en las mismas pocas fuentes, generalmente del mundo sajón, lo que introduce sesgos inevitables. La minería de datos solo sirve si los datos de partida son fiables.
P: Claro, lo mismo que hablábamos antes sobre internet.
AB: Exacto. Y también depende de lo que cada uno comparte. Hay gente que usa la IA como confesionario, pero lo normal es que la mayoría tenga cuidado con la información que da. Por eso, uno de los consejos que yo daría es: ten cuidado con los datos que compartes.
P: Sí, ese puede ser un buen consejo para cerrar la entrevista. No des información vital, la gente cuenta demasiadas intimidades.
AB: Yo no soy tecnófobo, pero cada vez valoro más mi intimidad. Quizá el valor de la intimidad se ponga de moda como tendencia. Y eso ni siquiera las grandes multinacionales pueden crearlo artificialmente.
La película ‘Critterz’ nació hace tres años de la mano de Chad Nelson, especialista creativo de OpenAI, mientras probaba el generador de imágenes DALL·E. Lo que comenzó como un cortometraje experimental se ha convertido en un largometraje internacional respaldado por Federation Studios, matriz de Vertigo Films, y por el estudio estadounidense Native Foreign. La meta es clara: culminar en nueve meses lo que en Hollywood suele requerir tres años, con un presupuesto reducido que no superará los 30 millones de dólares, frente a los más de 100 millones habituales en la animación tradicional.
El guion estará a cargo de parte del equipo responsable de Paddington en Perú, mientras que la animación combinará modelos de OpenAI como GPT-5 y generadores de imágenes con la participación de artistas humanos, encargados de bocetos iniciales, y actores profesionales que darán voz a los personajes.
De experimento creativo a estrategia industrial
La producción de Critterz no surge de la nada. En 2023, Nelson ya había presentado un corto homónimo creado íntegramente con DALL·E 2, que más tarde fue remasterizado con la herramienta de vídeo Sora. Ahora, OpenAI respalda este proyecto como “caso de estudio” para mostrar cómo la IA puede producir cine de forma más rápida y económica.
James Richardson, cofundador de Vertigo Films, explicó que el proyecto es “un experimento masivo y muy ambicioso” con gran incertidumbre sobre el resultado final. La estrategia de producción contempla un modelo de compensación que permitirá a las 30 personas implicadas en el proyecto participar en los beneficios de taquilla.
La polémica: creatividad y derechos de autor
El impacto de la inteligencia artificial en el cine no está exento de polémica. Como recuerda José Luis Farias, director de NextLab, a El País “el primer problema no es tecnológico, sino legal: cómo hacer estas películas sin infringir los derechos de autor y que las majors puedan estar tranquilas el día del estreno”. A ello se suman las demandas de estudios como Disney, Universal o Warner contra compañías como Midjourney, acusadas de utilizar material protegido para entrenar sus sistemas.
Además, sindicatos de actores y guionistas han mostrado su preocupación por el posible impacto de la IA en el empleo creativo. En este contexto, la decisión de contar con guionistas humanos y voces profesionales en Critterz podría facilitar que la obra quede amparada bajo la legislación de derechos de autor.
Una nueva frontera en la animación
La trama de Critterz sigue a un grupo de criaturas del bosque que emprenden una aventura tras la llegada de un extraño a su aldea. Aunque aparentemente sencilla, la historia busca demostrar que la IA no solo puede generar imágenes, sino también articular narrativas cinematográficas complejas.
Para OpenAI, el filme tiene un valor estratégico: si resulta exitoso, podría allanar el camino para que la IA se consolide como herramienta clave en Hollywood, reduciendo barreras económicas y facilitando que nuevos creadores accedan a la gran pantalla.
Entre la esperanza y el escepticismo
El proyecto se enmarca en un momento de intenso debate. Mientras Disney y Netflixexperimentan con la IA en sus producciones, crece el escepticismo entre creadores. “Hay que ver si se pueden contar grandes historias o si al final solo es humo para conseguir productos más baratos”, advierte Farias. La duda que persiste es si el público aceptará una película producida en gran parte con inteligencia artificial o si rechazará la idea por considerar que resta autenticidad.
El estreno previsto en Cannes 2026 será, probablemente, la primera gran prueba de fuego. En palabras de Farias, “hasta que los grandes actores no se muevan, el sector no se va a mover, y esta puede ser la piedra de toque”.
Anthropic ha decidido pagar 1.500 millones de dólares para zanjar una de las mayores demandas colectivas por infracción de derechos de autor en la historia reciente de Estados Unidos. La compañía, conocida por desarrollar el asistente conversacional Claude, había sido acusada de entrenar sus modelos de IA con millones de libros descargados ilegalmente de plataformas como Pirate Library Mirror o LibGen, sin permiso ni compensación a sus autores.
El acuerdo se hizo público el viernes 6 de septiembre de 2025 y fue presentado para su aprobación preliminar ante un tribunal del distrito norte de California. Aunque la audiencia definitiva aún está pendiente, se espera que el juez William Alsup lo valide en las próximas semanas.
Un pacto para evitar la quiebra
La demanda fue interpuesta por los autores Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson, y más tarde se convirtió en una class action en representación de más de 500.000 autores. El volumen de obras implicadas, unos siete millones de títulos, y las sanciones contempladas por la ley estadounidense elevaban el riesgo de Anthropic a más de un billón de dólares. Según la legislación, las sanciones por cada infracción oscilan entre 750 y 150.000 dólares. “El acuerdo evita un juicio que podría haber supuesto la bancarrota para la compañía”, explican fuentes legales citadas por medios como El País o Europa Press.
¿Piratería o uso legítimo?
El juez Alsup dictaminó en junio que el uso de libros adquiridos legalmente para entrenar una IA podía considerarse uso justo (*fair use*), pero dejó claro que descargar obras pirateadas constituía una infracción. Esta distinción fue clave para que Anthropic optara por el acuerdo en lugar de ir a juicio, y también para que decidiera eliminar las copias ilegales almacenadas en sus servidores.“Anthropic descargó más de siete millones de copias pirateadas de libros, no pagó nada y mantuvo estas copias en su biblioteca incluso después de decidir que no las usaría para entrenar su IA”, señaló el magistrado.
Un precedente sin jurisprudencia
Aunque el acuerdo no establece un precedente legal vinculante, sí marca un hito comercial en la relación entre creadores y desarrolladores de IA. “Este acuerdo envía un mensaje contundente tanto a las compañías de IA como a los creadores: tomar obras protegidas por copyright de sitios web piratas es ilegal”, declaró el abogado Justin Nelson, que representa a los autores.Otros expertos legales, como el profesor James Grimmelmann, consideran que la reacción de los autores ante el acuerdo será un termómetro de cómo los titulares de derechos perciben estas soluciones extrajudiciales. En cualquier caso, este pacto podría impulsar un modelo de licencias remuneradas similar al que establecieron en su día las discográficas con plataformas como iTunes o Spotify.
Más demandas por venir
Anthropic no es la única empresa bajo escrutinio. En Estados Unidos hay más de 40 demandas abiertas contra compañías como OpenAI, Meta, Google, Amazon y Microsoft por usos similares de contenido protegido. Algunas, como OpenAI, ya han empezado a firmar acuerdos con medios de comunicación y editoriales para evitar litigios.La subdirectora jurídica de Anthropic, Aparna Sridhar, subrayó que, con este acuerdo, “seguimos comprometidos con el desarrollo de sistemas de IA seguros que ayuden a las personas y organizaciones”.
La tensión entre innovación y derechos
La industria de la IA se encuentra en una encrucijada. Por un lado, necesita cantidades masivas de datos para entrenar modelos como Claude o ChatGPT; por otro, el uso no autorizado de contenido protegido plantea serios problemas legales. Este acuerdo es una advertencia de que “usar primero y pedir perdón después” puede salir muy caro. De momento, Anthropic ha salvado su viabilidad financiera. Pero el futuro del entrenamiento de modelos de IA parece abocado a un cambio de paradigma, donde los desarrolladores tendrán que negociar licencias, pagar compensaciones o arriesgarse a sanciones multimillonarias.
Starbucks, con sede en Seattle, ha anunciado que este mes de septiembre su red de cafeterías en Norteamérica contará con un nuevo sistema de conteo automatizado de inventario impulsado por inteligencia artificial. La solución ha sido desarrollada en colaboración con NomadGo, una empresa especializada en software que combina visión por computador, inteligencia espacial 3D y realidad aumentada para detectar con rapidez el estado de los almacenes.
Con un simple escaneo a través de una tableta portátil, los empleados pueden conocer al instante qué productos están disponibles. De esta manera, se asegura que ingredientes como leche de avena o sirope de caramelo no falten en las preparaciones.
Con un rápido escaneo mediante un handheld tablet, los empleados pueden ver al instante lo que hay en stock. Así se garantiza que los clientes disfruten de sus bebidas siempre a su gusto, mientras que los empleados pasan menos tiempo en el almacén y más en la barra.
Deb Hall Lefevre, directora de tecnología de Starbucks
Una gestión más rápida y precisa
El nuevo sistema no solo detecta el nivel de existencias, sino que también alerta de los productos con bajo stock y, en una fase posterior, será capaz de generar pedidos de reposición de manera automática. Con esta innovación, la compañía se despide del conteo manual para dar paso a una operación más fluida y precisa. Según datos internos, la fiabilidad del sistema alcanza el 99 % de precisión.
La cadena asegura que ahora se realizan conteos de inventario ocho veces más frecuentemente que antes, lo que ofrece una visibilidad en tiempo real de las existencias y permite una reposición mucho más ágil. La tecnología ya se ha desplegado en miles de cafeterías y, a finales de septiembre, estará activa en todas las tiendas operadas directamente por la compañía en Norteamérica.
Optimización de la cadena de suministro
Detrás de esta apuesta tecnológica se encuentra un objetivo más ambicioso: modernizar y automatizar procesos clave de la cadena de suministro. Con datos constantes y actualizados, Starbucks puede reducir los tiempos de entrega, minimizar las roturas de stock y evitar sobreinventarios. La compañía asegura que este avance sienta las bases para una cadena de abastecimiento más eficiente y adaptable a la demanda cambiante.
Además, esta optimización de inventarios permitirá acompañar la expansión de nuevos productos en el menú. De hecho, el próximo 29 de septiembre se estrenarán en Estados Unidos y Canadá las nuevas Protein Lattes y el Protein Cold Foam, una apuesta por el creciente interés de los consumidores en las bebidas enriquecidas con proteínas.
Un paso hacia el “Coffeehouse of the Future”
El propio CEO de Starbucks, Brian Niccol, adelantó en julio que la compañía trabaja en el concepto del “Coffeehouse of the Future”, un espacio diseñado no solo para el consumo rápido de café para llevar, sino también para ofrecer un lugar cómodo donde los clientes quieran quedarse. La gestión automatizada de inventarios forma parte de este plan, al liberar tiempo a los empleados para que puedan centrarse en lo esencial: la preparación de bebidas de calidad y la conexión con los clientes.
Starbucks subraya que su objetivo no es introducir tecnología por el simple hecho de hacerlo, sino utilizarla para reforzar la artesanía del café y la experiencia humana en sus cafeterías. “La tecnología no va de artificios, sino de crear eficiencias significativas que preserven y fortalezcan la artesanía y la conexión”, añadió Lefevre.
Consecuencias para la industria
El despliegue de la inteligencia artificial en las operaciones de Starbucks marca un precedente dentro del sector de la hostelería y la restauración. Al garantizar inventarios más precisos, la compañía consigue reducir costes operativos, mejorar la satisfacción del cliente y aumentar la productividad de sus trabajadores.
Si esta estrategia demuestra ser exitosa, es probable que otras cadenas de restauración adopten soluciones similares en los próximos años. En un mercado cada vez más competitivo, la combinación de IA, datos en tiempo real y automatización se perfila como un elemento clave para mantener la eficiencia y fidelizar a los clientes.
Con esta apuesta, Starbucks refuerza su posición como pionera en la integración de la tecnología en el mundo del café, equilibrando la modernización de sus procesos con su filosofía original: ofrecer un espacio para la conexión humana a través de una taza de café.
La fotografía de portada de esta noticia pertenece a Erik Mclean y ha sido publicada en Unsplash
Neura Robotics, empresa alemana especializada en robótica cognitiva, ha aprovechado el escaparate internacional de la feria IFA en Berlín para presentar 4NE1, su nuevo robot humanoide doméstico. Este androide de 180 centímetros de altura y 80 kilos de peso aspira a convertirse en el primer asistente robótico realmente útil en los hogares europeos. Su lanzamiento está previsto para 2026 con un precio de unos 60.000 euros.
Aunque ya hemos visto humanoides con habilidades sorprendentes, la mayoría han quedado como demostraciones tecnológicas. El objetivo de 4NE1 es distinto: ser funcional, adaptable y seguro para el día a día, compitiendo directamente con Optimus, el proyecto similar de Tesla.
Una máquina hecha para convivir con humanos
Lo que distingue a 4NE1 de otros humanoides es su enfoque en la interacción y colaboración con personas. El robot cuenta con 55 grados de libertad de movimiento, piel artificial sensible al tacto, visión de 360 grados y la capacidad de levantar objetos de hasta 100 kilos. Según Neura Robotics, puede realizar tareas como planchar, descargar el lavavajillas, transportar cargas pesadas o adaptarse a cambios en su entorno sin necesidad de reprogramación específica.
El cerebro de 4NE1: inteligencia y percepción
4NE1 funciona gracias a un sistema de inteligencia artificial avanzada basado en el modelo GR00T de NVIDIA, combinado con procesadores Jetson para procesamiento local. Utiliza un sistema operativo propio llamado NEURON OS, y está equipado con el Omnisensor, una tecnología patentada que junto a siete cámaras permite al robot distinguir entre personas y objetos, reconocer rostros e incluso adaptar su comportamiento de forma natural.
Durante las demostraciones en Berlín, 4NE1 ha mostrado cierto margen de mejora en tareas como la colada, pero ha impresionado por su versatilidad y capacidad de adaptación.
También útil fuera del hogar
Aunque se presenta como un robot doméstico, 4NE1 también está preparado para entornos industriales y de servicios. De hecho, la firma surcoreana Hyundai ya ha explorado su uso en construcción. Cuenta con una autonomía de hasta 24 horas gracias a su sistema de baterías inteligentes y alcanza una velocidad de 5 km/h.
Un ecosistema robótico conectado
La clave del proyecto está en Neuraverse, una plataforma abierta donde los robots pueden compartir experiencias de aprendizaje. Lo que aprende uno, lo aprenden todos. Además, Neura ha firmado alianzas con Vodafone (para conectividad 5G), SAP y NVIDIA para desarrollar este ecosistema inteligente.
Ambición europea en la carrera humanoide
Neura Robotics aspira a convertirse en el referente europeo en robótica cognitiva. Su CEO, David Reger, no escatima en elogios a su producto: “Somos la primera empresa en llevar robots humanoides cognitivos al mercado masivo. Neura está haciendo por la robótica lo que el iPhone hizo por los smartphones”.
Con el objetivo de distribuir cinco millones de unidades antes de 2030, Neura se posiciona como la gran alternativa europea frente al dominio estadounidense de Tesla.
Una apuesta ambiciosa con desafíos
El precio de 60.000 euros será uno de los principales retos para la adopción doméstica de 4NE1. Su éxito dependerá de factores como la facilidad de uso, la percepción pública, la legislación y, sobre todo, el funcionamiento del ecosistema de aplicaciones y soporte técnico. Si consigue superarlos, podría marcar un antes y un después en la convivencia entre humanos y robots.
OpenAI ha presentado un estudio que aborda uno de los mayores desafíos de la inteligencia artificial generativa: las alucinaciones. Estos errores ocurren cuando un modelo de lenguaje genera respuestas incorrectas pero con apariencia de veracidad. Aunque los modelos como ChatGPThan mejorado su rendimiento con cada versión, incluidas las capacidades de GPT-5, las alucinaciones siguen siendo un problema fundamental.
¿Qué son las alucinaciones?
Las alucinaciones son afirmaciones falsas pero convincentes generadas por modelos de lenguaje. Un ejemplo concreto citado por OpenAI es el caso de Adam Tauman Kalai, uno de los autores del estudio, sobre quien un chatbot proporcionó varias fechas de nacimiento y títulos de tesis distintos, todos incorrectos.
Evaluaciones que incentivan el error
La raíz del problema, según el estudio, está en cómo se entrenan y evalúan estos modelos. Las métricas actuales priorizan la exactitud de las respuestas, lo que lleva a los modelos a adivinar en lugar de reconocer su incertidumbre. Este sistema de evaluación, similar a un test de opción múltiple en el que no responder garantiza cero puntos, motiva al modelo a arriesgarse con una respuesta que puede ser falsa.
En pruebas como la SimpleQA, OpenAI comparó dos modelos: gpt-5-thinking-mini y o4-mini. Aunque este último tuvo una tasa de aciertos ligeramente superior (24% frente a 22%), también cometió muchos más errores (75% frente a 26%). En contraste, el modelo GPT-5 prefirió abstenerse el 52% de las veces, demostrando un enfoque más prudente.
Replantear las métricas de evaluación
OpenAI propone una solución directa: penalizar más los errores confiados que las respuestas con incertidumbre. Además, sugiere recompensar parcialmente las expresiones adecuadas de duda. Aunque ya existen evaluaciones sensibles a la incertidumbre, el problema persiste porque la mayoría de los scoreboards y tarjetas de presentación de modelos siguen premiando la exactitud pura.
Para OpenAI, esta reforma no puede limitarse a añadir algunas pruebas nuevas. Es necesario cambiar todas las métricas principales para que dejen de recompensar las conjeturas afortunadas y empiecen a fomentar una IA más humilde y precisa.
¿De dónde vienen las alucinaciones?
El origen estadístico de estas alucinaciones se remonta a la fase de preentrenamiento, en la que el modelo aprende a predecir la siguiente palabra en grandes cantidades de texto. A diferencia de otros problemas de aprendizaje automático que usan etiquetas de “verdadero o falso”, aquí solo hay ejemplos positivos, lo que dificulta que el modelo aprenda a distinguir lo verdadero de lo falso.
Mientras que errores como faltas de ortografía desaparecen fácilmente porque siguen patrones regulares, los hechos concretos de baja frecuencia, como fechas de nacimiento o datos técnicos poco comunes, no pueden deducirse por patrones. Como resultado, el modelo tiende a inventarlos.
Conclusiones del estudio
El informe de OpenAI busca desmontar varios mitos en torno a las alucinaciones:
No se eliminarán solo con mejorar la exactitud, ya que hay preguntas que simplemente no tienen respuesta clara o disponible.
No son inevitables, porque los modelos pueden aprender a abstenerse de responder.
No requieren una IA más inteligente para evitarse; de hecho, los modelos pequeños pueden ser mejores al admitir sus limitaciones.
No son un fallo misterioso, sino una consecuencia directa del modo en que se entrenan y evalúan los modelos.
No basta con un buen test de alucinaciones; se necesita una revisión completa del sistema de evaluación.
OpenAI asegura que sus modelos más recientes tienen tasas más bajas de alucinación y que seguirá trabajando para reducir aún más los errores de confianza. Esta investigación aporta una perspectiva clave para desarrollar modelos de lenguaje más responsables y fiables, que sepan cuándo callar antes que errar.
La fotografía de representación de esta noticia es un fotograma de la película ‘Miedo y asco en Las Vegas‘.
La Reserva Federal (FED) de Estados Unidos ha anunciado que el próximo 21 de octubre celebrará en su sede de Washington D.C. la Payments Innovation Conference, un evento centrado en la innovación en los sistemas de pago. La cita reunirá a expertos de la banca, la tecnología y el ecosistema cripto para debatir sobre el papel de las stablecoins, la tokenización de activos financieros y no financieros, y el uso de inteligencia artificial en los pagos digitales.
Un foro sobre el futuro del dinero digital
El banco central estadounidense ha explicado que la conferencia tendrá paneles dedicados a la convergencia entre finanzas tradicionales y descentralizadas, a los nuevos casos de uso de criptomonedas estables (stablecoins) y a los modelos de negocio basados en la tokenización de productos y servicios financieros.
La innovación ha sido una constante en los pagos para responder a las necesidades cambiantes de consumidores y empresas. Espero con interés examinar las oportunidades y desafíos de las nuevas tecnologías, reunir ideas sobre cómo mejorar la seguridad y la eficiencia de los pagos, y escuchar a quienes están ayudando a dar forma al futuro de los pagos.
Christopher J. Waller, Miembro de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal de los Estados Unidos
Stablecoins y activos tokenizados
Uno de los debates clave será cómo las stablecoins respaldadas en dólares pueden mejorar la eficiencia de las transacciones diarias y, al mismo tiempo, aumentar la demanda de activos seguros como los bonos del Tesoro, ya que requieren de estas garantías de alta calidad para respaldar su emisión.
La tokenización, por su parte, se analizará como vía para digitalizar productos tradicionales como bonos o inmuebles, lo que permitiría que circulen en plataformas digitales con mayor liquidez y trazabilidad.
Inteligencia artificial en los sistemas de pago
La Fed también pondrá el foco en la inteligencia artificial aplicada a las finanzas, con especial atención a la detección temprana de fraudes, la automatización de pagos internacionales y la reducción de costes de procesamiento. El objetivo es evaluar hasta qué punto estas herramientas pueden reforzar la seguridad del sistema financiero sin comprometer su estabilidad.
El contexto político: independencia de la Fed en entredicho
La conferencia se enmarca en un momento delicado para la Reserva Federal. El presidente Donald Trump intenta destituir a la gobernadora Lisa Cook por un supuesto caso de fraude hipotecario. Cook ha recurrido a los tribunales para frenar la medida, que ha suscitado una fuerte reacción entre economistas y académicos.
Más de 600 economistas firmaron una carta abierta en la que advirtieron que “ningún gobernador debería ser removido sin una causa documentada que resista el escrutinio judicial”, recordando que debilitar la independencia de la Fed incrementaría la incertidumbre monetaria y obligaría a los mercados a incorporar el riesgo político en las tasas de interés, lo que encarecería los préstamos para familias y empresas.
Consecuencias esperadas
El encuentro de octubre servirá para trazar la hoja de ruta de la Fed frente a la transformación digital del sistema financiero. Sus conclusiones podrían marcar el modo en que Estados Unidos adopte tecnologías como la inteligencia artificial y la tokenización, y cómo logre equilibrar la eficiencia de los pagos con la estabilidad y la independencia institucional.
La conferencia será retransmitida en directo a través de federalreserve.gov y del canal de YouTube de la Fed, con lo que se abre a un público mucho más amplio que el habitual de reguladores y banqueros.
La fotografía de representación de este artículo pertenece a Joshua Woroniecki y ha sido publicada en Unsplash
Una ola de vídeos generados por inteligencia artificial está redefiniendo la figura del “hombre fuerte” en varios países africanos. El caso más notable es el del presidente interino de Burkina Faso, Capitán Ibrahim Traoré, cuya imagen ha sido reproducida en clips virales donde aparece pronunciando discursos que nunca dio y siendo elogiado por celebridades que jamás lo han mencionado.
Uno de los vídeos más impactantes muestra a un Traoré virtual declarando: “Colonialismo no terminó, cambió de forma”, en una alocución emocional que ha acumulado más de 26 millones de visualizaciones. Aunque el vídeo es completamente falso (generado íntegramente por IA), muchos lo comparten sin cuestionar su veracidad. Algunos incluso comentan: “Si esto es IA, entonces que la IA nos gobierne”.
Famosos ficticios en defensa de líderes reales
Además de discursos, abundan canciones en las que versiones generadas por IA de artistas como Beyoncé, R. Kelly, Chris Brown o Diddy entonan alabanzas a Traoré. En uno de los vídeos más populares, R. Kelly aparece tocando el piano y pidiendo a Dios que proteja al líder burkinés. En otros, la imagen de Eminem acusa a Occidente de manipulación, mientras canta que Traoré “pateó al viejo régimen y recuperó el sueño”.
Estos vídeos no son simples deepfakes rudimentarios. Tienen una producción cuidada, utilizan banderas africanas, imágenes de protestas y una narrativa melodramática que cala hondo en una población cansada de promesas incumplidas.
La construcción de un mito digital
Traoré, que llegó al poder en 2022 tras liderar un golpe de Estado, se ha erigido como figura central de este fenómeno. Con apenas 34 años en el momento del golpe, fue el jefe de Estado más joven del mundo. Hoy, con 37, es comparado frecuentemente con Thomas Sankara, el revolucionario burkinés asesinado en 1987.
La diferencia con Sankara es que Traoré tiene algo que el mártir no tuvo: la IA y las redes sociales. Esta tecnología le ha permitido trascender fronteras lingüísticas y geográficas. En TikTok, los vídeos que lo presentan como reformador han superado los 144 millones de visualizaciones.
No solo Traoré: una tendencia en expansión
En otros países, como Mali y Sudán, figuras como Assimi Goïta, Abdel Fattah al-Burhan o Mohamed Hamdan Dagalo (Hemedti) también son glorificados mediante clips digitales. En medio de guerras o crisis institucionales, estas imágenes ofrecen una sensación de control y esperanza. No importa si los vídeos son reales; lo que importa es cómo hacen sentir al espectador.
La emoción por encima de los hechos
Muchos usuarios reconocen que los vídeos no son auténticos, pero los comparten igualmente. Es el caso de John Mutuma, estudiante keniano, que asegura que estos clips “tocan algo en mí” y que “aunque no sean reales, reflejan una verdad interna”.
Esta emoción compartida está construyendo un nuevo tipo de narrativa política, donde la autenticidad emocional reemplaza a la veracidad factual.
¿El nuevo rostro del liderazgo africano?
Expertos como Nanjira Sambuli, del Carnegie Endowment for International Peace, advierten al medio New Lines Magazine que esta ola de vídeos responde a un vacío real de liderazgo. “Ofrecen una visión que las promesas rotas no han podido dar”, afirma.
Pero ese atractivo tiene un coste. En lugares como Burkina Faso, el periodismo está siendo atacado mientras las redes se llenan de imágenes heroicas. La desinformación no es solo un riesgo; está remodelando lo que significa ser líder.
De la inspiración al peligro
El fenómeno ha creado una economía digital en torno a los deepfakes. Algunos creadores ofrecen cursos para enseñar a otros a producir vídeos virales con IA. Pero no todos están cómodos con este uso de la tecnología. Paul Mucheke, creador keniano y defensor del panafricanismo, declara: “Incluso usando IA, no debemos inventar lo que no existe”.
Otros, como la periodista Samira Sawlani, temen que esta ola de idealización digital borre la realidad del terreno: conflictos, desplazamientos, escuelas cerradas. “Estamos perdiendo de vista lo que realmente está ocurriendo”, alerta.
La línea borrosa entre héroes y dictadores
Este fenómeno está transformando la percepción del poder en el continente, sobre todo entre los jóvenes. Para el analista Folahanmi Aina, estos vídeos pueden normalizar el autoritarismo. “Traoré no es un reformador. Es un dictador que llegó al poder mediante un golpe y que está destruyendo la democracia”, dice.
Aunque la popularidad en línea de estos líderes parece imparable, los datos reales sobre seguridad y bienestar social en sus países son preocupantes. La distancia entre la imagen digital y la realidad política nunca ha sido tan grande.
Un futuro moldeado por la ficción
Lo que está ocurriendo en África no es solo una moda tecnológica. Es un cambio profundo en la manera en que se entienden el liderazgo y la pertenencia. En una era de desconfianza hacia las instituciones democráticas, los jóvenes africanos están expuestos a una narrativa emocional y poderosa, pero también peligrosa, sobre lo que significa liderar.
Las consecuencias podrían definir el futuro político del continente: un futuro donde el mito digital prevalece sobre los hechos, y donde la verdad se disuelve entre píxeles y melodías artificiales.
La inteligencia artificial descentralizada se presenta como una alternativa para evitar que el futuro tecnológico quede en manos de unas pocas grandes corporaciones. Sus defensores creen que permitirá una mayor transparencia, colaboración y acceso global. Sin embargo, los desafíos en materia de seguridad, gobernanza, eficiencia y recursos computacionales ponen en duda si este modelo podrá cumplir sus promesas. Mientras tanto, el debate entre apertura y control sigue dividiendo a expertos, legisladores y emprendedores.
Un sueño de democratización tecnológica
La inteligencia artificial más avanzada del mundo está hoy bajo el control de gigantes tecnológicos como OpenAI, Google, Microsoft, Anthropic o DeepSeek. Para muchos, este dominio recuerda a los inicios de internet, cuando unas pocas empresas acabaron concentrando el poder.
La propuesta de la IA descentralizada surge como una respuesta a esta concentración, buscando abrir el acceso a todos: desarrolladores, estudiantes, startups o simples entusiastas que quieran participar. El exdirector de Stability AI, Emad Mostaque, fue uno de los grandes impulsores de esta idea, tras abandonar su puesto en marzo de 2024 para, en sus palabras, “perseguir la inteligencia artificial descentralizada” y garantizar que la tecnología siga siendo abierta y accesible.
El planteamiento también ha despertado interés entre reguladores. El presidente de la Autoridad de Competencia de Francia, Benoît Cœuré, señaló que la IA es la primera tecnología dominada desde el inicio por grandes corporaciones y que la descentralización es “la única oportunidad para cambiar este estado de cosas antes de que sea demasiado tarde”.
Entre los beneficios más citados están la innovación democratizada, la transparencia gracias al uso de blockchain, la resistencia a la censura y la eliminación de barreras económicas, ya que un modelo comunitario no podría ser explotado de forma exclusiva por intereses privados.
Los retos de un modelo sin dueños
Pero el camino hacia la descentralización está lleno de obstáculos. El riesgo de manipulación de datos, conocido como data poisoning, amenaza la integridad de los modelos. Aunque tecnologías como el federated learning ayudan a sincronizar la información, no logran resolver del todo este problema.
Otro desafío es la eficiencia. Los modelos descentralizados, al distribuir sus procesos en múltiples nodos, tienden a ser más lentos y menos potentes que los entrenados en los grandes centros de datos de las corporaciones. A esto se suma la necesidad de enormes cantidades de recursos computacionales, en especial GPUs, que suelen estar fuera del alcance de comunidades dispersas.
No obstante, algunas iniciativas tratan de salvar estas limitaciones. 0G Labs, por ejemplo, presentó su marco DiLoCoX, que divide las tareas de entrenamiento en fragmentos y las reparte en distintos nodos, para luego sincronizarlas. Según su CEO, Michael Heinrich, este sistema permite entrenar modelos avanzados “con hardware más accesible que un centro de datos de alta velocidad, lo que abre la puerta a individuos y pequeñas empresas”.
Seguridad y gobernanza: el talón de Aquiles
Más allá de lo técnico, los riesgos de seguridad y gobernanza son quizá los más delicados. La descentralización elimina los puntos únicos de fallo, pero amplía exponencialmente la superficie de ataque, multiplicando los posibles vectores de amenaza.
Además, surge un problema de responsabilidad: ¿quién decide qué mejorar en el modelo? ¿quién define los límites éticos o de seguridad? ¿y quién responde si un sistema descentralizado causa daños?
El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, ha propuesto un modelo híbrido en el que “la IA sea el motor y los humanos estén al volante”, combinando la autonomía de los sistemas con la supervisión humana. Sin embargo, aún no existe un consenso sobre cómo estructurar esta gobernanza global.
Un futuro incierto
La IA descentralizada sigue siendo, por ahora, un proyecto más aspiracional que tangible. Sus defensores aseguran que es la única vía para lograr una inteligencia artificial verdaderamente abierta y justa. Sus detractores advierten que, sin marcos claros de seguridad y responsabilidad, podría convertirse en una amenaza mayor que la centralización.
Lo cierto es que la comunidad que apuesta por este modelo no piensa detenerse. Aunque el camino está plagado de retos, la idea de una inteligencia artificial libre, transparente y compartida por todos resulta demasiado poderosa como para ser ignorada.
El futuro dirá si este sueño de democratización se convierte en una revolución tecnológica o en un riesgo difícil de contener.
Conclusión
La inteligencia artificial descentralizada simboliza la lucha entre apertura y control. Representa el sueño de democratizar una de las tecnologías más transformadoras de nuestro tiempo, pero también un campo minado de dilemas técnicos, éticos y políticos. El desenlace aún no está escrito.
Los deepfakes son contenidos manipulados mediante técnicas de inteligencia artificial (IA), especialmente a través del deep learning. A diferencia del retoque digital tradicional, estas tecnologías permiten crear vídeos, imágenes, audios e incluso textos que imitan a la perfección a personas reales diciendo o haciendo cosas que nunca sucedieron. Esta capacidad de simulación ha encendido todas las alarmas: desde gobiernos hasta usuarios particulares temen el potencial de estos engaños.
¿Cómo funcionan los deepfakes?
La clave está en las redes neuronales, concretamente en las llamadas redes generativas antagónicas o GAN, formadas por un generador y un discriminador. El primero crea contenido falso; el segundo intenta detectarlo. En este “juego”, ambos sistemas se perfeccionan mutuamente, logrando resultados cada vez más realistas.
Para fabricar un deepfake se parte de una base de datos de imágenes, vídeos o audios de una persona. El algoritmo analiza sus expresiones faciales, su voz o su estilo al escribir, y genera un clon digital casi perfecto.
Ejemplos reales y preocupantes
Existen varios tipos de deepfakes, cada uno con riesgos distintos:
Deepfakes de vídeo: Son los más conocidos. Se usan para poner la cara de una persona en el cuerpo de otra o modificar sus gestos en grabaciones. Se han utilizado para crear discursos falsos de políticos o simular delitos.
Deepfakes de audio: Reproducen la voz de alguien con una fidelidad asombrosa. Se han empleado en estafas telefónicas suplantando a directivos de empresas.
Deepfakes de texto: Generan mensajes o artículos imitando el estilo de una persona. Esto puede usarse para suplantar identidades por correo o redes sociales.
Deepfakes en directo: Manipulan vídeo y audio en tiempo real. Pueden usarse para suplantar identidades en videollamadas o retransmisiones.
Deepfake nude bots: Bots que generan desnudos falsos de personas reales. Se popularizaron en Telegram y han afectado a más de 100.000 mujeres, incluyendo menores.
¿Cómo detectarlos?
Aunque cada vez son más difíciles de identificar, todavía existen señales que pueden delatarlos:
Zonas borrosas o suaves en el rostro, sobre todo donde se superponen los montajes.
Rasgos no faciales incoherentes: manos, cuerpo o peinados que no coinciden con los vídeos originales.
Movimientos poco naturales, como cabezas rígidas o gestos antinaturales.
Voces que no encajan: muchas veces se nota que la voz ha sido imitada por una IA o por un actor.
¿Hay usos positivos del deepfake?
Sí. La tecnología puede aplicarse para reconstruir apariencias de personas desaparecidas, recrear acontecimientos históricos, o mejorar experiencias de realidad virtual. El problema es que no requiere consentimiento del afectado, lo que plantea serias dudas éticas y legales.
¿Son ilegales?
Crear un deepfake en sí no es delito. Sin embargo, si se usa para cometer fraudes, difundir desinformación o generar contenido sexual sin consentimiento, puede tener consecuencias penales. Muchos países están empezando a legislar para frenar estos abusos.
Una amenaza creciente
Los expertos alertan: los deepfakes pueden alimentar la desinformación política, como ocurrió en 2022 con un vídeo falso del presidente ucraniano supuestamente rindiéndose. También pueden facilitar estafas mediante vídeos o audios manipulados que suplantan a familiares o superiores jerárquicos.
¿Qué podemos hacer?
La mejor defensa es la educación digital. Es fundamental aprender a identificar estos engaños y limitar la cantidad de imágenes personales que compartimos en redes sociales. Cuanto más material tenga un atacante, más fácil será crear un clon digital convincente.
Además, herramientas como Video Authenticator de Microsoft y otras iniciativas están en marcha para detectar deepfakes automáticamente. Aun así, la responsabilidad individual sigue siendo clave.
Conclusión
Los deepfakes han llegado para quedarse. Su potencial creativo es innegable, pero sus riesgos también. En un mundo cada vez más digital, aprender a detectar lo falso será tan importante como saber leer o escribir.
La imagen de representación de esta noticia ha sido generada con Gemini.
El Gobierno de Venezuela ha acusado a Estados Unidos de difundir un vídeo manipulado con inteligencia artificial (IA) para justificar un ataque en el Caribe contra una embarcación presuntamente vinculada al narcotráfico. El presidente Donald Trump compartió las imágenes en su red social, Truth Social, asegurando que se trataba de una operación contra el grupo Tren de Aragua, en la que murieron 11 personas. Caracas, en cambio, recurrió a la IA de Google, Gemini, para afirmar que las imágenes eran falsas. Sin embargo, especialistas advierten que estas herramientas no son fiables para verificar la autenticidad de un vídeo, y que, por ahora, no existen pruebas que confirmen que la grabación haya sido generada con IA.
Un ataque inédito en el Caribe
El 2 de septiembre, Donald Trump anunció que fuerzas estadounidenses habían destruido una lancha procedente de Venezuela que transportaba drogas. Según el mandatario, el ataque, realizado en aguas internacionales, acabó con la vida de 11 miembros del Tren de Aragua, una organización a la que Washington designó como grupo terrorista meses atrás. La grabación difundida muestra una embarcación explotando en plena noche bajo visión infrarroja, con la etiqueta “Unclassified” sobreimpresa en la pantalla.
Trump defendió la operación como una advertencia contra los cárteles que buscan introducir narcóticos en EE.UU.: «Que esto sirva de aviso a cualquiera que esté considerando traer drogas a Estados Unidos». Sin embargo, Venezuela rechazó el relato estadounidense y denunció que el vídeo era una falsificación digital.
Venezuela recurre a Gemini para acusar de manipulación
El ministro de Comunicación venezolano, Freddy Ñáñez, aseguró que el vídeo «está hecho con IA», tras consultar a Gemini, la inteligencia artificial de Google. En su canal de Telegram difundió que la aplicación había concluido que el metraje «probablemente» había sido generado artificialmente.
No obstante, al repetir el mismo procedimiento, otros analistas obtuvieron resultados opuestos. La propia Gemini, en una segunda interacción, afirmó que «no parece estar generado por inteligencia artificial», lo que pone de relieve la falta de consistencia de este tipo de herramientas cuando se utilizan con fines de verificación.
Los expertos coinciden: la IA no es una prueba fiable
Varios especialistas en inteligencia artificial han criticado el método usado por Caracas. Miguel Lucas, director de innovación en Llorente y Cuenca, advierte que «la IA generativa como Gemini no puede usarse como arma probatoria, porque sufren alucinaciones y ofrecen datos erróneos o inventados».
Sergio Álvarez-Teleña, de SciTheWorld, apunta que la baja calidad del vídeo puede confundir a la herramienta de Google, entrenada con materiales más nítidos: «El vídeo es algo anómalo para Gemini, porque probablemente no está capacitada con imágenes de operaciones especiales de esta clase».
De forma similar, la organización venezolana Cazadores de Fake News y verificadores como BBC Verify, Reuters y VerificaRTVE han coincidido en que no existen evidencias de que el metraje haya sido fabricado por IA.
Escalada de tensión entre Washington y Caracas
El ataque militar ha agudizado el pulso entre ambos gobiernos. Desde Caracas, Nicolás Maduro acusa a EE.UU. de utilizar el narcotráfico como excusa para apropiarse de los recursos naturales de Venezuela. «Vienen por el petróleo venezolano, lo quieren gratis», declaró en una alocución televisiva.
Washington, en cambio, sostiene que el Tren de Aragua sigue activo bajo la protección del chavismo. El secretario de Estado, Marco Rubio, justificó la acción militar como parte de una campaña más amplia contra los cárteles de droga en el Caribe.
El debate sobre la verificación digital
Aunque la veracidad del vídeo sigue sin confirmarse, el episodio expone un problema creciente: la dificultad de determinar qué es real y qué es falso en la era de la inteligencia artificial. Juan Ignacio Rouyet, profesor de IA y Ética en la Universidad Internacional de La Rioja, advierte: «Esto va a comenzar a ser constante y solo nos vamos a poder fiar de lo que vemos, ni siquiera de lo que digan los gobiernos».
Por ahora, ningún análisis independiente ha confirmado que las imágenes del ataque fueran generadas con IA. Sin embargo, el caso abre un debate crucial sobre el uso de estas tecnologías como armas políticas y sobre la necesidad de contar con herramientas de verificación más robustas y transparentes.
Métodos de verificación de contenidos digitales
El caso también pone sobre la mesa las técnicas que hoy existen para intentar diferenciar un vídeo real de uno manipulado o generado por IA. Aunque todavía no hay un sistema infalible, los expertos apuntan a varios enfoques:
Análisis de metadatos: examinar la información oculta en los archivos de vídeo o imagen (como fecha, dispositivo de grabación o software usado) puede ofrecer pistas sobre si el material ha sido alterado.
Herramientas de detección especializadas: sistemas como SynthID de Google, Hive Moderation o SightEngine buscan patrones invisibles para el ojo humano que delatan la generación artificial, como artefactos de movimiento, inconsistencias en las sombras o texturas irreales.
Marcadores digitales o watermarking: algunas empresas tecnológicas trabajan en incrustar huellas invisibles en los contenidos creados por IA para que puedan ser identificados automáticamente.
Verificación cruzada: comparar el material sospechoso con fuentes independientes, imágenes satelitales, grabaciones de terceros o bases de datos de vídeos previos permite determinar si un contenido es auténtico o si ha sido manipulado.
Revisión humana especializada: los analistas en verificación digital, como los equipos de BBC Verify o Cazadores de Fake News, combinan estas herramientas técnicas con experiencia periodística para descartar falsificaciones.
Pese a estos avances, aún no existe una técnica que garantice al 100 % la detección de un vídeo manipulado, lo que convierte la verificación en un campo en permanente evolución.
En los años 2000, Amazon revolucionó el trabajo digital con Mechanical Turk, una plataforma donde miles de personas realizaban microtareas repetitivas (como clasificar imágenes o transcribir textos) a cambio de apenas unos céntimos. Aunque vitales para el desarrollo de los algoritmos de las grandes tecnológicas de Silicon Valley, estas labores se apoyaban en la precariedad laboral, con trabajadores en su mayoría radicados en países como India.
Quince años después, Digitanie ofrece en Francia una alternativa más justa. Fundada en 2017 en Saverdun (Ariège) y expandida a Auterive (Alta Garona) en 2022, la cooperativa contrata a personas en situación de desempleo prolongado, mayores con dificultades de reinserción, personas con problemas de salud o sin cualificación profesional. Su objetivo es doble: generar empleo inclusivo y responder a la creciente demanda de datos fiables para la inteligencia artificial.
El modelo Digitanie: inclusión y tecnología
Digitanie funciona bajo el estatus de sociedad cooperativa y participativa (SCOP), lo que garantiza que los trabajadores permanentes se conviertan en socios y participen en la toma de decisiones estratégicas. Según explica su directora general, Jehanne Portefaix, la misión es clara: “crear empleo en el sector digital en territorios rurales y facilitar el retorno al trabajo de quienes se encuentran más alejados de él”.
El proceso de inserción no supera los dos años y está acompañado de formación en áreas como geomática, desarrollo web, sistemas y redes o diseño digital. Durante ese tiempo, los empleados adquieren competencias profesionales y retoman un ritmo laboral que les prepara para una salida estable: contratos indefinidos, alternancia formativa o incluso el emprendimiento.
IA y espacio: una alianza estratégica
Uno de los puntos fuertes de la cooperativa es su colaboración con el Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES). Desde 2019, Digitanie participa en proyectos de tratamiento manual de imágenes satelitales, vectorización y etiquetado de datos geográficos. Estas labores permiten entrenar algoritmos de inteligencia artificial aplicados a la cartografía, la movilidad o la gestión urbana.
En este ámbito, Digitanie trabaja en red con otras cooperativas como IdGeoy La Téléscop, demostrando que la cooperación entre entidades de la economía social puede ser competitiva frente a los grandes contratistas tecnológicos.
Más que empleo: un proyecto social
Digitanie no se limita a ofrecer un trabajo temporal, sino que impulsa un proyecto social de inserción. Según sus propios datos, más del 88 % de las salidas son consideradas dinámicas, lo que significa que los participantes logran estabilizar su situación laboral a través de un empleo, una formación o un contrato de larga duración.
Además, la empresa apuesta por la igualdad de género en el sector digital con iniciativas como el programa “+ de femmes dans le numérique”, que fomenta la incorporación de mujeres a profesiones tecnológicas, históricamente dominadas por hombres.
Un futuro con propósito
El reconocimiento no ha tardado en llegar. Digitanie ha recibido galardones como el Premio Especial de Economía Digital – Septuors Ariège 2024, y ha sido identificada por Airbus como una Disabled-Friendly Company por su labor inclusiva. En 2025, lanzó su filial Qualitanie, dedicada a servicios digitales adaptados, reforzando aún más su compromiso con la diversidad.
Ceremonia de entrega del Premio Especial de Economía Digital – Septuors Ariège 2024. Fotografía (c) Facebook.
Lejos de la lógica de explotación de Mechanical Turk, esta cooperativa demuestra que es posible construir inteligencia artificial desde lo local y lo social, integrando a colectivos vulnerables en un sector que demanda cada vez más datos y mano de obra cualificada.
En un contexto donde la IA avanza a gran velocidad, Digitanie se consolida como un ejemplo de cómo la tecnología puede ser también un motor de cohesión social y territorial.
De Ariège al futuro: la evolución de Digitanie
La historia de Digitanie comenzó en 2017 en Saverdun, cuando tres emprendedores (Tim Akeroyd, David Jonckeau y Jehanne Portefaix) decidieron unir lo digital con la inserción social. Ese mismo año, la joven empresa ya fue reconocida con el Premio Coup de pouce de Thales Géris y adoptó la forma de sociedad cooperativa y participativa (SCOP), una elección que marcaría su identidad democrática y solidaria.
El 2019 fue un año clave: Digitanie ganó el prestigioso concurso EDF Pulse con su proyecto “Regreso a las fuentes” y arrancó una colaboración estratégica con el CNES, que abrió las puertas a su especialización en geomática y tratamiento de datos satelitales.
Consolidada como empresa de inserción laboral desde 2018, la cooperativa siguió creciendo y en 2022 abrió una nueva sede en Auterive (Alta Garona), reforzando su presencia en Occitania y ampliando el número de puestos de integración.
Los reconocimientos no tardaron en llegar: en 2023 Airbus distinguió a Digitanie como “Disabled-Friendly Company”, mientras que en 2024 la empresa dio un salto decisivo al lanzar Qualitanie, una filial adaptada dedicada a servicios digitales. Ese mismo año, recibió el Premio Especial Digital – Septuors Ariège, confirmando su papel como motor local de innovación y empleo inclusivo.
En 2025, Digitanie sigue consolidando su modelo. Con un crecimiento anual sostenido, alianzas con actores como EDF y Thales, y la publicación de un podcast sobre inserción laboral y digitalización, la cooperativa se ha convertido en un ejemplo de cómo un proyecto nacido en un pequeño municipio rural puede llegar a influir en sectores punteros como el espacial, sin perder nunca su vocación social.
La fotografía de portada de esta noticia muestra a parte del equipo de Digitanie y pertenece a la página web oficial de la empresa.
En junio anunciaron que llegaría a finales de verano. Fue ayer, 2 de septiembre de 2025, cuando Suiza anunció el lanzamiento de Apertus, un Large Language Model (LLM) que ofrece una inteligencia artificial generativa pública y de código abierto. A diferencia de los modelos cerrados de compañías como OpenAI o Google, Apertus ha sido diseñado con una premisa clara: ser totalmente abierto y transparente.
Actualmente, Apertus es el modelo de IA público líder: un modelo diseñado por instituciones públicas para el interés público. Es nuestra mejor prueba de que la IA puede ser una forma de infraestructura pública como las carreteras, el agua o la electricidad.
Joshua Tan, responsable de la Public AI Inference Utility.
Un modelo multilingüe y entrenado con transparencia
Apertus fue entrenado con 15 billones de tokens en más de 1.000 idiomas, de los cuales el 40 % corresponde a lenguas distintas al inglés. Esto incluye idiomas poco representados en otros modelos, como el alemán suizo o el romanche, lo que lo convierte en una herramienta más inclusiva y adaptada a la diversidad cultural.
Uno de los puntos clave del proyecto es que solo se usaron datos disponibles públicamente. Los rastreadores encargados de recopilar la información respetaron las normas de exclusión automática de los sitios web, evitando prácticas cuestionadas en otros proyectos de IA. Esto asegura que el modelo respete los derechos de autor, la privacidad y las regulaciones europeas sobre protección de datos.
No es totalmente único, pero sigue siendo pionero dada su escala y la cantidad de cómputo utilizada para entrenar el modelo. Definitivamente es un nuevo hito en los modelos abiertos.
Leandro von Werra, jefe de investigación en la comunidad Hugging Face
Disponibilidad y usos prácticos
El modelo se ofrece en dos versiones:
Apertus 8B, con 8.000 millones de parámetros, más accesible para usuarios individuales.
Apertus 70B, con 70.000 millones de parámetros, pensado para aplicaciones más avanzadas.
Ambas están disponibles en el repositorio Hugging Face y a través de Swisscom, empresa nacional de telecomunicaciones. La distribución se realiza bajo licencia Apache 2.0, lo que permite su uso tanto en investigación como en proyectos educativos, comerciales o sociales.
Los posibles usos de Apertus son múltiples: desde la creación de chatbots y traductores hasta el desarrollo de herramientas educativas y de entrenamiento. Además, su carácter abierto invita a investigadores y empresas a personalizar el modelo según sus necesidades.
Una apuesta estratégica para Suiza y Europa
El lanzamiento de Apertus no es solo un avance técnico, sino también una decisión política y económica. Suiza busca reducir la dependencia de tecnologías desarrolladas en EE. UU. o China y reforzar su soberanía digital. La Asociación de Banqueros Suizos ya ha señalado que disponer de un modelo propio puede ofrecer «un gran potencial a largo plazo», especialmente por su capacidad de cumplir con el secreto bancario y las estrictas normativas de privacidad.
La iniciativa forma parte de la Swiss AI Initiative, que pretende consolidar un ecosistema nacional de IA abierto, responsable y alineado con los valores europeos de transparencia y confianza.
Consecuencias y próximos pasos
El impacto de Apertus aún está por medirse, pero se perfila como un cambio de paradigma en la inteligencia artificial. Su carácter público y abierto podría convertirse en un modelo a seguir para otros países que busquen equilibrar innovación tecnológica con ética, transparencia y soberanía digital.
El profesor Martin Jaggi, de la EPFL, explicó que el objetivo no es competir con las grandes tecnológicas, sino «ofrecer un modelo de referencia para el desarrollo de una IA de confianza, soberana e inclusiva«.
En los próximos meses, Apertus será protagonista en los Swiss {ai} Weeks, donde desarrolladores y empresas podrán experimentar con el modelo y aportar mejoras para sus futuras versiones.
Salesforce, gigante estadounidense del software empresarial, ha dado un paso de gran calado en la reorganización de su plantilla al sustituir a miles de empleados de soporte por sistemas de inteligencia artificial propios.
Una reestructuración liderada por Marc Benioff
Marc Benioff, cofundador y consejero delegado de la compañía, explicó que la cifra de trabajadores en atención al cliente pasó de 9.000 a unos 5.000 en apenas un año. “He reducido la cifra de 9.000 a unos 5.000 porque necesito menos empleados”, señaló en el célebre pódcast The Logan Bartlett Show.
Los 4000 trabajadores que dejaron de atender llamadas fueron en su mayoría recolocados en ventas y otras áreas vinculadas al crecimiento. “Con ello he incrementado mi capacidad comercial”, afirmó Benioff, subrayando que los sistemas de IA permiten gestionar mejor el contacto con clientes y liberar recursos humanos para reforzar la fuerza de ventas.
La inteligencia artificial toma el relevo
El cambio es posible gracias a asistentes basados en grandes modelos de lenguaje, capaces de mantener conversaciones con los clientes. Mientras que hace un año cualquier llamada era atendida por uno de los miles de empleados repartidos por el mundo, ahora es una IA quien se ocupa de la mayoría de interacciones.
El propio Benioff reconoció que las máquinas todavía no son capaces de resolverlo todo: “Los grandes modelos de lenguaje pueden hacer mucho, pero no pueden hacerlo todo”. Por ello, las tareas más complejas continúan en manos de trabajadores humanos.
Impacto en la atención al cliente
La compañía asegura que esta transformación ha tenido un efecto positivo en la relación con los clientes. Según Benioff, antes no se podían atender todas las solicitudes por falta de personal, lo que había generado retrasos y quejas. Con el nuevo sistema, Salesforce ha recuperado contacto con clientes que llevaban tiempo desatendidos. “Ahora tenemos un sistema de ventas basado en agentes que devuelve la llamada a cualquier persona que nos contacte”, afirmó el directivo, comparando el modelo híbrido de humanos y máquinas con el funcionamiento del piloto automático de Tesla.
Un cambio de paradigma laboral
Salesforce cuenta con unos 76.000 empleados en todo el mundo, y la decisión de recolocar a miles de trabajadores es reflejo de un giro profundo en la estrategia de la compañía. El objetivo es que la IA se encargue de las tareas más rutinarias mientras los empleados se centran en labores de mayor valor añadido.
Este movimiento no solo supone un ahorro de costes, sino también un intento de reorganizar la estructura interna para impulsar áreas con más potencial de crecimiento. Benioff destacó que la IA no ha destruido empleos en Salesforce, sino que ha reubicado talento en posiciones clave para el futuro del negocio.
Las consecuencias del modelo
El caso de Salesforce ilustra cómo la inteligencia artificial está transformando los modelos de trabajo en grandes empresas tecnológicas. La sustitución parcial de personal de soporte plantea tanto oportunidades como desafíos.
Por un lado, permite automatizar procesos repetitivos y mejorar la eficiencia en la atención al cliente. Por otro, genera dudas sobre el futuro del empleo en sectores como el servicio al cliente, donde las máquinas empiezan a desplazar a miles de trabajadores.
En este contexto, la experiencia de Salesforce podría convertirse en un ejemplo para otras multinacionales que estudian cómo integrar la IA en su operativa sin prescindir por completo de su capital humano.
El cineasta Alex Proyas, director de El Cuervo y Yo, Robot, sostiene que la inteligencia artificial puede reconstruir una industria cinematográfica que considera rota. Mientras los ingresos por streaming reducen la estabilidad de los creadores, su nuevo filme RUR, rodado en Sídney, demuestra que la IA abarata costes y devuelve autonomía a los cineastas.
En declaraciones recogidas por The Guardian, Proyas lamentó que el modelo actual del cine esté en una situación insostenible: “El modelo para los cineastas, que son las únicas personas que realmente me importan al final del día, está roto … y no es la IA la que lo está causando. Es la industria, es el streaming”.
El director explicó que los ingresos residuales, fundamentales para mantener la estabilidad de los creadores entre proyectos, se han visto gravemente reducidos en la era de las plataformas digitales, mientras que los presupuestos de las producciones son cada vez más ajustados. Ante este panorama, Proyas cree necesario “reconstruir la industria desde cero” y considera que la inteligencia artificial puede desempeñar un papel decisivo en esa transformación.
La apuesta por RUR y la producción con IA
Proyas trabaja desde octubre de 2024 en el rodaje de RUR, una reinterpretación de la obra checa de 1920 que introdujo el término “robot”. La historia, protagonizada por Samantha Allsop, Lindsay Farris y Anthony LaPaglia, narra la lucha de una mujer por liberar a los robots de la explotación capitalista en una fábrica insular.
El proyecto se desarrolla en los estudios de su productora Heretic Foundation, fundada en Alejandría (Sídney) en 2020 como un espacio de producción integral. Gracias a un acuerdo con Dell, la compañía utiliza estaciones de trabajo que permiten la creación de activos generados por IA en tiempo real. Esto, según Proyas, reduce drásticamente los tiempos de producción: el diseño de entornos, que en condiciones tradicionales llevaría medio año, puede completarse en apenas ocho semanas.
El cineasta asegura que RUR podrá realizarse con una fracción del presupuesto de 100 millones de dólares que hubiera requerido en un estudio de Hollywood, lo que, en su opinión, demuestra el potencial de la IA para democratizar el acceso a la producción cinematográfica.
Impacto en el empleo y transformación del oficio
La incorporación de la inteligencia artificial en el cine plantea dudas sobre el futuro de profesiones como los artistas de efectos visuales. Preguntado al respecto, Proyas admite que “las plantillas se van a optimizar”, pero insiste en que habrá oportunidades para quienes decidan adaptarse: “Creo que habrá trabajo para todos los que abracen y avancen con la tecnología como siempre hemos hecho en la industria del cine”.
El director rechaza la idea de que la IA vaya a sustituir la creatividad humana. Prefiere hablar de “inteligencia aumentada” en lugar de “inteligencia artificial”, pues la concibe como una herramienta de colaboración: “Siempre necesitarás un equipo de seres humanos. Pienso en las IAs como parte de un equipo colaborativo, que permitirá a grupos más pequeños hacer las cosas mejor, más rápido y más barato”.
La visión de Proyas sobre la creatividad
Para Proyas, su rol como director no se ha visto alterado, sino que ahora coordina tanto a colaboradores humanos como a sistemas de IA: “Mi papel como director, creador, tipo visual no ha cambiado en absoluto. Ahora trabajo con un equipo humano más pequeño. Mis co-colaboradores, que son las IAs, tienen que servir a mi visión. Y sé cuál es esa visión”.
El cineasta recalca que la clave está en cómo se emplea la tecnología: “No me siento detrás de un ordenador y digo, ‘vídeo de gato gracioso, por favor’. Soy muy específico, como lo soy con mis colaboradores humanos”.
En este sentido, reivindica que el talento del director sigue siendo imprescindible para guiar, seleccionar y perfeccionar el resultado que ofrecen las herramientas generativas.
Consecuencias para el futuro del cine
El debate en torno a la IA se enmarca en un contexto global en el que los sectores creativos presionan a los gobiernos para regular el acceso de las tecnológicas a las obras culturales. La Comisión de Productividad de Australia ha sido criticada recientemente por abrir la discusión sobre si las empresas de inteligencia artificial deberían tener acceso gratuito a los trabajos creativos para entrenar sus modelos.
Proyas, sin embargo, relativiza las críticas y recuerda que la apropiación de ideas no es exclusiva de la tecnología: “No necesitas IA para plagiar en el mundo analógico”. Su mirada es más pragmática: ve en la inteligencia artificial una oportunidad para devolver poder a los cineastas frente a un modelo dominado por grandes estudios y plataformas digitales.
El cineasta habló de estas cuestiones en el Dell Technologies Forum que se celebró el 2 de septiembre en Sídney, donde defendió que la IA puede ser no solo una herramienta técnica, sino también una vía para repensar la economía del cine y su futuro.